Los romanos que habitaban York hace casi dos milenios tenían acceso a todos los productos de lujo de la era romana, tal como puede apreciarse en el entierro de dos infantes romanos que fueron cubiertos con mantos púrpuras e hilos de oro.
Este descubrimiento es posible gracias a investigadores de la Universidad de York, quienes analizaron las dos tumbas en cuestión, encontrando la primera evidencia de Púrpura de Tiro en Gran Bretaña.
Ambos eran colocados en el manto púrpura para luego vertir yeso líquido sobre el cuerpo en la tumba, lo que permitió a los investigadores realizar el descubrimiento, ya que todas las impresiones del cuerpo quedan muy bien conservadas.
Uno de los ataúdes era de plomo mientras que el otro estaba con dos adultos en un ataúd de piedra, se estima que los cuerpos son del siglo III o IV d.C.









