Los aurignac fueron los primeros humanos modernos en ocupar la cueva de Mas d’Azil

Investigadores franceses han revelado una nueva historia de los primeros hombres que habitaron la falda de los Pirineos tras analizar la cueva Mas d`Azil.

Arqueólogos trabajando en la cueva Mas-d'Azil. Crédito: Art Daily.
Arqueólogos trabajando en la cueva Mas-d’Azil. Crédito: Art Daily.

Un equipo de arqueólogos y geólogos del Instituto Nacional de Arqueología de Francia y la Universidad de Toulouse Jean Jaurès, ha estado trabajando desde 2011 en la cueva-túnel de Mas d’Azil en la región de Arière en Francia. Esta investigación es parte de un vasto proyecto para entender mejor el lugar y poder perfeccionar la presentación de cara al público.

Las múltiples tareas de restauración están centradas en diferentes instalaciones turísticas de la cueva. Este trabajo está acompañado por un estudio arqueológico y geológico de la cueva, que consiste en una investigación meticulosa de las ocupaciones prehistóricas durante la última gran glaciación, hace entre 40.000 y 13.000 años. La cueva ofrece una valiosa información sobre las variaciones del clima, en donde se pueden observar testimonios de períodos cálidos y fríos y también de fases de temperaturas moderadas, durante los cuales los hombres prehistóricos se aventuraban en el interior de la cueva.

Los investigadores han revelado una nueva historia sobre los humanos que habitaron la falda de los Pirineos. El desentierro de un poblado de los aurignacs conectada con la llegada de los primeros hombres modernos en esta parte de Europa, es el mayor descubrimiento de la investigación.

La Prehistoria comienza en Mas d’Azil con la llegada en el 35.000 a.C. durante el Paleolítico alto, de los aurignacs, quienes fueron seguidos por la cultura magdaleniense que se aventuraron en la cueva durante un período climático suave y dejaron numerosos y muy famosos objetos de arte, así como representaciones artísticas en las paredes de la cueva.

Al final del Pleistoceno, cuando el clima se volvió más caluroso, una nueva civilización emergió, los azilian, quienes dan nombre a la cueva. Durante los períodos glaciales del Cuaternario, diversas capas de sedimentos se fueron depositando en la cueva y cuando el clima se hizo más cálido, el río Arize ganó fuerza erosiva haciendo la cueva inaccesible para los humanos una vez más.

El descubrimiento de una compleja serie estratigráfica, con muchos objetos de los aurignacs en su base, ha contribuido a aportar nuevos conocimientos sobre la Prehistoria del país. El estudio de esta nueva estratigrafía, la comprensión de su proceso de formación y la extensión del estudio arqueológico y geoarqueológico en la cueva, son muy prometedores. La investigación ofrecerá más luz sobre el período aurignac en el Pirineo Central.

Las investigaciones paleontológicas y prehistóricas en el lugar comenzaron en el 1840 por el padre Pouech, cuando el genio imperial planeó construir una carretera que atravesase la cueva. Féliz Garrigou describió su estratigrafía en 1867 y durante esos años, miles de herramientas de sílex y cientos de objetos fueron extraídos de la cueva. Entre 1901 y 1902, Henri Breuil definió la cronología de la cultura magdaleniense basándose en las excavaciones de Mas d’Azil y descubrió los restos de arte en la cueva.

De 1936 a 1958, Joseph Mandement descubrió numerosas galerías hasta entonces desconocidas, pero fueron Marthe y Saint-Just Péquart quienes de 1935 a 1942 excavaron la cueva en profundidad y descubrieron una de las viviendas del lugar con arte de la cultura magdaleniense y desde esa fecha, solo se han llevado investigaciones ocasionales.

La cueva de Mas d’Azil es un lugar muy simbólico de la última cultura del Paleolítico Superior. Única en el mundo, esta cueva está de nuevo abierta al público.

Estudiante de 5º curso de Historia-Ciencia Política y Gestión Pública en la Universidad Rey Juan Carlos