Modelo ideológico americano, uno de los pilares de la Guerra Fría

Uno de los cuatro modelos ideológicos más fuertes durante el periodo de la Guerra Fría es el americano. Los Estados Unidos fueron los primeros en redactar una constitución (1787) y ofrecían como modelo la república democrática y liberal. Al igual que el modelo europeo, dispone de un buen número de valores fundamentales pero su historia y su sistema económico y social les lleva a considerar la libertad como el valor más importante.

Modelo americano en la Guerra Fría
Modelo americano en la Guerra Fría

Este modelo posee varias fuentes ideológicas desde las que se sustenta. Por un lado, el protestantismo es una de las bases de su sociedad. La idea de que el hombre puede triunfar con su trabajo y recibir el favor divino (enriquecimiento) es lo que les hace tener una mentalidad de esfuerzo ante cualquier labor. Aquí se incluiría también el moralismo de la vida política y la ausencia de la distinción entre la vida privada y la vida pública. Estas características han afectado a más de un presidente estadounidense a lo largo de la historia.

Por otro lado, hay que tener en cuenta la influencia de las teorías liberales europeas, en especial la filosofía de las Luces. Estas ideas se aplicaron en los Estados Unidos y en su modelo para reforzar el individualismo y para limitar el intervencionismo del poder estatal. En gran medida, también tuvieron influencias por parte del keynesianismo, que abogaba por un papel regulador del Estado en el mercado pero sólo para favorecer su actividad.

Por último, también hay que tener siempre presente los mitos fundadores de la sociedad estadounidense, como el sueño americano, que sitúa a los Estados Unidos como faro de la humanidad, de la libertad y de la democracia. También el concepto de “melting pot”, que es la esencia multicultural de la nación norteamericana, y el mito de la frontera, que se suele asociar con la conquista del oeste, pero cuyo fin es el de crear un hombre nuevo, individualista, activo y móvil.

El modelo americano de la Guerra Fría se caracteriza por ser un régimen presidencial con un fuerte poder legislativo y un poder judicial que hace de regulador. El Congreso, constituido de dos cámaras, se vota de forma democrática y universal, y tiene el deber de legislar y controlar las acciones de la administración. El poder judicial dispone de una Corte Suprema de 9 jueces inamovibles, nombrados por el presidente y aprobados por el Senado. Además, los tres poderes tienen la vigilancia estricta de lo que se ha llamado “cuarto poder”, es decir, la prensa.

Económicamente hablando, el modelo se define como capitalismo liberal en el que la Bolsa juega un papel fundamental y en el que el Estado es indispensable para garantizar el buen funcionamiento del mercado. Tiene como base la movilidad y la flexibilidad de la mano de obra. Ha evolucionado a lo largo de los años hasta terminar potenciando la globalización y las empresas multinacionales.

La sociedad estadounidense responde a varios valores sociales: “The self made man”, el darwinismo social y “the american way of life”. El primero hace referencia al éxito personal que es consecuencia de la voluntad, el dinamismo, la audacia y la capacidad de lucha. El darwinismo se entiende como la habilidad de cada uno de sobrevivir en un ambiente hostil, por eso existe una reticencia a la ayuda estatal a aquellos que “fracasan en sus proyectos”. Y, finalmente, “the american way of life” no es otra cosa que el estilo de vida: coche, casa, etc.

Se trató de un modelo que era completamente opuesto al modelo soviético o el modelo maoísta. Alabado por muchos y odiados por otros tantos, fueron sus carencias las que acabaron por propiciar el movimiento hippie en plena Guerra Fría. Influyó notablemente sobre muchas naciones después de la Segunda Guerra Mundial y se fue expandiendo, no sólo en el ámbito político, sino en el social, gracias al cine, la música y la televisión.

Pero no todo son cosas positivas. Entre las cuestiones negativas de este modelo habría que resaltar la baja participación en los comicios, las dudas sobre el papel estatal, el declive económico, la falta de cohesión social en una sociedad en la que crecen las desigualdades, el aumento de la pobreza, el desamparo estatal de los más necesitados y, por supuesto, una gran ola de antiamericanismo que se ha extendido al mismo tiempo que se imponía este modelo.

Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.

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