El Tratado de Versalles es una de las consecuencias más importantes de la Primera Guerra Mundial y al mismo tiempo, uno de los detonantes de la Segunda Guerra.

Hay multitud de causas que llevaron a Europa a ser el epicentro de la guerra más cruenta y con más muertos de la historia. Desde el auge de los totalitarismos, ya sean fascistas o comunistas, pasando por el expansionismo alemán y el colonialismo británico, hasta la crisis de1929. Pero, sin duda, la más importante fue el Tratado de Versalles firmado en 1919.

Este pacto fue firmado por los aliados de la Primera Guerra Mundial y por Alemania. Recogía severas medidas contra el Reich alemán, quien era calificado como “único culpable” de la Gran Guerra.

Firma del Tratado de Versalles

En la Conferencia de París, celebrada del 18 de enero al 15 de febrero de 1918, se forjó este escrito. Hubo deliberaciones y conversaciones entre 32 países, entre los cuales no se encontraba ni Alemania, ni ninguno de sus aliados.

La confrontación entre los intereses de la Gran Bretaña marítima y la Francia continental se hizo notar rápidamente. Los británicos, que ya no tenían al Imperio Alemán como rival en sus colonias, abogaban por una suavización de las condiciones territoriales sobre Alemania, mientras que los franceses querían castigar duramente al Reich para evitar una futura invasión sobre sus territorios.

En cualquier caso, el tratado recogía varias medidas, tanto económicas, como políticas y territoriales. Las fronteras serían restituidas a su situación de 1870, es decir, Francia recuperaría Alsacia y Lorena. La zona del Sarre quedaría bajo protección de la recién fundada Sociedad de Naciones y sus minas pasarían a ser controladas por Francia.

Bélgica recuperaría Malmédy, Eupen y Moresnet. Polonia sería reconstruida siguiendo los planes de los catorce puntos del presidente norteamericano Wilson. Muchas ciudades y territorios del Reich pasarían a tener plebiscitos para saber a qué países preferían pertenecer. El pacto, además, reconocería la independencia de Austria y de Checoslovaquia, así como la entrega de todas sus colonias a las potencias vencedoras. En definitiva, Alemania perdería una séptima parte de su territorio y una décima parte de su población.

El tratado también incluía otras cláusulas como la reducción del ejército alemán a 100.000 hombres, el pago de más de 30.000 millones de dólares a modo de reparaciones a los aliados, la ocupación de la orilla izquierda del Rhin y la desmilitarización de la zona de Renania.

En Alemania, el tratado no se vio con buenos ojos y realizaron varias propuestas que fueron rechazadas. Así, la prensa del país germano criticó con dureza a los aliados y las medidas que se les exigía, sobre todo el hecho de aceptar la culpa de ser los causantes de la guerra.

La mentalidad de vencedores y vencidos estuvo presente en el Tratado de Versalles, donde no sólo se castigó a los derrotados obligándoles a pagar las reparaciones, sino que se buscó humillarles, con el fin de evitar futuras guerras.

La enorme inflación que hubo a finales de los años 20 en Alemania, fue debida a la deuda externa que tenía con los aliados y las reparaciones que fueron en aumento durante esa década. Esta crisis económica interna fue una oportunidad que los partidos extremistas en el país germano aprovecharon para hacerse con el poder. Así, Hitler consiguió beneficiarse de la situación generada desde el extranjero y del desacierto de la débil política exterior de la República de Weimar.

En definitiva, el Tratado de Versalles fue otro episodio más de las rencillas que llevaban existiendo durante siglos entre Alemania y Francia, pero, a diferencia de las anteriores, acabó por ser una de las causas que condenó a Europa a la guerra más sangrienta y devastadora de la historia: la Segunda Guerra Mundial.

El Tratado de Versalles
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Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.

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