Sócrates (469-399 a.C.) es la figura más paradójica de la historia de la filosofía occidental: el filósofo más influyente que nunca escribió una palabra, cuya mayor contribución fue enseñar a otros a pensar críticamente mediante preguntas. No dejó escritos, no fundó una escuela formal, no escribió libros ni tratados sistemáticos y sin embargo, su influencia en toda la filosofía occidental es casi imposible de exagerar, comparable solo a la de Platón o Aristóteles y quizás mayor que la de ambos porque todo lo que sabemos de Platón y gran parte de lo que sabemos de Aristóteles está fundamentado en cómo ellos procesaron el legado de Sócrates.
Sócrates transformó lo que significaba hacer filosofía. Antes de él, los filósofos presocráticos griegos se ocupaban principalmente de cosmología, de preguntar qué estaba hecho el universo, cuál era el principio fundamental de la realidad. Sócrates cambió el foco radicalmente. Dijo que esas preguntas eran interesantes pero no cruciales. Lo crucial era preguntarse cómo debe vivir un ser humano, qué es la virtud, qué es la justicia, cómo se organiza correctamente una sociedad. Transformó la filosofía de una investigación sobre la naturaleza en una investigación sobre cómo vivir bien.
Su método fue revolucionario. Pasaba las horas en el ágora ateniense, la plaza pública donde los ciudadanos se reunían, conversando con cualquiera dispuesto a hablar. No proclamaba doctrinas, no pronunciaba sermones y no escribía libros de sabiduría, simplemente hacía preguntas. Encontraba a alguien que presumía de saber qué era la virtud, la valentía, la justicia y comenzaba a hacer preguntas aparentemente simples sobre el tema.
El interlocutor respondería confiadamente con ejemplos o definiciones aparentemente razonables y Sócrates entonces haría más preguntas, cada una revelando alguna inconsistencia o contradicción en la respuesta anterior, hasta que gradualmente el interlocutor llegaba a darse cuenta de que en realidad no entendía lo que decía que entendía. Sócrates llamaba a esto mayéutica: el arte de ayudar al alma a dar a luz el conocimiento que ya tiene dentro de sí.
Su muerte fue tan significativa como su vida. En el año 399 a.C., acusado de impiedad y de corrupción de jóvenes, fue llevado ante un tribunal ateniense. En lugar de suplicar por su vida o comprometer sus principios para escapar, mantuvo su posición, aceptó la condena a muerte y bebió la cicuta que le fue administrada, permaneciendo tranquilo y conversando con sus amigos hasta el final. Su muerte lo convirtió en mártir de la filosofía, el ejemplo perfecto del filósofo que prefería morir antes que vivir sin integridad intelectual y moral.
Lo fascinante de Sócrates es que casi todo lo que sabemos de él viene de otros. Los diálogos de Platón son nuestra fuente principal, pero incluyen la pregunta fundamental: ¿cuánto es Sócrates y cuánto es Platón comentando sus propias ideas a través del personaje de Sócrates? También tenemos el testimonio de Jenofonte, que escribió sus Memorables sobre Sócrates y referencias en Aristóteles, pero Sócrates mismo no escribió nada. Esta falta de documentación directa ha permitido que diferentes tradiciones interpreten a Sócrates de maneras radicalmente diferentes, desde un escéptico radical que creía que no podemos conocer nada, hasta un dogmático moral que creía absolutamente en verdades éticas objetivas.
La Atenas de Sócrates: contexto histórico y cultural
Para entender a Sócrates es crucial entender la Atenas en la que vivió. Nació en el año 469 a.C., solo un año después de que los griegos ganaran las Guerras Médicas contra el Imperio Persa, en lo que muchos historiadores consideran el comienzo del Período Clásico. Así que Sócrates vivió durante la edad de oro de Atenas, durante el tiempo de Pericles cuando la ciudad estaba en su apogeo político y cultural. Fue un testigo de la construcción del Partenón, del florecimiento del drama griego, de la invención de la democracia ateniense en su forma más radical.
Atenas en el Período Clásico era una ciudad dedicada al debate público. En la asamblea los ciudadanos varones se reunían regularmente para discutir y decidir asuntos públicos. En el ágora, la plaza pública, había discusión constante sobre filosofía, política, religión o ética. Fue este contexto de debate público y valoración de la palabra convincente el que permitió que Sócrates pudiera pasar sus días conversando con ciudadanos sobre la naturaleza de la virtud.
La familia de Sócrates era de clase media, ni pobre ni rica. Su padre, Sofronisco, era escultor, aunque hay desacuerdo historiográfico sobre si Sócrates trabajó como escultor él mismo. Su madre, Fenareta, según Platón, era partera. Lo que es cierto es que Sócrates no fue un hombre de riqueza o poder político. No ocupó cargos públicos de importancia ni fue general ni político de envergadura. fue un filósofo, un pensador, un conversador, alguien dedicado completamente a la investigación de la verdad mediante la razón.
La Atenas de la juventud de Sócrates estaba bajo el liderazgo de Pericles, una época de expansión imperial ateniense, de construcción de monumentos, de apoyo a las artes y la filosofía. Pero hacia el final de la vida de Sócrates, especialmente después de que Atenas perdiera la Guerra del Peloponeso contra Esparta en el 404 a.C., la ciudad estaba en declive político y moral. Los sistemas que habían funcionado bajo Pericles estaban fallando, había corrupción política, guerra civil casi y conflicto entre facciones. En este contexto de incertidumbre y crisis, la filosofía de Sócrates, con su énfasis en la verdad moral absoluta y la vida virtuosa, adquirió una urgencia particular.
Sócrates fue testigo de eventos cruciales. Vio la construcción de la democracia ateniense, el apogeo de la ciudad bajo Pericles, la derrota en la Guerra del Peloponeso y el gobierno de los Treinta Tiranos, un período de terror cuando oligarcas tomaron el poder después de la derrota. Vivió a través de todas estas transformaciones políticas, permaneciendo consistentemente dedicado a su misión de buscar la verdad mediante la razón.
La vida de Sócrates: años de filosofía pública
Poco sabemos de los primeros años de la vida de Sócrates. Según Platón, en algún momento se dedicó completamente a la filosofía. No tenemos fecha exacta, pero probablemente fue después del servicio militar. Sócrates sirvió como soldado en las guerras de Atenas, algo que enfatiza su identidad como ciudadano ateniense completo, no como un intelectual excéntrico completamente alejado de la vida cívica.

Se dice que Sócrates fue físicamente poco atractivo. Platón lo describe con una nariz plana y amplia, los ojos saltones, el vientre prominente, pero aparentemente tenía un carisma extraordinario, porque a pesar de su falta de atractivo físico, atraía a jóvenes inteligentes que deseaban pasar tiempo conversando con él. Los sofistas de Atenas, que eran maestros itinerantes que cobraban dinero por enseñar, ofrecían educación práctica en retórica y política. Sócrates, por el contrario, nunca cobró por sus enseñanzas, conversaba libremente con cualquiera en el ágora, sin expectación de pago.
Según los relatos, Sócrates era extremadamente dedicado a su investigación de la verdad. Pasaría horas, incluso días, en contemplación sobre un tema particular. Hay historias de que se paraba en medio de una calle pensando en algo y permanecía allí, completamente inmóvil, durante horas, ignorando completamente a la gente que pasaba. Platón cuenta una anécdota de que durante una marcha militar, Sócrates se quedó pensando en algo al amanecer y permaneció en la misma posición todo el día hasta el atardecer siguiente, sin percatarse del paso del tiempo.
Lo que define a Sócrates es su dedicación inquebrantable a la búsqueda de la verdad. No buscaba riqueza, poder político o fama, aunque ciertamente la adquirió. Buscaba la verdad, específicamente la verdad sobre la virtud y cómo vivir bien. Creía que si comprendías verdaderamente qué era la virtud, entonces la practicarías. La maldad era solo ignorancia, la verdadera comprensión de lo correcto te haría actuar correctamente.
Sócrates atrajo a seguidores, particularmente jóvenes hombres de familias ricas que tenían tiempo para pasar con él en largas conversaciones filosóficas. Platón fue probablemente su estudiante más talentoso y más famoso. Jenofonte también lo conoció y Aristipo fue otro estudiante que eventualmente fundó su propia escuela filosófica, pero Sócrates nunca fundó una escuela formal. La Academia de Platón fue la creación de Platón, no de Sócrates. El Liceo de Aristóteles fue la creación de Aristóteles. Sócrates simplemente conversaba en lugares públicos.
El método socrático
El método socrático, también llamado mayéutica, es la contribución pedagógica más importante que hizo Sócrates a la historia de la educación occidental. Es fundamentalmente un método de cuestionamiento, de diálogo, de búsqueda colectiva de la verdad a través de la conversación racional. No es un método de proclamación de verdades, es un método de descubrimiento colaborativo.
¿Cómo funcionaba?: Sócrates se encontraba con alguien que creía saber algo. Podía ser un político que creía saber qué era la justicia, un poeta que creía saber qué era la belleza, un artesano que creía saber qué era la virtud y Sócrates les pedía que explicaran su comprensión. Aparentaba una ignorancia genuina, diciendo algo como «quiero entender esto, puedes explicarme qué es la justicia?». El interlocutor, atraído por la atención del famoso filósofo, respondería con confianza, usualmente dando ejemplos o una definición que parecía razonable.
Sócrates entonces haría una pregunta de seguimiento que parecía simple pero que llevaba a una contradicción. Por ejemplo, si el interlocutor decía que la justicia es devolver lo que es adeudado, Sócrates preguntaría: «¿si la persona a quien debes algo está enojada y loca y te la arrebata, luego mientras está loco es injusto? ¿Es justo en esa situación devolver lo que es adeudado?». El interlocutor se daría cuenta de que su definición no era suficiente.
Entonces Sócrates continuaría con más preguntas, llevando al interlocutor gradualmente a reconocer que sus creencias originales eran inconsistentes o incompletas. El objetivo no era humillar, aunque muchos interlocutores ciertamente se sentían así. El objetivo era llegar a la verdad a través de la eliminación de la falsedad.
Lo importante del método socrático era que no terminaba con Sócrates proclamando la respuesta correcta. Después de llevar al interlocutor a darse cuenta de su ignorancia, Sócrates simplemente dejaba la pregunta en suspenso. No ofrecía la respuesta verdadera de qué era realmente la justicia, sino que mostraba que ninguna de las respuestas hasta ese momento era completamente satisfactoria. El proceso de investigación continuaba, la verdad se buscaba colectivamente, no era impuesta desde arriba.
Este método fue revolucionario por varias razones. Primero, reconocía que el aprendizaje no es principalmente sobre transmitir información desde un maestro a un estudiante pasivo, sino sobre desarrollar la capacidad de pensar críticamente. El maestro no es un dispensador de sabiduría sino un facilitador del pensamiento. Segundo, presupone que la verdad puede alcanzarse mediante el razonamiento dialógico, mediante el debate público donde los argumentos son probados contra objeciones. Tercero, implica una profunda humildad intelectual. El propio Sócrates insistía en que él no sabía nada, que su única sabiduría era el reconocimiento de su propia ignorancia.
El método socrático fue tan efectivo que aún hoy es considerado una herramienta pedagógica poderosa. Las universidades modernas, aunque enseñan principalmente mediante lecturas y exámenes, todavía reconocen el valor del seminario, donde los estudiantes y el profesor dialogan sobre temas. Los buenos mentores todavía usan el método socrático, haciendo preguntas en lugar de simplemente dar respuestas, forzando al aprendiz a pensar profundamente sobre un tema.
La acusación: ¿por qué Atenas acusó a Sócrates?
En el año 399 a.C., cuando Sócrates tenía 70 años, fue acusado formalmente por dos ciudadanos atenienses: Melito, Ánito y Licón. Las acusaciones específicas eran dos: primero, que no creía en los dioses en los que Atenas creía y que había introducido nuevas deidades; segundo, que corrompía a los jóvenes atenienses.
Estas acusaciones eran formales, pero los motivos verdaderos eran más complejos. Sócrates había pasado décadas cuestionando a los ciudadanos atenienses más prominentes, mostrándoles que no sabían lo que creían saber. Políticos, poetas, artesanos: todos eran sometidos al escrutinio socrático y frecuentemente salían humillados. Mientras que algunos ciudadanos apreciaban su filosofía, otros lo veían como un problema social, como alguien que estaba minando la confianza en la autoridad establecida.
Además, algunos de los estudiantes de Sócrates habían causado problemas políticos graves. Critias fue uno de los Treinta Tiranos, los oligarcas que tomaron el poder después de la derrota en la Guerra del Peloponeso y quien ejerció terror sobre Atenas. Aunque Sócrates no fue cómplice en sus acciones, el hecho de que uno de sus estudiantes más destacados fuera un tirano, era perjudicial para la reputación de Sócrates. Otros estudiantes de Sócrates también habían estado involucrados en conspiración política o traición a Atenas en varias formas.
Pero probablemente el motivo más profundo era más simple: Sócrates representaba un desafío al orden establecido. Su insistencia en que la verdad moral podía ser alcanzada mediante la razón, su disposición a cuestionar cualquier creencia establecida, su rechazo a aceptar la autoridad simplemente porque era autoridad, todo esto era potencialmente peligroso para una sociedad que dependía de cierto grado de conformidad.
El juicio de Sócrates: defensa y condena
El juicio de Sócrates fue un evento fascinante que nos es conocido principalmente a través del relato de Platón en la Apología. Aunque es importante recordar que esto es el relato de Platón, no necesariamente un registro palabra por palabra de lo que Sócrates dijo (los juicios griegos antiguos no se transcribían).
Sócrates fue juzgado ante un jurado de alrededor de 500 ciudadanos atenienses. Los acusadores presentaron sus casos, argumentando que Sócrates era un ateo peligroso que estaba corrompiendo a los jóvenes. Cuando fue el turno de Sócrates de defenderse, hizo algo sorprendente: no se disculpó, no pidió clemencia, no intentó comprometer sus principios para escapar del castigo. En su lugar, aparentemente contradijo sus acusaciones, argumentando que de hecho su vida entera había sido dedicada a la verdadera religión y a el verdadero cuidado del alma ateniense.
Dijo que creía que estaba en una misión de Dios (o de los dioses) para ser un «tábano» para Atenas, para morder y despertar la ciudad que dormía, para cuestionarla y mantenerla alerta. Argumentó que los verdaderos crímenes no eran los suyos sino los de la sociedad ateniense que había permitido que el mal floreciera y reconoció que su investigación de la verdad había irritado a muchas personas poderosas, pero insistió en que era correcto que hiciera esto porque la verdad era más importante que la comodidad o la seguridad.
Sorprendentemente, en lugar de ofrecer una defensa tradicional o pedir clemencia, propuso un castigo que parecería aún más ofensivo a los jueces. Dijo que merecía ser honrado, no ejecutado, por su vida dedicada a la filosofía y el bien de la ciudad. Esto no ayudó a su causa.
El jurado lo encontró culpable por una pequeña mayoría y luego vino la cuestión de la sentencia. Según la ley ateniense, los acusadores propusieron la muerte como castigo y Sócrates debía proponer un castigo alternativo. Podría haber propuesto exilio, que habría sido aceptado y le habría permitido escapar, pero en su lugar, insistió que seguía convencido de su inocencia y que el castigo debería ser honores públicos, no ejecución.
Finalmente, después de más deliberación, el jurado votó su ejecución, condenado a beber cicuta, un veneno que causa parálisis gradual y eventualmente asfixia.
Los últimos días de Sócrates
Los últimos días de Sócrates, tal como se relatan principalmente en el Fedón de Platón, revelan el carácter extraordinario del hombre. Fue encarcelado después de su condena, esperando su ejecución, donde sus amigos y estudiantes lo visitaban. Había una oportunidad de escape: sus amigos habían sobornado a los guardias para permitir su fuga, pero Sócrates se negó. Dijo que escapar del castigo establecido por las leyes de Atenas sería hipocresía. Toda su vida había predicado que debía obedecer las leyes justas. ¿Cómo podría violar las leyes cuando esas leyes lo condenaban?
Paso sus últimos horas discutiendo filosofía con sus amigos. Según Platón, Sócrates estaba extraordinariamente tranquilo, incluso alegre. No parecía que temiera la muerte y de hecho, pasó sus últimas horas argumentando que la muerte probablemente no era algo que temer, que podría ser una bendición. Hablo sobre la inmortalidad del alma, sobre cómo si el alma era inmortal, la muerte simplemente era la transición a otra vida.

Finalmente, cuando le fue administrada la cicuta, bebió el veneno sin resistencia. Comenzó a sentir los efectos gradualmente: primero parálisis en las piernas, luego en todo el cuerpo. Continuó hablando con sus amigos hasta que la parálisis alcanzó su pecho y se hizo imposible continuar. Sus últimas palabras, según el relato de Platón, fueron: «Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Por favor, no olvides pagarlo«. Una última referencia prosaica a una deuda mundana, completamente consistente con su carácter.
Su muerte en el 399 a.C. lo convirtió inmediatamente en una figura legendaria. Fue visto como un mártir de la filosofía, un hombre que prefirió morir antes que comprometer sus principios. Su muerte resonó a través de los siglos y fue el evento que definió el significado de la vida de Sócrates para toda la posteridad.
El problema socrático: ¿quién fue Sócrates realmente?
Uno de los mayores desafíos para los historiadores de la filosofía es lo que se llama el «problema socrático«: ¿cómo distinguimos entre lo que Sócrates realmente enseñó y lo que Platón (o Jenofonte, u otros) atribuyó a Sócrates?
Sócrates no escribió nada. Todo lo que sabemos de él viene de otros, principalmente de Platón que escribió 36 diálogos, muchos de los cuales tienen a Sócrates como personaje central, pero Platón escribió estos diálogos años después de la muerte de Sócrates. ¿Cuánto representa fielmente el pensamiento histórico de Sócrates y cuánto es Platón usando el personaje de Sócrates para expresar sus propias ideas?
Los historiadores generalmente distinguen entre los diálogos «socráticos tempranos» de Platón, donde Sócrates parece principalmente refutar las opiniones de otros sin ofrecer una doctrina positiva alternativa y los diálogos posteriores donde Sócrates parece abogar por la teoría de las formas de Platón y otras teorías platónicas positivas. La mayoría de los historiadores asumen que los diálogos tempranos representan más fielmente el pensamiento histórico de Sócrates, mientras que los posteriores son principalmente vehículos para las propias ideas de Platón.
También tenemos el testimonio de Jenofonte, que escribió los Memorables sobre Sócrates. Jenofonte lo conocía personalmente pero era menos filósofo que Platón y sus relatos tienden a ser más anecdóticos y menos sistemáticos. Aún así, proporcionan una perspectiva valiosa que a veces difiere de la de Platón.
También está el testimonio de Aristóteles, que escribió décadas después de la muerte de Sócrates. Aristóteles no lo conoció personalmente pero escribió sobre su filosofía. Sin embargo, a veces Aristóteles parece malinterpretar o tergiversar las posiciones socráticas, aparentemente para reforzar sus propias ideas.
Finalmente, hay referencias en otras fuentes como Aristófanes, el comediógrafo que ridiculizó a Sócrates en sus comedias, lo cual nos da una perspectiva sobre cómo era visto en su tiempo, aunque claramente no es una fuente académica confiable.
De todo esto, los historiadores han extraído lo que es probable que sea el núcleo del pensamiento histórico de Sócrates: su método de cuestionamiento dialógico, su enfoque en preguntas éticas sobre la virtud, su insistencia en que la virtud es conocimiento, su modestia intelectual sobre su propio conocimiento. Pero los detalles específicos de muchas de sus doctrinas permanecen incertos.
Legado de Sócrates: influencia en la filosofía posterior
La influencia de Sócrates en la filosofía posterior es casi inmensurable. Platón, su estudiante más talentoso, pasó los siguientes 50 años desarrollando y expandiendo las ideas que había aprendido de Sócrates. Aunque Platón difería de Sócrates en algunos aspectos importantes (particularmente en la teoría de las formas, que probablemente era de Platón, no de Sócrates), toda la obra de Platón fue fundamentalmente moldéada por su relación con Sócrates.
Aristóteles, aunque nunca conoció a Sócrates personalmente, estuvo profundamente influenciado por él. Aunque Aristóteles criticaba algunas de las posiciones de Sócrates, la lógica, el método sistemático y la preocupación por las definiciones precisas que Aristóteles desarrolló eran herederas del método socrático.
Los cínicos como Diógenes veían a Sócrates como un precursor. Su énfasis en vivir de acuerdo con la razón y su desprecio por las convenciones sociales superficiales eran vistos como socráticos y los estoicos veían a Sócrates como un héroe. Su aceptación serena de la muerte, su énfasis en que la verdadera riqueza era interior, que la verdadera libertad venía de vivir virtuosamente, todo esto resonaba profundamente con la filosofía estoica. Marco Aurelio, el emperador romano estoico, admiraba profundamente a Sócrates.
En la antigüedad tardía, el Neoplatonismo veía a Sócrates como una figura ejemplar del filósofo que vivía de acuerdo con la razón divina y el cristianismo medieval adoptó a Sócrates como una figura protocristiana. Su dedicación a la verdad, su aceptación de la muerte antes que negar sus principios, su creencia en la inmortalidad del alma, todo esto era visto como presagio del cristianismo. Los teólogos medievales veían a Sócrates como un pagano virtuoso que habría sido cristiano si hubiera conocido a Cristo.
En la era moderna, Sócrates fue una figura inspiradora para los filósofos ilustrados que creían en la razón y el cuestionamiento del autoridad establecida. Su método dialógico fue visto como un modelo de pensamiento crítico. En el siglo XIX, Kierkegaard escribió un largo tratado sobre Sócrates, viéndolo como una figura de auténtica subjetividad y pasión existencial y en el siglo XX, Ludwig Wittgenstein vio a Sócrates como el modelo para lo que significaba hacer filosofía: no construir sistemas grandiosos sino disolver problemas conceptuales mediante el análisis riguroso.
Hoy, el método socrático es considerado una herramienta pedagógica valiosa. Es enseñado en escuelas de derecho, en programas de MBA y en cualquier lugar donde se valora el pensamiento crítico.
Cronología de la vida de Sócrates
| Año | Evento | Edad | Contexto Histórico |
|---|---|---|---|
| 469 a.C. | Nacimiento de Sócrates en Atenas | 0 | Período Clásico comienza, victoria sobre Persia |
| 450 a.C. | Aprox. dedicación completa a la filosofía | 19 | Apogeo de Pericles, construcción del Partenón |
| 431-404 a.C. | Guerra del Peloponeso, Sócrates participa como soldado | 38-65 | Atenas entra en conflicto prolongado con Esparta |
| 404 a.C. | Derrota de Atenas, gobierno de los Treinta Tiranos | 65 | Crisis política en Atenas |
| 403 a.C. | Restauración de la democracia ateniense | 66 | Fin del gobierno de los Treinta |
| 399 a.C. (primavera) | Acusación formal contra Sócrates | 70 | Post-Guerra del Peloponeso, Atenas inestable |
| 399 a.C. (verano) | Juicio de Sócrates ante 500 ciudadanos | 70 | Condena a muerte |
| 399 a.C. (otoño) | Ejecución de Sócrates por envenenamiento con cicuta | 70 | Muerte del filósofo |
Sócrates comparado con sus contemporáneos
| Aspecto | Sócrates | Sofistas | Presocráticos Tardíos | Anaxágoras |
|---|---|---|---|---|
| Enfoque principal | Ética y virtud | Retórica y política práctica | Cosmología y física | Inteligencia cósmica |
| Método | Diálogo socrático, preguntas | Enseñanza directa pagada | Especulación lógica | Integración de razón |
| Visión de la verdad | Objetiva, alcanzable mediante razón | Relativa, depende de perspectiva | Física y material | Inteligencia ordena todo |
| Actitud ante dinero | No cobraba nada | Cobraban honorarios significativos | Variaba | Variaba |
| Público objetivo | Ciudadanos atenienses generales | Estudiantes ricos | Otros filósofos | Filósofos e intelectuales |
| Ubicación de enseñanza | Ágora pública, espacios públicos | Escuelas privadas | Múltiples ciudades | Atenas |
| Influencia en posteridad | Enorme, define filosofía posterior | Negativa, condenados por Platón | Media, incorporada en sistemas posteriores | Media, influye en concepto de logos |
| Creencia en dioses | Ambiguo, creía en misión divina | Variado | Principalmente naturalismo | Logos divino |
| Muerte | Ejecución por la polis | Variada, algunos murieron naturalmente | Variada | Murió naturalmente |
| Escritos propios | Ninguno | Algunos | Algunos fragmentos | Ninguno |
Artículos relacionados con filosofía griega
- Filosofía griega: la matriz del pensamiento occidental
- Los filósofos presocráticos: los primeros filósofos griegos
- Filosofía griega clásica: el contexto de Sócrates
- Filosofía del periodo helenístico: la filosofía post-clásica
- Platón: el alumno más famoso de Sócrates
- El método socrático: cuestionamiento y verdad
- Los sofistas griegos: rivales de Sócrates
- Siglo de Oro de Pericles: contexto político de Sócrates
- Jenofonte: otro testigo de Sócrates
Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- Platón. Apología de Sócrates. Traducción de Augusto García Calvo. Editorial Gredos, 2007.
- Platón. Fedón. Traducción de Augusto García Calvo. Editorial Gredos, 2007.
- Platón. Eutifrón. Traducción de Augusto García Calvo. Editorial Gredos, 2007.
- Platón. Critón. Traducción de Augusto García Calvo. Editorial Gredos, 2007.
- Jenofonte. Memorables de Sócrates. Traducción de Juan Zaragoza Botella. Editorial Gredos, 1993.
- Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres: Libro II (Sócrates). Traducción de José Ortiz y Sanz. Ediciones Folio, 2003.
- Aristófanes. Las nubes. Traducción de Ángel María Garibay K. Editorial Gredos, 1982.
Bibliografía:
- Mondolfo, Rodolfo. Sócrates. Editorial Eudeba, 1980.
- Jaeger, Werner. Paideia: Los ideales de la cultura griega. Traducción de Joaquín Xiral Orfila. Editorial Fondo de Cultura Económica, 2001.
- Reale, Giovanni & Antiseri, Dario. Historia de la Filosofía: Antigüedad y Medievo. Editorial Herder, 1995.
- Vernant, Jean-Pierre. Los orígenes del pensamiento griego. Editorial Eudeba, 1992.
- De Crescenzo, Luciano. Historia de la Filosofía Griega. Editorial Seix Barral, 1999.
- García Calvo, Agustín. Humanidades: Ensayos sobre la palabra y la vida. Editorial Lucina, 2005.
- Vlastos, Gregory. Socrates: Ironist and Moral Philosopher. Cambridge University Press, 1991.
- Guthrie, W. K. C. A History of Greek Philosophy, Vol. III: The Fifth-Century Enlightenment. Cambridge University Press, 1969.
- Nehamas, Alexander. The Art of Living: Socratic Reflections. University of California Press, 1998.
- Stone, I. F. The Trial of Socrates. Little, Brown, 1988.
- Brickhouse, Thomas C. & Smith, Nicholas D. The Trial and Execution of Socrates. Oxford University Press, 2002.
- Xenophon. Memorabilia and Oeconomicus. Loeb Classical Library, Harvard University Press, various editions.
- Waterfield, Robin (trans.). Plato: Apology, Euthyphro, Crito. Oxford World’s Classics, Oxford University Press, 2005.
- Dorion, Louis-André. The Rise and Fall of the Socratic Problem. Lexington Books, 2011.
- Frede, Dorothea (ed.). The Cambridge Companion to Plato. Cambridge University Press, 1992.
Preguntas frecuentes sobre Sócrates
¿Sócrates realmente existió o es una creación de Platón?
Prácticamente todos los historiadores acuerdan que Sócrates fue una persona histórica real. La consistencia del relato de Platón con el de Jenofonte, y las referencias de Aristóteles y otros, hace que sea prácticamente imposible que Platón lo inventara completamente. Además, sería extraordinariamente raro que un filósofo creara un personaje completamente ficticio como la base de toda su obra. Lo que es ambiguo es cuántos de los detalles específicos de los diálogos platónicos son históricos versus platónicos.
¿Qué creería Sócrates sobre la educación moderna?
Es especulación, pero probablemente Sócrates criticaría la educación moderna por ser demasiado enfocada en la transmisión de información y no suficientemente enfocada en el desarrollo del pensamiento crítico. Probablemente vería los exámenes estandarizados como una perversión de la verdadera educación. Probablemente valoraría el seminario y la discusión pequeña de grupos. Probablemente insistiría en que el objetivo de la educación no es llenar la mente con hechos sino desarrollar la capacidad de razonar críticamente.
¿Fue Sócrates un ateo?
La evidencia es ambigua. Fue acusado de no creer en los dioses de Atenas. Pero en los diálogos platónicos, Sócrates hace referencias frecuentes a los dioses y a la voluntad divina. Probablemente creía en una forma de divinidad pero no en los dioses antropomórficos populares de la religión griega tradicional. O como algunos historiadores han argumentado, creía en algo como una misión divina personal pero no creía que los dioses se preocupaban por los asuntos humanos ordinarios.
¿Por qué fue ejecutado Sócrates realmente?
Las acusaciones oficiales fueron impiedad y corrupción de jóvenes, pero los motivos verdaderos eran más complejos. Probablemente fue una combinación de: su cuestionamiento constante del autoridad establecida, sus conexiones con políticos que causaron problemas (como Critias), y la sensación general de algunos ciudadanos atenienses de que era un problema social.
¿Cuál era la relación entre Sócrates y Platón?
Platón era alumno de Sócrates, probablemente durante los últimos años de la vida de Sócrates. Fue profundamente influenciado por Sócrates, pero también desarrolló sus propias ideas que diferían en algunos aspectos importantes de lo que Sócrates enseñaba. Los diálogos de Platón preservan el legado de Sócrates pero también los usan como vehículo para las propias ideas de Platón.
¿Sócrates fue un buen maestro?
Depende de cómo definas «buen maestro». No transmitía información sistemáticamente. Sus estudiantes a menudo salían de sus conversaciones sintiéndose confundidos o humillados. Pero si defines un buen maestro como alguien que desarrolla en los estudiantes la capacidad de pensar críticamente y cuestionar sus suposiciones, entonces Sócrates fue extraordinario.
¿Qué pasó con los estudiantes de Sócrates después de su muerte?
Algunos como Platón se convirtieron en filósofos importantes. Jenofonte se convirtió en historiador. Aristipo comenzó su propia escuela de filosofía (los cirenaicos). Otros desaparecieron de la historia. Algunos como Critias se volvieron políticamente problemáticos.
¿Sócrates fue un relativista o un absolutista moral?
Parece haber sido un absolutista moral. Creía que había verdades morales objetivas, que la virtud era lo supremo bien, que los vicios eran formas de ignorancia. No creía que la moralidad fuera relativa a la cultura o la perspectiva individual.
¿Cuál fue su filosofía política?
En los diálogos platónicos, Sócrates critica la democracia ateniense por ser demasiado influenciada por la opinión popular y no suficientemente dedicada a la verdad y la justicia. Sin embargo, en su vida privada, aceptó las decisiones de la democracia ateniense, incluso cuando lo condenó a muerte. No fue un revolucionario buscando derrocar el gobierno sino alguien buscando mejorar la ciudad mediante el cuestionamiento.
¿Es el método socrático enseñado hoy en día?
Sí, especialmente en escuelas de derecho donde los profesores usan la «Socratic method» para cuestionar a los estudiantes sobre casos. También es valorado en cualquier contexto donde se busca el pensamiento crítico. Aunque muchas aplicaciones modernas son superficiales comparadas con lo que Sócrates hacía, el concepto básico de aprender mediante preguntas sigue siendo vivo.









