Hay personajes bíblicos que no son protagonistas pero cuya presencia ilumina al protagonista de maneras que ningún otro personaje podría. Lot, el sobrino de Abraham, es uno de ellos. Aparece en el Génesis como la sombra de su tío: lo acompaña desde Ur hasta Canaán, se separa de él en la llanura del Jordán, es rescatado por él cuando lo capturan los reyes del oriente y finalmente sobrevive a la destrucción de Sodoma gracias a la intercesión de Abraham ante Dios. Su historia termina en una cueva, borracho, sin saber lo que ocurre, siendo padre de dos hijos por sus propias hijas.
Es una trayectoria que va de la promesa a la degradación, de la compañía del justo a la soledad del superviviente, de la llanura fértil que eligió libremente a la cueva donde acabó encerrado y sin embargo, la tradición bíblica nunca condena a Lot de forma explícita. El texto lo llama «justo» a través de la intercesión de Abraham y la Segunda Carta de Pedro en el Nuevo Testamento lo describe como «justo Lot, abrumado por la conducta desenfrenada de los malvados». Es un justo que toma malas decisiones, que se instala en el lugar equivocado, que ofrece a sus hijas para proteger a sus huéspedes y que termina siendo el padre involuntario de dos pueblos con los que Israel tendrá una relación permanentemente tensa.
La figura de Lot es un espejo invertido de Abraham: donde Abraham elige lo difícil, Lot elige lo cómodo; donde Abraham intercede por los demás, Lot necesita que intercedan por él; donde Abraham construye altares y camina con Dios, Lot se asienta en una ciudad corrupta y desaparece de la narrativa sagrada. Sin embargo, sobrevive. Esa supervivencia, tan poco gloriosa, es quizás la más humana de todas las historias del Génesis.
El origen de Lot: familia, muerte y migración
Lot aparece por primera vez en el Génesis 11, en la genealogía de Téraj, el padre de Abraham. El texto es escueto:
Y Harán murió antes que su padre Téraj en la tierra de su naturaleza, en Ur de los caldeos. Y Abram e Nahor tomaron para sí mujeres; el nombre de la mujer de Abram era Sarai… Y Lot era hijo de Harán, el padre de Milca y el padre de Isca.
Lot es huérfano desde el principio. Su padre Harán muere en Ur antes de que la familia emprenda la migración hacia Canaán, dejando a Lot bajo la tutela de su abuelo Téraj y, después de la muerte de este en Harán, bajo la de su tío Abraham. Esta orfandad temprana no es un detalle menor: explica la dependencia de Lot respecto a Abraham y la lealtad que lo lleva a seguirlo en un viaje hacia lo desconocido.
Cuando Dios llama a Abraham en el Génesis 12 y le ordena salir de su tierra y de su parentela, el texto dice que «tomó Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano». Lot no es llamado directamente, es llevado. Esta distinción importa en la teología del relato: la vocación es de Abraham, no de Lot. Lot viaja porque sigue a su tío, no porque haya recibido una llamada propia.
La prosperidad compartida y la separación: Génesis 13
Durante los primeros años en Canaán y en Egipto, Lot acompaña a Abraham sin que el texto lo destaque de manera especial, pero en el capítulo 13 del Génesis, Lot adquiere protagonismo propio por primera vez y la escena es decisiva para entender su carácter.
Tras el regreso de Egipto, Abraham y Lot han prosperado tanto que la tierra no puede sostener a ambos. Sus pastores entran en conflicto por los pastos y el agua. Abraham, generoso como siempre, propone una solución: que se separen y le ofrece a Lot la primera elección: «¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda».
La respuesta de Lot es el momento más revelador de su carácter. El texto dice que «alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Yahvé, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar». Lot elige con los ojos, no con el corazón. Ve la tierra más fértil, la más parecida al Edén, la más parecida a Egipto y la elige sin dudar. Es una elección puramente pragmática, orientada por la apariencia y la riqueza visible.
El texto añade un comentario que funciona como advertencia: «pero los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Yahvé en gran manera». Lot ha elegido la tierra fértil sabiendo, o debiendo saber, que sus habitantes son perversos. La elección de Lot es la elección de la comodidad material sobre la compañía del justo.
Abrahan, por su parte, recibe inmediatamente después la renovación de la promesa divina. Mientras Lot se instala en la llanura del Jordán, Dios le dice a Abraham: «Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre». La separación de Lot no empobrece a Abraham: lo libera para recibir la plenitud de la promesa.
El rescate de Lot: Génesis 14
El capítulo 14 del Génesis es uno de los más inusuales del libro: narra una guerra entre coaliciones de reyes, un episodio que tiene más sabor a crónica política que a narrativa patriarcal. Cuatro reyes del oriente, encabezados por Quedorlaomer de Elam, derrotan a una coalición de cinco reyes de las ciudades del llano, entre ellos los de Sodoma y Gomorra. En el saqueo, Lot es capturado junto con sus bienes.
Cuando Abraham se entera, actúa con una rapidez y una determinación que contrastan con la pasividad habitual de Lot. Reúne a sus 318 siervos entrenados, persigue a los captores hasta Dan, los ataca de noche y recupera a Lot, a su familia y a todos sus bienes.
Este episodio es importante por varias razones. En primer lugar, muestra la lealtad de Abraham hacia Lot a pesar de su separación: aunque Lot eligió apartarse, Abraham arriesga todo para rescatarlo. En segundo lugar, muestra a Lot en una posición completamente pasiva: es rescatado, no se rescata y en tercer lugar, establece un patrón que se repetirá en Sodoma: Lot necesita ser salvado y la salvación viene de fuera, no de sus propias acciones.
Después del rescate, el rey de Sodoma ofrece a Abraham quedarse con el botín. La respuesta de Abraham es reveladora de su carácter: rechaza todo, para que nadie pueda decir que el rey de Sodoma lo enriqueció. Abraham no quiere deber nada a Sodoma pero Lot, en cambio, regresa a Sodoma.
Lot en Sodoma: el justo en la ciudad corrupta
Entre el rescate del capítulo 14 y la llegada de los ángeles en el capítulo 19, el Génesis no cuenta nada sobre la vida de Lot en Sodoma. Ese silencio narrativo de cinco capítulos es en sí mismo significativo: Lot desaparece de la historia sagrada mientras Abraham recibe visitas divinas, renueva la alianza, celebra el nacimiento prometido de Isaac y negocia con Dios el destino de las ciudades.
Lo que sí sabemos del Lot sodomita lo inferimos de su situación en el capítulo 19: «estaba Lot sentado a la puerta de Sodoma». Estar sentado a la puerta de una ciudad en el Oriente Próximo antiguo no era un gesto casual: era la posición de los ancianos, de los jueces, de los hombres de autoridad que participaban en la vida pública de la comunidad. Lot no es un marginado en Sodoma: es un ciudadano establecido con un rol reconocido.
Esta integración de Lot en Sodoma es teológicamente incómoda. Si Sodoma es tan corrupta, ¿cómo es que Lot tiene autoridad allí? La tradición rabínica respondió a esta pregunta de maneras variadas. Algunos textos del Midrash sugieren que Lot fue nombrado juez en Sodoma precisamente porque era forastero y podía actuar con cierta independencia respecto a las facciones locales, pero el precio de esa posición fue la integración en una comunidad cuyas normas contradecían los valores que había aprendido de Abraham.
La Segunda Carta de Pedro describe a Lot como alguien que «viviendo entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos». Es una imagen de un hombre atrapado entre su conciencia y su entorno, que sabe que lo que ve está mal pero no actúa para cambiarlo. Es el retrato de la complicidad pasiva, de quien convive con el mal sin participar directamente en él pero sin oponerse tampoco.
La hospitalidad de Lot: el único justo de Sodoma
Cuando los dos ángeles llegan a Sodoma al atardecer, Lot los recibe con la misma hospitalidad que Abraham había demostrado en Mamré. Se inclina ante ellos, insiste en que pasen la noche en su casa en lugar de quedarse en la plaza, les prepara una cena y hace cocer panes sin levadura.
Esta hospitalidad de Lot es el único acto de justicia que el texto le atribuye en Sodoma y es suficiente para salvarlo. Cuando los ángeles revelan su misión, el criterio de salvación no es que Lot sea perfectamente justo sino que ha mantenido el valor fundamental de la hospitalidad que en Sodoma ha sido pervertido hasta convertirse en su opuesto. La contraposición es deliberada: la misma noche en que Lot acoge a los extranjeros, los sodomitas rodean la casa exigiendo su entrega. Hospitalidad e intimidación, apertura y cierre, la ética de Lot y la ética de Sodoma se enfrentan en una sola noche.
La oferta de Lot de entregar a sus hijas para proteger a sus huéspedes es el momento más perturbador de su historia. El texto la registra sin comentario y ese silencio ha incomodado a los intérpretes durante siglos. La tradición rabínica no exculpó a Lot: algunos textos del Midrash ven en esta oferta la prueba de que Lot, a pesar de su hospitalidad, había sido corrompido por Sodoma. Había aprendido a calcular el valor de las personas en términos de utilidad, igual que hacían los sodomitas.
Los ángeles no aceptan la oferta de Lot ni la comentan, simplemente actúan: ciegan a los agresores, revelan su identidad a Lot y le ordenan que reúna a su familia y huya.
La huida: la resistencia de la familia y la urgencia de los ángeles
La escena de la huida de Lot es una de las más dramáticamente ricas del Génesis. Lot sale a advertir a sus yernos, los maridos de sus hijas, que la ciudad va a ser destruida, pero «fue como que se burlaban» ante ellos. Los yernos no le creen. Lot no tiene suficiente autoridad moral en su propio entorno familiar para ser tomado en serio cuando anuncia el juicio divino.
Al amanecer, los ángeles tienen que apremiar físicamente a Lot para que salga: «y deteniéndose él, los varones le tomaron de la mano, y a la mano de su mujer y a la mano de sus dos hijas, según la misericordia de Yahvé para con él; y le sacaron y le pusieron fuera de la ciudad». La pasividad de Lot en el momento decisivo es total: literalmente tiene que ser arrastrado fuera de la ciudad que va a ser destruida. Sin la intervención física de los ángeles, Lot no habría salido.
Una vez fuera, Lot negocia con los ángeles. La orden era huir a las montañas, pero Lot pide permiso para refugiarse en Zoar, una ciudad pequeña cercana, porque teme que le alcance el mal si va hasta las montañas y los ángeles aceptan. Esta negociación es significativa: a diferencia de Abraham, que negoció con Dios por amor a los demás, Lot negocia por miedo, por su propia seguridad. La escala moral de las dos negociaciones no podría ser más distinta.
La cueva: el episodio final y el origen de dos pueblos
Después de la destrucción de Sodoma y de la transformación de su mujer en estatua de sal, Lot acaba instalándose en las montañas con sus dos hijas, precisamente donde los ángeles le habían dicho desde el principio que fuera. Ha dado un rodeo por Zoar para acabar exactamente donde debía estar.
En la cueva, las dos hijas de Lot toman una decisión que el texto presenta con una lógica interna coherente aunque moralmente perturbadora. Convencidas de que son las últimas supervivientes de la humanidad («no hay varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra») deciden embriagar a su padre y acostarse con él en noches sucesivas para preservar la descendencia.
El texto es explícito en que Lot no sabe lo que ocurre: «y no supo él cuando ella se acostó, ni cuando se levantó». La inconsciencia de Lot lo exime de responsabilidad directa en el acto, pero no lo exime de la cadena de decisiones que lo llevaron a esa cueva: la elección de Sodoma, la integración en una ciudad corrupta, la pérdida de su mujer, el abandono de sus yernos. La cueva es el resultado lógico de una vida de elecciones equivocadas.
De las dos uniones nacen Moab y Ben-Ammí. El texto ofrece etimologías populares para sus nombres: Moab significa «del padre» en hebreo, y Ben-Ammí significa «hijo de mi pueblo». Estas etimologías son transparentes en su intención: los nombres mismos recuerdan el origen incestuoso de los dos pueblos.
Los moabitas y los amonitas serán vecinos permanentes de Israel a lo largo de toda la historia bíblica y la relación entre ellos será de rivalidad, conflicto y ocasional cooperación. El Libro de Rut presenta a una moabita, Rut, como modelo de lealtad y piedad y la convierte en bisabuela del rey David. Esta inclusión de una descendiente de Moab en la genealogía mesiánica complica enormemente la lectura puramente negativa del origen de ese pueblo.
Lot en la tradición rabínica: el justo imperfecto
El judaísmo trató a Lot con una ambivalencia que refleja fielmente la complejidad del personaje bíblico. Por un lado, reconoció su hospitalidad y su diferencia moral respecto a los sodomitas y por otro, identificó en sus elecciones una serie de fallos que lo alejan del nivel moral de Abraham.
El Midrash Rabbah desarrolló extensamente la comparación entre Abraham y Lot. Cuando el ángel llega a Sodoma, primero va a casa de Lot porque es el único que practicaba la hospitalidad en la ciudad, pero la misma fuente señala que Lot aprendió la hospitalidad de Abraham y luego la practicó en un contexto que la pervertía: en Sodoma, ser hospitalario era una forma de resistencia pasiva, no de testimonio activo.
El Talmud menciona que Lot fue castigado por haber mirado con deseo a las mujeres de Sodoma cuando levantó los ojos y eligió esa tierra. La misma mirada concupiscente que lo llevó a elegir la llanura del Jordán lo condujo eventualmente a la cueva. Hay en esta lectura una coherencia moral: el hombre que eligió con los ojos acaba siendo víctima de las consecuencias de esa elección.
La figura de Lot también aparece en la discusión rabínica sobre los «justos de las naciones». A pesar de sus fallos, Lot es salvado porque mantiene un mínimo de justicia en un entorno de corrupción total. Esta salvación no lo convierte en un justo completo, pero sí en alguien cuya bondad residual merece reconocimiento.
Lot en el Nuevo Testamento y en el islam
El Nuevo Testamento menciona a Lot en dos contextos. En el Evangelio de Lucas (17:28-32), Jesús usa la historia de Lot como imagen del juicio imprevisto:
Asimismo como fue en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot.
La advertencia «acordaos de la mujer de Lot» es uno de los momentos más memorables de los Evangelios. En su brevedad, condensa toda la teología del relato: la tentación de mirar atrás, de aferrarse a lo que se pierde, de no poder avanzar hacia lo que viene.
La Segunda Carta de Pedro (2:7-8) ofrece la descripción más positiva de Lot en todo el Nuevo Testamento: «y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (pues este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos)». Esta descripción convirtió a Lot en un modelo de resistencia pasiva: el justo que mantiene su integridad interior en medio de la corrupción aunque no tenga fuerza para oponerse activamente a ella.
En el islam, Lut es uno de los profetas del Corán, enviado por Dios a su pueblo para advertirle de su conducta. El Corán narra su historia en múltiples suras, enfatizando especialmente su predicación y el rechazo que sufre. La familia de Lut es salvada excepto su mujer, que según el Corán «era de los que se quedaron atrás», una formulación que implica que se quedó por elección, no por accidente. El islam trata a Lut con mayor dignidad que el texto del Génesis, es un profeta con una misión clara, no un personaje moralmente ambiguo arrastrado por las circunstancias.
Lot y Abraham: el justo imperfecto frente al justo pleno
| Elemento | Abraham | Lot |
|---|---|---|
| Llamada divina | Recibe llamada directa de Dios | No recibe llamada; sigue a Abraham |
| Elección de la tierra | Acepta lo que queda después de que Lot elige | Elige la tierra más fértil mirando con los ojos |
| Hospitalidad | Corre al encuentro de los visitantes con generosidad espontánea | Practica la hospitalidad pero en un contexto corrupto |
| Intercesión | Intercede por Sodoma y por los demás | Negocia solo por su propia seguridad |
| Actitud ante el juicio | Desafía a Dios en nombre de la justicia | Tiene que ser arrastrado físicamente fuera de la ciudad |
| Relación con Dios | Camina con Dios; recibe promesas directas | Salvado por la misericordia divina mediada por Abraham |
| Destino final | Padre de Israel; enterrado con honores en Macpela | Termina en una cueva; padre involuntario de Moab y Ammón |
| Valoración en el NT | Padre de la fe (Romanos 4) | «Justo Lot, abrumado por los malvados» (2 Pedro 2:7) |
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Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- Biblia Hebrea / Tanakh, Génesis 11-19. Texto masorético. Biblia Hebraica Stuttgartensia.
- Génesis Rabbah, caps. 41-51. Traducción de H. Freedman. Soncino Press, Londres, 1983.
- Talmud Babilónico, tratado Nazir 23a; Horayot 10b. Soncino Press, Londres, 1935.
- El Corán, suras Al-Araf (7:80-84), Hud (11:77-83), Al-Anbiya (21:74-75), Al-Shuara (26:160-175). Traducción de Julio Cortés. Herder, Barcelona, 2005.
- Segunda Carta de Pedro 2:6-8. En: Biblia de Jerusalén. Desclée de Brouwer, Bilbao, 2009.
Bibliografía académica:
- Alter, Robert. Genesis: Translation and Commentary. W. W. Norton, Nueva York, 1996.
- Brueggemann, Walter. Genesis. Interpretation: A Bible Commentary for Teaching and Preaching. John Knox Press, Atlanta, 1982.
- Fields, Weston W. Sodom and Gomorrah: History and Motif in Biblical Narrative. Sheffield Academic Press, 1997.
- Hendel, Ronald S. The Book of Genesis: A Biography. Princeton University Press, 2013.
- Kugel, James L. Traditions of the Bible. Harvard University Press, 1998.
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- Sarna, Nahum M. Genesis. The JPS Torah Commentary. Jewish Publication Society, Filadelfia, 1989.
- Speiser, E.A. Genesis. The Anchor Bible, vol. 1. Doubleday, Garden City, 1964.
- Westermann, Claus (1984). Genesis 1-11: A Commentary. Augsburg Publishing House, Minneapolis.
Recursos digitales:
- Bible Gateway — Génesis 11-19
- Sefaria — Génesis Rabbah
- Jewish Encyclopedia — Lot
Preguntas frecuentes sobre Lot
¿Era Lot sobrino o hijo adoptivo de Abraham?
El Génesis lo presenta como sobrino, hijo de Harán, el hermano de Abraham que murió en Ur. Tras la muerte de Harán, Lot quedó bajo la tutela de su abuelo Téraj y después de su tío Abraham. La relación no es de adopción formal sino de responsabilidad familiar en una cultura donde el pariente varón más cercano asumía el cuidado de los huérfanos.
¿Por qué eligió Lot instalarse en Sodoma sabiendo que era una ciudad corrupta?
El texto no dice que Lot supiera de antemano el grado de corrupción de Sodoma. Lo que sí dice es que eligió la llanura del Jordán por su fertilidad, y añade como comentario editorial que los sodomitas eran muy pecadores. La elección de Lot fue pragmática: eligió lo que parecía mejor materialmente sin evaluar suficientemente el entorno moral. La tradición rabínica interpretó esto como la consecuencia de haber mirado con codicia en lugar de con sabiduría.
¿Por qué ofreció Lot a sus hijas a los sodomitas?
En el contexto cultural del Oriente Próximo antiguo, la obligación de proteger al huésped era absoluta: el anfitrión respondía con su vida por la seguridad de quien había aceptado su techo. Lot priorizó esa obligación sobre la protección de sus hijas. La tradición rabínica no exculpó a Lot por este acto, sino que lo señaló como evidencia de su corrupción parcial por los valores de Sodoma.
¿Sabía Lot lo que sus hijas hicieron en la cueva?
El texto dice explícitamente que no: «no supo él cuando ella se acostó, ni cuando se levantó». Las hijas lo emborracharon en ambas noches y Lot no tuvo conciencia de lo que ocurría. Su inconsciencia lo exime de responsabilidad directa en el acto, aunque no de la cadena de decisiones que lo llevaron a esa situación.
¿Quiénes son los moabitas y los amonitas y qué relación tienen con Israel?
Moab y Ammón, hijos de las hijas de Lot, son los ancestros epónimos de dos pueblos que habitaron al este del Jordán y del Mar Muerto. Sus territorios son la actual Jordania central y norte respectivamente. En la historia bíblica, moabitas y amonitas son vecinos permanentes de Israel con una relación de rivalidad y ocasional alianza. La moabita Rut, bisabuela del rey David, es el ejemplo más notable de integración positiva de estos pueblos en la narrativa de Israel.
¿Cómo trata el islam a Lot?
El Corán presenta a Lut (Lot) como profeta, figura de mayor dignidad que en el Génesis. Es enviado por Dios a su pueblo para predicar contra su conducta, y es rechazado. Su familia es salvada excepto su mujer. El episodio de la cueva con sus hijas no aparece en el Corán, lo que refleja la tendencia islámica a proteger la imagen de los profetas de episodios moralmente comprometidos.
¿Dónde está enterrado Lot?
El Génesis no menciona la muerte ni el entierro de Lot. La tradición islámica sitúa la tumba de Lut en Bani Na’im, un pueblo cerca de Hebrón en la actual Cisjordania, donde hay un mausoleo que los peregrinos visitan. No hay base arqueológica para esta identificación pero tiene una tradición viva entre los musulmanes de la región.









