Hay figuras demoníacas que nacen de la imaginación popular y figuras que nacen de la teología. Belial pertenece a la segunda categoría. No es un dios cananeo demonizado ni una criatura del folklore: es una construcción teológica deliberada, un nombre que en el hebreo bíblico más antiguo no designa a ningún ser específico sino a una cualidad abstracta —la inutilidad, la maldad, la ausencia de valor— y que a través de un proceso de siglos acabó convirtiéndose en uno de los nombres más importantes del príncipe del mal en la tradición judía apocalíptica y en el Nuevo Testamento.
Su trayectoria es inversa a la de la mayoría de las figuras demoníacas que hemos estudiado en este cluster. Baal, Astarté, Dagón y Belcebú comenzaron siendo dioses reales con cultos activos y acabaron siendo demonios. Belial comenzó siendo un concepto abstracto —la inutilidad moral, la maldad sin redención— y acabó siendo una figura con nombre propio, rango en la jerarquía infernal y papel específico en la cosmología apocalíptica. Es la personificación del mal como proceso inverso a la demonización: no un dios que cae sino una abstracción que se eleva hasta convertirse en persona.
Los textos donde Belial alcanza su desarrollo más completo y más sistemático son los Rollos del Mar Muerto, el corpus de manuscritos descubiertos en las cuevas de Qumrán entre 1947 y 1956, que pertenecieron a una comunidad judía —probablemente los esenios— que vivió en el desierto de Judea durante los siglos II a.C. al I d.C. En esos textos, Belial no es una figura periférica sino el antagonista central de la cosmología dualista de la comunidad: el Ángel de las Tinieblas que se opone al Ángel de la Luz en una guerra cósmica que es simultáneamente metafísica e histórica.
Entender a Belial es entender uno de los eslabones más importantes en la cadena que va del ha-satan fiscal del Antiguo Testamento al Satanás del Nuevo Testamento, y que conecta el exilio babilónico y sus transformaciones teológicas con el dualismo zoroástrico y con la apocalíptica judía del período del Segundo Templo.
La etimología: qué significa Belial
El nombre Belial —en hebreo beliyya’al— es etimológicamente uno de los más debatidos de toda la literatura bíblica. Las propuestas principales son tres y ninguna ha logrado un consenso definitivo entre los especialistas.
La interpretación más extendida lee el nombre como una composición de beli —»sin», «sin valor»— y ya’al —»utilidad», «provecho»—, dando el significado de «sin utilidad», «inútil», «el que no sirve para nada». Esta lectura encaja perfectamente con el uso más antiguo del término en la Biblia hebrea, donde beliyya’al aparece como adjetivo o sustantivo que designa a personas o cosas carentes de valor moral: «hijos de Belial» (bene beliyya’al) son simplemente «hombres malvados», «hombres sin valor».
Una segunda propuesta lee el nombre como composición de beli y ‘ol —»yugo»—, dando el significado de «sin yugo», «el que no acepta ningún señorío», «el indomable». Esta lectura tiene la ventaja de conectar con la naturaleza rebelde que Belial adquiere en los textos apocalípticos, donde es el ser que se niega a someterse a Dios.
Una tercera propuesta, menos aceptada, lo conecta con belo —»desgaste», «destrucción»— y lo lee como «el destructor» o «el que lleva a la destrucción», conectándolo semánticamente con el Abadón/Apolión del Apocalipsis de Juan.
Lo que sí es claro es que el nombre no tiene ninguna conexión con ningún dios o demonio de otras culturas del Próximo Oriente antiguo. Belial es una creación interna del pensamiento religioso hebreo, no un préstamo de ninguna tradición vecina.
Belial en el Antiguo Testamento: el uso más antiguo
En los textos más antiguos de la Biblia hebrea, beliyya’al no es un nombre propio sino un término descriptivo que designa la maldad moral en su forma más extrema. Aparece en construcciones como bene beliyya’al —»hijos de Belial», «hombres sin valor»— o ‘ish beliyya’al —»hombre de Belial», «hombre malvado»— que son simplemente formas de describir a personas de conducta reprobable.
En el libro de los Jueces, los habitantes de Guibeá que rodean la casa del levita y violan a su concubina hasta matarla son llamados bene beliyya’al (Jueces 19:22). En el primer libro de Samuel, los hijos de Elí el sacerdote que abusaban de su posición son llamados bene beliyya’al (1 Samuel 2:12). En el libro de los Reyes, los falsos testigos que acusan a Nabot para que Jezabel pueda apoderarse de su viña son bene beliyya’al (1 Reyes 21:10-13).
En todos estos casos, la expresión designa simplemente a personas de conducta moralmente reprobable, sin ninguna implicación de que haya un ser sobrenatural llamado Belial que los inspira o los gobierna. Es una descripción moral, no una categoría cosmológica.
El paso del uso adjetival al uso como nombre propio de un ser sobrenatural es gradual y se produce principalmente en el período post-exílico, acelerado por el contacto con el dualismo zoroástrico y por el desarrollo de la literatura apocalíptica.
Belial en la literatura intertestamentaria: la personificación
El período entre el Antiguo y el Nuevo Testamento —aproximadamente entre el siglo III a.C. y el I d.C.— es el momento en que Belial pasa de ser un término descriptivo a ser una figura con existencia propia. Los textos que documentan esta transformación son los libros apócrifos y pseudoepígrafos del judaísmo del período del Segundo Templo.
Los Testamentos de los Doce Patriarcas
Los Testamentos de los Doce Patriarcas, una colección de textos pseudoepígrafos datados entre el siglo II a.C. y el I d.C., son uno de los documentos más importantes para rastrear la evolución de Belial como figura demoníaca. En estos textos, Belial aparece como un ser sobrenatural con existencia propia, el jefe de los espíritus del mal, el adversario de Dios y de los humanos.
En el Testamento de Rubén, Belial aparece como el que envía espíritus de fornicación a los hombres. En el Testamento de Leví, se describe una guerra entre los sacerdotes justos y las fuerzas de Belial. En el Testamento de Dan, Belial habita en los corazones de los que odian a sus hermanos y planea la destrucción de Israel. En el Testamento de Neftalí, se describe a Belial como el señor del engaño que gobierna a los espíritus del error.
Lo que los Testamentos revelan sobre Belial en este período es una figura que ha completado su transformación de abstracción moral a persona sobrenatural: tiene iniciativa propia, tiene subordinados, tiene un dominio específico —el engaño, la fornicación, el odio— y actúa contra los humanos y contra Dios de forma autónoma.
El Libro de los Jubileos
El Libro de los Jubileos, datado hacia el siglo II a.C., menciona a Belial en varios contextos como el príncipe de los espíritus malignos que actúa contra Israel. En los Jubileos, Belial es a veces intercambiable con Mastema —otro nombre del príncipe del mal en ese texto— lo que revela que en este período había varias tradiciones paralelas sobre el adversario sobrenatural que todavía no habían sido completamente sistematizadas en una figura única.
Belial en Qumrán: el Ángel de las Tinieblas
El desarrollo más completo y más sistemático de la figura de Belial se encuentra en los Rollos del Mar Muerto, el corpus de textos descubiertos en las cuevas de Qumrán. Para la comunidad de Qumrán —casi con certeza identificable con los esenios o un grupo relacionado— Belial no era una figura secundaria sino el antagonista central de su cosmología dualista.
La Regla de la Comunidad
La Regla de la Comunidad (Serek ha-Yahad), uno de los textos fundacionales de la comunidad de Qumrán, contiene una de las formulaciones dualistas más explícitas y más elaboradas de toda la literatura judía antigua. El texto describe la creación de dos espíritus por parte de Dios:
Él creó al hombre para gobernar el mundo y le asignó dos espíritus para que caminara con ellos hasta el tiempo de su visitación: el espíritu de la verdad y el espíritu de la falsedad. En una fuente de luz están los orígenes de la verdad, y de una fuente de oscuridad los orígenes de la falsedad. En la mano del Príncipe de las Luces está el dominio de todos los hijos de la justicia; ellos caminan por sendas de luz. Y en la mano del Ángel de las Tinieblas está todo el dominio de los hijos de la injusticia; ellos caminan por sendas de oscuridad
Serek ha-Yahad
El Ángel de las Tinieblas de este pasaje es Belial. El texto continúa describiendo cómo el Ángel de las Tinieblas causa la caída incluso de los hijos de la luz, pero que Dios lo permite dentro de sus misterios hasta el tiempo final. Esta formulación es deliberadamente moderada en su dualismo: Belial tiene poder real pero ese poder opera dentro de los límites que Dios establece, lo que preserva el monoteísmo hebreo frente al dualismo radical del zoroastrismo.
La Guerra de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas
El texto de Qumrán que desarrolla a Belial con mayor detalle dramático es la Guerra de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas (Milhamah), un texto que describe en detalle una guerra escatológica final entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal.
En este texto, Belial encabeza el ejército de las tinieblas en la batalla final. Sus aliados son los ejércitos de los pueblos enemigos de Israel —los kittim, identificados probablemente con Roma— y los espíritus malignos bajo su mando. El ejército de la luz está encabezado por el Príncipe de las Luces y cuenta con la ayuda de los ángeles de Dios, especialmente Miguel.
La guerra se describe en términos militares sorprendentemente detallados: formaciones de batalla, tácticas, equipamiento, pero la dimensión cosmológica es siempre presente: no es solo una guerra entre ejércitos humanos sino entre principios cósmicos, entre la verdad y la mentira, entre la luz y la oscuridad. Y su resultado está decidido de antemano: Belial será destruido definitivamente en la victoria final de Dios.
Lo que el texto de la Guerra revela sobre Belial en Qumrán es su función como principio organizador del mal histórico: no es solo el jefe de los demonios sino el poder que está detrás de los enemigos concretos de Israel, la fuerza que da coherencia y dirección a toda oposición al plan divino.
El Rollo del Templo y otras menciones
Belial aparece también en el Rollo del Templo, en los Himnos de Acción de Gracias (Hodayot) y en varios textos fragmentarios de Qumrán. En los Hodayot, el autor —posiblemente el Maestro de Justicia, el líder fundador de la comunidad— describe su propia experiencia de estar bajo el ataque de Belial y ser rescatado por Dios. Es uno de los textos más personales y más emocionalmente intensos de todo el corpus de Qumrán, y revela que Belial no era solo una figura cosmológica abstracta sino una presencia que los miembros de la comunidad sentían operar en su vida cotidiana.
Belial en el Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento menciona a Belial —en la forma griega Beliar— en un único pasaje, pero ese pasaje es teológicamente significativo. En la Segunda Carta a los Corintios, Pablo escribe:
¿Qué acuerdo hay entre Cristo y Beliar? ¿O qué parte tiene el creyente con el incrédulo?
2 Corintios 6:15
La pregunta retórica de Pablo presupone que sus lectores conocen perfectamente quién es Beliar y cuál es su relación con Cristo: son los dos polos opuestos de la cosmología dualista que Pablo heredó del judaísmo apocalíptico. Cristo y Beliar son los representantes respectivos de la luz y las tinieblas, de la verdad y la mentira, del bien y el mal.
Este pasaje confirma que en el judaísmo y el judeocristianismo del siglo I d.C., Belial/Beliar era uno de los nombres más comunes del diablo, intercambiable en muchos contextos con Satanás, Belcebú o el diablo mismo. La diversidad de nombres refleja la pluralidad de tradiciones que confluían en ese período sin haber sido todavía sistematizadas en una figura única con un nombre canónico.
Belial en la demonología medieval y moderna
En la demonología cristiana medieval, Belial ocupa un rango elevado en la jerarquía infernal. La Pseudomonarchia Daemonum de Johann Weyer lo describe como uno de los reyes del infierno, un ser de extraordinaria belleza y elocuencia que fue creado inmediatamente después de Lucifer y que cayó con él. En algunas clasificaciones medievales es el cuarto de los grandes príncipes del infierno, asociado con la arrogancia y la mentira.
La Lemegeton, el grimorio del siglo XVII que incluye la Ars Goetia, lo menciona como uno de los 72 demonios que Salomón selló, describiendo a Belial como un rey poderoso que aparece en forma de ángel hermoso montado en un carro de fuego. Esta imagen de Belial como ser de apariencia bella y engañosa es coherente con su función como príncipe de la mentira: el engaño es más efectivo cuando se presenta con cara de verdad.
En el Paraíso Perdido de Milton, Belial es uno de los ángeles caídos más destacados, caracterizado como el más elocuente y el más cobarde: prefiere cualquier existencia, por miserable que sea, a la extinción. Milton lo retrata como el demonio de la indolencia y la cobardía, el que argumenta por la rendición cuando los ángeles caídos debaten su respuesta a Dios. Es una de las caracterizaciones literarias más elaboradas de la figura.
Belial en los distintos corpus textuales
| Corpus | Período | Naturaleza de Belial | Función | Relación con Dios |
|---|---|---|---|---|
| Antiguo Testamento | Siglos X-V a.C. | Término abstracto de maldad moral | Describir a personas malvadas | No relevante (no es un ser) |
| Testamentos de los XII Patriarcas | Siglo II a.C. – I d.C. | Ser sobrenatural, jefe de demonios | Enviar espíritus de fornicación y engaño | Adversario autónomo |
| Libro de los Jubileos | Siglo II a.C. | Príncipe de los espíritus malignos | Actuar contra Israel, tentación | Adversario limitado por Dios |
| Rollos del Mar Muerto (Qumrán) | Siglos II a.C. – I d.C. | Ángel de las Tinieblas | Gobernar los hijos de la injusticia en guerra cósmica | Adversario poderoso pero subordinado |
| Nuevo Testamento | Siglo I d.C. | Adversario de Cristo | Polo opuesto de Cristo en dualismo cósmico | Completamente subordinado a Cristo |
| Demonología medieval | Siglos XIII-XVII | Rey del infierno, ángel caído | Arrogancia, mentira, engaño | Criatura caída de Dios |
| Paraíso Perdido (Milton) | Siglo XVII | Ángel caído elocuente y cobarde | Indolencia, cobardía, argumentar la rendición | Subordinado a Satanás |
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Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- Regla de la Comunidad (1QS), en García Martínez (1992).
- Guerra de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas (1QM), en García Martínez (1992).
- Testamentos de los Doce Patriarcas, en Charlesworth, J.H. (ed.) (1983). The Old Testament Pseudepigrapha. Doubleday.
- Biblia de Jerusalén (ed. 2009): 2 Corintios 6:15; Jueces 19:22; 1 Samuel 2:12.
Bibliografía:
- García Martínez, Florentino (1992). Textos de Qumrán. Trotta, Madrid.
- Pagels, Elaine (1995). The Origin of Satan. Random House, Nueva York.
- Russell, Jeffrey Burton (1977). The Devil: Perceptions of Evil from Antiquity to Primitive Christianity. Cornell University Press.
- VanderKam, James C. (1994). The Dead Sea Scrolls Today. Eerdmans, Grand Rapids.
- Duhaime, Jean (2004). The War Texts: 1QM and Related Manuscripts. T&T Clark, Londres.
- Kluger, Rivkah Schärf (1967). Satan in the Old Testament. Northwestern University Press.
- Kelly, Henry Ansgar (2006). Satan: A Biography. Cambridge University Press.
- Davidson, Maxwell J. (1992). Angels at Qumran: A Comparative Study of 1 Enoch 1-36, 72-108 and Sectarian Writings from Qumran. Sheffield Academic Press.
- Russell, Jeffrey Burton (1981). Satan: The Early Christian Tradition. Cornell University Press.
Preguntas frecuentes sobre Belial
¿Qué significa el nombre Belial?
El nombre procede del hebreo beliyya’al, cuya etimología más aceptada lo interpreta como «sin utilidad» o «sin valor», de beli («sin») y ya’al («utilidad», «provecho»). En el uso más antiguo de la Biblia hebrea designa simplemente a personas de conducta moralmente reprobable, sin implicar ningún ser sobrenatural. La expresión bene beliyya’al, «hijos de Belial», equivale simplemente a «hombres malvados». La transformación de este término abstracto en nombre propio de un ser demoníaco es un proceso gradual que se completa principalmente en la literatura apocalíptica del período del Segundo Templo.
¿Es Belial lo mismo que Satanás?
Son figuras distintas en origen pero que se solapan y a veces se identifican en la tradición judía apocalíptica y en el Nuevo Testamento. Satanás procede del ha-satan hebreo, el fiscal celestial; Belial procede de un término abstracto de maldad moral que se personificó gradualmente. En los textos de Qumrán, Belial es el nombre preferido para el adversario sobrenatural; en el Nuevo Testamento, Satanás es el nombre predominante. La Segunda Carta a los Corintios usa Beliar como equivalente de Satanás en un contexto de oposición a Cristo. En la demonología medieval, ambas figuras coexisten como nombres distintos del mismo ser o como figuras distintas dentro de la jerarquía infernal.
¿Cuál es el papel de Belial en los textos de Qumrán?
En los Rollos del Mar Muerto, Belial es el Ángel de las Tinieblas, el adversario sobrenatural que gobierna a los «hijos de la injusticia» en una guerra cósmica contra los «hijos de la luz». La Regla de la Comunidad describe cómo Dios creó dos espíritus —el de la verdad y el de la falsedad— y cómo el Ángel de las Tinieblas, identificado con Belial, domina el segundo. La Guerra de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas lo describe encabezando el ejército del mal en la batalla escatológica final, de la que saldrá derrotado definitivamente por las fuerzas de Dios y el arcángel Miguel.
¿Por qué Belial se asocia con la mentira y el engaño?
La asociación procede tanto de su etimología —el «sin valor» es también el falso, el que no tiene consistencia real— como de su función en la cosmología dualista de Qumrán, donde el polo negativo del dualismo es la druj zoroástrica, la mentira, transpuesta al hebreo como falsedad (sheker) o error (ta’ut). Belial gobierna el dominio de la falsedad frente al Príncipe de las Luces que gobierna el dominio de la verdad (emet). Esta asociación con la mentira se mantuvo en la demonología medieval, donde Belial es frecuentemente el demonio de la arrogancia y el engaño.
¿Qué relación tiene Belial con el dualismo zoroástrico?
El dualismo de Qumrán, donde Belial alcanza su desarrollo más completo, muestra una influencia clara del dualismo zoroástrico, aunque reinterpretado dentro del monoteísmo hebreo. La estructura de dos espíritus opuestos —el de la verdad y el de la falsedad, la luz y las tinieblas— es paralela a la de Ahura Mazda y Angra Mainyu en el zoroastrismo. Sin embargo, el dualismo de Qumrán es moderado, no radical: Belial opera dentro de los límites que Dios establece y será destruido al final de los tiempos, lo que preserva la soberanía absoluta de YHWH sobre el cosmos.
¿Cómo aparece Belial en la demonología medieval?
En los tratados de demonología del período moderno temprano, especialmente la Pseudomonarchia Daemonum y la Lemegeton, Belial es uno de los reyes del infierno de mayor rango. La Pseudomonarchia lo describe como un rey de extraordinaria belleza y elocuencia, creado inmediatamente después de Lucifer, que gobierna ochenta legiones de demonios. La Lemegeton lo presenta apareciendo en forma de ángel hermoso en un carro de fuego. En el Paraíso Perdido de Milton es el más elocuente de los ángeles caídos pero también el más cobarde, el que prefiere cualquier existencia a la extinción.












