• Política de Cookies
  • Contacto
  • Autores
  • Servicios
martes, octubre 20, 2026
Red Historia
  • Noticias
  • Arqueología
    • América
    • Asia
    • Europa
    • África
  • Historia
    • Antigua
      • América
      • Egipto
      • Grecia
      • Roma
    • Edad Media
    • Moderna
    • Contemporánea
      • Primera Guerra
      • Segunda Guerra
    • Historia del Arte
    • Historia de las Religiones
    • Historia de la Tierra
  • Biblioteca
    • Bibliografía de Historia
    • Fuentes Históricas
    • Grimorios
    • Literatura
    • Libros de Historia
    • Novelas Históricas
  • Biografías
  • Mitología
    • Diccionario mitología griega y romana
    • Celta
    • Egipcia
    • Griega
    • Irlandesa
    • Maya
    • Mesopotamia
    • Nórdica
  • Diccionario de Historia
  • Dinosaurios
  • Ocio
    • Viajes
    • Videojuegos
No Result
View All Result
  • Noticias
  • Arqueología
    • América
    • Asia
    • Europa
    • África
  • Historia
    • Antigua
      • América
      • Egipto
      • Grecia
      • Roma
    • Edad Media
    • Moderna
    • Contemporánea
      • Primera Guerra
      • Segunda Guerra
    • Historia del Arte
    • Historia de las Religiones
    • Historia de la Tierra
  • Biblioteca
    • Bibliografía de Historia
    • Fuentes Históricas
    • Grimorios
    • Literatura
    • Libros de Historia
    • Novelas Históricas
  • Biografías
  • Mitología
    • Diccionario mitología griega y romana
    • Celta
    • Egipcia
    • Griega
    • Irlandesa
    • Maya
    • Mesopotamia
    • Nórdica
  • Diccionario de Historia
  • Dinosaurios
  • Ocio
    • Viajes
    • Videojuegos
No Result
View All Result
Red Historia
No Result
View All Result

Prisciliano: el obispo de Ávila ejecutado por hereje

by Marcelo Ferrando Castro
20 octubre, 2026
in Biografías, Historia de las Religiones
0
Recreación de la ejecución de Prisciliano en Tréveris: un hombre con túnica y las manos atadas, arrodillado ante un verdugo con espada, frente a una multitud y soldados romanos, mientras el emperador con manto púrpura y varios obispos observan desde una tribuna junto a un río.

Recreación de la ejecución de Prisciliano en Tréveris en el año 385, por orden del emperador Magno Máximo. Fue el primer cristiano ejecutado por herejía a instancias de otros cristianos, y su muerte escandalizó a Martín de Tours y a Ambrosio de Milán. Crédito: recreación con IA - Red Historia

0
SHARES
0
VIEWS
Share on FacebookShare on Twitter

En el año 385, en la ciudad de Tréveris, a orillas del Mosela, el verdugo del emperador Magno Máximo decapitó a un obispo hispano y a seis de sus seguidores, entre ellos una viuda de la aristocracia de Burdeos. El obispo se llamaba Prisciliano y había sido condenado por practicar la magia, reunirse de noche con mujeres de mala reputación y rezar desnudo. Era la primera vez en la historia que un cristiano moría ejecutado por herejía a instancias de otros cristianos. Martín de Tours, el obispo más venerado de la Galia, había suplicado al emperador que no derramara sangre y Ambrosio de Milán se negó a tratar con los obispos que habían promovido la condena. Hasta el papa Siricio la reprobó. Pero ya era tarde.

Prisciliano era un laico gallego de familia noble, rico, culto y elocuente, que en la década del 370 encabezó en Hispania un movimiento ascético que atrajo a nobles, mujeres de la aristocracia y hasta obispos. Sus seguidores se retiraban a las montañas y a las villas para leer las Escrituras y los libros apócrifos, ayunaban, renunciaban al matrimonio y a la carne y se reunían en grupos de estudio en los que participaban hombres y mujeres. Sus enemigos, encabezados por los obispos Hidacio de Mérida e Itacio de Ossonoba, lo acusaron de gnóstico, de maniqueo y de mago. Sus partidarios lo hicieron elegir obispo de Ávila. El conflicto llegó a Roma, a Milán y finalmente a la corte imperial, donde terminó en la hoguera de la política.

Tras su muerte, los restos de Prisciliano fueron llevados a Gallaecia, donde se le veneró como mártir durante casi dos siglos. El priscilianismo se mantuvo vivo en el noroeste de la península hasta que el Concilio de Braga lo condenó definitivamente en el año 561. Mucho después, a finales del siglo XIX, un historiador francés planteó una hipótesis que todavía hoy provoca discusiones: que los restos venerados como los del apóstol Santiago en Compostela podrían ser, en realidad, los de Prisciliano.

¿Fue Prisciliano un hereje gnóstico, como afirmaron sus enemigos, o un asceta radical víctima de una lucha de poder entre obispos? En 1885 aparecieron en una biblioteca alemana once tratados atribuidos a él que cambiaron por completo el debate. Su historia es una de las más dramáticas del cristianismo antiguo y un capítulo fundamental de la historia de Hispania.

Índice:

Toggle
  • La Hispania del siglo IV
  • Un noble gallego
  • Un movimiento ascético
  • El Concilio de Zaragoza
  • Obispo de Ávila
  • El viaje a Roma y Milán
  • El usurpador y el juicio de Tréveris
  • La protesta de Martín de Tours
  • Mártir en Gallaecia
  • Los tratados de Würzburgo
  • ¿Fue Prisciliano gnóstico?
  • La hipótesis de Compostela
    • Cronología de Prisciliano
  • Artículos relacionados con gnosticismo
  • Fuentes y bibliografía
  • Preguntas frecuentes sobre Prisciliano
    • ¿Quién fue Prisciliano?
    • ¿Por qué fue ejecutado Prisciliano?
    • ¿Era Prisciliano gnóstico?
    • ¿Qué era el priscilianismo?
    • ¿Está enterrado Prisciliano en Santiago de Compostela?
    • ¿Quién defendió a Prisciliano?

La Hispania del siglo IV

Para entender a Prisciliano hay que situarlo en su mundo. A mediados del siglo IV, Hispania era una de las regiones más prósperas y romanizadas del Imperio. El cristianismo, legalizado por Constantino en el año 313, se había extendido por las ciudades y empezaba a penetrar en el campo. Las grandes familias de terratenientes vivían en lujosas villas rodeadas de tierras y muchas de ellas se habían convertido.

Gallaecia, la provincia del noroeste, que abarcaba la actual Galicia, el norte de Portugal y parte de Asturias y León, era una región más rural y apartada, donde las tradiciones religiosas prerromanas sobrevivían con fuerza. Su capital era Bracara Augusta, la actual Braga y sus principales ciudades eran Lucus Augusti, la actual Lugo y Asturica Augusta, la actual Astorga.

Era también la época en que el monacato llegaba a Occidente. Desde Egipto y Siria se difundían las noticias de los monjes del desierto, como Antonio y Pacomio, que renunciaban al mundo para dedicarse a la oración y al ayuno. En toda la cristiandad occidental surgían grupos de ascetas que buscaban una vida cristiana más exigente que la de las comunidades urbanas, generalmente dirigidas por obispos que eran, al mismo tiempo, grandes señores con intereses políticos. Entre esos ascetas y los obispos se produjeron tensiones en muchos lugares. En Hispania, esas tensiones desembocaron en el caso Prisciliano.

Un noble gallego

Casi todo lo que sabemos de la vida de Prisciliano procede de Sulpicio Severo, un aristócrata galo, discípulo de Martín de Tours, que escribió una crónica hacia el año 403. Sulpicio no era partidario de Prisciliano, pero tampoco de sus enemigos, a quienes detestaba y su relato combina la crítica con una cierta admiración.

Según Sulpicio, Prisciliano era de familia noble y muy rico. Era agudo, inquieto, elocuente y muy instruido gracias a sus muchas lecturas y muy hábil para discutir y debatir. Habría sido un hombre afortunado, dice, si no hubiera corrompido su gran talento con un afán desmedido. Podía velar y pasar hambre y sed, desdeñaba las posesiones y vivía con gran sobriedad, pero era también vanidoso y estaba más hinchado de lo debido por sus conocimientos profanos. Y añade un detalle grave: se creía que había practicado la magia desde su juventud.

Sulpicio cuenta también cómo se habría originado la herejía. Un tal Marcos, natural de Menfis, en Egipto, había llegado a Hispania y había difundido allí la herejía de los gnósticos. Sus primeros discípulos fueron una mujer noble llamada Ágape y un retórico llamado Helpidio y ellos fueron quienes instruyeron a Prisciliano. La historia es sospechosa, porque vincula a Prisciliano con Egipto, la tierra del gnosticismo, para desacreditarlo y no tenemos ninguna otra noticia de Marcos.

Lo que sí parece claro es que Prisciliano empezó a reunir seguidores hacia la década del 370, probablemente en Gallaecia y en Lusitania. Su enseñanza atraía a muchos nobles y a una multitud del pueblo, especialmente a las mujeres, que acudían a él en tropel, según Sulpicio. También se le unieron dos obispos, Instancio y Salviano y al principio contó con la simpatía de Higinio, obispo de Córdoba.

Un movimiento ascético

¿Qué practicaban los seguidores de Prisciliano? Las fuentes, aunque hostiles, permiten reconstruirlo en parte.

Los priscilianistas buscaban una vida cristiana radical. Renunciaban a la carne y al vino, practicaban el celibato, incluso dentro del matrimonio y ayunaban con frecuencia. Se retiraban en determinadas épocas del año, como la Cuaresma y las semanas anteriores a la Epifanía, a lugares apartados, las montañas o las villas de sus miembros más ricos, para dedicarse a la oración y al estudio. Se reunían en grupos de lectura de las Escrituras en los que participaban hombres y mujeres y en los que un maestro laico, como el propio Prisciliano, explicaba los textos.

Uno de los rasgos más polémicos del movimiento era su interés por los libros apócrifos. Los priscilianistas leían textos que no formaban parte del canon, como los Hechos apócrifos de los apóstoles, especialmente los de Tomás y Juan, que ensalzaban la castidad y la renuncia y otros escritos de los que no sabemos mucho. Para ellos, estos libros podían contener verdades inspiradas, aunque no estuvieran en la Biblia.

Nada de esto era en sí mismo herético. En la misma época, Jerónimo practicaba un ascetismo igual de riguroso y rodeado de mujeres nobles de Roma y Martín de Tours fundaba monasterios en la Galia. Pero en Hispania, los obispos vieron en el movimiento de Prisciliano una amenaza para su autoridad: un grupo de laicos ricos y cultos, con mujeres en puestos de enseñanza, que se reunía al margen de las iglesias y leía libros sospechosos.

El Concilio de Zaragoza

La primera reacción oficial se produjo en el año 380, cuando doce obispos se reunieron en un concilio en Zaragoza. Entre ellos estaban Hidacio de Mérida, uno de los principales enemigos de Prisciliano y dos obispos de Aquitania, Delfino de Burdeos y Febadio de Agen.

El concilio aprobó una serie de cánones que no mencionan a Prisciliano por su nombre, pero que se refieren claramente a las prácticas de su movimiento. Prohíben a las mujeres asistir a reuniones con hombres ajenos para leer y enseñar y les prohíben reunirse entre ellas para enseñar. Condenan a quienes ayunan en domingo, a quienes se ausentan de la iglesia durante la Cuaresma y las tres semanas anteriores a la Epifanía para retirarse a las montañas o a las villas y a quienes reciben la eucaristía en la iglesia sin consumirla. Prohíben también que nadie se atribuya el título de doctor o maestro sin autorización.

El concilio no condenó a Prisciliano ni a sus seguidores de forma explícita y probablemente él no asistió, pero las líneas del conflicto quedaron trazadas.

Obispo de Ávila

La respuesta de los priscilianistas fue audaz. Poco después del concilio, los obispos Instancio y Salviano consagraron a Prisciliano como obispo de Ávila. Así, el laico que dirigía el movimiento pasaba a formar parte de la jerarquía de la Iglesia y adquiría la misma autoridad que sus adversarios.

La reacción no se hizo esperar. Hidacio de Mérida e Itacio, obispo de Ossonoba, en la actual región portuguesa del Algarve, recurrieron al poder imperial. Consiguieron del emperador Graciano un rescripto, una orden escrita, que condenaba a los pseudoobispos y maniqueos y los expulsaba de sus iglesias y de sus ciudades. La acusación de maniqueísmo era gravísima, porque los maniqueos, seguidores del profeta persa Mani, estaban perseguidos por las leyes imperiales, que preveían para ellos penas muy duras.

El viaje a Roma y Milán

Prisciliano, Instancio y Salviano decidieron defenderse acudiendo a las máximas autoridades de la Iglesia occidental. Viajaron a Italia, pasando por Aquitania, en el suroeste de la Galia. Allí, según Sulpicio, ganaron numerosos seguidores, especialmente en la ciudad de Elusa, la actual Eauze. En Burdeos se les unió una viuda noble, Eucrocia, con su hija Prócula. Sulpicio recoge el rumor de que Prócula quedó embarazada de Prisciliano y abortó con hierbas, una acusación que probablemente forma parte de la propaganda de sus enemigos.

En Roma, los tres obispos intentaron ser recibidos por el papa Dámaso, pero este se negó a verlos. Prisciliano le dirigió una carta, que se conserva entre los tratados de Würzburgo, en la que expone su fe y se defiende de las acusaciones. En Roma murió Salviano.

Prisciliano e Instancio fueron entonces a Milán, donde residía la corte imperial y donde el obispo era Ambrosio, la figura más influyente de la Iglesia occidental. Ambrosio tampoco quiso recibirlos, pero en Milán, los priscilianistas encontraron otra vía: según Sulpicio, sobornaron a Macedonio, el magister officiorum, uno de los altos funcionarios de la corte y consiguieron que el emperador Graciano revocara el rescripto anterior y les devolviera sus iglesias.

Prisciliano e Instancio regresaron triunfantes a Hispania. Itacio, ahora en peligro, huyó a la Galia, a la ciudad de Tréveris, sede del prefecto del pretorio.

El usurpador y el juicio de Tréveris

En el año 383, un acontecimiento político lo cambió todo. Magno Máximo, un general hispano que mandaba las tropas de Britania, se proclamó emperador, invadió la Galia y derrotó a Graciano, que fue asesinado en Lyon. Máximo estableció su corte en Tréveris y necesitaba ganarse el apoyo de la Iglesia para legitimar su usurpación y presentarse como defensor de la ortodoxia frente a los herejes era una buena forma de hacerlo.

Itacio, que estaba en Tréveris, aprovechó la ocasión y acusó a los priscilianistas ante el nuevo emperador. Máximo ordenó que se celebrara un sínodo en Burdeos en el año 384 en el cual Instancio fue condenado y depuesto. Prisciliano, temiendo correr la misma suerte, se negó a ser juzgado por los obispos y apeló directamente al emperador. Fue un error fatal.

El juicio se celebró en Tréveris en el año 385. Itacio actuó como acusador, aunque luego se retiró para evitar mancharse con un proceso capital. La causa la instruyó el prefecto Evodio, un hombre de gran severidad y el cargo principal ya no era la herejía, que era un asunto eclesiástico, sino la magia, el maleficium, un delito civil castigado con la muerte. Según Sulpicio, Prisciliano, sometido a tortura, confesó que había estudiado doctrinas obscenas, que había celebrado reuniones nocturnas con mujeres de mala vida y que tenía la costumbre de rezar desnudo.

Prisciliano fue condenado a muerte y decapitado junto con Eucrocia, los clérigos Felicísimo y Armenio, el poeta Latroniano y otros seguidores. Instancio y otros fueron desterrados a las islas Sorlingas, frente a la costa de Britania.

La protesta de Martín de Tours

La ejecución de Prisciliano provocó un escándalo en la Iglesia occidental. El caso sentaba un precedente terrible: por primera vez, unos obispos habían recurrido al poder civil para que un cristiano fuera ejecutado por motivos religiosos.

La voz más clara contra la condena fue la de Martín de Tours, el antiguo soldado convertido en monje y obispo, la figura más venerada de la Galia. Martín estaba en Tréveris durante el proceso y había reprochado a Itacio que acusara a otros cristianos ante un juez civil. Había conseguido del emperador la promesa de que no se derramaría sangre y cuando Martín abandonó la ciudad, el emperador incumplió su palabra.

Tras la ejecución, Martín se negó durante un tiempo a comulgar con los obispos itacianos, los que habían apoyado la condena. Ambrosio de Milán adoptó la misma postura y se negó a tener trato con ellos. El papa Siricio también reprobó lo sucedido. Itacio fue finalmente depuesto de su sede e Hidacio renunció a la suya. Máximo, por su parte, fue derrotado y ejecutado por el emperador Teodosio en el año 388.

Mártir en Gallaecia

La ejecución de Prisciliano, lejos de acabar con su movimiento, lo reforzó. Según Sulpicio, sus seguidores llevaron sus restos y los de sus compañeros a Hispania y les rindieron un culto como mártires. Comenzaron a jurar por el nombre de Prisciliano, como se juraba por los santos y el priscilianismo se extendió con mayor fuerza, sobre todo en Gallaecia.

En el año 400, un concilio celebrado en Toledo intentó resolver el problema. Algunos obispos gallegos que seguían a Prisciliano, como Sinfosio de Astorga y su hijo Dictinio, abjuraron de sus errores y fueron readmitidos en la comunión, pero el movimiento continuó. Hacia el año 414, el presbítero hispano Orosio viajó a África para pedir ayuda a Agustín de Hipona contra los priscilianistas y Agustín escribió un breve tratado contra ellos. En el año 447, el papa León Magno envió una carta a Toribio, obispo de Astorga, con una larga refutación de las doctrinas atribuidas a los priscilianistas.

La condena definitiva llegó en el primer Concilio de Braga, en el año 561, durante el reino de los suevos en Gallaecia. El concilio aprobó 17 anatemas contra las doctrinas atribuidas a Prisciliano, entre ellas la creencia en la influencia de los astros sobre el destino humano, la idea de que las almas son una parte de la sustancia divina, la afirmación de que el diablo no fue creado por Dios y el rechazo de la carne como alimento impuro. Después de esa fecha, el priscilianismo desaparece de las fuentes.

Los tratados de Würzburgo

Durante 14 siglos, todo lo que se sabía de Prisciliano procedía de sus enemigos. Sus escritos se habían perdido y su doctrina solo se conocía por las acusaciones de Hidacio, Itacio, Orosio, Agustín, León Magno y el Concilio de Braga.

En 1885, el filólogo alemán Georg Schepss encontró en la biblioteca de la Universidad de Würzburgo un manuscrito del siglo V o VI con once tratados anónimos. Por su contenido, pronto se atribuyeron a Prisciliano o a su círculo y Schepss los publicó en 1889 en la colección de autores eclesiásticos latinos de Viena.

Los tratados incluyen una defensa dirigida a los obispos, la carta al papa Dámaso, un escrito sobre la fe y los libros apócrifos, varios sermones y comentarios bíblicos y una bendición. Su lectura sorprendió a los investigadores: no contienen el gnosticismo ni el maniqueísmo de los que se acusaba a Prisciliano. Al contrario: su autor condena expresamente a los maniqueos y a otros herejes y defiende una fe en la Trinidad próxima a la ortodoxia de Nicea, aunque con algunas expresiones que podían interpretarse de forma ambigua.

Lo que sí muestran los tratados es un pensamiento ascético exigente, una lectura alegórica y mística de las Escrituras y una defensa decidida de la lectura de los apócrifos. En uno de ellos, el autor sostiene que los libros que no están en el canon no deben rechazarse sin más, porque pueden contener profecías y verdades inspiradas y que el criterio para leerlos debe ser su conformidad con la fe. Era una postura discutible, pero no herética en sentido estricto.

La atribución de los tratados a Prisciliano no es completamente segura. El benedictino Germain Morin propuso que su autor era Instancio, el obispo que acompañó a Prisciliano en su viaje a Italia, pero la mayoría de los investigadores los considera obra de Prisciliano o de su círculo inmediato y en cualquier caso reflejan el pensamiento del movimiento.

¿Fue Prisciliano gnóstico?

La pregunta ha dividido a los historiadores durante más de un siglo. Las fuentes antiguas, todas hostiles, lo presentaban como un gnóstico, un maniqueo y un mago. Los tratados de Würzburgo muestran un pensamiento mucho más cercano a la ortodoxia.

El historiador británico Henry Chadwick, en un libro de referencia publicado en 1976, sostuvo que Prisciliano fue un asceta carismático con intereses esotéricos, como la numerología o la astrología, que se movía en los márgenes de la ortodoxia, pero que no era gnóstico en el sentido de los sistemas del siglo II. La investigadora estadounidense Virginia Burrus, en su estudio de 1995, insistió en el papel del conflicto de poder y del género: Prisciliano fue construido como hereje por unos obispos que veían amenazada su autoridad por un movimiento de laicos y mujeres.

En España, los estudios de María Victoria Escribano y de otros historiadores han profundizado en el contexto político y eclesiástico del caso, subrayando que la condena de Prisciliano se explica sobre todo por la alianza entre los obispos itacianos y un usurpador que necesitaba legitimarse.

Lo más probable es que Prisciliano no fuera un gnóstico en el sentido estricto, sino un asceta radical, lector de apócrifos y con inclinaciones místicas, cuyas ideas y prácticas fueron interpretadas por sus adversarios a la luz de las herejías que conocían. La acusación de gnosticismo y maniqueísmo era, en el siglo IV, la forma más eficaz de convertir a un rival incómodo en un enemigo de la fe y del Estado.

La hipótesis de Compostela

A comienzos del siglo IX, durante el reinado de Alfonso II de Asturias, se descubrió en un lugar de Gallaecia un sepulcro que se identificó como el del apóstol Santiago. Sobre él surgió la ciudad de Santiago de Compostela, que se convertiría en uno de los grandes centros de peregrinación de la cristiandad.

En 1900, el historiador francés Louis Duchesne, uno de los grandes especialistas en historia de la Iglesia, publicó un artículo en el que analizaba críticamente la tradición jacobea. En él planteaba una pregunta provocadora: si los restos de Prisciliano y sus compañeros fueron trasladados a Gallaecia y venerados como mártires, ¿no podría ser el sepulcro descubierto en el siglo IX el de Prisciliano y no el de Santiago?

La hipótesis de Duchesne tuvo una enorme difusión y ha reaparecido muchas veces en la literatura, el ensayo y la cultura popular, especialmente en Galicia, donde algunos autores han visto en Prisciliano un símbolo de la identidad gallega frente al poder de Roma, pero no tiene ninguna prueba que la sostenga. No sabemos dónde fueron enterrados los restos de Prisciliano y no hay ningún documento que relacione su culto con el lugar de Compostela. Las excavaciones realizadas bajo la catedral entre 1946 y 1959 encontraron una necrópolis romana y un mausoleo de época tardorromana, pero nada que permita identificar a quién pertenecían los restos.

Historiadores como Claudio Sánchez-Albornoz rechazaron la hipótesis y la mayoría de los especialistas actuales la consideran una conjetura sin fundamento. Su persistencia dice más sobre la fascinación que despierta la figura de Prisciliano que sobre la historia de Compostela.

Cronología de Prisciliano

FechaAcontecimiento
Hacia 340Nacimiento de Prisciliano, probablemente en Gallaecia
Década de 370Prisciliano reúne seguidores en Gallaecia y Lusitania
380Concilio de Zaragoza: condena de las prácticas del movimiento
Hacia 381Prisciliano es consagrado obispo de Ávila
381-382Rescripto de Graciano contra los pseudoobispos y maniqueos; viaje a Roma y Milán
383Magno Máximo se proclama emperador y se instala en Tréveris
384Sínodo de Burdeos; Prisciliano apela al emperador
385Juicio y ejecución de Prisciliano en Tréveris
400Concilio de Toledo: abjuración de algunos obispos priscilianistas
447Carta del papa León Magno a Toribio de Astorga
561Primer Concilio de Braga: condena definitiva del priscilianismo
1885Georg Schepss descubre los tratados de Würzburgo
1900Louis Duchesne plantea la hipótesis de Compostela

Artículos relacionados con gnosticismo

  • Textos gnósticos: qué son, dónde se encontraron y qué revelan
  • La biblioteca de Nag Hammadi: el hallazgo que cambió la historia del cristianismo
  • Gnosticismo: gnosis y dualismo en el cristianismo primitivo
  • Corrientes gnósticas: Las 23 corrientes del gnosticismo antiguo y medieval
  • Evangelios apócrifos: los textos perdidos de la antigüedad
  • Hechos apócrifos: historias de apóstoles que la iglesia suprimió
  • Simón el Mago: el padre de todas las herejías
  • Valentín y los valentinianos: la escuela gnóstica que estuvo a punto de dirigir la Iglesia de Roma

Fuentes y bibliografía

Fuentes:

  • Agustín de Hipona. A Orosio contra los priscilianistas y origenistas.
  • León Magno. Carta a Toribio de Astorga.
  • Schepss, Georg (ed.). Priscilliani quae supersunt. Viena: Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum 18, 1889.
  • Sulpicio Severo. Crónica. En Sulpicio Severo, Obras completas. Edición de Carmen Codoñer. Madrid: Tecnos, 1987.
  • Vives, José (ed.). Concilios visigóticos e hispano-romanos. Barcelona-Madrid: CSIC, 1963.

Bibliografía:

  • Burrus, Virginia. The Making of a Heretic: Gender, Authority, and the Priscillianist Controversy. Berkeley: University of California Press, 1995.
  • Chadwick, Henry. Prisciliano de Ávila: lo oculto y lo carismático en la Iglesia primitiva. Madrid: Espasa-Calpe, 1978.
  • Duchesne, Louis. «Saint Jacques en Galice». Annales du Midi 12 (1900), pp. 145-179.
  • Escribano Paño, María Victoria. Iglesia y Estado en el certamen priscilianista. Zaragoza: Universidad de Zaragoza, 1988.
  • López Caneda, Ramón. Prisciliano: su pensamiento y su problema histórico. Santiago de Compostela: CSIC, 1966.
  • Menéndez Pelayo, Marcelino. Historia de los heterodoxos españoles. Madrid: BAC, 1978 (original de 1880-1882).
  • Olivares Guillem, Alberto. Prisciliano a través del tiempo: historia de los estudios sobre el priscilianismo. A Coruña: Fundación Pedro Barrié de la Maza, 2004.
  • Sánchez-Albornoz, Claudio. «En los albores del culto jacobeo». Compostellanum 16 (1971).
  • Sanchez, Sylvain Jean Gabriel. Priscillien, un chrétien non conformiste. París: Beauchesne, 2009.

Preguntas frecuentes sobre Prisciliano

¿Quién fue Prisciliano?

Fue un noble hispano del siglo IV, probablemente de Gallaecia, que encabezó un movimiento ascético cristiano y fue elegido obispo de Ávila hacia el año 381. Acusado de herejía, maniqueísmo y magia por los obispos Hidacio de Mérida e Itacio de Ossonoba, fue juzgado en Tréveris por orden del emperador Magno Máximo y decapitado en el año 385. Fue el primer cristiano ejecutado por herejía a instancias de otros cristianos.

¿Por qué fue ejecutado Prisciliano?

Formalmente, por practicar la magia, un delito civil castigado con la muerte en el derecho romano. Bajo tortura, según Sulpicio Severo, confesó haber celebrado reuniones nocturnas con mujeres y haber rezado desnudo. En realidad, su condena se explica por el conflicto con los obispos que veían amenazada su autoridad y por el interés del usurpador Magno Máximo en presentarse como defensor de la ortodoxia.

¿Era Prisciliano gnóstico?

Sus enemigos lo acusaron de gnóstico y maniqueo, pero los tratados atribuidos a él, descubiertos en Würzburgo en 1885, muestran un pensamiento ascético y bíblico, próximo a la ortodoxia, que condena expresamente a los maniqueos. La mayoría de los historiadores actuales lo considera un asceta radical con intereses esotéricos, lector de libros apócrifos, más que un gnóstico en sentido estricto.

¿Qué era el priscilianismo?

Era el movimiento religioso iniciado por Prisciliano en Hispania en la segunda mitad del siglo IV. Sus seguidores practicaban un ascetismo riguroso, con celibato, ayunos y abstinencia de carne, se retiraban a lugares apartados para orar y estudiar, leían libros apócrifos y se reunían en grupos en los que participaban hombres y mujeres. Sobrevivió en Gallaecia hasta que el Concilio de Braga lo condenó definitivamente en el año 561.

¿Está enterrado Prisciliano en Santiago de Compostela?

No hay ninguna prueba de ello. La hipótesis la planteó en 1900 el historiador francés Louis Duchesne, que sugirió que el sepulcro descubierto en el siglo IX y atribuido al apóstol Santiago podría ser el de Prisciliano, cuyos restos fueron trasladados a Gallaecia tras su ejecución. La mayoría de los historiadores la rechaza, porque no hay ningún documento que relacione el culto de Prisciliano con Compostela.

¿Quién defendió a Prisciliano?

Martín de Tours, el obispo más venerado de la Galia, intentó evitar su ejecución y consiguió del emperador la promesa de que no se derramaría sangre, aunque luego no se cumplió. Tras la ejecución, Martín y Ambrosio de Milán se negaron a tratar con los obispos que habían promovido la condena, y el papa Siricio también la reprobó.

Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.

Tags: CristianismoGnosticismoHerejías
Previous Post

Barbeló: la Madre suprema del gnosticismo

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Estoy de acuerdo con los términos y condiciones de la Política de Privacidad.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  • Trending
angeles caidos quienes son

Historia de los Ángeles caídos: qué son, quienes fueron y lista de los más importantes

30 abril, 2019 - Updated on 1 marzo, 2026
lista faraones y reyes egipto

Faraones de Egipto: lista completa de dinastías y gobernantes

27 julio, 2018 - Updated on 29 noviembre, 2025
Los 7 príncipes del infierno reunidos en la corte, cada uno representando uno de los siete pecados capitales

Los 7 príncipes del infierno: la jerarquía demoníaca

2 marzo, 2026 - Updated on 25 abril, 2026
  • Latest
Recreación de la ejecución de Prisciliano en Tréveris: un hombre con túnica y las manos atadas, arrodillado ante un verdugo con espada, frente a una multitud y soldados romanos, mientras el emperador con manto púrpura y varios obispos observan desde una tribuna junto a un río.

Prisciliano: el obispo de Ávila ejecutado por hereje

20 octubre, 2026
Representación artística gnóstica de Barbeló, la Madre suprema, emergiendo como una figura divina de tres rostros vestida con túnicas luminosas sobre un océano cósmico de agua viva. Al fondo, una brillante luz celestial simboliza al Dios inefable, rodeada por esferas de eones en un firmamento místico.

Barbeló: la Madre suprema del gnosticismo

20 octubre, 2026
¿Por qué una primera fase demasiado potente puede arruinar el triple salto?

¿Por qué una primera fase demasiado potente puede arruinar el triple salto?

19 octubre, 2026
de las quinielas a las apuestas digitales

Cómo evolucionaron las apuestas deportivas hacia los datos en vivo 

19 octubre, 2026
Ilustración en estilo de pintura de la batalla de Salamina. En primer plano, trirremes griegas con hoplitas en cubierta, con escudos de bronce, uno con búho, se enfrentan a naves persas con arqueros y guerreros con tocados. Al fondo, humo sobre una costa incendiada y barcos en el mar. Restos de madera y remeros en el agua.

Batalla de Salamina: Temístocles y la trampa del estrecho (480 a.C.)

19 octubre, 2026
Ilustración en estilo de pintura de la batalla de Maratón. A la izquierda, hoplitas griegos con cascos corintios, corazas de bronce y escudos dorados, algunos con búho; a la derecha, arqueros y guerreros persas con tocados y túnicas. Al fondo, la costa con trirremes en el mar.

Maratón: la batalla que salvó a Atenas (490 a.C.)

18 octubre, 2026 - Updated on 19 octubre, 2026

Páginas

  • Diccionario de Historia
  • Dinosaurios: toda la información sobre dinosaurios
  • Historia de los supercontinentes de la Tierra
  • Historia geológica de la Tierra
  • Lista de Ciudades y Monumentos Patrimonio de la Humanidad en España

Mitología

  • Entidades cósmicas primordiales
    Mitología griega
  • Mitología nórdica
  • Mitología egipcia
  • Mitología romana
  • Mitología de Mesopotamia
  • Mitología celta
  • Mitología irlandesa
  • Mitología maya

Temas

  • Mesopotamia
  • Civilizaciones Levante
  • Antigua Grecia
  • Antiguo Egipto
  • Antigua Roma
  • Primera Guerra Mundial
  • Segunda Guerra Mundial
  • Antiguo Testamento
  • Demonología
  • Angelología

Listas

  • Emperadores romanos
  • Faraones egipcios
  • Zares y Emperadores de Rusia
  • Ángeles caídos
  • 72 demonios Ars Goethia
  • Dioses egipcios
  • Dioses romanos
  • Dioses nórdicos
  • Dioses filisteos
  • Política de Cookies
  • Contacto
  • Autores
  • Servicios

© 2010-2025 Red Historia - Todos los derechos reservados. ISSN 2605-1060

No Result
View All Result
  • Noticias
  • Arqueología
    • América
    • Asia
    • Europa
    • África
  • Historia
    • Antigua
      • América
      • Egipto
      • Grecia
      • Roma
    • Edad Media
    • Moderna
    • Contemporánea
      • Primera Guerra
      • Segunda Guerra
    • Historia del Arte
    • Historia de las Religiones
    • Historia de la Tierra
  • Biblioteca
    • Bibliografía de Historia
    • Fuentes Históricas
    • Grimorios
    • Literatura
    • Libros de Historia
    • Novelas Históricas
  • Biografías
  • Mitología
    • Diccionario mitología griega y romana
    • Celta
    • Egipcia
    • Griega
    • Irlandesa
    • Maya
    • Mesopotamia
    • Nórdica
  • Diccionario de Historia
  • Dinosaurios
  • Ocio
    • Viajes
    • Videojuegos

© 2010-2025 Red Historia - Todos los derechos reservados. ISSN 2605-1060

Esta web usa cookies. Para continuar, debes dar tu consentimiento a las cookies que se utilizan. Revisa nuestra Política de cookies.