El modelo europeo liberal durante la Guerra Fría

La Guerra Fría, aunque fue un choque bipolar, ofrecía alternativas a los modelos ideológicos de la Unión Soviética y de los Estados Unidos. Justo en el centro de ambos se sitúa el modelo europeo liberal.

El modelo ideológico europeo durante la Guerra Fría, ha sido quizá el más equilibrado.
El modelo ideológico europeo durante la Guerra Fría, ha sido quizá el más equilibrado.

A diferencia de los grandes modelos, este tiene como base una tradición filosófica mucho más antigua. Recibe influencias de: la filosofía griega, que está fundada en la conciencia individual dotada de razón y de libertad; la filosofía de las Luces, de la que extrae la teoría de los derechos naturales, la separación de poderes, el Contrato Social y la soberanía del pueblo; el liberalismo, que es el que fija las reglas del juego político y económico; y, por último, del socialismo democrático de finales del siglo XIX y el keynesianismo, que hacen converger el progreso social y la modernización económica.

Hasta la postguerra no es cuando se consolida el modelo europeo liberal y se pone en marcha el llamado “Estado del Bienestar”. Este sistema busca realizar una política de solidaridad y redistribución de las rentas para alcanzar una sociedad más justa y armoniosa.

Los valores fundamentales son varios. En el plano político, requiere la existencia de una constitución que garantice los derechos de todos y de cada uno, mientras define las instituciones y el equilibro de poderes. La soberanía nacional ha de expresarse por sufragio universal en el seno de una democracia representativa que disponga de contrapoderes (prensa, sindicatos y asociaciones). No hay un modo concreto de aplicar este tipo de política. Puede ser en forma de monarquías parlamentarias o de repúblicas y el poder más fuerte puede ser el ejecutivo o el legislativo.

En el plano económico, se da un capitalismo con intervención estatal que proteja a la sociedad, a la vez que impulse el mercado. Puede variar desde una amplia intervención y pequeñas empresas (Italia) hasta mucha libertad y grandes conglomerados de espíritu expansionista (Reino Unido).

Y en cuanto al sistema social, hay que destacar que el Estado del Bienestar debe garantizar que el ciudadano recibe toda la asistencia posible desde su nacimiento hasta su vejez. Esto garantiza un nivel de vida que evita cualquier conflicto social entre clases.

En la teoría, este modelo es el más equilibrado, ya que proporciona un balance entre libertades individuales y poderes estatales, pero lo cierto es que está en crisis. Aumenta la abstención por todos los países que lo practican, el descrédito de la clase política está en boca de todos, crecen los extremismos, las crisis económicas se suceden aún con la intervención estatal y las desigualdades del Estado del Bienestar son igualmente visibles, hasta el punto de que algunos expertos hablan de una “sociedad a dos velocidades”.

A lo largo del siglo XX y de la Guerra Fría, fue un modelo que recorrió todo el margen que tenía. Fue desde un intervencionismo casi soviético, a un liberalismo desbocado (Thatcher). Pero, aun así, consiguió extenderse a algunos países, como por ejemplo Japón, el Tercer Mundo y antiguas colonias (India). Sirvió de contrapeso en el escenario de la tensión vivida por los Estados Unidos y la Unión Soviética.

Imagen: Wikimedia

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Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.

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