Esdras y Nehemías son las dos figuras centrales del período de la restauración de Judá después del exilio babilónico, activas en el siglo V a.C. bajo la autoridad del Imperio persa. Sus historias están recogidas en los libros que llevan sus nombres, que en el canon hebreo formaban originalmente un solo libro y que describen dos proyectos complementarios de reconstrucción: Nehemías reconstruyó las murallas físicas de Jerusalén y Esdras reconstruyó la identidad religiosa del pueblo restaurando la centralidad de la Torá.
Esdras fue sacerdote y escriba, descendiente del sumo sacerdote Aarón, que llegó a Jerusalén desde Babilonia aproximadamente en el 458 a.C. con una caravana de exiliados que retornaban y con una misión explícita del rey persa Artajerjes: enseñar la Ley de Dios al pueblo de Judá y Jerusalén. Lo que hizo con esa autoridad fue radical: convocó una asamblea solemne, leyó públicamente la Torá durante horas ante todo el pueblo y exigió la disolución de los matrimonios que los judíos habían contraído con mujeres extranjeras durante el exilio, considerándolos una amenaza para la pureza de la comunidad recién restaurada.
Nehemías fue copero del rey Artajerjes en la corte persa de Susa, un cargo de confianza extrema que implicaba acceso personal al rey y responsabilidad sobre su seguridad. Cuando recibió noticias de que las murallas de Jerusalén seguían en ruinas y la ciudad era vulnerable, pidió permiso al rey para volver a reconstruirlas y obtuvo no solo el permiso sino cartas de presentación para los gobernadores de las provincias occidentales y materiales de construcción del bosque real. Llegó a Jerusalén, inspeccionó las murallas de noche sin decir a nadie lo que planeaba y organizó la reconstrucción en 52 días, pese a la oposición activa de los pueblos vecinos.
Los dos proyectos, el de Nehemías y el de Esdras, son complementarios y definen juntos el judaísmo del período del Segundo Templo: una comunidad definida por la Ley, separada de los pueblos vecinos por fronteras religiosas y étnicas, organizada en torno al Templo reconstruido pero sin monarquía propia, integrada en el sistema imperial persa como provincia autónoma en lo religioso pero dependiente en lo político. Este modelo de comunidad religiosa dentro de un estado pagano fue el que permitió al judaísmo sobrevivir durante los siglos siguientes de dominio helenístico, romano y posterior.
El contexto: Judá en el período persa
Cuando Esdras y Nehemías actuaron, el exilio babilónico había terminado formalmente hacía décadas. Ciro el Grande había conquistado Babilonia en el 539 a.C. y emitido su decreto permitiendo a los pueblos deportados regresar a sus tierras y reconstruir sus templos. Una primera oleada de exiliados había retornado bajo el liderazgo de Zorobabel, un descendiente de la familia real davídica y Jesúa, el sumo sacerdote, y habían comenzado la reconstrucción del Templo, completada aproximadamente en el 516 a.C.

Pero la restauración estaba lejos de ser completa. La comunidad retornada era pequeña y vulnerable, rodeada de pueblos que no veían con buenos ojos su reconstrucción y que habían ocupado parte del territorio durante el exilio. Las murallas de Jerusalén seguían en ruinas, lo que hacía de la ciudad un lugar indefenso. La vida religiosa era irregular y estaba mezclada con prácticas de los pueblos vecinos. La Torá no era conocida ni practicada de forma sistemática por la mayoría de la población. La situación era la de una comunidad que había sobrevivido al exilio pero que no había logrado todavía una identidad coherente y estable.
El Imperio persa administraba Judá como la provincia de Yehud, parte de la satrapia de Abar-Nahara, «al otro lado del río». Los persas eran tolerantes con la autonomía religiosa de sus provincias, lo que explica tanto el decreto de Ciro como las misiones posteriores de Esdras y Nehemías. La política persa de permitir la reconstrucción de templos locales y la práctica de las religiones autóctonas era un instrumento de estabilidad imperial: pueblos satisfechos con su autonomía religiosa eran menos propensos a rebelarse.
Esdras: el escriba de la Ley
El retorno de Esdras
El libro de Esdras describe su llegada a Jerusalén en el séptimo año del rey Artajerjes, que la mayoría de los investigadores identifican con Artajerjes I, lo que daría la fecha del 458 a.C. Esdras llegó al frente de una caravana de aproximadamente 1.700 personas, que incluía sacerdotes, levitas, cantores y servidores del Templo. El viaje desde Babilonia hasta Jerusalén duró cuatro meses.
Lo que distingue a Esdras de los otros líderes del retorno es su autorización explícita del rey persa. Artajerjes emitió un decreto que otorgaba a Esdras autoridad religiosa y administrativa sobre la comunidad judía de Yehud: podía enseñar la Ley de Dios, nombrar jueces que juzgaran según esa Ley a todo el que la conociera, y castigar con pena de muerte, destierro, confiscación de bienes o prisión a quienes no la cumplieran. Es un documento extraordinario: el rey persa estaba convirtiendo la Torá en ley civil de la provincia de Yehud.
La lectura pública de la Torá
El episodio más memorable del ministerio de Esdras es la lectura pública de la Torá ante todo el pueblo, narrada en el capítulo 8 del libro de Nehemías. El pueblo se reunió en la plaza delante de la Puerta del Agua y pidió a Esdras el escriba que trajera el libro de la Ley de Moisés. Esdras trajo el libro ante la asamblea de hombres y mujeres y todos los que podían entender, el primer día del séptimo mes. Estaba de pie en un estrado de madera construido para la ocasión. Abrió el libro a la vista de todo el pueblo y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso en pie.
Esdras bendijo a YHWH, el gran Dios, y todo el pueblo respondió amén con las manos levantadas y luego se inclinaron y se postraron ante YHWH con el rostro en tierra. Los levitas leyeron el libro de la Ley de Dios con claridad y pusieron el sentido de forma que se entendiera lo que se leía. El pueblo lloraba mientras escuchaba las palabras de la Ley. Esdras y Nehemías y los levitas que enseñaban al pueblo les dijeron que no lloraran ni se entristecieran, porque aquel día era santo para YHWH.
Este episodio ha sido señalado por los historiadores del judaísmo como uno de los momentos fundacionales de la tradición posterior: es la primera descripción de una lectura pública y comunitaria de la Torá con interpretación y explicación, el prototipo de lo que más tarde sería la liturgia sinagogal. La centralidad de la lectura y la comprensión del texto, no solo del ritual sacrificial, es una innovación de enorme alcance para la historia del judaísmo.
La crisis de los matrimonios mixtos
El episodio más controvertido del ministerio de Esdras es su reacción ante los matrimonios que los judíos habían contraído con mujeres de los pueblos vecinos. Cuando Esdras llegó a Jerusalén y se enteró de que el pueblo y los sacerdotes y los levitas no se habían separado de los pueblos de las tierras sino que habían tomado mujeres cananeas, hititas, perizitas, jebuseas, amonitas, moabitas, egipcias y amorritas, rasgó su manto y su túnica, arrancó pelos de su cabeza y su barba y estuvo sentado consternado hasta la oración de la tarde.
Su respuesta fue exigir la disolución de estos matrimonios. Convocó una asamblea en Jerusalén con el mensaje de que quien no asistiera perdería sus bienes y quedaría excluido de la congregación. La asamblea se celebró bajo la lluvia en la plaza del Templo y el pueblo, temblando a causa de la lluvia y del asunto, acordó disolver los matrimonios mixtos. El proceso de investigación y disolución duró tres meses.
Este episodio es uno de los más debatidos del Antiguo Testamento desde el punto de vista ético. La disolución forzada de matrimonios, con las mujeres y los hijos excluidos de la comunidad, es difícil de justificar desde cualquier perspectiva moral moderna. Los comentaristas judíos y cristianos han lidiado con él de diversas formas: algunos lo contextualizan como una medida de emergencia para preservar la identidad de una comunidad muy pequeña y vulnerable que podría haber sido absorbida culturalmente por sus vecinos, otros lo leen como un precedente que la tradición posterior corrigió o matizó. El libro de Rut, que presenta a una moabita como la bisabuela del rey David, ha sido leído por muchos intérpretes como una respuesta implícita a la política de Esdras.
Nehemías: el reconstructor de murallas
El copero del rey
Nehemías fue copero del rey Artajerjes I en la corte persa de Susa. El cargo de copero real era uno de los más delicados y mejor pagados de la administración persa: el copero era el responsable de probar el vino del rey antes de servirlo, lo que lo convertía en la primera línea de defensa contra el envenenamiento y en un hombre de absoluta confianza personal del monarca. Tener acceso diario al rey y en momentos de intimidad era un privilegio extraordinario.
En el mes de Kislev del año veinte de Artajerjes, llegaron a Susa su hermano Jananías con algunos hombres de Judá. Nehemías les preguntó por el estado de Jerusalén y los supervivientes del exilio y la respuesta fue desoladora: los que habían quedado en la provincia estaban en gran mal y en afrenta, la muralla de Jerusalén tenía brechas y sus puertas habían sido quemadas. Nehemías se sentó y lloró, guardó luto por varios días, ayunó y oró ante el Dios de los cielos.
Días después, cuando servía el vino al rey, el rey notó su tristeza, algo que en la corte persa era potencialmente peligroso: un sirviente triste ante el rey podía interpretarse como deslealtad o conspiración. El rey le preguntó la causa de su tristeza y Nehemías, asustado, explicó que su tristeza se debía al estado de la ciudad donde estaban los sepulcros de sus padres. El rey preguntó qué quería pedir. Nehemías oró en silencio a Dios y respondió con una petición precisa: permiso para volver a Judá y reconstruir la ciudad.
La reconstrucción de las murallas
Nehemías llegó a Jerusalén con cartas del rey para los gobernadores de las provincias occidentales y con autorización para obtener madera del bosque real. Pasó tres días en la ciudad sin decir a nadie lo que pensaba hacer. Luego, de noche, salió con unos pocos hombres a inspeccionar las murallas sin que nadie supiera adónde iba ni qué hacía, porque aún no había dicho nada a los judíos ni a los sacerdotes ni a los nobles ni a los oficiales.
La inspección nocturna de las murallas es uno de los detalles narrativos más vívidos del libro de Nehemías y ha sido señalada por los comentaristas como un ejemplo de liderazgo prudente: Nehemías quería conocer la situación real antes de hacer promesas y quería evitar que sus planes se filtraran a los enemigos antes de que la organización estuviera lista.
Cuando convocó a los líderes y les expuso el plan, la respuesta fue inmediata: «Levantémonos y edifiquemos». El capítulo 3 del libro de Nehemías describe la organización de la reconstrucción con un detalle que tiene el aspecto de un documento administrativo real: cada grupo familiar o gremio era responsable de una sección específica de la muralla, identificada por su proximidad a la puerta o al barrio donde vivía el grupo. Sacerdotes, levitas, comerciantes, orfebres y perfumistas trabajaron codo a codo en secciones adyacentes.
La oposición fue inmediata. Sanbalat el horonita, Tobías el amonita y Gesem el árabe se burlaron de los constructores: «¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Acaso se les dejará? ¿Sacrificarán? ¿Acabarán en un día? ¿Revivirán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?». Cuando las burlas no detuvieron la construcción, recurrieron a amenazas militares. Nehemías respondió organizando a los constructores en dos turnos: la mitad trabajaba y la otra mitad montaba guardia con lanzas, escudos, arcos y cotas de malla. Los que construían también llevaban espada al cinto. Nehemías no se quitó la ropa durante toda la reconstrucción, excepto para lavarse.
Las murallas fueron reconstruidas en 52 días, un tiempo que las fuentes antiguas reconocen como extraordinariamente breve y que los enemigos de Nehemías interpretaron como señal de que Dios había protegido la obra.
Las reformas de Nehemías
Después de la reconstrucción de las murallas, Nehemías llevó a cabo una serie de reformas administrativas y religiosas que completaron el trabajo de consolidación de la comunidad postexílica. Algunas de las más significativas fueron la repoblación de Jerusalén, que estaba escasamente habitada, mediante un sorteo que obligó a una de cada diez familias de las ciudades a trasladarse a la capital; la reforma económica que abolió la práctica de cobrar intereses a los hermanos judíos y exigió la devolución de las tierras y casas que habían sido tomadas como garantía de préstamos y la reforma del Sabbat, que incluyó el cierre de las puertas de Jerusalén desde el atardecer del viernes hasta la mañana del sábado para impedir el comercio.
Nehemías también tuvo que lidiar con la corrupción interna: el sumo sacerdote Eliasib había cedido una habitación del Templo al enemigo Tobías el amonita. Cuando Nehemías regresó de una visita a la corte persa y lo descubrió, echó todos los enseres de Tobías fuera de la habitación, ordenó que la purificaran y restituyó los utensilios del Templo. Es una de las escenas más dramáticamente directas del libro: el gobernador entrando en el Templo y tirando los muebles del enemigo por la ventana.
Esdras y Nehemías juntos: la asamblea del primer día de Tishrei
El momento en que las dos figuras aparecen juntas en el relato es la gran asamblea del primer día del mes séptimo, narrada en Nehemías 8, que describe la lectura pública de la Torá por Esdras ante todo el pueblo reunido en la plaza de la Puerta del Agua. Nehemías aparece junto a Esdras en este episodio como gobernador y los dos líderes, el religioso y el civil, actúan en perfecta complementariedad.
Esta coordinación entre autoridad religiosa y autoridad civil es uno de los rasgos más característicos del período postexílico. Sin monarquía, la comunidad judía funcionaba con una estructura dual: el sumo sacerdote como autoridad religiosa y el gobernador como autoridad civil, ambos bajo la supervisión del Imperio persa. Esdras y Nehemías encarnan esta dualidad de forma casi paradigmática: uno el experto en la Ley, el otro el organizador político y militar.
El significado histórico: la fundación del judaísmo rabínico
La importancia histórica de Esdras y Nehemías va más allá de sus logros concretos. Lo que los dos juntos construyeron fue el modelo de comunidad judía que sobreviviría los siguientes 2.500 años.
La centralidad de la Torá como identidad constitutiva del pueblo judío, establecida por Esdras con la lectura pública y la instrucción sistemática, fue la innovación más duradera. Antes del exilio, la identidad judía estaba definida principalmente por la monarquía davídica, el Templo y la tierra. Después del exilio, con la monarquía desaparecida y la tierra ocupada por poderes extranjeros, fue la Torá la que definió la identidad. Esta transferencia de la identidad política a la identidad textual y legal fue lo que permitió al judaísmo sobrevivir sin estado propio durante más de dos milenios.
La tradición judía posterior honró a Esdras de forma extraordinaria. El Talmud afirma que si Moisés no hubiera dado la Torá a Israel, Esdras habría sido digno de recibirla. Algunos textos tardíos lo presentan como el fundador de la Gran Asamblea, el consejo de sabios que según la tradición rabínica transmitió la Ley oral desde los profetas hasta los fariseos. Esta idealización muestra hasta qué punto la tradición posterior reconoció en Esdras no solo un reformador sino el artífice de una nueva forma de ser judío.
Problemas históricos: la cronología debatida
El libro de Esdras-Nehemías plantea varios problemas históricos que los investigadores no han resuelto de forma definitiva. El más importante es el de la cronología relativa de los dos personajes: ¿actuó Esdras antes que Nehemías, después, o contemporáneamente?
El orden canónico del libro, que presenta a Esdras primero, ha sido cuestionado por muchos investigadores. Si Esdras llegó en el año séptimo de Artajerjes I, eso daría el 458 a.C., unos 13 años antes de Nehemías, que llegó en el año veinte del mismo rey, el 445 a.C. Pero algunos investigadores proponen que Esdras llegó en el año séptimo de Artajerjes II, lo que daría el 398 a.C., es decir, casi 50 años después de Nehemías. Esta propuesta resolvería algunas tensiones internas del texto pero crea otras. Un tercer grupo propone el año treinta y siete de Artajerjes I, el 428 a.C., como fecha de llegada de Esdras, situándolo entre los dos mandatos de Nehemías.
El debate cronológico no es solo académico: afecta a la comprensión de cuál de los dos proyectos precedió al otro y cuál fue la relación real entre los dos hombres. En cualquier caso, la tradición bíblica los presenta como contemporáneos y colaboradores y esa presentación ha sido la más influyente en la historia de la interpretación.
Esdras y Nehemías: misión, carácter y legado
| Aspecto | Esdras | Nehemías |
|---|---|---|
| Origen y función | Sacerdote y escriba; descendiente del sumo sacerdote Aarón | Laico; copero personal del rey Artajerjes en Susa |
| Autorización persa | Decreto de Artajerjes para enseñar y aplicar la Ley de Dios en Yehud | Permiso real para reconstruir Jerusalén; cartas para gobernadores; materiales del bosque real |
| Proyecto principal | Restauración religiosa: centralidad de la Torá | Restauración física: reconstrucción de las murallas de Jerusalén |
| Logro más memorable | Lectura pública de la Torá ante todo el pueblo; el pueblo llora al escucharla | Reconstrucción de las murallas en 52 días pese a la oposición enemiga |
| Reforma más controvertida | Disolución de los matrimonios mixtos con mujeres extranjeras | Expulsión de Tobías el amonita del Templo; cierre de puertas en Sabbat |
| Carácter | Estudioso, religioso, emotivo; llora y ayuna ante el pecado del pueblo | Hombre de acción, organizador, político; combina oración con espada |
| Enemigos principales | La asimilación cultural y los matrimonios mixtos | Sanbalat el horonita, Tobías el amonita y Gesem el árabe |
| Legado en el judaísmo | Fundador de la centralidad de la Torá; el Talmud lo compara con Moisés | Restaurador de Jerusalén como ciudad habitable; modelo de liderazgo civil piadoso |
| Innovación histórica | Primera lectura pública y explicada de la Torá: prototipo de la liturgia sinagogal | Modelo de reconstrucción comunitaria organizada bajo autoridad civil legítima |
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Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- La Biblia. Libro de Esdras. Libro de Nehemías. Versión de la Biblia de Jerusalén.
- Cilindro de Ciro. Traducción en Pritchard, James B. Ancient Near Eastern Texts. Princeton University Press, 1969.
- Talmud Babilónico. Sanhedrin 21b-22a (comparación de Esdras con Moisés).
Bibliografía académica:
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- Briant, Pierre. From Cyrus to Alexander: A History of the Persian Empire. Winona Lake: Eisenbrauns, 2002.
- Grabbe, Lester L. Ezra-Nehemiah. Routledge, 1998.
- Japhet, Sara. «The Supposed Common Authorship of Chronicles and Ezra-Nehemiah». Vetus Testamentum 18 (1968): 330-371.
- Williamson, H.G.M. Ezra, Nehemiah. Word Biblical Commentary. Word Books, 1985.
- Finkelstein, Israel y Silberman, Neil Asher. La Biblia desenterrada. Siglo XXI, 2003.
- Mazar, Amihai. Archaeology of the Land of the Bible: 10,000-586 B.C.E. New York: Doubleday, 1990.
- von Rad, Gerhard. Teología del Antiguo Testamento, vol. 2. Sígueme, 1972.
Preguntas frecuentes sobre Esdras y Nehemías
¿Quiénes fueron Esdras y Nehemías?
Esdras fue un sacerdote y escriba judío descendiente del sumo sacerdote Aarón que llegó a Jerusalén desde Babilonia aproximadamente en el 458 a.C. con una misión del rey persa Artajerjes de enseñar y aplicar la Ley de Dios entre el pueblo de Judá. Nehemías fue el copero personal del mismo rey Artajerjes que obtuvo permiso real para volver a Jerusalén y reconstruir sus murallas, derruidas desde la destrucción babilónica del 586 a.C. Los dos actuaron en el siglo V a.C. durante el período de la restauración postexílica bajo dominio persa y sus historias están recogidas en los libros que llevan sus nombres.
¿Por qué Esdras exigió la disolución de los matrimonios mixtos?
Esdras consideró los matrimonios con mujeres de los pueblos vecinos una amenaza para la identidad y la pureza religiosa de la comunidad judía recién restaurada. Su argumento era que la infidelidad a la alianza, incluyendo la asimilación cultural a través del matrimonio, había sido la causa del exilio, y que repetir ese error cuando la comunidad era tan pequeña y vulnerable podría llevar a su desaparición. La disolución de los matrimonios mixtos fue una medida de emergencia para preservar la identidad de una comunidad en riesgo de ser absorbida por sus vecinos. El episodio sigue siendo uno de los más debatidos éticamente del Antiguo Testamento.
¿En cuánto tiempo reconstruyó Nehemías las murallas de Jerusalén?
Según el libro de Nehemías (6:15), las murallas fueron reconstruidas en cincuenta y dos días, desde el tres del mes de Elul hasta el veinticinco del mismo mes. Este tiempo extraordinariamente breve fue señalado por los propios enemigos de Nehemías como una señal de que la obra contaba con la protección divina. Los investigadores modernos lo consideran plausible dado que no se trataba de construir murallas nuevas desde cero sino de reparar las murallas existentes que habían sido dañadas pero cuyos cimientos y gran parte de la estructura todavía estaban en pie.
¿Qué es la lectura pública de la Torá por Esdras y por qué es importante?
La lectura pública de la Torá ante todo el pueblo reunido en la plaza de la Puerta del Agua, narrada en Nehemías 8, es considerada por los historiadores del judaísmo uno de los momentos fundacionales de la tradición religiosa judía. Es la primera descripción de una lectura pública y comunitaria del texto sagrado con interpretación y explicación en lengua comprensible para el pueblo, el prototipo de lo que más tarde sería la liturgia sinagogal. La centralidad del texto y su comprensión, no solo del ritual sacrificial, fue una innovación de enorme alcance que permitió al judaísmo sobrevivir sin Templo.
¿Actuó Esdras antes o después que Nehemías?
El orden canónico del libro presenta a Esdras llegando antes que Nehemías, en el año séptimo de Artajerjes (458 a.C.), y a Nehemías llegando en el año veinte (445 a.C.). Sin embargo, muchos investigadores modernos cuestionan esta cronología y proponen que Esdras llegó después de Nehemías, en el año séptimo de Artajerjes II (398 a.C.), lo que explicaría mejor algunas tensiones internas del texto. El debate sigue abierto y no tiene resolución definitiva con los datos disponibles.
¿Qué reformas llevó a cabo Nehemías además de reconstruir las murallas?
Después de la reconstrucción de las murallas, Nehemías llevó a cabo varias reformas. Organizó la repoblación de Jerusalén mediante un sorteo que obligó a una de cada diez familias a trasladarse a la capital. Abolió la práctica de cobrar intereses a los hermanos judíos y exigió la devolución de tierras y casas tomadas como garantía de préstamos. Reforzó la observancia del Sabbat cerrando las puertas de Jerusalén desde el viernes al atardecer hasta el sábado por la mañana. Y expulsó del Templo al enemigo Tobías el amonita, a quien el sumo sacerdote Eliasib había cedido indebidamente una habitación.
¿Por qué el Talmud compara a Esdras con Moisés?
El Talmud Babilónico afirma que si Moisés no hubiera dado la Torá a Israel, Esdras habría sido digno de recibirla. Esta comparación extraordinaria refleja el reconocimiento rabínico de que Esdras hizo para su época lo que Moisés había hecho para la suya: constituir al pueblo de Israel como comunidad de la Ley. Así como Moisés recibió la Torá en el Sinaí y la entregó al pueblo, Esdras reintrodujo la Torá en una comunidad que la había olvidado o desconocía y la convirtió en el centro de la identidad judía para todas las generaciones posteriores.
¿Qué relación tienen Esdras y Nehemías con el judaísmo moderno?
La influencia de Esdras y Nehemías en el judaísmo posterior es enorme aunque frecuentemente invisible porque se ha convertido en el aire que se respira. La centralidad de la Torá como identidad constitutiva del pueblo judío, la lectura pública y la explicación del texto sagrado como acto religioso central, la separación de la comunidad judía de los pueblos vecinos mediante fronteras religiosas y étnicas, y el modelo de comunidad religiosa autónoma dentro de un estado pagano son todos herencias directas del período de Esdras y Nehemías. El judaísmo rabínico que surgió después de la destrucción del Segundo Templo en el 70 d.C. fue posible porque Esdras había establecido siglos antes que la identidad judía no dependía del Templo sino de la Torá.









