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Homo habilis, el primer homínido en usar herramientas

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Recreación de Homo habilis. Crédito: Depositphotos.

Siempre que pensamos en los antepasados del ser humano, es imposible no recrear aquella imagen en que unos seres medio humanos, medio simios, manipulaban herramientas de piedra viviendo de forma gregaria y comiendo alimentos de carne.

Esta imagen que acabamos de evocar responde a la historia del Homo habilis, que ha sido considerado uno de los primeros homínidos del género Homo y uno de los primeros en utilizar herramientas de piedra.

Desde que el antropólogo inglés Louise Leaky encontrara en la década de los años 60 del siglo XX los primeros restos de esta especie, se han suscitado numerosos debates acerca de la conveniencia entre catalogarlo en la especie Homo, o si por el contrario, formaba parte de los Australopithecus.

De cualquier forma, lo que es innegable es el uso de herramientas líticas y de que, a pesar de poseer características que puedan alejarlo al Homo o acercarlo al Australopithecus, puede aseverarse que es más avanzado que esta especie.

Ubicación geográfica del Homo habilis

Para comenzar, digamos que el Homo habilis habitó el continente africano hace unos 2.5 millones de años, y continuó en este espacio hasta hace aproximadamente 1.5 millones.

Durante este espacio de tiempo, compartió territorio con el Homo erectus, quien pudo continuar existiendo ya que, al cambiar las condiciones climáticas que produjeron una mayor dificultad en encontrar alimentos, el Homo erectus emigró del continente, mientras que habilis se quedó en África.

Características del Homo habilis

Acerca de las características que lo separan del Australopithecus, podemos mencionar que su cráneo es de un tamaño superior al de esta especie, alcanzando de 500 a 600 cm3 de capacidad craneal, diferenciándose así del australopithecus, quien solo contaba con unos 450 cm3.

La alimentación del Homo habilis probablemente tenga mucho que ver en su evolución, ya que esta especie homínida podía consumir carne como lo atestiguan sus dientes incisivos en forma de espada, además de tener una mandíbula mucho menos saliente que la especie anterior.

Una característica que comparten con el Australopithecus es su dimorfismo sexual, ya que el macho continuó siendo de un tamaño mayor a la hembra, midiendo el macho aproximadamente 1,40 metros, mientras que la hembra alcanzaba el metro de altura.

Igualmente, se puede evidenciar el dimorfismo en el peso, ya que los machos podían pesar hasta 50 kgs aproximadamente, mientras que las hembras alcanzaban los 30 kgs.

Los creadores de las primeras herramientas

Las manos poseían un sistema prensil que les permitía manipular herramientas, siendo los Homo habilis los desarrolladores de la industria lítica conocida como “Pebble Culture”, que consistía en piedras con una hoja primero unifacial y luego bifacial, llamadas “Chopping Tools”, con las que podían desgarrar la carne y romper huesos para acceder al tuétano.

Esta alimentación fue clave en la evolución de la inteligencia de la especie.

El carácter sociable de esta especie ha podido deberse a varios factores:

  • La dificultad para conseguir alimentos, lo que les llevaba a unirse a otros.
  • La cacería de animales, siendo más fácil entre varios (consecuencia del punto anterior).
  • El cuidado contra depredadores.
  • La propia debilidad de la especie al nacer.

Este último punto explica la unión en grupo, teniendo en cuenta que necesitaban de grandes cuidados al nacer y el vivir en grupo facilitaba la supervivencia.

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Nací en Mérida, un estado andino de Venezuela pero me crié en Caracas la ciudad donde crecí, observando el Ávila y haciéndome las preguntas más importantes sobre la vida, la sociedad y el universo, rodeado de árboles y el sabor agridulce de toda gran ciudad. En el trayecto de mi vida, conocí las calles y sus gentes, las cuales me ayudaron a formarme un mejor criterio de la existencia humana y las ciencias sociales, para luego estudiar en la Universidad Central de Venezuela, donde me he formado como historiador y pensador social. La lectura es uno de mis grandes vínculos con el pasado y la esencia de la humanidad, ya que como dijo Descartes, leer es como tener una conversación con las grandes mentes de la historia; el ajedrez es otra de mis grandes pasiones, ya que me ha ayudado a desarrollar una mejor comprensión de la vida, que junto a la música, forman los tres pilares de mis gustos actuales. Soy familiar, amante de la naturaleza y los animales, porque en ellos ves la esencia de la filosofía y de Dios.

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