InicioArteCaracterísticas de la pintura japonesa: orígenes, estilos y épocas

Características de la pintura japonesa: orígenes, estilos y épocas

Así como la historia o la propia arquitectura de Japón, la pintura también comprende una síntesis muy extensa en cuanto a una constante competición estética que se basa, de alguna manera, en ideas provenientes del extranjero.

De allí que sus características puedan ser variadas, aunque concuerden en la función que cumple.

La pintura japonesa, llamada nihonga, hace referencia tanto a los materiales, como a las técnicas empleadas para la realización de la pintura; esto, según las tradiciones del país.

Aunque haya existido cierta “evolución” pictórica, nos acercaremos un poco más a las formas pictóricas tradicionales.

Orígenes del arte japonés

Japón pasó por diversos periodos desde sus tiempos más remotos, llamado Jōmon, en el que se realizaban objetos de arcilla mayormente utilitarios, algunas muy simples, otras mucho más elaboradas, especialmente vasijas de cerámicas y campanas de bronce, así como las Mandalas, (aunque su origen se le atribuye a la India), para esta época ya se venían desarrollando en Japón.

Estas Mandalas aparecieron en Japón hacia el siglo IIX, generalmente empleadas para representar temas en relación al budismo, hoy día aún empleadas con las mismas finalidades.

La pintura en Japón

La pintura en Japón, a diferencia de China, se ha visto marcada por diversas modificaciones a lo largo de la historia, a pesar de que mantenga su esencia. Si bien, este país pasó por diversos periodos, con algunos cambios, es a mediados del siglo XI que surge la verdadera pintura como la conocemos hoy día, tras la aparición del Yamato-e.

El Yamato-e

El Yamato-e no es más que un estilo particular para realizar las pinturas. En él, se ilustraban paisajes, batallas y algunas novelas de historia. El soporte que solía emplearse para ellas, eran los biombos, aunque más adelante se tomaría otro formato, el emaki, los famosos rollos de pergamino.

Este formato, aunque tiene orígenes remotos, se mantuvo siglos como soporte de la pintura japonesa.

El Sumi-e

Hacia el siglo XIV, en este país, surge una nueva técnica de dibujo, el sumi-e, mejor conocida como la pintura con tinta china. Aunque su origen viene propiamente de China, la relación que se mantenía con la dinastía Tang, así como los monjes budistas, la llevaron a Japón.

Ejemplo de pintura Sumi-e. Crédito: Depositphotos.

Esta técnica era usada por los chinos como una manera de entrar en armonía con la naturaleza que les rodeaba, sin intentar imitarla, sino más bien comprender su esencia y capturarla para plasmarla en el papel. Tanto en la pintura japonesa, como en la asiática en general, es bastante común encontrarse con caligrafías en las obras.

Muchas de estas caligrafías plasmadas en las obras, son pasajes budistas. Además, estaban acompañados de unos sellos rojos que muestran la firma del artista, generándole la autenticidad a la pieza.

Lo más común es que cuando el aprendiz alcanzaba cierto grado de destreza, su maestro le obsequiaba uno de los sellos con el nombre que se le designara.

El Sumi-e tiene la particularidad de ser plano, escaza de profundidad, así como monocroma, con tonalidades blancas, negras y sus intermedios únicamente.

Azuchi-Momoyama

Ejemplo de Azuchi-Momoyama en el Castillo de Osaka. Crédito: Depositphotos.

En el siglo XVI se comienza a hacer uso de láminas de oro y plata en las obras pictóricas, las cuales eran diseñadas para la decoración de palacios del emperador y de altos miembros militares. Los temas desarrollados eran, generalmente, ornamentales.

Algunos de los temas eran flores, sauces y pájaras que ayudaban a una muy buena decoración, así como para llenar los espacios de una manera un poco más “lujosa”.

Periodo Edo

Es el periodo Edo, quizás, uno de los más variados de la historia artística-pictórica de Japón. Sus inicios se desarrollaron similares al Azuchi-Momoyama, con láminas de oro, la ejecución de grandes formatos, pero con una mayor ornamentación gracias, principalmente, a la escuela Rinpa, en el que se comenzaron a incluir, además, temas mitológicos y legendarios.

«Paisaje primaveral» (autor desconocido). Escuela Rinpa. Crédito: Dominio Público.

Además, son muchos los otros elementos que aparecen, quizás menos japoneses, especialmente por encontrarse en algunas representaciones naves europeas, entre otros.

Nanban

A mediados del siglo XVI, se comenzaron algunos intercambios con los portugueses, comenzaron a migrar a Japón en grandes cantidades, surge la pintura Nanban. Sin embargo, no duraría mucho este nuevo estilo pictórico.

Al Shogun de ese entonces no le gustaba el cristianismo, de esto surgió una persecución hasta que, bajo extremos parámetros, estos salieron del país. A pesar de ello, las relaciones con China sí eran bastante buenas, de aquí que surgiría el Sumi-e.

Nanga / Sumi-e

Pintura estilo Nanga, de Yanagisawa Korenobu. Crédito: Museo Nacional de Tokyo.

Para este entonces, resurgiría el sumi-e pero ya no tan monocromo. Con la aparición del color, se le dio una nueva vida a esta práctica. Para este entonces, no solo era realizado por monjes para la meditación, sino por intelectuales fanáticos de su propia cultura.

El Ukiyo-e

pintura ukiyo e japon
«Torii Kiyomitsu», ejemplo de pintura Ukiyo-e

Sin embargo, para finales del periodo Edo, hacia el siglo XIX, el arte pasó por una pequeña transformación, siendo un poco más urbano.

Los artistas comenzaron a representar la cotidianidad, sumos geishas y más. El formato empleado ahora era el Ukiyo-e, una técnica de la xilografía.

La técnica consistía en la realización del dibujo sobre papel, y luego transferirlo a una tabla de madera en la que sería tallada según el dibujo, para luego agregarle tinta y transferirla al papel. El acabado era, sin duda, impresionante. Una de las obras más representativas de esta técnica es La Gran Ola de Kanagawa, del artista Katsushika Hokusai.

Esta obra, La Gran Ola de Kanagawa, fue realizada entre 1830 y 1833, entre otros tantos grabados que realizó sobre el monte Fuji. Fue este artista, además, el precursor del hentai, época, además, de donde provienen los primeros mangas de la historia de Japón.

Los primeros mangas japoneses

Los primeros mangas de Japón datan de 1814 aproximadamente, con escenas cotidianas en libros de al menos diez páginas con diversas ilustraciones realizados por Hokusai Katsushika. Este estilo, fue desarrollándose al pasar los años con la finalidad de satisfacer todos los gustos.

La restauración Meiji

La restauración Meji llegó en el siglo XIX, fue cuando Japón, progresivamente, fue abriendo sus puertas al mundo occidental, aunque no fue fácil, ni de un momento a otro. Tuvo que pasar por diversas rebeliones samuráis, hasta lograr una estabilidad política, al menos cuarenta años después.

Ciruelo en flor, de Vincent van Gogh. Crédito: Museo Van Gogh

Las relaciones con Europa se restablecieron a partir de allí, siendo así que diversos artistas tales como Claude Monet con La japonesa en 1876, Vicent Van Gogh con Ciruelo en Flor en 1887, Henri Matisse con La raya verde en 1907, y entre muchos otros.

Especialmente artistas parisinos conocieron estas obras japonesas e hicieron sus propias interpretaciones, además de haber tomado mucha influencia de éstos.

Así como Japón fue de gran influencia para Europa, lo fue de igual manera para los japoneses. El arte occidental llamado Yōga, fue fomentado por el gobierno de entonces, al enviar estudiantes de intercambio, así como traer profesores a su país, de esta manera llegaría para quedarse.

Aunque aún existían, y existen aún, conservadores que dependen del arte Nihonga (plenamente japonés), que, incluso, llegó a prohibir exposiciones Yōga nacionales. Sin embargo, al transcurrir los años llegó a ocurrir una síntesis bastante particular entre ambas artes, a pesar de ser contrarias.

Pintura japonesa moderna

La pintura moderna estuvo marcada por diversos cambios, un artista que lo representa bastante bien es Léonard Tsuguharu Fujita, quien además, llegó a vivir y estudiar en París durante muchos años.

Allí, tuvo la oportunidad de conocer a diversos artistas muy reconocidos tales como Modigliani, Picasso y Matisse. Muy reconocido por realizar muchos retratos de mujeres y gatos, así como autorretratos, generalmente acompañado de un gato, que fueron de gran éxito en París.

Otro de los artistas representativos fue Kaii Higashiyama, aunque no estuvo en París y mantuvo un estilo tradicional. Realizó diversos paisajes al estilo nihonga. Aunque perteneció al ejército, recibió algunos premios por algunas de sus grandes obras.

Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, el arte pasó por un periodo de estancamiento, la mayor cantidad de imágenes que se realizaban eran propagandas políticas. Después de ello, sí prosperaría mucho.

A Japón, llegó el arte abstracto, el action paiting, pop art e incluso arte surrealista.

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