Un equipo de investigación en el yacimiento arqueológico de Tell Brak, parece haber descubierto una de las evidencias más antiguas de maltrato infantil, en los restos de un pequeño que no pasaba los nueve meses con una fractura en sus costillas.
Los restos óseos revelan varias lesiones, a saber: cuatro costillas fracturadas, lesiones porosas en el cráneo y una formación ósea que no es normal en el fémur, heridas graves que, dada la pequeñez del infante no pudieron ser fruto de un accidente por si mismo.
El hallazgo en Tell Brak se produjo en un sitio donde están enterrados otros niños, que al ser analizados ninguno presentaba ninguna lesión parecida a la del pequeño niño.
Los investigadores antes de especular sobre el origen de estas lesiones, primero estudiaron la posibilidad de una enfermedad como el escorbuto o la desnutrición pero ambas quedaron descartadas al verificar la profundidad de los daños.
El niño estaba bien alimentado y se encontraba relativamente sano, por lo que la hipótesis de agresión es la más probable.









