En el yacimiento arqueológico de La Loma al norte de España, un equipo arqueológico ha hecho un importante hallazgo, que arroja luces sobre los rituales bélicos romanos y las costumbres en batalla, ya que se descubrió el cráneo de un defensor cántabro durante el asedio romano en las Guerras Cántabras.
Luego de diferentes análisis y estudios sobre la cabeza descubierta, los científicos señalan que no solo fue cercenada, sino que además se expuso como trofeo de guerra, antes de que la fortificación en la que estaban los romanos fuese destruida cuando los cántabros iban a retomar el sitio.
El cráneo se descubrió en un área de derrumbe, el análisis determinó que sufrió heridas de un impacto fuerte que le fracturó en varios pedazos, pero también hallaron evidencia de que buena parte del daño observado se hizo cuando el cráneo estaba seco, es decir, cuando la persona ya había fallecido y el cráneo era exhibido como trofeo de guerra.












