La UNESCO declara a Aranjuez ‘lugar de excepcional valor universal’

El municipio madrileño de Aranjuez ha recibido un nuevo reconocimiento de la UNESCO que consolida a la localidad como uno de los lugares culturales más importantes de España

Vista del Palacio Real de Aranjuez desde el Jardín de la Isla
Vista del Palacio Real de Aranjuez desde el Jardín de la Isla

La ciudad de Aranjuez ha recibido el máximo reconocimiento que puede obtener un lugar que ya ha sido calificado como ‘Patrimonio de la Humanidad’: la UNESCO ha declarado Aranjuez como ‘lugar de excepcional valor cultural’.

La directora general de Patrimonio Cultural, Paloma Sobrini, fue la encargada de comunicar la noticia. ‘El valor universal excepcional’ se define tras la Convención de Patrimonio Mundial (1972) y a lo largo del tiempo ha ido ganando una gran significación cultural y natural y a día de hoy es otorgado a aquellos lugares que “trascienden los límites nacionales para ser relevante para generaciones presentes y futuras de toda la humanidad“. La intención de este nuevo nombramiento es que el municipio pueda orientar de manera más adecuada su conservación y gestión de patrimonio.

Otros lugares de España que han sido declarados de ‘lugar de excepcional valor universal‘ son Atapuerca, el conjunto arqueológico de Tarraco, el Parque Nacional de Garajonay y el Arte Ruprestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica.

Breve historia del Palacio de Aranjuez.

En el siglo XII, la orden de Santiago se instaló en los alrededores de Aranjuez debido a la frondosidad del paisaje y la suavidad del clima y su buena posición al estar situado entre las aguas del Jarama y del Tajo. En el siglo XV, el maestre Lorenzo Suárez de Figueroa ordena la construcción de una especie de casa-palacio pero la construyó al norte de lo que es actualmente el Palacio Real, estaba destinada al uso ocioso por parte de los miembros de la orden.

A partir de 1523 Aranjuez es propiedad real. El emperador Carlos V hizo que Aranjuez pasara a ser una propiedad real pero accedió a que la orden conservara el Real Bosque y Casa de Aranjuez. En 1551, una parte de los terreno se destinaron a formar un jardín botánico, que sería el primero de Europa y en el cual se catalogaron las nuevas especies traídas de América. Carlos V apenas pudo pasar temporadas en el Palacio Real de Aranjuez, puesto que tuvo que hacer frente a los conflictos armados en Europa. Felipe II concedió a Aranjuez la demarcación como Real Sitio en 1561. Dedicó parte de los terrenos de la villa a la explotación agrícola al ser consciente de sus capacidades agrícolas.

Felipe II fue el monarca que comenzó la construcción de un primer palacio, que se correspondería con el antecedente primigenio del actual Palacio de Aranjuez y para ello contó con Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, que también se encargaron de las obras de El Escorial. Felipe II morirá en 1598, con las obras sin acabar todavía. La profunda crisis económica del siglo XVII provocó la falta de interés de los siguientes Austrias y provocó la paralización de la construcción del Palacio.

Felipe V, el primer Borbón, volvió a retomar el Palacio. Se levantó una nueva torre al norte, se completó la fachada oeste y fue en ese momento cuando se constituye el trazado de lo que es el actual palacio. En 1748 se produjo un incendio que terminó con todos los esfuerzos de años pasados.

Fernando VI, heredero e hijo de Felipe V, reconstruyó el palacio, respetando la planta original del edificio. La estética que se produce en esta reconstrucción es típica del siglo XVIII, de estilo barroco.

La forma actual del palacio se debe principalmente a la figura de Carlos III, que fue un rey reformador de la corte, siendo el arquitecto Sabatini quién ideó las alas de poniente del palacio. En uno de los extremos sitió Sabatini una capilla y había planes para poner un teatro en el otro extremo, pero no se llevaron a cabo. Se plasma en la obra de Carlos III la combinación de fe y razón, característica de este rey ilustrado y profundamente creyente.

Carlos IV y María Luisa de Parma construyeron en los jardines la Casa del Labrador, ejemplo de arquitectura neoclásica. El Palacio de Aranjuez fue testigo en 1808 de la caída del reinado de Carlos IV debido a una revuelta popular contra su favorito Godoy. Godoy había aconsejado a los reyes ponerse a salvo frente a la invasión napoleónica, lo cual provocó que la población se posicionase radicalmente en contra del favorito. Una revuelta dirigida por partidarios de Fernando se manifestó frente al palacio por Fernando y otros grupos asaltaron la casa de Godoy, que fue hecho prisionero al día siguiente, ya se había producido la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando.

Después de la restauración borbónica, el Palacio Real fue ocupado por los duques de Montpensier.
Los siguientes monarcas, María Cristina de Habsburgo y Alfonso XIII y su mujer escogieron La Granja para las vacaciones reales.

Estudiante de 5º curso de Historia-Ciencia Política y Gestión Pública en la Universidad Rey Juan Carlos

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