Hace aproximadamente 1.800 años en el siglo III d.C., un hombre fue enterrado con un pergmaino de plata en su cuello, que en el año 2024 pudo ser leido gracias a tomografías computarizadas, aunque el período histórico de vida del hombre y las condiciones políticas de la época han llevado a ciertos investigadores a realizar varias preguntas.
Entre ellos destaca Santiago Guijarro un especialista en cristianismo primitivo de la Universidad de Salamanca, quien señala que la existencia del pergamino en la tumba no necesariamente explica la calidad de “cristiano” de aquel hombre.
La tumba encontrada en Frankfurt ha sido datada entre los años 230 al 260 d.C., lo que significa que el individuo en cuestión pudo estar vivo en el año 250 d.C., cuando el emperador Decío obligó a todos en el imperio a realizar sacrificios, algo que podría verse como una afrenta según los escritos de los obispos cristianos, pero que en ese preciso momento para un cristiano primitivo no necesariamente había una ruptura entre las creencias cristianas y las costumbres u obligaciones romanas.
La importancia del pergamino descansa en dos factores: primero, que podría atrazar algunas décadas la cronología de llegada del cristianismo a esta parte de Europa.
Segundo: sí la historia del cristianismo primitivo solo era contada por obispos que contaban a los cristianismo que solo seguían las reglas, esta clase de cristianos que seguían las reglas de los romanos tendrían en esta tumba un vestigio, que las historias de los obispos decidieron no contar.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









