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Cronistas de México: Cortés, Bernardino de Sahagún y Diego de Landa

El México precolombino fue un territorio lleno de historia que nunca dejó de impresionar a sus visitantes.

La ciudad de Tenochtitlán, con sus aros de agua narrados por Hernán Cortés (donde algunos han visto alguna referencia a la mítica Atlántida), o con el bullicio de esta ciudad y la inteligencia de sus gentes, que nunca dejó indiferentes tanto a los primeros conquistadores como a los sacerdotes que estaban ocupados en su evangelización.

En el presente artículo hemos querido hacer una acotación adicional acerca de los viajes de un eunuco chino, el famoso Zheng He, quien al parecer pudo haber tocado territorio americano 70 años antes que Colón, además de haber conocido otras tierras que serían descubiertas por Europa varios siglos después.

Hernán Cortés, primer cronista de México antiguo

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En los viajes que tuvo Hernán Cortés hacia México, escribió para el rey cinco misivas importantes donde destaca en la descripción del paisaje, la gente y algunas costumbres.

hernan cortes y moctezuma
Hernán Cortés recibe a emisarios aztecas.

En esta carta, el conquistador de México señala como se impresionó de que la vida en estas tierras fuera similar a la de España, a pesar de que consideraba a sus habitantes como personas: “(…) bárbaras y tan apartadas del conocimiento de Dios (…)”.

El estar cercano a la palabra de Dios y específicamente del Dios cristiano, era sinónimo de civilización, por tal motivo, mientras más alejado estuvieses del creador del Génesis, más bárbaro serías considerado.

A pesar de esto, Hernán Cortés refiere en su carta la existencia de un mercado importante en la ciudad de Tenochtitlán, donde se comerciaba todo tipo de alimentos, aves, joyas preciosas y artículos metálicos confeccionados de cobre, plomo, bronce, oro y plata, etc., demostrando así la alta cultura que se vivía en estos parajes.

Acerca de la naturaleza del paisaje que divisaba el conquistador mexicano, señala como se veían dos altas montañas, una cargada de nieve y la otra que despedía un humo “que salía hasta el cielo”, es decir, nos estaba describiendo un volcán. Esta descripción corresponde a la localidad de Cholula.

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Sobre Tenochtitlán, refiere el conquistador español que es una ciudad tan grande como Sevilla o Córdoba, con calles muy anchas y rectas con una mitad de tierra y otra de agua debido a que la ciudad de Tenochtitlán estaba emplazada sobre una laguna salada que poseía puentes de muy buena labranza y que hasta podía pasarse a caballo si así se quisiera.

Como podemos observar, Cortés hace la descripción del lugar de una civilización muy alta, donde existe comercio, joyas, una jerarquía (ya que nos habla de Moctezuma y como lo había tratado), además de señalarnos como funciona la ciudad de Tenochtitlán con esa construcción sin igual.

Bernardino de Sahagún

Bernardino de Sahagún. Crédito: Dominio Público

Bernardino de Sahagún fue un misionero franciscano que escribió varias obras en nahuátl, un idioma indígena mexicano y en español, siendo destacada la obra titulada Historia General de las Cosas de Nueva España, donde señala como eran las costumbres y religión de los antiguos habitantes de México.

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Dentro de esta obra mencionada, Bernardino de Sahagún nos muestra el “Mundo Natural”, donde señala descripciones físicas y episodios que referían los indígenas sobre animales, árboles, hierbas comestibles (entre ellas, algunas que “emborrachan”), además de piedras preciosas y finalmente, el papel de las estrellas, las nubes, la luna y el sol.

En el siguiente capítulo, Sahagún nos muestra las costumbres de los indígenas que habitaban el territorio de México como por ejemplo, lo que se pensaba de nacer en tal o cual momento, es decir, lo referido a los signos de la buena o mala suerte relacionados con el nacimiento, como se colocaban el nombre y las ceremonias que esto conllevaba, los casamientos y que se pensaba de las mujeres que habían dado a luz recientemente.

Posteriormente, nos habla de la historia de numerosos pueblos indígenas, de sus oficios y dedica un capítulo entero a las religiones, los sacrificios y ceremonias que se hacían para algunos dioses, además de la educación que debían seguir los sacerdotes y como se realizaba su elección.

Diego de Landa

Diego de Landa fue uno de los cronistas más importantes y conocidos (tanto por su obra como por otros hechos más lamentables), que escribió y describió muchos elementos de la cultura maya en su obra titulada Relación de las cosas de Yucatán.

Diego de Landa (siglo XVI). Crédito: Dominio Público

Para comprender la finalidad de esta obra, debemos penetrar en la conciencia de los evangelizadores españoles, quienes para poder enseñar correctamente el evangelio y la nueva religión, necesitaban conocer a profundidad la religión de los mayas, al no poseer ésta una relación directa con el cristianismo, lo que producía que los indígenas no comprendieran cabalmente la religión católica.

En su obra muestra en qué dioses creían, como los adoraban, los sacrificios que hacían, las supersticiones en que creían los indígenas, entre otras cosas. No obstante, a pesar de toda esta valiosa información que significó un arduo trabajo de recopilación, conocimientos y experiencias, por parte del obispo Landa, realizaría un hecho que sería cuestionado por la historia y por el cual, también es bastante famoso.

En esta obra “Relación de las cosas de Yucatán”, el obispo señala que por tratarse de herejías, cosas diabólicas y ceremonias para los demonios, Diego de Landa procedería a quemar casi todos los códices mayas, dejando a estos pueblos sin parte de su cultura e identidad y a los futuros estudiosos de estos tiempos, sin una valiosa fuente de información.

Bonus: la leyenda de Zheng He y su posible llegada a México en el siglo XV

Existe una hipótesis que ha sido reconocida en China y mostrada al mundo por un investigador inglés en el año 2000, Gavin Menzies, quien señaló los míticos viajes de exploración propuestos por el emperador chino Zhu Di, que darían la vuelta al mundo y dejaron numerosos vestigios por Asia, la India, e incluso, algunos lugares de la costa africana.

La armada china comandada por el eunuco Zheng He, poseía la fuerza para realizar un viaje trasatlántico que cruzara el pacífico y llegara hasta las costas mexicanas, como se ha mencionado en algunas copias de documentos donde se describe que a la distancia de 20.000 Li (un Li equivale a 500 metros), había una ciudad con pirámides donde había una ciudad sobre una laguna.

La teoría de que los chinos llegaron a América en 1421 también se sostendría, según el investigador, en el hallazgo de un mapa chino de 1763 pero que es una copia del siglo XV, en donde pueden observarse las costas de América, África, Australia, e incluso la Antártida.

Sobre esta teoría existen varias posturas que no aceptan la llegada de los chinos al continente americano antes de la fecha de 1492, debido a que no existen datos claros o vestigios en el continente que convenzan a todos por igual. Además, siempre salta a la vista la pregunta de ¿por qué si los chinos llegaron antes, no conquistaron y colonizaron este territorio?

La respuesta quizás tenga que ver con el hecho de que los chinos de aquella época tenían una visión distinta a la de potencias europeas ulteriores, como ingleses, españoles y franceses; no obstante, se necesitan más estudios para corroborar o refutar esta teoría.

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Leopoldo Ágreda Lovera
Nací en Mérida, un estado andino de Venezuela pero me crié en Caracas la ciudad donde crecí, observando el Ávila y haciéndome las preguntas más importantes sobre la vida, la sociedad y el universo, rodeado de árboles y el sabor agridulce de toda gran ciudad. En el trayecto de mi vida, conocí las calles y sus gentes, las cuales me ayudaron a formarme un mejor criterio de la existencia humana y las ciencias sociales, para luego estudiar en la Universidad Central de Venezuela, donde me he formado como historiador y pensador social. La lectura es uno de mis grandes vínculos con el pasado y la esencia de la humanidad, ya que como dijo Descartes, leer es como tener una conversación con las grandes mentes de la historia; el ajedrez es otra de mis grandes pasiones, ya que me ha ayudado a desarrollar una mejor comprensión de la vida, que junto a la música, forman los tres pilares de mis gustos actuales. Soy familiar, amante de la naturaleza y los animales, porque en ellos ves la esencia de la filosofía y de Dios.

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