La guerra franco-prusiana, el final de la unificación alemana

La guerra franco-prusiana fue el último conflicto bélico que llevó a Prusia a finiquitar su proceso de unificación alemana. Después de haber derrotado a Austria en la guerra de las Siete Semanas, Prusia y Francia quedaban como únicas aspirantes a dominar el panorama político europeo.

guerra franco prusiana

Tras la batalla de Sadowa, en la que los franceses permanecieron neutrales, Napoleón III exigió: la cesión de los territorios renanos, Baviera y Hesse; la libertad para anexionarse el reino de Bélgica y la compra del Gran Ducado de Luxemburgo a los Países Bajos.

Bismarck hizo oídos sordos a estas peticiones pero puso en marcha el aparato de información de Prusia para volver a la opinión pública contra Napoleón III. Aprovechando que el clima de la guerra era favorable a los prusianos, el pretexto llegó con el derrocamiento de la reina española Isabel II en la revolución de 1868.

Prim ofreció el puesto como monarca a Leopoldo de Hohenzollern pero este lo rechazó. No obstante, desde París vieron esta cuestión como una ofensa y exigieron garantías a Prusia de que jamás apoyarían una candidatura similar. Guillermo I y Bismarck respondieron con una dura crítica a Napoleón III, quién se sintió amenazado y declaró la guerra el 19 de julio de 1870.

Francia quedó diplomáticamente aislada, ya que todos los países se declararon neutrales. Pero Bismarck consiguió que, gracias a la exaltación del sentimiento nacional, los estados alemanes meridionales se adhirieran a Prusia, poniendo a disposición de Moltke sus tropas. La guerra tuvo dos etapas que fueron separadas por la batalla de Sedán.

Por un lado, la primera etapa ocurrió del 4 de agosto al 2 de septiembre de 1870. Las tropas prusianas estaban lideradas por Moltke, mientras las francesas eran comandadas por Bazaine y Mac-Mahon. Los alemanes consiguieron derrotar a los franceses en Alsacia, de forma que controlaron la región. En Lorena, tras la derrota gala en Forbach, hubo una gran batalla en Metz que Bazaine perdió.

Mac-Mahon intentó acudir en su ayuda, pero, mediante una hábil estrategia, Moltke logró cercarlo en Sedán. Tras un duro enfrentamiento y perder 17.000 soldados, Francia decidió capitular. Pero lo más importante de esa batalla es que fue capturado Napoleón III, lo que llevó a París a proclamar una república.

Por otro lado, la segunda etapa tuvo lugar entre el 4 de septiembre de 1870 y el 1 de febrero de 1871. El gobierno francés reinició la guerra pero volvió a perder rápidamente. Ofrecieron la paz a Bismarck, pero este tenía claro que el objetivo era recuperar Alsacia y parte de Lorena. En pocos días los prusianos se plantaron frente a la capital francesa. La sitiaron y la sometieron a una presión extrema hasta que capituló en enero de 1871.

El nuevo gobierno francés suscribió el tratado de Fráncfort el 10 de mayo de 1871 por el cual Prusia obtenía Alsacia y la parte oriental de Lorena, además de una indemnización por la guerra de 5.000 millones de francos.

Esta victoria terminó por unir definitivamente a Alemania. Unos meses antes de la firma del tratado de Fráncfort, Guillermo I proclamó el Imperio Alemán en el Salón de los Espejos del Palacio de Versailles. Fue el inicio de la etapa de poder del II Reich sobre Europa, ya que Francia y Austria estaban completamente vencidas y subyugadas a su dominio.

Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.

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