El declive de las ciudades indias en la Edad del Bronce pudo deberse al cambio climático

ciudades indias edad del bronce

Las historias de las ciudades no han sido de una trayectoria lineal. Si bien es cierto que hoy en día la proporción de la población mundial que vive en ciudades es más alta que nunca, éstas han pasado por períodos de auge y declive a lo largo de su historia. La decadencia de las urbes tras la caída del Imperio Romano es conocida en Occidente, pero algo parecido ocurrió en el Sur de Asia dos mil años antes.

En lo que conocemos la cultura del valle del Indo, región que actualmente se encuentra en India y Pakistán, los años 2.500-2.000 a.Cc presenciaron la aparición y crecimiento de numerosas ciudades. Si bien eran pequeñas para los estándares actuales, con superficies de unos 100.000 metros cuadrados, considerando la escasa población de la época constituían asentamientos muy significativos.

Tales urbes contaban con comercio, posiblemente realizado con lugares tan alejados como Mesopotamia, así como con actividades artesanas, avenidas y edificios públicos. Cameron Petrie, arqueólogo en Cambridge y uno de los autores del estudio, afirma que los habitantes de estas ciudades usaban “técnicas elaboradas para fabricar una variedad de productos artesanos”. Según él, manejaban materiales como la cornalina, la esteatita (talco)  y el oro. “Cada ciudad tenía fortificaciones, amenidades, artesanías y posiblemente palacios”. Muchas incluso tenían sistemas de pozos y desagües, afirma. Y es que el agua marcaba la vida no sólo en las aldeas, sino también en los centros urbanos.

Dichos asentamientos entraron en crisis hace aproximadamente unos 2.000 años. Los historiadores han hallado evidencias de esta decadencia económica y tecnológica: artesanía menos elaborada, calles descuidadas y lenguaje escrito en declive.  Para el año 1.500 a.C., todos los centros urbanos del Indo habían sufrido una gran pérdida poblacional, si es que no habían sido abandonados por completo.

Si bien el auge y caída de las ciudades en el Sur de Asia son acontecimientos relativamente seguros y aceptados entre los historiadores, su causa sigue siendo un misterio. Algunas teorías incluyen guerras, sobrepoblación, o la sequía de los ríos dependientes de los glaciares himalayos.

Pero ahora un equipo de la Universidad de Cambridge cree haber dado con la clave. Han detectado evidencias de un cambio en el monzón unos dos milenios antes de Cristo, es decir, aproximadamente a la vez que las ciudades entraron en crisis.

El monzón, que tiene lugar en verano, ocasiona más de la mitad de las precipitaciones anuales en las regiones que afecta. En una región que dependía del suministro seguro de agua, y por ello se había instalado alrededor del cauce del Indo, variaciones en la precipitación monzonal pueden tener consecuencias devastadoras.

David Hodell, geólogo de Cambridge y co-autor, cuenta que “ahora tenemos un indicio realmente fuerte de que un gran evento climático ocurrió en el área donde se hallaban los asentamientos indos”. Pero no ha sido fácil hallar tal indicio.

La región cuenta con numerosos lagos que antiguamente daban sustento a la cultura del Indo, y dichos lagos dependen en gran medida de las lluvias monzonales. De modo que Hodell y sus colaboradores recogieron caracolas preservadas en los sedimentos de una cuenca que hace miles de años albergaba un lago. Analizando los isotopos de oxígeno presentes en las conchas, observaron que había una alta concentración de oxígeno pesado (O18) respecto al ligero (O16). Los organismos almacenan el oxígeno en sus conchas en forma de carbonato de calcio (CaCO3).

Cuando el agua se evapora, las moléculas que contienen oxígeno ligero lo hacen antes que las de oxígeno pesado. Por tanto, en tiempos de sequía (cuando la evaporación es mayor que la precipitación), el isótopo O18 aparecería en mayor cantidad con respecto al O16.

Sabiendo esto, la conchas de gastrópodos han permitido al equipo determinar que Kotla Dahar, como se llama la cuenta, fue un lago profundo hace 6.500-5.800 años. El monzón se debilitó en torno al 2.800 a.C., convirtiendo al lago en uno menos profundo, pero aun así capaz de sustentar asentamientos. Fue en torno al 2.000 a.C. cuando la precipitación cayó de nuevo, siendo incapaz de compensar la evaporación del lago.

Los investigadores no descartan que otros factores contribuyesen al declive de esta civilización, pero consideran que, teniendo en cuenta su dependencia absoluta del agua, un cambio en el monzón es la hipótesis más probable. Asimismo, este cambio climático pudo a su vez haber causado otros problemas, como conflictos por los recursos acuáticos y agriculturales.

Además, la teoría parece encajar con otros cambios experimentados en el clima del Mediterráneo Oriental y Oriente Medio. Regiones como Grecia, Creta, Mesopotamia, Egipto y Omán vivieron también una época de menor precipitación.

El estudio, publicado en la revista Geology, ha sido financiado por el Consejo para la Investigación del Medio Ambiente (NERC). Es parte de un proyecto conjunto de la Universidad de Cambridge y la Universidad Hindú Banaras.

more recommended stories