El escepticismo antiguo fue la más intelectualmente sofisticada de las filosofías helenísticas, una escuela que llegó a una conclusión radical: no podemos conocer la verdad con certeza, pero a diferencia de lo que muchos creen, el escepticismo no era nihilismo. No era la creencia de que nada importa o que todas las opiniones son igual de válidas, era una posición epistemológica precisamente articulada que sostenía que cuando se examinaban cuidadosamente los argumentos a favor y en contra de cualquier proposición, se encontraba una equipolencia, una igualdad de peso entre los lados opuestos. Frente a esta imposibilidad de decidir racionalmente, el sabio escéptico practicaba la epoché, la suspensión de juicio, un acto deliberado de abstenerse de asentir o negar cualquier creencia no evidente.
Lo extraordinario del escepticismo era su paradoja central: aunque sostenía que no podías conocer nada con certeza, afirmaba que esto era liberador. Al suspender tu juicio sobre cosas que no podías conocer, alcanzabas la ataraxia, la paz mental. Ya no estabas agitado por la búsqueda obsesiva de la verdad o por la ansiedad de creer en cosas inciertas, podías vivir tu vida, seguir tus impulsos naturales, comportarte convencionalmente en la sociedad, sin estar psicológicamente atrapado por creencias sobre la realidad profunda.
El escepticismo se dividió en dos tradiciones principales. El escepticismo académico, desarrollado primero en la Academia de Platón bajo Arcesilao y Carnéades, enfatizaba que la razón demostraba que el conocimiento cierto era imposible. El escepticismo pirrónico, que viene de Pirrón de Elis, enfatizaba más la experiencia vivida de la equipolencia, la práctica de suspender el juicio cuando te enfrentabas a argumentos igualmente poderosos en ambos lados.
La influencia del escepticismo fue significativa pero de manera diferente a la del estoicismo o el epicureísmo. No fue la filosofía de masas, fue la filosofía de los intelectuales, de aquellos que estaban lo suficientemente entrenados en lógica y epistemología para seguir los argumentos sofisticados, pero su influencia en la historia del pensamiento fue profunda. Cuestionó la posibilidad misma del conocimiento cierto de una manera que anticipó el pensamiento moderno. En la era moderna, la epistemología, la rama de la filosofía que pregunta cómo sabemos lo que sabemos, es en muchas formas un diálogo con el escepticismo antiguo.
Orígenes del escepticismo: Pirrón de Elis y la experiencia liberadora
El escepticismo helenístico no surgió de la nada sino que tenía raíces en la filosofía griega anterior. Sócrates había cuestionado la certeza de los supuestos asuntos sabiosm y los sofistas habían relativizado la verdad, pero el escepticismo sistemático como filosofía fue fundado por Pirrón de Elis, un filósofo que vivió alrededor de 360 a 270 a.C.
Pirrón nació en Elis, una ciudad en el Peloponeso y viajó a Asia con Alejandro Magno como parte de sus campañas. Mientras estuvo en Asia, supuestamente estudió con los sabios indios, aunque esto es probablemente más leyenda que hecho. Eventualmente regresó a Elis donde enseñó y pasó sus últimos años.
Lo que define la experiencia de Pirrón es que no escribió nada, no dejó ningún trabajo sistemático. Todo lo que sabemos de él viene de relatos de estudiantes como Timón de Fliunte que escribió sátiras sobre él, o de los historiadores posteriores como Diógenes Laercio. Esta falta de escrituras propias es significativa porque sugiere que para Pirrón, la filosofía no era principalmente un sistema de proposiciones a ser comunicadas sino una forma de vida a ser vivida.
Según los relatos, Pirrón vivía una vida notablemente tranquila y no parecía perturbado por las dificultades. Cuando fue atacado por un perro y fue atacado, no se defendió ni se alteró, cuando casi se cayó de un precipicio, permaneció tranquilo y cuando fue criticado, no se defendía vigorosamente. Esta ecuanimidad no era indiferencia apática, era el resultado de haber alcanzado la suspensión de juicio genuina sobre todas las cosas no evidentes.
Lo importante de Pirrón fue que articuló una experiencia que otros habían tenido pero no sistematizado: cuando se examinaban igualmente los argumentos en ambos lados de una pregunta, uno podía llegar a una conclusión de que ni un lado ni el otro tenía ventaja racional. En lugar de ser deprimente, esto era liberador, porque si no podías demostrar racionalmente que una creencia era verdadera, no necesitabas sostenerla. Podías simplemente dejarla ir.
La equipolencia y la suspensión del juicio
El concepto central del escepticismo pirrónico era la isostenia o equipolencia, la afirmación de que los argumentos en ambos lados de cualquier pregunta metafísica tenían igual peso. Para cada argumento que podías dar a favor de una proposición, había un argumento igualmente convincente en su contra.
Considera la pregunta: ¿Existe Dios? Los teístas pueden argumentar que el orden del universo implica un diseñador y los ateos pueden argumentar que el orden puede explicarse por leyes naturales. Ambos argumentos son inteligentes, ambos tienen adherentes inteligentes y ambos pueden defenderse racionalmente. En esta situación, el escéptico suspendía el juicio. No afirmaba que Dios existiera o que no existiera, simplemente se abstenía de ambas creencias.
Pero aquí viene lo crucial, suspender el juicio no significaba paralización, que no pudieras actuar. El escéptico seguía actuando: comía cuando tenía hambre porque le parecía natural hacerlo, seguía las leyes de su ciudad porque era conveniente hacerlo y mantenía relaciones sociales porque era naturalmente apropiado hacerlo, pero realizaba todas estas acciones sin la superimposición de creencias sobre la verdad metafísica.
Esto parece una distinción sutil pero era central para los escépticos. No estaban paralizados por el nihilismo, estaban liberados de la necesidad de creer en cosas inciertas. Podían vivir sus vidas de acuerdo con el impulso natural, la convención social y la experiencia sensorial inmediata sin estar psicológicamente atrapados por sistemas de creencias.
La epoché o suspensión de juicio era el arte de mantener esta posición. Era una práctica mental, un entrenamiento en cómo experimentar los argumentos en ambos lados de una pregunta con perfecta ecuanimidad. Con la práctica, el escéptico podía mantener esta suspensión no solo en momentos de reflexión filosófica sino como un estado continuo de vida.
Ataraxia escéptica: paz mental mediante la no-creencia
Como el epicureísmo y el estoicismo, el escepticismo ofrecía un camino hacia la ataraxia, la paz mental, pero llegaba allí de una manera diferente. El epicúreo alcanzaba ataraxia al satisfacer sus deseos naturales necesarios con moderación, el estoico la alcanzaba al alinear su voluntad con la razón cósmica y el escéptico la alcanzaba al suspender su juicio sobre todo aquello que no era evidente.
La lógica era simple: el sufrimiento y la turbación mental frecuentemente surgían de creer en cosas falsas o de estar inseguros acerca de las cosas que creías. Si dejabas de creer en cosas sobre las que no podías estar seguro, dejabas de sufrir por ellas. Si creías que morirías y sufrirías eternamente, estabas angustiad. Si suspendías el juicio sobre lo que sucede después de la muerte y simplemente aceptabas que no lo sabías, esa angustia desaparecía.
El escéptico no buscaba la ataraxia activamente de la manera que el epicúreo buscaba el placer, sino que la ataraxia venía como resultado natural de la suspensión genuina de juicio. Cuando realmente suspendías tu juicio, cuando realmente dejabas de creer en proposiciones sobre las cuales no podías estar seguro, la paz mental seguía naturalmente.
Pero aquí nuevamente los escépticos enfatizaban algo importante: la ataraxia escéptica no era incompatible con la acción. El escéptico continuaba participando en la vida, tenía relaciones, tenía profesión y tenía responsabilidades, solo que las perseguía sin la agitación mental de creer que tenía la verdad definitiva sobre ellas.
Conceptos centrales del escepticismo antiguo
| Concepto | Significado | Implicación práctica | Diferencia con dogmatismo |
|---|---|---|---|
| Isostenia (Equipolencia) | Argumentos iguales en ambos lados de pregunta | No es racional asentir a ninguno | Dogmatismo afirma un lado verdadero |
| Epoché (Suspensión) | Acto deliberado de abstenerse de creer | Vivir sin creencias sobre lo no-evidente | Dogmatismo requiere creencia |
| Ataraxia (Paz mental) | Tranquilidad que resulta de suspensión | Libertad de turbación por creencias inciertas | Dogmatismo puede traer ansiedad |
| Fainomena (Lo evidente) | Lo que es directamente experimentado | Aceptar sin creencia en su verdad profunda | Dogmatismo interpreta lo evidente |
| Adiáfora (Indiferentes) | Cosas moralmente neutras, acciones externas | Actuar según impulso natural y convención | Dogmatismo juzga moralmente |
| Pirrón de Elis | Fundador del escepticismo pirrónico | Ejemplo viviente de ecuanimidad | Modelo de vida escéptica |
| Arcesilao | Fundador de escepticismo académico | Énfasis en lo probable vs certeza | Menos radical que pirronismo |
| Carnéades | Refinador del escepticismo académico | Grados de probabilidad en creencias | Pragmatismo en acción |
| Metafísica imposible | Verdad sobre realidad profunda incognoscible | Evitar sistemas metafísicos | Dogmatismo construye sistemas |
| Imperturbabilidad | Estado de no estar turbado mentalmente | Vivir tranquilamente sin certezas | Dogmatismo busca certezas ansiadamente |
Escepticismo académico: Arcesilao y Carnéades
Mientras que el escepticismo pirrónico se consideraba a sí mismo como una filosofía radicalmente diferente de la tradición platónica, el escepticismo académico surgió dentro de la Academia de Platón misma. Cuando Arcesilao se convirtió en director de la Academia alrededor del 265 a.C., transformó la institución, argumentando que la verdadera doctrina de Platón no era el dogmatismo que se había desarrollado sino una forma de escepticismo. Platón, en sus escritos, frecuentemente dejaba preguntas sin responder definitivamente pues había enseñado mediante el cuestionamiento socrático, no mediante la proclamación de verdades.
Arcesilao desarrolló una posición elaborada. Argumentaba que mientras el conocimiento verdadero podría ser imposible, la acción racional era posible basada en lo que era «probable» o «verosímil». Esto diferenciaba su escepticismo académico del escepticismo pirrónico que no hacía ni siquiera esta distinción.
Carnéades, quien dirigió la Academia un siglo después, refinó estas ideas. Desarrolló una lógica epistemológica sofisticada que distinguía entre diferentes grados de claridad en nuestras impresiones. Algunas impresiones eran claramente falsas, otras eran claramente verdaderas, pero muchas caían en el medio, donde no podías estar seguro. En estas situaciones, podías actuar basándote en la probabilidad sin afirmar que tenías conocimiento cierto.
Carnéades también era conocido por su habilidad en argumentar cualquier lado de una cuestión con igual maestría. Se cuenta que una vez argumentó contra los dioses una mañana y a favor de ellos por la tarde, simplemente para demostrar que la retórica podía hacer ambos lados parecer convincentes. Esto lo hacía impopular entre aquellos que querían respuestas definitivas, pero era exactamente su punto. Las respuestas definitivas no siempre eran posibles.
Comparativa: escepticismo con otras escuelas helenísticas
| Aspecto | Escepticismo | Estoicismo | Epicureísmo | Cinismo |
|---|---|---|---|---|
| Objetivo | Ataraxia por suspensión de juicio | Ataraxia por alineación con razón | Ataraxia por moderación | Libertad por vivir naturalmente |
| Relación con conocimiento | Imposible sobre lo no-evidente | Posible mediante razón | Pragmático, no dogmático | Rechazo a la verdad abstracta |
| Método | Argumento vs contraargumento | Lógica y debate sistemático | Observación pragmática | Performance y crítica |
| Actitud hacia creencias | Suspender, no asentir | Afirmar creencias correctas | Moderar deseos irracionales | Rechazar convenciones falsas |
| Vida ideal | Ecuánime, sin dogma | Virtuosa, activa, deber | Simple, amistad, moderada | Provocadora, crítica radical |
| Participación social | Convencional pragmáticamente | Participación activa ordenada | Retiro discreto | Rechazo provocador |
| Emociones | Evitar turbación por creencias | Transformar mediante razón | Moderar mediante moderación | Liberar mediante naturalidad |
| Seguridad moral | Actuar sin dogma moral | Actuar según deber moral | Actuar según placer moderado | Actuar según naturaleza |
| Influencia histórica | Media, especializada, epistémica | Masiva, práctica, política | Limitada, malinterpretada | Limitada, radical |
Artículos relacionados con filosofía griega
Para profundizar en el escepticismo antiguo y sus conexiones:
- Antigua Grecia: historia general
- Período helenístico: del clásico al mundo conquistado
- Filosofía griega: visión general de toda la tradición griega
- Filósofía presocrática: los primeros filósofos
- Filosofía griega del período clásico: Sócrates, Platón y Aristóteles
- Filosofía griega del periodo helenístico
- Estoicismo: el deber y la razón cósmica
- Epicureísmo: retiro similar pero motivación diferente
- Cinismo: la virtud radical y el rechazo a las convenciones sociales
- Pirrón de Elis: el primer escéptico
- Arcesilao: escepticismo en la Academia
- Carnéades: sofisticación del escepticismo
- Epistemología escéptica: imposibilidad del conocimiento
- Estoicismo vs escepticismo: certeza vs suspensión
- Influencia del escepticismo en la filosofía moderna
Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- Diógenes Laercio. Vidas de filósofos ilustres: Libro IX (Pirrón y escépticos). Traducción de José Ortiz y Sanz. Ediciones Folio, 2003.
- Sexto Empírico. Esbozos pirrónicos. Traducción de Antonio Gómez Lomelín. Editorial Gredos, 1997.
- Sexto Empírico. Contra los dogmáticos. Traducción disponible parcialmente en Editorial Gredos.
Bibliografía:
- Reale, Giovanni & Antiseri, Dario. Historia de la Filosofía: Antigüedad y Medievo. Editorial Herder, 1995.
- Jaeger, Werner. Paideia: Los ideales de la cultura griega. Editorial Fondo de Cultura Económica, 2001.
- De Crescenzo, Luciano. Historia de la Filosofía Griega. Editorial Seix Barral, 1999.
- Mondolfo, Rodolfo. Lo escepticismo en la antigüedad griega. Editorial Eudeba, 1984.
- Vernant, Jean-Pierre. Los orígenes del pensamiento griego. Editorial Eudeba, 1992.
- García Calvo, Agustín. Estudios sobre filosofía griega. Editorial Lucina, 1999.
- Long, A. A. & Sedley, D. N. The Hellenistic Philosophers. Cambridge University Press, 1987.
- Nussbaum, Martha C. The Therapy of Desire: Theory and Practice in Hellenistic Ethics. Princeton University Press, 2009.
- Annas, Julia & Barnes, Jonathan. The Modes of Scepticism. Cambridge University Press, 1985.
- Striker, Gisela (ed.). Essays on Hellenistic Epistemology and Ethics. Cambridge University Press, 1996.
- Hankinson, R. J. The Skeptics: From Homer to Elliot. Routledge, 1995.
- Bett, Richard. Pyrrho, His Antecedents, and His Legacy. Oxford University Press, 2000.
- Bailey, Alan M. & O’Brien, Dan P. (eds.). The Epicurus and the Epicurean Tradition. Cambridge University Press, 1997.
- Warren, James (ed.). The Cambridge Companion to Epicureanism. Cambridge University Press, 2009.
- Rist, John M. Stoic Philosophy. Cambridge University Press, 1969.
- Keyt, David & Miller, Fred D. (eds.). A Companion to Aristotle’s Politics. Blackwell, 1991.
Preguntas frecuentes sobre el escepticismo
¿El escepticismo antiguo era lo mismo que el escepticismo moderno?
No. El escepticismo moderno frecuentemente significa simplemente ser escéptico sobre afirmaciones específicas sin una posición sistemática sobre el conocimiento. El escepticismo antiguo era una posición metafísica completa sobre la naturaleza del conocimiento posible. Dicho esto, hay continuidad. Los escépticos antiguos anticiparon muchos argumentos que los filósofos modernos usan contra el conocimiento cierto.
¿Podían actuar los escépticos moralmente si no creían en verdades morales?
Sí. Los escépticos distinguían entre lo evidente, donde no suspendían el juicio, y lo no-evidente, donde sí. Que matar era mal no era una verdad metafísica que necesitabas creer. Era simplemente lo que parecía cuando observabas el comportamiento humano. Así que podías actuar moralmente sin creer en verdades morales objetivas.
¿Fue el escepticismo una filosofía nihilista?
No. Aunque parecería que suspender todo juicio sería nihilismo, los escépticos argumentaban que no lo era. Seguían viviendo, seguían actuando, seguían teniendo valores, solo que sin sostener creencias dogmáticas sobre la verdad metafísica. Esto es diferente del nihilismo que usualmente implica que nada importa.
¿Influyó el escepticismo en el cristianismo?
De maneras indirectas. Algunos teólogos cristianos primitivos adoptaron argumentos escépticos para mostrar que la verdad religiosa requería fe, no razón, porque la razón por sí sola no podía demostrar la verdad. Esto dio al cristianismo un papel especial para la fe que no requería demostración racional.
¿Por qué el escepticismo fue menos popular que el estoicismo?
Varias razones. El estoicismo ofrecía un sentido de deber moral vigoroso que muchas personas encontraban atractivo. El escepticismo decía que no podías estar seguro de nada, lo que sonaba depresivo a muchas personas aunque los escépticos argumentaban que era liberador. También, el escepticismo requería sofisticación intelectual para seguir los argumentos. No era una filosofía de masas.
¿Es posible vivir realmente de acuerdo con el escepticismo?
Probablemente no perfectamente. Incluso los escépticos antiguos parecían deslizarse en creencias dogmáticas ocasionalmente. Pero la pregunta importante es si el ideal es valioso aunque sea difícil de lograr completamente. Muchas filosofías son así: ideales que es difícil vivir perfectamente pero que ofrecen valor en el intento.
¿Cuál es la diferencia entre escepticismo académico y pirrónico?
El escepticismo académico sostenía que mientras el conocimiento cierto era imposible, la acción racional era posible basada en lo probable. El escepticismo pirrónico era más radical y sostenía que incluso esto era demasiado dogmático. Solo deberías suspender el juicio. La diferencia es sutil pero importante.
¿Probó el escepticismo que el conocimiento era realmente imposible?
Argumentó que parecía serlo cuando se examinaban cuidadosamente los argumentos. Pero no demostró que era absolutamente imposible. Los escépticos fueron cuidadosos de no afirmar siquiera esto como verdad dogmática. Solo argumentaron que en su experiencia, cuando examinaban preguntas cuidadosamente, encontraban equipolencia.
¿Tiene relevancia el escepticismo para la ciencia moderna?
Sí, de manera importante. La ciencia moderna es fundamentalmente falibilista: acepta que ninguna creencia es absolutamente cierta pero actúa basándose en la mejor evidencia disponible. Esto es un heredero directo del escepticismo antiguo, particularmente del escepticismo académico que sostenía que la acción racional era posible sin certeza.
¿Puede el escepticismo deslizarse en relativismo completo?
Esto es un peligro. Si dices que ningún argumento es mejor que otro, puedes terminar en relativismo donde todas las opiniones son igual de válidas. Pero los escépticos antiguos probablemente no creerían esto. Algunos argumentos son más claros que otros. Algunos están más justificados que otros. Solo que ninguno llega a la certeza completa.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









