Una investigación en cementerios de la Edad de Bronce en Serbia logró demostrar que en los habitantes del territorio en ese periodo, las diferencias entre sexos ya eran muy marcadas desde la infancia, incluyendo los entierros fúnebres.
Los científicos lograron dar con la respuesta luego de analizar muestras de 77 niños provenientes de dos cementerios, haciendo un análisis de las proteínas.
Grácias a este estudio los investigadores se percataron que el sexo de los infantes en los huesos encontrados se relaciona con las prácticas funerarias vistas en hombres y mujeres, como la posición del cuerpo. Es decir, cada infante estaba colocado como corresponde a su género.
Era común que los hombres se colocaran recostados del lado izquierdo con la cara mirando al este, mientras que las mujeres se recostaban del lado derecho y su cara mirando al sur.
Al analizar dos cementerios los investigadores vieron diferencias, por ejemplo en el cementerio de Mokrin los niños se colocaban en la misma posición y dirección descrita. Sin embargo, en el cementerio de Ostojicevo la posición era diferente pero se conservaba la misma dirección en cuerpos masculinos y femeninos.
Adicionalmente, en el estudio destacaron seis tumbas que salían del patrón colocando cuerpos ya sean masculinos o femeninos en posiciones diferentes, algunas podrían responderse como un error en la dirección pero otras ameritan un análisis más complejo.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









