Ricardo Corazón de León, el rey valiente

Ricardo I de Inglaterra, también conocido como Ricardo Corazón de León, fue uno de los reyes más respetados de la tradición británica. Aunque no pasó mucho tiempo en Inglaterra debido a que estaba siempre en el frente, acabó por ganarse el respeto de sus ciudadanos. Fue un hombre que tuvo una valentía incomparable y fue un excelente estratega y comandante militar.

ricardo i de inglaterra corazon de leon Nació el 8 de septiembre de 1157 en el Palacio de Beaumont en Oxford y era de descendencia principalmente francesa, al igual que toda su familia. Tras el distanciamiento de su padre, Enrique II de Inglaterra, y de su madre, Leonor de Aquitania, Ricardo pasó a estar a cargo de su progenitora. En 1168, fue investido duque de Aquitania y, cuatro años más tarde, conde de Poitiers. Era un gran poeta y, según las descripciones de la época, extremadamente atractivo. Destacó por sus habilidades políticas y militares, así como por su valor y disposición al combate.

Su hermano mayor, Enrique el Joven, protagonizó una sublevación contra su padre, Enrique II, entre los años 1173 y 1174. Ricardo apoyó a su hermano, quien se coronó “segundo” Rey de Inglaterra. Pero Enrique II era muy superior en tropas y preparación, así que los hermanos fueron derrotados con facilidad. Tras quedarse sin apoyos en 1174, Ricardo juró lealtad a su padre.

En la primavera de 1179, Ricardo sofocó una rebelión en la fortaleza de Taillebourg. La contienda supuso un punto de inflexión porque el joven comandante demostró las habilidades militares de las que disponía, por lo que la mayoría de los barones de Aquitania abandonaron cualquier posible idea de sublevación y le juraron lealtad.

Entre 1180 y 1183, la tensión entre Ricardo y su padre aumentó hasta el punto de que este último ordenó la invasión de Aquitania. Enrique el Joven y Godofredo, con la ayuda de barones de la zona, atacaron el territorio controlado por Ricardo. Pero el joven duque se defendió y acabó capturando a los atacantes. Enrique el Joven murió, por lo que Ricardo se convirtió en heredero del trono en 1183.

Las desavenencias entre el rey y el heredero se agravaron drásticamente. Por eso, en 1188, Ricardo se volvió a enfrentar a su padre con la ayuda de Felipe II Augusto de Francia. La campaña finalizó con la derrota de Enrique II el 4 de julio de 1189. La muerte del monarca el 6 de julio provocó el ascenso al trono de Ricardo, quien renunció inmediatamente a la alianza francesa.

Un año más tarde se hizo cruzado y participó en la conquista de Chipre en 1191. Su misión acabó por llevarle hasta Palestina, donde se apoderó de San Juan de Acre. Al enterarse de las intrigas urdidas contra él por su hermano Juan y por Felipe II Augusto de Francia, abandonó Palestina en 1192 para restaurar el orden. No obstante, fue hecho prisionero por el duque de Austria, quien lo entregó al emperador Enrique VI. Este contratiempo impidió que pudiera regresar a Inglaterra hasta 1194. Mientras permaneció retenido, Juan estuvo cerca de arrebatarle el trono. No obstante, Ricardo le perdonó y lo acabó nombrando heredero.

Sin embargo, surgió un nuevo problema en las relaciones con Francia. Debido a las pretensiones de Felipe II Augusto, invadió Francia y puso de nuevo de manifiesto su superioridad militar. Pero un flechazo le causó una herida que se gangrenó mientras asediaba el castillo de Châlus. El 6 de abril de 1199 acabó pereciendo a causa de dicha herida.

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Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.

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