Biografía de Alejandro Magno

Alejandro Magno fue uno de los más grandes estrategas militares y emperadores de todos los tiempos, llegando a conquistar un imperio realmente impresionante.

Una de las vidas más fascinantes de la antigüedad fue sin duda la de Alejandro Magno, rey macedonio y uno de los mayores conquistadores de la Historia.

Nació en agosto del año 356 antes de Cristo. Era hijo del rey Filipo II de Macedonia y de la princesa Olimpia, de la familia real de Epiro. A pesar de que la sucesión al trono correspondía a un hijo que había tenido el rey con una amante, se le designó a él como futuro heredero, por lo que se le educó como tal desde su nacimiento. Desde temprana edad manifestó su interés por la literatura, sobre todo los poemas épicos donde se contaban las increíbles historias de los héroes de los que descendía.

Alejandro Magno

Sus tutores eran parientes de su madre, por lo que su padre desconfiaba de ellos. Debido a esto, decidió que Alejandro continuara su educación en una academia en Mieza. Al terminar su formación estuvo bajo la tutela de Aristóteles, quien le instruyó en conocimientos como geografía o medicina. Debido a la estrecha relación que surgió entre ambos, la forma de pensar de Aristóteles influiría enormemente en el carácter de Alejandro.

Pero también tuvo una relación cercana con algunos militares que le instruían en su formación militar. Uno de ellos, Clito, fue asesinado por el mismísimo Alejandro cuando éste se puso en contra de la comparación que se hacía Alejandro con los dioses. Fue una de las primeras muestras del difícil carácter del monarca.

Sin embargo, las relaciones con su padre no eran muy buenas, por lo que cuando Olimpia tuvo que exiliarse, Alejandro la acompañó hasta que terminó el año, momento en el que volvió a la corte y se reconcilió con su padre. Participó en su primera campaña militar cuando apenas tenía 16 años. Años después dirigiría a las tropas de la caballería contra los griegos durante la batalla de Queronea. Desde este momento se le consideró el heredero legítimo de su padre.

Pero algo trágico estaba a punto de pasar, ya que para tratar de arreglar los problemas que habían ocasionado el exilio de su mujer, el rey decidió casar a una de sus hijas con su cuñado Alejandro de Epirota. Durante la ceremonia, Filipo es asesinado, por lo que Alejandro es nombrado como monarca en el 336 antes de Cristo.

A pesar del apoyo militar, tras su subida al trono muchos de los consejeros de la corte estaban en contra del nuevo rey, por lo que Alejandro decidió deshacerse de todos aquellos que consideró peligrosos, siempre apoyado por su madre. Uno de los primeros problemas a los que tuvo que enfrentarse fue la rebelión de los griegos, que no querían estar bajo influencia macedonia. Alejandro respondió arrasando las ciudades de Tebas y Atenas, principales focos de las revueltas.

Solventado esto, decidió seguir con la política expansionista que había caracterizado a su padre. Siguiendo las ideas de su mentor, su primer objetivo fueron los persas en Asia, enemigos desde hacía largo tiempo. Para conseguir el apoyo de las ciudades griegas, afirmó que conquistando esos territorios se solucionarían la mayor parte de los problemas que tenía el pueblo además de vengarse de las afrentas cometidas a manos de los persas.

Busto de Alejandro Magno

Partió de Pella, capital de Macedonia, en la primavera del año 334 antes de Cristo. A pesar del gran poderío del ejército macedonio, el ejército persa era infinitamente superior. Sin embargo, Alejandro logaría una gran victoria. Su primera victoria fue la batalla de Gránico en junio de ese mismo año.

Debemos recordar que al penetrar en Asia Menor, la mentalidad de Alejandro era que las antiguas ciudades griegas que habían sido colonizadas por los persas le acogerían con alegría y optimismo. Pero nada más lejos de la verdad. Estas ciudades habían prosperado mucho económicamente y veían a las tropas macedonias como una amenaza.

Al año siguiente llegaría a la ciudad de Gordion. Gracias a la leyenda que existía en la ciudad, Alejandro tuvo un motivo más para justificar su empresa. Se decía que si alguien deshacía el nudo del yugo del carro de Midas sería el dueño de toda Asia, por lo que se dice que Alejandro lo cortó, pues su objetivo era conquistar el continente.

Ese mismo año tuvo lugar la batalla de Issos, en la que las tropas persas eran comandadas por el mismísimo rey Darío III. A pesar de la superioridad persa, de nuevo fue Alejandro quien se hizo con la victoria gracias a un error militar y la valentía de los griegos. La familia del rey persa fue capturada. Una vez llegó a Damasco, se hizo con el tesoro real, lo que aportaría los fondos necesarios para el ejército de Alejandro. Debido a ello, Darío llegó a un acuerdo con el conquistador griego. Además, para tratar de afianzar más las buenas relaciones, el monarca mantendría una estrecha relación con la noble Barsine, con la que tuvo un hijo, Heracles.

Tras esto, emprendió de nuevo su marcha pero esta vez hacia los territorios de Fenicia y Palestina. En las ciudades de Tiro y Gaza se encontró con una gran resistencia y sólo fueron conquistadas tras largos asedios, tras lo cual sus habitantes fueron vendidos como esclavos.

Después se dirigió a Egipto, donde se le recibió como a un héroe gracias a sus victorias sobre los persas. Allí se dedicó a reconstruir templos y adorar a los dioses del valle del Nilo, por lo que se ganó el favor del pueblo. Se nombró a sí mismo faraón y fundó la conocida ciudad de Alejandría. Tras esto, decidió emprender de nuevo su lucha contra el Imperio Persa. En su camino apenas se encontró resistencia.

Darío le ofreció una gran cantidad de dinero a cambio de su familia y el control sobre algunos territorios, oferta que fue rechazada. A causa de este rechazo, Darío decidió atacar, encontrándose con el ejército macedonio en octubre del año 331 antes de Cristo en la batalla de Gaugamela, donde Alejandro logró romper las líneas enemigas y los persas huyeron. Viendo esta derrota, la nobleza persa dejó de apoyar a Darío y le asesinó.

Acto seguido dirigió sus pasos hacia Babilonia donde fue recibido con grandes honores. Tras pasar por sus territorios, decidió dirigirse a Susa y Persépolis. Esta última fue incendiada y gracias a que se hizo con el tesoro real pudo contratar mercenarios para su ejército. Al llegar a la ciudad de Ecbatana, decidió liberar a las tropas griegas de la Liga de Corintoy continuar sin ellas.

Mapa de las conquistas de Alejandro Magno

Su siguiente objetivo eran las ciudades de Bactriana y Sogdiana. Fue una travesía dura y complicada debido tanto a elementos naturales como el clima como a los continuos ataques de las tribus de las montañas. Esto hizo que las tropas se desmoralizaran, por lo comenzaron a formarse conjuras contra el rey. El descontento de las tropas fue más patente cuando decidió comenzar una política de alianza con la nobleza irania y tras su matrimonio con la princesa Roxana.

Llegó al río Jaxarter en el año 328 a.C., tras lo cual decidió emprender el camino hacia la India. Incluyó tropas persas en su ejército para reforzarlo, además de aliarse con dirigentes indios. Tiempo después se enfrentó al rey Poro. Tras su victoria siguió su camino llegó al río Hífasis, donde decidió seguir el curso del río hasta la ciudad de Patala. Allí los reyes que se le habían unido se rebelaron contra él. Además, el descontento de sus tropas por tantos años de enfrentamientos era patente. Ante este panorama, Alejandro decidió organizar el regreso a Macedonia, no sin antes asegurarse el control de los territorios por medio de la creación de ciudades llamadas Alejandría.

Durante los siguientes años se llevarían a cabo innumerables purgas entre sus colaboradores, como los asesinatos de Filotas y Parmenión, dos de los mejores militares de los que poseía. Había continuas revueltas entre las tropas debido al cansancio y al largo tiempo pasado lejos de sus hogares.

En el año 324 a.C., durante los Juegos Olímpicos, anunció que era obligatorio que los exiliados regresaran a las ciudades griegas. Esta medida era una amenaza para la estabilidad política y económica de su reino. Por ello, los habitantes comenzaron a verle con otros ojos, como un tirano y no como el gran rey que le habían considerado al comenzar su reinado.

El 30 de junio del año 323 a.C., a la edad de 33 años, Alejandro fallecía en Babilonia. Son varias las hipótesis sobre su muerte, en un principio se apuntó a un envenenamiento por parte de su maestro Aristóteles. Sin embargo, también se achaca a causas naturales como contagiado de malaria. Tras su muerte, el reino se desintegró en diversos territorios gobernados por sus generales.

Imágenes Alejandro Magno: Dominio Público
Imagen Mapa de las conquistas de Alejandro Magno: Mircalla22

Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual, desde pequeña me he sentido atraída por el mundo de la información y la producción audiovisual. Pasión por informar y ser informada de cuanto acontece en cada rincón del planeta. Asimismo, gusto por formar parte en la creación de un producto audiovisual que posteriormente entretendrá o informará a la gente. Entre mis intereses se encuentran el cine, la fotografía, el medio ambiente y, ante todo, la historia. Considero fundamental conocer el origen de la cosas para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. Interés especial en curiosidades, misterios y sucesos anecdóticos de nuestra historia.

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