Si Alejandría fue la perla del Mediterráneo helenístico, Antioquía fue su rival más cercano. Fundada alrededor del 300 a.C. por Seleuco I Nicátor, uno de los generales de Alejandro Magno, Antioquía se convirtió rápidamente en la capital del imperio seleúcida y en una de las tres ciudades más grandes del mundo antiguo. Mientras que Alejandría miraba hacia el Mediterráneo y controlaba Egipto, Antioquía controlaba las rutas hacia Asia Central. Mientras que Alejandría era griega pero también profundamente egipcia, Antioquía fue el puente entre Oriente y Occidente, griega pero también siria, persa, judía.
Ubicada en el río Orontes en la región de Siria, Antioquía fue estratégicamente emplazada para controlar comercio que fluía desde Mesopotamia hacia el Mediterráneo y desde Asia Central hacia Fenicia. Su importancia fue tal que, incluso después de que el imperio seleúcida se debilitó y Roma conquistó Siria, Antioquía continuó siendo una de las ciudades más importantes del imperio romano.
En algunos aspectos, Antioquía fue más cosmopolita que Alejandría, más multicultural y más compleja en sus dinámicas. Fue en Antioquía donde el cristianismo temprano estableció una de sus comunidades más importantes y donde los seguidores de Jesús fueron primero llamados «cristianos».
Los orígenes: Seleuco I y la dinastía seleúcida
Cuando Alejandro Magno murió en Babilonia en 323 a.C., sus generales, los Diádocos, se repartieron el imperio. Seleuco I Nicátor inicialmente recibió una porción relativamente modesta, pero gracias a su inteligencia política y habilidad militar, gradualmente expandió su control hasta dominar la mayor parte de Asia. Su imperio, el imperio seleúcida, se convirtió en el más grande de los reinos helenísticos, extendiéndose desde Siria hasta India, del Mar Mediterráneo hasta las Montañas del Hindu Kush.
Seleuco I fue pragmático en cómo gobernó su imperio diverso. Entendía que no podía simplemente imponer cultura griega sobre pueblos con miles de años de civilización propia. Así, mientras que Seleuco I era griego y Helena fue la cultura de la élite, el imperio seleúcida fue notablemente tolerante con las culturas locales. Los seleúcidas permitieron que los pueblos mesopotámicos continúen adorando sus dioses antiguos, que los persas mantengan sus costumbres y que los judíos practiquen su religión.
Fue en este contexto que Seleuco I fundó Antioquía. Según la tradición, eligió el sitio porque una águila (o un águila blanca, según algunas versiones) se posó allí como presagio auspicioso. De hecho, la ubicación fue elegida por razones estratégicas: control de comercio, proximidad al Mediterráneo y acceso a Asia Central. Desde el inicio, Antioquía fue diseñada para ser una capital de un imperio. Fue menos «creada» como una ciudad nueva que otras fundaciones helenísticas y más bien el crecimiento de un asentamiento estratégico que fue gradualmente desarrollado.
El urbanismo de Antioquía: la ciudad cuadrícula
Como Alejandría, Antioquía fue diseñada siguiendo el modelo helenístico de la cuadrícula urbana. Las calles principales (entre ellas la famosa calle de Tiquis, una avenida porticada de belleza notable que la traversaba de norte a sur) dividían la ciudad en distritos lógicamente organizados. Pero Antioquía tenía un carácter ligeramente diferente a Alejandría. Mientras que Alejandría fue diseñada de una vez por Dinócrates bajo la supervisión de Alejandro, Antioquía creció más orgánicamente, aunque siguiendo un plano general coherente.
La ciudad estaba dividida, como muchas ciudades antiguas, en barrios que reflejaban estatus y origen. La región más elevada, cerca de la montaña, era donde se ubicaban los templos y edificios públicos importantes, así como las casas de la élite. Aquí estaba el Palacio Real, donde los gobernadores seleúcidas residían. Las áreas más bajas, más cercanas al río Orontes, eran más populares y densamente pobladas con viviendas de múltiples pisos.
A diferencia de Alejandría, que estaba en la costa, Antioquía estaba en el interior, pero tenía acceso al Mediterráneo a través del río Orontes. El puerto de Antioquía, ubicado en la boca del río donde fluía hacia el Mediterráneo, era conocido como Seleucia en Pieria. Esta separación entre la ciudad y su puerto era característica de varias ciudades helenísticas. Comerciantes y marineros frecuentemente viajaban entre Antioquía y su puerto.

La vida en Antioquía: cosmopolitismo y multiculturalismo
Con una población que alcanzó probablemente 300.000 a 500.000 habitantes en su apogeo, Antioquía fue la tercera ciudad más grande del mundo antiguo, después de Alejandría y Roma. Pero lo que hizo a Antioquía excepcional no fue simplemente su tamaño, sino su diversidad. Mientras que Alejandría tenía divisiones claras entre barrios griegos, egipcios y judíos, Antioquía fue un verdadero crisol. Griegos, sirios, persas, judíos, armenios, árabes, todos vivían juntos, frecuentemente compartiendo barrios.
La convivencia no siempre fue armoniosa. Había tensiones ocasionales entre comunidades, particularmente entre griegos y judíos durante ciertos períodos. Pero lo que es notable es que estas tensiones fueron excepcionales en lugar de la norma. La mayoría del tiempo, las diferentes comunidades coexistían, comerciaban juntas, se casaban ocasionalmente entre grupos y participaban en la vida cívica común de la ciudad.
Los griegos en Antioquía eran principalmente macedonios y procedentes de ciudades helenísticas. Traían consigo sus tradiciones: filosofía, el sistema democrático (aunque Antioquía en realidad tenía un gobernador aún designado), la educación griega clásica. Los sirios locales frecuentemente adoptaban la lengua griega (el koiné griego se convirtió en la lengua común de la ciudad), aunque también mantenían sus lenguas locales. Los judíos de Antioquía eran una comunidad importante y su sinagoga fue una de las más grandes fuera de Jerusalén.
La vida cultural en Antioquía fue vibrante. Había teatros donde se representaban obras griegas, gimnasios donde los jóvenes griegos se educaban en el sistema tradicional de educación física y mental, ágoras (mercados públicos) donde se vendía todo, desde alimentos hasta esclavos, tabernas, baños públicos y hasta prostíbulos. La vida era similar a la de otras grandes ciudades antiguas, pero con una pluralidad cultural que la distinguía.
El comercio: la vía hacia Oriente
Antioquía era crucial para el comercio entre Oriente y Occidente. Mientras que Alejandría era principalmente el puerto donde el comercio entre Europa y el Mediterráneo alcanzaba Egipto, Antioquía era el intermediario a través del cual los productos de Asia Central, Persia, India e incluso China fluían hacia el Mediterráneo a través de la Ruta de la Seda. Las caravanas llegaban a Antioquía desde Mesopotamia, trayendo sedas, especias, gemas, metales y productos manufacturados persas. Desde Antioquía, estos productos eran transportados por barco hacia puertos del Mediterráneo, o re-exportados hacia otras regiones.
Antioquía no era el puerto de término y los mercaderes que llegaban a Antioquía frecuentemente reexportaban las mercancías. Un mercader que traía seda desde China, podía venderla a otro mercader en Antioquía, quien la transportaba a Chipre, Rodas, o Alejandría. Este sistema de intermediarios permitía que las mercancías fluyeran sobre grandes distancias, incluso cuando no había contacto comercial directo entre productores y consumidores finales.
Los seleúcidas, conscientes de la importancia del comercio, invirtieron en infraestructura. Mantuvieron caminos, instalaron estaciones de caballos y permitieron que ciudades locales se convirtieran en puertos comerciales. El sistema comercial seleúcida fue muy sofisticado para la época. Había regulaciones sobre calidad de mercancías, multas por fraude, sistema de pesos y medidas estandarizados. Se cobraban impuestos sobre bienes en tránsito, generando ingresos sustanciales para el estado.
La vida intelectual: filosofía y cultura
Aunque Alejandría fue el principal centro intelectual del mundo helenístico, Antioquía también tuvo una comunidad intelectual importante en donde había filósofos que enseñaban. Aunque los registros son menos detallados que para Alejandría, se sabe que tanto estoicos como escépticos tenían seguidores en Antioquía. Había poetas que escribían en griego y la educación griega clásica estaba disponible para las élites.
Antioquía fue también un centro importante de traducción y adaptación cultural. Cuando textos griegos llegaban a Antioquía, frecuentemente eran traducidos al sirio, al arameo y a otras lenguas locales. Esto permitía que la cultura griega se difundiera más allá de la élite que hablaba griego. Inversamente, textos orientales eran frecuentemente traducidos al griego para audiencias griegas.
La vida religiosa en Antioquía fue particularmente compleja. Había templos dedicados a deidades griegas (Zeus, Atenea, Afrodita etc.), templos dedicados a deidades sirias locales, los judíos tenían su sinagoga y había templos de Serapis e Isis (las deidades helenísticas sincréticas). Durante el imperio romano posterior, Antioquía albergaría una de las comunidades cristianas más antiguas. Según el Nuevo Testamento, fue en Antioquía donde los seguidores de Jesús fueron primero llamados «cristianos».
La arquitectura: arte y construcción
Antioquía fue conocida por su la belleza de su arquitectura. Aunque menos documentada que la de Alejandría, se sabe que tenía monumentos impresionantes. La calle de Tiquis era una de las avenidas más bellas del mundo antiguo, adornada con columnas, pórticos y tiendas. Los templos de Antioquía eran conocidos por su grandiosidad y el Palacio Real era una estructura compleja con múltiples patios y salas.
A diferencia de Alejandría, que tenía el Faro como su monumento más distintivo, Antioquía no tenía un único monumento que la definiera. Era más bien una colección de estructuras notables, pero el efecto general fue similar: una ciudad que fue diseñada para impresionar, que fue construida para mostrar el poder y la sofisticación de su gobernante.

El declive: de capital seleúcida a provincia romana
El imperio seleúcida fue gradualmente debilitándose durante el siglo II a.C. Los romanos expandían continuamente su control hacia el este. Siria fue conquistada por Roma en el 64 a.C. bajo Pompeyo. Antioquía, aunque perdió su estatus como capital de un reino independiente, continuó siendo una ciudad importante y de hecho, bajo los romanos, se convirtió en la capital de la provincia romana de Syria, una de las provincias más importantes del imperio.
Bajo los romanos, Antioquía continuó prosperando. La paz romana permitía que el comercio floreciera. Aunque ya no era la capital de un reino helenístico, fue durante los primeros siglos del imperio romano cuando Antioquía probablemente alcanzó su mayor importancia relativa dentro de la civilización grecorromana. Era considerada la tercera ciudad del imperio, después de Roma y Alejandría.
También fue durante el período romano cuando Antioquía alcanzó importancia religiosa cristiana. La comunidad cristiana de Antioquía fue una de las más antiguas fuera de Jerusalén. Según la tradición, fue visitada por el apóstol Pedro. Fue en Antioquía donde el cristianismo comenzó a dirigirse explícitamente a no judíos. La comunidad cristiana de Antioquía fue influyente en los primeros concilios cristianos, incluyendo el Concilio de Antioquía de 325 d.C., que ayudó a definir la doctrina cristiana ortodoxa.
Eventualmente, con el declive del imperio romano y la conquista árabe de Siria en el siglo VII d.C., Antioquía fue transformada nuevamente. Aunque continuó siendo una ciudad importante bajo el islam, su carácter helenístico y grecorromano fue gradualmente reemplazado. Su rol como ciudad helenística había terminado esencialmente alrededor del siglo V d.C.
El legado de Antioquía
¿Cuál fue el legado de Antioquía? Primero, fue un modelo de puente cultural. Mostró cómo una ciudad podía ser simultáneamente griega y oriental, una verdadera síntesis. Mientras que Alejandría fue principalmente griega con influencias egipcias, Antioquía fue mas equilibrada; mas un verdadero encuentro de culturas.
Segundo, fue crucial para facilitar el comercio entre Oriente y Occidente. Sin Antioquía y ciudades como ella, el sistema de comercio que conectaba China con el Mediterráneo (la Ruta de la Seda) no hubiera funcionado. Las ciudades intermediarias eran tan importantes como los puertos terminales.
Tercero, Antioquía fue el sitio donde la religión cristiana se convirtió en una religión para el mundo helenístico y romano. Sin la comunidad cristiana sofisticada de Antioquía, que supo cómo presentar el mensaje cristiano a audiencias helenísticas, es posible que el cristianismo nunca hubiera alcanzado la importancia que eventualmente tuvo.
Finalmente, Antioquía es un recordatorio de que el mundo antiguo fue más multicultural y cosmopolita de lo que frecuentemente imaginamos. La coexistencia de múltiples culturas, lenguas y religiones en una ciudad no es un fenómeno moderno, fue característica de ciudades grandes antiguas como Antioquía.
Fuentes y bibliografía
Fuentes primarias:
- Estrabón. Geografía (Libro XVI). Descripción de Antioquía y Siria.
- Josefo. Antigüedades de los judíos. Referencias a comunidad judía de Antioquía.
Fuentes secundarias en español:
- Préaux, Claire. El mundo helenístico. Editorial Labor, 1984. Capítulos sobre imperio seleúcida y Antioquía.
Fuentes secundarias en inglés:
- Glanville Downey. Antioch in the Age of Theodosius and Chrysostom. University of Oklahoma Press, 1972. Historia de Antioquía durante período tardío.
- (El mismo). A History of Antioch in Syria from Seleucus to the Arab Conquest. Princeton University Press, 1961. Estudio comprehensivo de historia de Antioquía.
- Laiou, Angeliki E. (ed.). The Economic History of Byzantium: From the Seventh through the Fifteenth Century. Dumbarton Oaks Papers, 2002. Contexto comercial de la región en período más tardío.
- Mango, Cyril. Byzantine Architecture. Electa/Rizzoli, 1985. Aunque enfocado en arquitectura posterior, proporciona contexto sobre Antioquía durante transición.
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- Período Helenístico: transformación de la antigüedad (323-30 a.C.)
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Preguntas frecuentes sobre Antioquía
¿Cuándo fue fundada Antioquía?
Antioquía fue fundada alrededor del 300 a.C. por Seleuco I Nicátor, uno de los generales más brillantes de Alejandro Magno. Según la tradición, Seleuco eligió el sitio porque una águila se posó allí como presagio auspicioso, aunque la verdad es que la ubicación fue elegida por razones mucho más prácticas: control de comercio, proximidad al Mediterráneo y acceso directo a las rutas de Asia Central. Se convirtió rápidamente en la capital del imperio seleúcida, rivalizando casi inmediatamente con Alejandría como la ciudad más importante del mundo helenístico.
¿Dónde estaba ubicada Antioquía?
Antioquía estaba ubicada en Siria, a orillas del río Orontes, en una posición geográfica que resultó ser extraordinariamente estratégica para el comercio antiguo. Permitía el control del comercio que fluía desde Mesopotamia hacia el Mediterráneo, así como el que venía desde Asia Central hacia Fenicia y más allá. Su puerto, Seleucia en Pieria, estaba en la boca del río Orontes donde este fluía hacia el Mediterráneo. Esta separación entre la ciudad y su puerto era característica de varias ciudades helenísticas, permitiendo que los mercaderes navegaran entre ambos según sus necesidades comerciales.
¿Cuál fue la población de Antioquía?
Los historiadores debaten las cifras exactas, pero estimaciones razonables sugieren que en su apogeo, durante el período helenístico tardío y el imperio romano temprano, Antioquía tenía probablemente entre 150.000 y 300.000 habitantes, aunque algunas fuentes antiguas especulan con cifras tan altas como 500.000. Cualquiera sea la cifra exacta, Antioquía fue indiscutiblemente una de las ciudades más grandes del mundo antiguo, rivalizando con Alejandría y Roma. Lo que importa más que el número absoluto es que Antioquía era lo suficientemente grande como para ser cosmopolita, lo suficientemente densa como para producir tensión social ocasional, pero lo suficientemente próspera como para mantener relaciones pacíficas entre sus diversas comunidades.
¿Por qué fue importante Antioquía?
Antioquía fue importante por varias razones que se reforzaban mutuamente. Primero, fue la capital del imperio seleúcida, uno de los mayores reinos helenísticos. Segundo, y quizás más importante, fue un centro crucial del comercio entre Oriente y Occidente. Su ubicación le permitía controlar mercancías que fluían desde Asia Central, Persia e India hacia el Mediterráneo a través de la Ruta de la Seda. Pero Antioquía no era simplemente un puerto de término: era un intermediario sofisticado donde los mercaderes compraban, vendían y reexportaban productos hacia diferentes mercados. Además fue un importante centro cultural e intelectual, lugar donde griegos, sirios, judíos y persas intercambiaban no solo productos sino también ideas.
¿Qué religiones eran practicadas en Antioquía?
Antioquía fue notable por su pluralismo religioso, posiblemente más notable que el de otras ciudades antiguas. Había templos dedicados a deidades griegas (Zeus, Atenea, Afrodita), templos dedicados a deidades sirias locales, y también templos de Serapis e Isis, las deidades helenísticas sincréticas que resultaban de la mezcla de tradiciones griegas y orientales. Tenía una importante comunidad judía cuya sinagoga fue una de las más grandes fuera de Jerusalén. Durante el imperio romano, se convirtió en un centro importante del cristianismo temprano, una transición religiosa que transformaría la ciudad. Esta multiplicidad religiosa no era tolerancia impuesta desde arriba, sino resultado de la convivencia pragmática de comunidades que necesitaban comerciar juntas.
¿Cuál fue el rol de Antioquía en el cristianismo temprano?
Antioquía fue una de las primeras comunidades cristianas importantes fuera de Jerusalén, pero con características únicas. Fue visitada según tradición por el apóstol Pedro, uno de los líderes principales de los primeros cristianos. Fue en Antioquía donde los cristianos fueron primero llamados «cristianos» por los griegos locales, antes de esto eran simplemente vistos como una secta judía. La importancia de Antioquía fue que fue una de las primeras comunidades que dirigió explícitamente su mensaje a no judíos, a los griegos y sirios que hablaban koiné griego. La comunidad de Antioquía fue influyente en los primeros concilios cristianos, incluyendo el Concilio de Antioquía de 325 d.C., que ayudó a definir la doctrina cristiana ortodoxa y que fue casi tan importante como el Concilio de Nicea.
¿Cómo era diferente Antioquía de Alejandría?
Ambas eran ciudades grandes, ambas eran helenísticas, ambas eran cosmopolitas, pero de maneras fundamentalmente diferentes. Alejandría era principalmente griega con la población local egipcia subordinada, fue diseñada de una vez por un único arquitecto bajo supervisión de Alejandro. Antioquía, por el contrario, fue más equilibrada en su multiculturalismo, fue más un verdadero encuentro y síntesis de culturas greco-orientales donde griegos, sirios, judíos y persas coexistían en igualdad relativa. Alejandría era principalmente un puerto del Mediterráneo, aislado de Asia. Antioquía fue un puente terrestre que conectaba Oriente y Occidente, un intermediario que permitía que productos, ideas y personas fluyeran entre dos mundos diferentes.
¿Cómo era el comercio en Antioquía?
Antioquía era un hub crucial, pero no de la manera simple que imaginamos. No era simplemente un puerto donde llegaban bienes. Era un mercado intermedio sofisticado donde las mercancías de Oriente (sedas, especias, gemas) eran compradas, vendidas, a menudo reexportadas hacia diferentes destinos del Mediterráneo. Un mercader podía traer seda desde China, venderla en Antioquía a otro mercader, quien la transportaba a Chipre, Rodas o Alejandría. El comercio era sofisticado, con regulaciones sobre calidad de mercancías, multas por fraude, sistemas de pesos y medidas estandarizados. Los seleúcidas cobraban impuestos sobre bienes en tránsito, generando ingresos sustanciales para el estado. Este sistema permitía que las mercancías fluyeran sobre grandes distancias incluso cuando no había contacto comercial directo entre productores y consumidores finales.
¿Cuándo perdió Antioquía su importancia?
El proceso fue gradual, extendido a lo largo de varios siglos. Fue conquistada por Roma en 64 a.C. bajo Pompeyo, convirtiéndose en capital de la provincia romana de Syria. Pero aquí está lo interesante: bajo los romanos, Antioquía no perdió importancia, la ganó. Fue durante los primeros siglos del imperio romano cuando Antioquía probablemente alcanzó su mayor importancia relativa, era considerada la tercera ciudad del imperio después de Roma y Alejandría. Su verdadero declive llegó lentamente con los terremotos del siglo VI d.C. y finalmente con la conquista árabe de Siria en 638 d.C. Después de eso, aunque continuó siendo una ciudad importante bajo el islam con el nombre árabe de Antakya, su carácter helenístico y grecorromano fue gradualmente transformado. Su rol como ciudad helenística, como puente entre el mundo griego y oriental, había terminado esencialmente para el siglo V d.C.











