Un equipo de arqueológos chinos desenterró la tumba del médico Xia Quan, quien era un médico de importancia durante la dinastía Ming, encontrando restos de un poderoso anestésico utilizado en operaciones quirúrgicas.
En unas pinzas y una tijera los investigadores descubrieron rastros de aconitina, una planta de alta toxicidad que al ser tratada por los médicos chinos podría convertirse en una especie de anestesia.
A pesar de que los restos de medicina son casi imposibles de encontrar porque se descomponen, los investigadores utilizaron un procedimiento llamado Dispersión Raman Estimulada, donde no hace falta destruir el objeto que contiene el rastro químico para determinar su existencia.
La aconitina es altamente tóxica por lo que su uso, nos refiere a una larga tradición de conocimientos médicos y farmacológicos hasta lograr utilizarla efectivamente.
Se cree que era aplicada directamente en la piel del paciente antes de realizar el procedimiento quirúrgico, así como usamos la anestesia.









