Dos nuevos hallazgos han sido recientemente atribuidos a Rembrandt, el más grande exponente del siglo de oro de la pintura neerlandesa, siendo atribuidos a su obra 35 nuevos grabados y una pintura al óleo que se había adjudicado a alguno de sus colaboradores de taller.
Los 35 grabados fueron adquiridos por un hombre en los primeros años del siglo XX, adquiriendolos por unos pocos florines, ya que en esa época los coleccionistas de arte no sentían grandes intereses por el grabado, lo que le permitió al dueño comprarlos por un precio irrisorio.
En 2020 cuando la pandemia obligó a todos quedarse en casa, la nieta del comprador encontró los grabados en una caja fuerte que había pasado de su abuelo a su madre, lo que permitió que se conservarán de manera excepcional.
Entre los grabados destaca un autoretrato por la maestría en el uso de las sombras, a la par de grabados impresionantes como la escena donde Jesús dice: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Otro grabado que llama la atención es la «Adoración de los Pastores», donde las emociones y el uso del color son trabajados con maestría.
Estos grabados forman parte de una exposición titulada: «Rembrandt, de la oscuridad a la luz», que se lleva a cabo en el Museo Stedelijk de Zutphen.
El Templo de Zacarías, nueva obra atribuida a Rembrandt
En 1960, cuando la pintura se pensó que había sido obra de un ayudante del pintor y no por él mismo, perdió considerablemente su valor económico lo que permitió su venta dos años después, sin que se realizaran nuevas evaluaciones.
Sin embargo, la hija del comprador llevó el cuadro al Rijksmuseum para conocer nuevos detalles, los expertos analizaron la obra durante dos años determinando que es original de Rembrandt.
Elementos como el uso específico del color aunado a su firma que correspondía con trabajos de la época, se terminó concluyendo que era obra del gran maestro neerlandés, logrando aumentar su valor económico.









