La mitología de la Galia, la región que hoy conocemos como Francia y que los romanos llamaban Gallia, nos ha llegado de forma mucho más fragmentaria que la mitología irlandesa. Mientras los monjes irlandeses transcribieron cuidadosamente las historias de sus dioses en manuscritos que preservaron mitos completos con todo su detalle narrativo, los galos nunca escribieron sus propias historias.
Los druidas, que eran los guardianes del conocimiento religioso, consideraban que la transmisión oral era sagrada y que escribir los misterios de los dioses era una profanación. El conocimiento se transmitía de maestro a discípulo durante años de aprendizaje y cuando Roma conquistó la Galia y destruyó sistemáticamente la clase druídica, esa tradición oral se perdió para siempre.
Lo que sabemos de los dioses galos proviene de tres fuentes imperfectas: las inscripciones votivas dejadas por los propios galos en piedra (que nos dan nombres pero casi nunca historias), los comentarios de autores romanos como Julio César y Lucano (que interpretaban a los dioses galos a través del filtro de su propia religión romana) y la arqueología (que nos muestra imágenes de dioses pero no puede decirnos qué mitos se contaban sobre ellos). El resultado es una mitología que conocemos solo en fragmentos, como un mosaico del que nos faltan la mayoría de las piezas.
Los romanos practicaban la interpretatio romana, que consistía en identificar a los dioses extranjeros con sus propios dioses según sus funciones. César nos dice que el dios más adorado en la Galia era «Mercurio», pero no nos dice su nombre galo real. Lo mismo ocurre con «Apolo», «Marte», «Júpiter» y «Minerva» galos. Solo ocasionalmente los textos romanos preservan nombres galos reales como Taranis, Teutates o Esus, mencionados por el poeta Lucano en el siglo I d.C. como parte de una tríada de dioses «terribles» a los que se ofrecían sacrificios humanos, aunque Lucano escribía propaganda para justificar la conquista romana más que historia objetiva de la religión gala.
De los más de 400 nombres de dioses documentados en inscripciones de la Galia, al menos dos tercios aparecen solo una vez, lo que sugiere que muchas deidades eran locales o tribales más que pancélticas. Cada tribu podía tener su propio Teutates, su propio dios protector con un nombre ligeramente diferente. Lo que presentamos aquí es una reconstrucción basada en la evidencia disponible, conscientes de que estamos viendo sombras de una mitología que una vez fue tan rica como la irlandesa pero que se perdió cuando Roma destruyó a quienes la preservaban.
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B
Belenus (también Belenos, Belinus): Uno de los dioses más ampliamente adorados de la Galia, cuyo nombre deriva de una raíz que significa «brillante» o «resplandeciente». Las inscripciones lo identifican principalmente con Apolo en la interpretatio romana, lo que sugiere que era un dios solar, de la luz, la curación y posiblemente la música o las artes. Su culto estaba particularmente extendido en la Galia Cisalpina (el norte de Italia) y en Nórico (actual Austria), aunque también aparece en inscripciones de toda la Galia. Era invocado especialmente en santuarios de aguas termales, lo que refuerza su conexión con la curación. El emperador Aureliano afirmó haber visto una visión de Belenus antes de una victoria militar, lo que demuestra que el culto seguía vivo en el siglo III d.C.
Borvo (también Bormo, Bormanus): Un dios de las aguas termales y curativas, cuyo nombre está relacionado con la palabra céltica para «hervir» o «burbujear», refiriéndose a los manantiales de aguas calientes. Era adorado en múltiples santuarios termales de la Galia, especialmente en Bourbonne-les-Bains y Aix-les-Bains, donde los enfermos acudían buscando curación. Las inscripciones lo identifican a veces con Apolo, otras veces aparece con su nombre propio. Su consorte era Damona, una diosa también asociada con las aguas curativas. El culto a Borvo es un ejemplo perfecto de cómo los galos veían lo divino en las fuerzas naturales: los manantiales termales, que brotaban calientes de la tierra, eran manifestaciones directas del poder divino de curación.
Brigantia: La gran diosa del norte de Britania y de algunos territorios de la Galia, cuyo nombre significa «la exaltada» o «la elevada». Era una diosa de la soberanía, la fertilidad, la poesía y las artes, y daba nombre a la tribu de los Brigantes que dominaban gran parte del norte de Inglaterra. Se la identificaba con Minerva en la interpretatio romana y es claramente la misma deidad que la irlandesa Brigid, lo que sugiere que su culto era pancéltico aunque con variaciones locales. Las representaciones la muestran con atributos guerreros (lanza y escudo), con símbolos de soberanía (corona mural), y ocasionalmente con alas, lo que sugiere una naturaleza victoriosa o trascendente. Su papel como diosa de la poesía y la inspiración la conectaba con los bardos, que eran los poetas y cantores de las sociedades celtas.
C
Cernunnos: El dios cornudo, posiblemente la deidad más antigua y misteriosa del panteón celta, cuya imagen aparece en el famoso Caldero de Gundestrup y en múltiples inscripciones y relieves de la Galia. Su nombre significa literalmente «el que tiene cuernos» (de cern-, cuerno), y se le representa invariablemente con astas de ciervo brotando de su cabeza, sentado en posición de loto, rodeado de animales salvajes, y frecuentemente sosteniendo un torque (collar ritual celta) en una mano y una serpiente con cabeza de carnero en la otra. Era el señor de los animales, de los bosques, de la naturaleza salvaje, y posiblemente un dios de la fertilidad, la abundancia y el ciclo de muerte y renacimiento que se observa en la naturaleza. A pesar de su importancia iconográfica, solo una inscripción preserva su nombre (el Pilar de los Barqueros de París, del siglo I d.C.), lo que sugiere que su verdadero nombre podría haber sido un secreto druídico que nunca se escribió.

Condatis: Un dios asociado con la confluencia de ríos, adorado en Britania y en partes de la Galia. Su nombre deriva de con- (juntos) y dat- (dar, fluir), literalmente «el que une las aguas». Los ríos eran sagrados para los celtas, y el punto donde dos ríos se encontraban era especialmente poderoso, un lugar liminal donde las fuerzas naturales se multiplicaban. Condatis presidía estos lugares y era invocado allí. Las inscripciones lo identifican a veces con Marte, no en su aspecto guerrero sino en su función romana como protector de las comunidades y las aguas.
D
Damona: Una diosa de las aguas curativas, cuyo nombre significa «gran vaca» o «divina vaca», lo que la conecta con la fertilidad, la abundancia y la tierra nutricia. Era la consorte de varios dioses galos de las aguas termales, especialmente Borvo y Apolo Moritasgus, y aparece en inscripciones de santuarios termales de la Galia donde los enfermos buscaban curación. La asociación con la vaca no debe entenderse literalmente sino simbólicamente: en las sociedades agrícolas celtas, las vacas representaban riqueza, sustento y vida, y una diosa-vaca era una diosa de la prosperidad y el bienestar.
Dis Pater: No un dios galo específico sino una referencia de César a una deidad ancestral de los galos. César escribió que «todos los galos afirman descender de Dis Pater y dicen que esto les ha sido transmitido por los druidas». Dis Pater era el dios romano del inframundo, por lo que César estaba usando interpretatio romana para referirse a un dios galo ancestral, posiblemente un señor del otro mundo o un antepasado divino de todas las tribus galas. Algunos investigadores lo identifican con Sucellos o con Taranis, pero la verdad es que no sabemos con certeza a qué dios se refería César.
E
Epona: La gran diosa de los caballos, una de las pocas deidades galas cuyo culto se extendió por todo el Imperio Romano y que fue adoptada oficialmente por la caballería romana. Su nombre deriva directamente de epo-, la palabra celta para caballo, y se la representaba invariablemente montada a caballo, sentada entre caballos o alimentándolos. Era diosa de la fertilidad, la abundancia, la soberanía y el viaje, y protegía tanto a los caballos como a quienes los montaban. Su culto era especialmente fuerte en la región de Borgoña y entre los Treveri del valle del Mosela, y se extendió con las legiones romanas hasta Britania, Germania, los Balcanes e incluso Roma misma, donde tenía un festival el 18 de diciembre. Epona es única entre las deidades galas por haber mantenido su nombre celta incluso después de ser adoptada por Roma.
Esus: Uno de los tres dioses mencionados por Lucano en su tríada junto a Teutates y Taranis, descrito como «terrible en sus salvajes altares». El Pilar de los Barqueros de París lo representa como un leñador cortando ramas de un árbol, y otra representación de Tréveris lo muestra cortando un sauce del que cuelgan tres grullas o garzas. Su nombre podría derivar de una raíz que significa «señor» o «amo». Era posiblemente un dios de los bosques, de la vegetación, de la fuerza destructiva y creativa de la naturaleza que corta lo viejo para permitir el crecimiento de lo nuevo. Los comentaristas posteriores de Lucano lo identifican a veces con Mercurio, otras con Marte, lo que sugiere que su naturaleza era compleja y no encajaba fácilmente en las categorías romanas.
L
Lugus (también Lug, Lugos): El gran dios pancéltico cuyo culto se extendía desde Irlanda hasta la península ibérica, pasando por toda la Galia. Su nombre está preservado en múltiples topónimos: Lugdunum (Lyon en Francia, Leiden en los Países Bajos, Lugo en España), todos significando «fortaleza de Lugus». César lo identifica con Mercurio como «el más venerado de todos» los dioses galos, «inventor de todas las artes». Era un dios de la luz, el conocimiento, todas las habilidades y oficios, el comercio, y posiblemente la guerra táctica. La mitología irlandesa preserva su historia como Lugh Lámhfhada, el maestro de todas las artes, lo que probablemente refleja su carácter también en la Galia. El festival de Lughnasadh (1 de agosto) llevaba su nombre, y es probable que este festival se celebrara en toda la Galia aunque con nombres locales. Era el equivalente celta de dioses polifacéticos como Odín o Mercurio, conocedor de todos los secretos y maestro en todas las artes.
Luxovius: El dios específico de las aguas termales de Luxeuil-les-Bains en la Galia oriental, un ejemplo perfecto de cómo cada manantial importante tenía su propia deidad protectora. Las inscripciones lo nombran junto a su consorte Bricta, y era invocado por los enfermos que acudían a las termas buscando curación. Su culto es puramente local, pero representa un patrón más amplio: los celtas veían cada fuente termal, cada río, cada bosque como habitado por su propia divinidad específica.
N
Nantosuelta: Una diosa de la naturaleza, la fertilidad y el hogar, cuyo nombre significa aproximadamente «la del valle serpenteante» o «la del arroyo que fluye». Era la consorte de Sucellos y aparece representada junto a él en múltiples relieves, sosteniendo una casa en miniatura sobre un poste (simbolizando el hogar y la prosperidad doméstica) o un cuerno de la abundancia. Los símbolos que los acompañan —abejas, cuervos, jarras— sugieren prosperidad, abundancia y la bendición del hogar. Era adorada principalmente en el noreste de la Galia y en Germania, y representaba el aspecto femenino de la prosperidad que complementaba el poder masculino de Sucellos.
Nehalennia: Una diosa adorada en la costa de los Países Bajos y el norte de la Galia, protectora de los navegantes, comerciantes y viajeros marítimos. Su nombre es de etimología incierta, pero sus atributos son claros gracias a cientos de altares votivos encontrados en Domburg y Colijnsplaat: se la representa con un perro a sus pies, una cesta de frutas (simbolizando abundancia), y ocasionalmente con el pie apoyado en la proa de un barco. Los comerciantes que cruzaban el Mar del Norte le dedicaban altares antes de partir y después de regresar sanos, agradeciéndole la protección. Aunque su culto es geográficamente limitado, la cantidad de dedicatorias preservadas sugiere que era intensamente venerada en su región.
O
Ogmios: El dios de la elocuencia, la poesía y posiblemente la escritura, descrito por el autor griego Luciano de Samosata en el siglo II d.C. de una forma fascinante: lo vio representado como un anciano calvo, vestido con una piel de león como Heracles, con arco y clava, pero con finas cadenas de oro y ámbar que salían de su lengua y se conectaban a los oídos de una multitud que lo seguía voluntariamente, sonriendo. Los galos le explicaron a Luciano que representaba el poder de la palabra para persuadir y liderar, que la verdadera fuerza no estaba en los músculos sino en la elocuencia. Era el equivalente galo del irlandés Ogma, inventor del alfabeto Ogham, lo que sugiere un dios pancéltico de la palabra, el conocimiento y la magia del lenguaje. Que un dios guerrero fuera también el dios de la elocuencia dice mucho sobre los valores celtas: el guerrero ideal era también poeta y orador.
S
Sucellos: El «buen golpeador», un dios de la agricultura, los bosques, la abundancia y posiblemente el inframundo, representado invariablemente como un hombre maduro barbudo con un martillo de mango largo (o garrote) en una mano y una olla o barril en la otra. El martillo sugiere su poder sobre la tierra y la vegetación, golpeando el suelo para hacerlo fértil, mientras que el barril representa la abundancia, especialmente de vino o cerveza. Algunos relieves lo muestran acompañado de un perro, animal asociado con el otro mundo en la tradición celta. Era el consorte de Nantosuelta, y juntos representaban la prosperidad y bendición del mundo doméstico. Su iconografía tiene similitudes con la del irlandés Dagda, lo que sugiere que ambos podrían derivar de un dios protofíltico padre más antiguo.
T
Taranis: El dios del trueno, la tormenta y el cielo, cuyo nombre deriva directamente de taran-, la palabra celta para trueno. Lucano lo menciona junto a Teutates y Esus como parte de la tríada de «dioses de la noche» a quienes se ofrecían sacrificios terribles. Era identificado por los romanos con Júpiter, lo que sugiere que era considerado una deidad suprema del cielo. Su símbolo era la rueda de seis u ocho radios, que representaba tanto el ciclo del día y la noche como el poder destructivo y regenerador de la tormenta. Se han encontrado cientos de ruedas votivas miniatura depositadas en ríos, tumbas y santuarios de toda la Galia, testimonio de cuán extendido estaba su culto. También era representado con un rayo en la mano, como Júpiter. Las inscripciones y representaciones de Taranis se extienden desde Britania hasta los Balcanes, lo que lo convierte en uno de los dioses celtas más claramente pancélticos. Su conexión con el trueno y el cielo lo sitúa en la familia de dioses indoeuropeos del cielo como Zeus, Júpiter, Thor y el védico Indra.
Teutates (también Toutatis): El dios protector de la tribu, cuyo nombre deriva de teuta-, que significa «tribu» o «pueblo». Lucano lo menciona como uno de los tres grandes dioses galos junto a Taranis y Esus, descrito como «cruel» y receptor de «víctimas terribles». Las inscripciones lo identifican frecuentemente con Marte, no en su aspecto puramente guerrero sino como protector de la comunidad. La etimología de su nombre sugiere que cada tribu tenía su propio Teutates, su propio dios protector tribal, lo que explicaría por qué el nombre aparece en tantas variantes en inscripciones de toda la Galia y Britania. Era invocado antes de las batallas, en ceremonias de iniciación guerrera y en la fundación de nuevos asentamientos. Es el dios más famoso hoy gracias a la exclamación «¡Por Tutatis!» de los cómics de Astérix, aunque los autores René Goscinny y Albert Uderzo basaron el nombre en las fuentes históricas reales.
Las diosas madres: un culto ubicuo
Un rasgo especialmente prominente de la religión gala era el culto a las Matres o Matronae, las diosas madres, que aparecen en cientos de inscripciones votivas especialmente en la región del Rin pero también en toda la Galia. No eran diosas individuales con nombres específicos sino manifestaciones locales de la divinidad femenina protectora. Se las representaba típicamente en grupos de tres, sosteniendo frutas, cuernos de la abundancia, bebés o panes, símbolos de fertilidad, abundancia y prosperidad.
Cada región, cada tribu, cada comunidad tenía sus propias Matres con epítetos locales: las Matres Aufaniae cerca de Bonn, las Matres Domesticae (madres del hogar), las Matres Nemetiales (madres del bosque sagrado) y docenas de otras variantes. Los exvotos dedicados a ellas muestran que la gente común las invocaba para protección del hogar, fertilidad de los campos y las mujeres, salud de los niños y prosperidad general. Eran las diosas más cercanas a la vida cotidiana, las que protegían lo que más importaba: la familia, la comunidad, la tierra que alimentaba.
Otros dioses galos documentados
Además de las deidades principales, cientos de nombres divinos han sido preservados en inscripciones votivas a lo largo de la antigua Galia y Britania. La siguiente tabla recoge más de 50 divinidades secundarias documentadas arqueológicamente, aunque la mayoría carecen de mitos o historias completas.
| Nombre | Atributo/Función |
|---|---|
| Abnoba | Diosa de los bosques y la caza, asociada a la Selva Negra |
| Alaunus | Dios del sol y la sanación, culto en el norte de la Galia |
| Albiorix | «Rey del mundo», dios tutelar identificado con Marte |
| Alisanos | Dios de los roquedales, documentado en Côte-d’Or |
| Ancamna | Diosa consorte de Marte Smertrios, aguas curativas |
| Andraste | Diosa de la victoria invocada por Boudica, Britania |
| Artio | Diosa de los osos, inscripción con estatua en Berna |
| Atepomarus | «Gran jinete», dios ecuestre del este de la Galia |
| Aveta | Diosa del nacimiento y las matronas |
| Belatucadros | «Brillante matador», dios de guerra del norte de Britania |
| Belisama | «La más brillante», diosa del fuego, metalurgia y ríos |
| Camulos | Dios de la guerra, dio nombre a Camulodunum (Colchester) |
| Cissonius | Dios del comercio identificado con Mercurio |
| Coventina | Diosa de las fuentes y pozos sagrados, norte de Britania |
| Damara | Diosa de la fertilidad del este de la Galia |
| Dea Artio | Variante de Artio, la diosa osa |
| Dea Sequana | Diosa del río Sena, santuario en las fuentes |
| Devona | Diosa de las fuentes sagradas, oeste de Britania |
| Dirona | Diosa consorte de Apolo galo, sanación |
| Dumiatis | Dios protector local de la Galia Lugdunense |
| Endovelicus | Dios de la sanación y los muertos, Lusitania |
| Grannus | Dios solar y de aguas termales, muy venerado |
| Icovellauna | Diosa de las fuentes en el Mosela |
| Intarabus | Dios protector local del este de la Galia |
| Latis | Diosa de los pantanos y aguas estancadas |
| Lenus | Dios de la sanación identificado con Marte, Tréveris |
| Loucetios | «Brillante», dios del rayo identificado con Marte |
| Maponos | «Hijo divino», dios de la juventud y la música |
| Moccus | Dios jabalí, caza y abundancia |
| Moritasgus | «Tejón marino», dios de sanación termal |
| Nemetona | Diosa de los bosques sagrados (nemeton) |
| Nodens | Dios de la caza, el mar y la sanación, oeste de Britania |
| Ritona | Diosa de los vados y pasos de ríos |
| Robur | Dios del roble, árbol sagrado de los druidas |
| Rosmerta | «Gran proveedora», diosa de la abundancia y consorte de Mercurio |
| Rudianus | «Rojo», dios de la guerra del sureste de la Galia |
| Segomo | «Victorioso», dios de la guerra identificado con Marte |
| Sequana | Diosa del río Sena, importante santuario en Sources-de-la-Seine |
| Sirona | Diosa estelar y de la sanación, consorte de Apolo |
| Smertrios | «Proveedor», dios protector identificado con Marte |
| Sucellus | Variante ortográfica de Sucellos (ya en lista principal) |
| Tailtiu | Diosa de la tierra y la cosecha, origen irlandés pero culto galo |
| Tamesis | Diosa del río Támesis |
| Tarvos Trigaranus | «Toro de tres grullas», dios representado en el Pilar de los Nautas |
| Ucuetis | Dios de los artesanos y herreros |
| Vellauno | Dios local del este de la Galia, función desconocida |
| Verbeia | Diosa del río Wharfe en el norte de Britania |
| Vesunna | Diosa tutelar de Perigueux (Vesunna romana) |
| Veteris | Dios anciano local del norte de Britania |
| Visucius | Dios identificado con Mercurio, protector de viajeros |
| Vosegus | Dios de los Vosgos, montañas del este de la Galia |
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Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- César, J. (58-50 a.C.). De Bello Gallico (Comentarios sobre la Guerra de las Galias), especialmente Libro VI, capítulos 13-20.
- Lucano, M. A. (39-65 d.C.). Farsalia, Libro I, versos 444-446 (mención de Teutates, Esus y Taranis).
- Luciano de Samosata (125-180 d.C.). Heracles (descripción de Ogmios).
Bibliografía en español:
- Marco Simón, F. (2005). Religio y Romanización en Iberia. Universitat de Barcelona.
- Blázquez, J. M. (1991). Religiones en la España antigua. Cátedra, Madrid.
- Lorrio, A. J. (1997). Los Celtíberos. Universidad Complutense, Madrid.
Bibliografía en inglés:
- Green, M. J. (1992). Dictionary of Celtic Myth and Legend. Thames & Hudson, Londres.
- MacKillop, J. (1998). Dictionary of Celtic Mythology. Oxford University Press.
- Koch, J. T. (2006). Celtic Culture: A Historical Encyclopedia. ABC-CLIO.
- Aldhouse-Green, M. (2005). An Archaeology of Images: Iconography and Cosmology in Iron Age and Roman Europe. Routledge.
- Webster, J. (1999). «At the End of the World: Druidic and Other Revitalization Movements in Post-Conquest Gaul and Britain«. Britannia 30: 1-20.
Bibliografía en francés:
- Duval, P.-M. (1976). Les dieux de la Gaule. Éditions Payot, París.
- Le Roux, F. & Guyonvarc’h, C.-J. (1986). Les Druides. Éditions Ouest-France.
- Jufer, N. & Luginbühl, T. (2001). Répertoire des dieux gaulois. Éditions Errance, París.
Recursos digitales:












