Otto von Bismarck y el sistema bismarckiano

Otto von Bismarck es recordado como uno de los grandes diplomáticos de la historia y su red de alianzas a base de tratados es conocido hoy con el nombre de sistema bismarckiano.

La diplomacia existe desde hace milenios. En la civilización griega, por ejemplo, se llegaba a acuerdos para conquistar nuevas ciudades o emprender guerras. Durante los siglos posteriores se fueron desarrollando y mejorando poco a poco las distintas técnicas, objetivos y formas de establecer vínculos diplomáticos. Toda esta evolución culminó con la aparición de Otto von Bismarck y de su red diplomática que se conocería como sistema bismarckiano.

Otto von Bismarck

Otto von Bismarck (1815–1898) fue un político multidisciplinar alemán que en 1862 se convirtió en primer ministro de Prusia y, poco a poco, se hizo con el control de Europa. El primer objetivo de Bismarck era la unificación alemana. Para ello emprendió tres guerras: la guerra de los Ducados en 1864, la guerra austro-prusiana en 1866 y la guerra franco-prusiana en 1870.

Así, en 1871, Guillermo I de Prusia fue coronado emperador del II Reich. La hegemonía europea, que había sido ostentada por el ejército de Napoleón III y Francia, pasó a estar en manos del preparado ejército prusiano y de Bismarck.

En la actualidad, a Otto von Bismarck se le tiene considerado como uno de los principales maestros de las relaciones internacionales. Empezó su carrera como embajador de Prusia. Mientras tuvo ese cargo, estableció unas líneas generales que acabarían por ser los pilares de su ideología sobre a la política exterior europea. Bismarck manifestó que la política era “un arte de lo posible”. Según él, la política exterior de un país debía estar perfectamente calculada, sin recibir influencias personales de sus mandatarios, pero también había que permanecer atentos y “disponer de las oportunidades que se presentan”.

Estas declaraciones las realizó ante la Confederación del Rin en 1852 y en San Petersburgo en 1858. El político prusiano pretendía distanciarse y crear un nuevo modelo político europeo que aislase por completo a Francia.

Veía como principal rival al Imperio Austríaco, ya que Klemens von Metternich había creado un sistema de equilibrio que situaba a Austria como centro político del continente. Pero el modelo austríaco empezaba a fallar puesto que se justificaba alrededor del absolutismo, una visión rechazada por muchos países europeos por aquella época.

Debido a esto, cuando finalizó la unificación alemana en 1871, empezó a generar un entramado de redes de alianzas y pactos por toda Europa. El primero fue la Entente de los Tres Emperadores en ese mismo año. Era una alianza entre Alemania, Austria-Hungría y Rusia para preservar la paz en el caso de que esta se viese amenazada.

A este pacto le sucedería la Dúplice Alianza, que fue firmada en secreto el 7 de octubre de 1879 por Alemania y Austria, con el fin de defenderse de un posible ataque de Rusia. A ellos se les uniría Italia en 1882, formando la Triple Alianza. Además, en 1881 se ratificó la Nueva Entente. Los mismos participantes de la Entente de los Tres Emperadores, pero que venía a solventar los problemas entre Rusia y Austria respecto a los Balcanes y los demás territorios del este de Europa.

Klemens von Metternich

Al margen de estos grandes pactos, también hubo tratados menores como el Pacto del Mediterráneo o el Tratado de Reaseguro, que fortalecieron la posición de liderazgo del Reich alemán y, al mismo tiempo, cumplieron el objetivo de aislar a Francia. El Pacto del Mediterráneo fue firmado en secreto por Gran Bretaña y Alemania el 12 de febrero de 1887 para mantener el statu quo en la zona del mediterráneo, donde los británicos tenían mucho poder. También se unieron a este tratado el 24 de marzo Austria y el 4 de mayo España.

También encontramos el Tratado de Reaseguro ideado, también en secreto, por Alemania y Rusia. En él se reconocía el control y los derechos del zar sobre Bulgaria y apoyaba su política sobre los Estrechos. Pero había una contra: esta unión iba contra la alianza que tenía Alemania con Austria y contra el Pacto del Mediterráneo.

Sin embargo, al tratarse de un pacto secreto, Otto von Bismarck fue capaz de controlar de forma delicada los distintos hilos para evitar conflictos. Empleó su influencia para evitar que el resto de potencias conocieran qué países estaban aliados entre sí. Todo esto aumentó aún más la dependencia europea del Reich alemán, al mismo tiempo que incrementó exponencialmente la tensión entre todas las naciones del viejo continente.

Si bien es cierto que Bismarck consiguió crear esta red de alianzas y establecer un equilibrio europeo, también lo es el hecho de que fue una de las causas de la Primera Guerra Mundial.

La mayoría de pactos y alianzas eran secretos, por lo que el sistema bismarckiano dependía completamente de su creador. Con su dimisión en 1890 debido a la falta de apoyo de Guillermo II, los lazos que había creado por todo el continente empezaron a venirse abajo y surgieron conflictos entre la mayoría de los países que habían firmado esos pactos. Tanto es así que en 1914 estalló la Gran Guerra, debido a las distintas alianzas continentales.

Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.