Recientes excavaciones en Suffolk con motivo del proyecto de una central nuclear, han dado con un hallazgo excepcional que no solo muestra la crucifixión en una joya de vidrio medieval, sino que es la primera pieza de este tipo que es encontrada en un contexto arqueológico.
La joya muestra a Cristo en la cruz acompañado de la Virgen María y San Juan, con una inscripción en griego que se traduce como «Cristo».
Tiene forma ovalada y mide poco menos de una pulgada. La pieza se fundió en vidrio en relieve, además de tener biselado en su parte posterior lo que indica que se utilizó como un colgante.
Este objeto se encontró en las ruinas de la abadía de Leiston, aunque su fabricación fue en Venecia durante el siglo XIII con un molde bizantino o creado bajo los estándares orientales.












