El terremoto de Lisboa de 1755

El 1º de Noviembre de 1755, un terremoto con su posterior tsunami destruyeron la ciudad de Lisboa, haciéndose sentir además en los países aledaños.

Estamos acostumbrados a ver terremotos y tsunamis en zonas lejanas como los países del Pacífico. Pero no sólo tienen lugar en esas zonas. En el siglo XVIII, un terremoto y su consiguiente tsunami arrasaron la capital portuguesa, Lisboa.

Tuvo lugar el sábado 1 de noviembre, día de Todos los Santos, de 1755 sobre las 9 y media de la mañana. A esa hora, la mayor parte de los habitantes de la ciudad se dirigían a las iglesias y lugares santos para honrar a sus muertos. El seísmo duró cerca de cinco minutos con una intensidad de 9 en la escala de Richter.

Representación del desastre en Lisboa

En la calles de la ciudad comenzó a resquebrajarse el suelo, abriéndose grietas de hasta 5 metros de ancho. Los edificios se derrumbaban, cayendo una gran cantidad de piedras a las calles. Los ciudadanos rápidamente salieron de sus casas, dejando velas y braseros encendidos, lo que provocó un gran incendio en toda la ciudad. Los habitantes se dirigieron a dos sitios, a la playa y a las colinas próximas.

Sin embargo, lo peor estaba aún por llegar. La mayor parte de los supervivientes acudieron a la playa pensando que era el lugar más seguro. Sobre las 10 de la mañana los ciudadanos observaban atónitos cómo las aguas del mar se retiraban, dejando a los barcos anclados en la arena. Poco después, sobre las 11, una ola gigante de casi veinte metros barrió la playa y penetró unos 8 kilómetros en la ciudad asolando todo a su paso, incluyendo el palacio real. Se produjeron varias réplicas más pequeñas a lo largo del día hasta bien entrada la tarde.

Fallecieron unas 90.000 personas de una población de 300.000 habitantes. El rey José I y su familia se salvaron gracias a que esa mañana habían acudido a la iglesia de Santa María de Belém, la zona menos afectada. Muchas de las víctimas se produjeron debido a que se encontraban en las iglesias por ser el día de Todos los Santos y el techo se derrumbó sobre ellas. En el Hospital Real de Todos los Santos fallecieron centenares de enfermos abrasados por los incendios.

El marqués de Pombal ante la destrucción de Lisboa

Otras de las consecuencias fue la pérdida de obras de arte de artistas mundialmente reconocidos como Tiziano o Rubens, la pérdida de los miles de ejemplares que se encontraban en la Biblioteca Real; la destrucción de la Real Casa de la Ópera, el Archivo Real, la tumba del héroe nacional Nuno Álvares Pereira, la catedral de Santa María e innumerables iglesias.

Tras el terremoto, la familia real decidió vivir fuera de la ciudad, en la colina de Ajuda, cerca de Lisboa, a pesar de que el palacio real había sido reconstruido. El marqués de Pombal dirigió las labores de recuperación. Ordenó al ejército que rodease la ciudad para impedir a los hombres sanos que huyesen, ya que estaban obligados a participar en las tareas de desescombro. Hizo extinguir los fuegos que quedaban en la ciudad, recuperar los cuerpos de los fallecidos y enterrarlos rápidamente para evitar la propagación de enfermedades. Se levantaron patíbulos a lo largo de toda la ciudad para ajusticiar a los saqueadores.

La zona más afectada fue la Cidade Baixa, que tras ser reconstruida se llamó Baixa Pombalina. Se reconstruyeron varias ciudades portuguesas. Se creó un tipo de edificio resistente a los terremotos, los pombalinos. Pudo ser reconstruida con rapidez, apenas un año, gracias a los tesoros traídos de las colonias de Brasil.

Alcance del terremoto de Lisboa en el mundo

Pero no sólo afecto a Lisboa, aunque sí que fue la más afectada. Otros países se vieron afectados. En Marruecos fallecieron cerca de 10.000 personas. En España numerosas construcciones se vieron afectadas, como la catedral de Valladolid o la de Jaén; en Ayamonte murieron unas 1.000 personas; ciudades como Sanlúcar de Barrameda fueron destruidas. También se produjeron tsunamis en zonas de América, Inglaterra o Dinamarca.

El terremoto de Lisboa de 1755
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Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual, desde pequeña me he sentido atraída por el mundo de la información y la producción audiovisual. Pasión por informar y ser informada de cuanto acontece en cada rincón del planeta. Asimismo, gusto por formar parte en la creación de un producto audiovisual que posteriormente entretendrá o informará a la gente. Entre mis intereses se encuentran el cine, la fotografía, el medio ambiente y, ante todo, la historia. Considero fundamental conocer el origen de la cosas para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. Interés especial en curiosidades, misterios y sucesos anecdóticos de nuestra historia.

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