Palmira: El Estado Islámico destruye el templo de Baal

El Estado Islámico continúa destruyendo patrimonio cultural en la ciudad siria de Palmira, esta vez haciendo estallar explosivos en el interior del Templo de Baal

Templo de Baal
Templo de Baal en Palmira. Crédito: Wikimedia

El máximo responsable de la Dirección General de Antigüedades y Museos de Siria, Maamun Abdulkarim, ha comunicado que los milicianos del Estado Islámico colocaron ayer diversas cargas explosivas en el templo de Baal, en la ciudad grecorromana de Palmira en Siria, y las hicieron explotar, sin embargo, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha afirmado que la destrucción tuvo lugar hace un mes.

“[Los yihadistas] colocaron una gran cantidad de explosivos en el templo de Baal hoy [refiriéndose a este domingo] y los hicieron estallar, causando graves daños al templo”, declaró a la agencia AFP Abdulkarim. “La cella (parte interior del templo) también ha sido destruida y las columnas de alrededor se han venido abajo”, explicaba Abdulkarim.

Algunos antiguos residentes que han huido de la ciudad explicaron al Observatorio Sirio de Derechos Humanos que los yihadistas colocaron explosivos en el templo hace un mes.

La ciudad fue tomada por los guerrilleros del Estado Islámico el pasado mes de mayo y este sería el primer ataque contra estas ruinas de la antigua ciudad romana de Palmira. “Hemos dicho en repetidas ocasiones que la siguiente fase será aterrorizar a la gente y, cuando tengan tiempo, destruir los templos. Estoy viendo cómo se destruye Palmira ante mis ojos. Que Dios nos ayude en los días venideros”, comentaba Abdulkarim.

El grupo terrorista ha comenzado a realizar excavaciones para encontrar oro y otros objetos de valor en la ciudad. La brutalidad del Estado Islámico llevó a que hace una semana decapitasen al arqueólogo jefe de Palmira, Jaled Asaad, tras haber estado detenido durante un mes y ser sometido a interrogatorios para averiguar dónde podían encontrarse piezas de valor en la ciudad. Asaad se negó a ceder a las exigencias de los yihadistas y eso fue lo que le costó la vida.

Las autoridades sirias han estado trasladando cientos de estatuas a lugares seguros por temor a que fueran destruidas por los guerrilleros, que rechazan la representación de cualquier figura humana.

Anteriormente el Estado Islámico ya había acabado con dos antiguas mezquitas de la ciudad por, según sus propias palabras, acoger prácticas paganas y sacrílegas.

Estudiante de 5º curso de Historia-Ciencia Política y Gestión Pública en la Universidad Rey Juan Carlos

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