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La leyenda del Yeti, ‘el abominable hombre de las nieves’

Descripción del Yeti

El Yeti es un ser legendario que habita en la cordillera del Himalaya, al que se conoce comúnmente como el abominable hombre de las nieves.

Se le describe como una criatura grande y bípeda, parecida a un simio cubierto de pelo marrón, gris o blanco. A veces se le representa con dientes grandes y afilados.

Historia y avistamientos

Hasta el siglo XIX

El yeti era parte de las creencias de varios pueblos del Himalaya. Los pueblos indígenas adoraban a un ser glacial como un “dios de la caza”.

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En ciertas ceremonias espirituales se usaba la sangre de un dios conocido como “hombre salvaje” el ser fue representado como una criatura parecida a un simio que llevaba una piedra grande como arma.

Siglo XIX

Según el relato de Hodgson, un naturalista inglés, en sus viajes al norte de Nepal, sus guías locales vieron una criatura alta y bípeda cubierta de largo cabello oscuro que parecía huir aterrorizada. Hodgson determinó que era un orangután.

Laurence Waddel, un explorador escocés, informó de una gran criatura simiesca que dejó huellas y que en principio pensó que fueron hechas por un oso.

Siglo XX

Los informes de avistamientos aumentaron a principios del siglo XX, cuando los occidentales empezaron a practicar montañismo en la zona.

En 1925, el geólogo Nikólaos Tompázis, escribe que vio una criatura a unos 4.6’’ m cerca del glaciar Zemu. «Vi a la criatura a unos 200 metros durante un minuto», comentó.

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Describe a la criatura como un ser humanoide, erguido y portando unos árboles. Horas después, vieron las huellas de la criatura que eran similares a las de un hombre.

En 1950 el interés por el Yeti alcanzó su máximo. Eric Shipton tomó varias fotografías de huellas en la nieve. Esas fotografías son la mayor evidencia de la existencia del Yeti.

En 1954, el periódico Daily Mail organizó una expedición para encontrar pruebas del Yeti, el líder de la expedición John Angelo Jackson fotografió pinturas simbólicas del Yeti en una aldea Nepalí. Jackson rastreó y fotografió muchas huellas en la nieve, la mayoría identificables, pero hubo algunas más grandes que no pudieron ser identificadas.

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Tras la expedición el Daily Mail publicó un artículo que describe cómo los equipos de expedición habían obtenido muestras de pelo de lo que era, supuestamente, el cuero cabelludo de un Yeti encontrado en el monasterio de Pangboche.

En 1960, Edmund Hilary, organizó una expedición al Himalaya para recopilar y analizar pruebas físicas del Yeti. Hilary obtuvo el cuero cabelludo de Yeti de un monasterio llevándolo a Londres. Los análisis determinaron que no se trataba de ninguna especie conocida, aunque se asemejaba al tejido de un serau, un tipo de cabra que habita en el Himalaya.

Siglo XXI

En 2007, el presentador de televisión estadounidense Joshua Gates y su equipo encontraron una serie de huellas en la región de Nepal que se asemejaban a las descripciones del Yeti. C

ada huella media 33 cm de largo con cinco dedos que medían un total de 25 cm de ancho. En 2009, en otro programa de televisión presentaron muestras de cabello que contenía una secuencia de ADN desconocida.

En 2008, la BBC informó que los cabellos recogidos en el noreste de la India estaban siendo analizados por la universidad de Oxford Brookes. Las pruebas concluyeron que había similitud entre el patrón de cutícula de estos pelos y los recolectados por Hilary.

Pelo de Yeti. Crédito: Wikipedia / Dominio Público

Posibles explicaciones

Una de las posibles explicaciones a los avistamientos del Yeti es el Chu-teh, un mono langur que vive en las altitudes más bajas. Otras de las posibles especies animales con las que es confundido el Yeti son el oso azul tibetano, el oso pardo del Himalaya y el oso rojo del Himalaya.

Algunas de las muestras de Yeti analizadas han dado como resultado que eran de oso pardo o de oso negro asiático.

Según el montañero Reinhold Messner el Yeti es en realidad el oso pardo del Himalaya en peligro de extinción o el oso azul tibetano que puede caminar tanto erguido como a cuatro patas.

El oso negro asiático, cuando tiene alrededor de dos años, pasa mucho tiempo en los arboles para evitar el ataque de los osos machos más grandes. Durante este periodo los osos jóvenes entrenan su garra interna para simular un agarre oponible. La huella en la nieve de la pata trasera especialmente cuesta arriba, parece una huella humanoide.

En 2003, el investigador y montañista japonés Makoto Nebuka publicó los resultados de su estudio lingüístico postulando que “Yeti” es una corrupción lingüística de “Meti” que significa oso en el dialecto regional.

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Isra Poudereux
Apasionado de la historia, amante del teatro, el cine y la música. Naturalista y creador de contenido para la divulgación ambiental. Estudio periodismo cuando la pandemia me lo permite, mientras tanto leo y releo multitud de libros.

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