En 2010 una excavación en Castillo de Huarmey en Perú, encontraron un mausoleo real con tumbas de personas de la élite, donde entre el ajuar funerario se hallaron huesos de perros.
Eran cerca de 20 perros que se hablaban allí entre animales adultos y cachorros, algunos en mal estado y en partes , mientras que otros se momificaron de forma natural.
Aunque el hallazgo se produjo en 2010, recientemente un equipo arqueológico de las universidades de Varsovia y Pittsburgh junto a un equipo del Dartmouth College, analizaron los restos con estudios de isótopos con el fin de conocer su dieta, origen y movilidad.
Los investigadores determinaron que varios perros vivían junto a los humanos en una relación estrecha con diferentes funciones, aunque otros al igual que hoy vagaban por los alrededores alimentándose de las sobras humanas.
Muchos de esos perros se alimentaban de maiz junto a proteína animal, probablemente entre carne o pescado.
Entre los huesos caninos se encontraron restos de la raza de perro sin pelo, estos animales tenían un cuidado especial durante su vida, siendo alimentados como un niño cuando era un cachorro.
Los perros sin pelo son patrimonio peruano y eran considerados sagrados en su época.









