‘Turba Philosophorum’, un antiguo texto alquímico medieval

La nueva novela del escritor italiano Marcello Simoni “La Biblioteca Perdida“, hace referencia un antiguo texto de alquimia medieval que existe pero del que no se conoce demasiado en habla castellana: ‘Turba Philosophorum‘ o “La asamblea de los filósofos” en español, uno de los textos de alquimia europea más antiguos, el cual fue traducido del árabe en el siglo XII y se cree que fue escrito aproximadamente en el año 900.

En ‘Turba Philosophorum’ encontramos a nueve filósofos presocráticos que participan en una discusión sobre la materia y la forma en la que ésta actúa, relacionándola con la cosmología.

imagen libro turba philosophorum

Los personajes que aparecen mencionados son Anaximandro, Anaxímenes de Mileto, Anaxágoras, Empédocles, Arquelao, Leucipo de Mileto, Ecphantos, Pitágoras y Jenófanes de Colofón, siendo éste el encargado del discurso de clausura de esta asamblea, en donde se llega a tres conclusiones principales:

  1. El creador del mundo es Alá, dios del Islam.
  2. El mundo es de naturaleza uniforme.
  3. Todas las criaturas, tanto del mundo superior como del inferior, se componen de los cuatro elementos fundamentales.

Para poder examinar adecuadamente este enigmático texto alquímico, es necesario determinar primero su origen en el tiempo y el lugar. El autor es en realidad desconocido, y el texto en sí ganó más trascendencia una vez que fue traducido al latín

Sin embargo, el Historiador y estudioso de esta obra Julius Ruska, afirma que la Turba Philosophorum sólo sería el registro de la “Tercera conferencia de Pitágoras”, y llegó a la conclusión de que el texto traducido al latín es sólo una breve parte de lo que sería un trabajo filosófico mucho más extenso, en el cual participaron más filósofos y se desarrollaron más discusiones”.

Por otro lado, el historiador Martin Plessner va aún más lejos, situando la obra en el año 900 y que sería de un contemporáneo de ar-Rāzī y de ‘Jābir’. Incluso se arriesga a decir que el autor es Othman ibn Suwaid al-Akhmim (Ikmim– Panopolis en Egipto), autor de un texto de similares características llamado “El libro de las Controversias y Conferencias de los Filósofos“.

Plessner también nos ha permitido conocer a los filósofos que aparecen en el libro, ya que en latín son: Iximidrus, Exumdrus, Anaxagoras, Pandulfus, Arisleus, Lucas, Locustor, Pitagoras y Eximenus, pero para encontrar los nombres correctos ha sido necesario traducirlos al árabe y e allí nuevamente al griego.

En cuanto a la obra en sí, nos presenta en su inicio un debate cosmológico mezclando la filosofía griega, la teología islámica y la alquimia práctica, con la participación de todos los filósofos mencionados antes.
El debate cosmológico que desarrollan los filósofos se plantea de la siguiente manera:

  1. Anaximandro indica que ninguno de los cuatro elementos básicos se encuentran en el origen del mundo.
  2. Anaxímenes introduce el concepto de los elementos, debatiendo específicamente sobre el elemento aire.
  3. Anaxágoras discute las características de los elementos con relación a la temperatura y la humedad.
  4. Empédocles describe cómo pueden coexistir dos elementos (agua y aire) en una misma cosa manteniendo sus identidades propias, ilustrando la situación con un huevo.
  5. Arquelao introduce los elementos tierra y fuego, pero más importante aún, es que es el primero en atribuir al Creador el origen del Islam.
  6. Leucipo de Mileto añade a la discusión que todas las cosas creadas por Dios están formadas de los cuatro elementos y que todas las cosas ocurren de la forma en que están predestinadas por el Creador.
  7. Ecphantos describe que dos elementos son más sutiles que los otros.
  8. Pitágoras aparece en escena para promover una visión monista del mundo (postura filosófica que sostiene que el universo está constituido por un solo arjé, causa o sustancia primaria. Para los materialistas, sería, en última instancia, la materia; en tanto que para los idealistas o espiritualistas sería el espíritu).
    A su vez rechaza el dualismo, promoviendo la simultaneidad primordial de los cuatro elementos e intenta cerrar la brecha entre los dos mundos (terrenal y celestial) con su teoría de la distribución progresiva de los elementos entre todas las criaturas tanto de arriba como de abajo.
  9. Finalmente es Xenófanes quien alcanza el objetivo, introduciendo al Dios Creador mencionado en el Corán comparándolo como un alquimista en su conciencia y actividad. Finalmente, el filósofo en su cosmología claramente monista, establece la posibilidad de la transformación alquímica de la sustancia.

Una vez establecidos estos principios, los filósofos emprenden una discusión sobre la alquimia práctica, pero es esta introducción cosmológica del inicio del texto, la que establece el escenario para todo el trabajo posterior, y más importante aún, establece los principios de la teoría alquímica de forma perfectamente armónica con la teología Islámica, según ha explicado en su análisis Gregory Kaminsky.

Martin Plessner, escribió en su artículo “The Place of the Turba Philosophorum in the Development of Alchemy” (Isis 45, nº4) que “en la búsqueda de su propósito, el autor muestra un dominio soberbio de la literatura doxográfica (rama literaria que comprende obras dedicadas a recoger los puntos de vista de filósofos y científicos del pasado) y una habilidad literaria poco común”.

La Turba Philosophorum, está muy bien planteada desde el punto de vista literario, siendo uno de los intentos más notables de poner la alquimia griega en la lengua árabe, y a su vez adaptándola a la ciencia islámica”, añadió.

Fundador y Director de Red Historia. Desde pequeño me ha atraído la Historia y la comunicación (igual que viajar, la fotografía o el fútbol), y tras haber estudiado Historia en la Universidad, necesitaba poder compartir con todas las personas interesadas la gran cantidad de noticias que no siempre encontramos de forma fácil y complementarlo con artículos informativos de los acontecimientos y personajes (entre otras cosas) más importantes de nuestro pasado. Así nació Red Historia, un proyecto que esperamos que continúe creciendo gracias a vosotros. Marcelo Ferrando Castro

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