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Red Historia
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Las Odas de Salomón: el primer himnario cristiano

by Marcelo Ferrando Castro
23 octubre, 2026
in Fuentes Históricas, Historia de las Religiones
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Ilustración de las Odas de Salomón: un erudito con gafas y chaleco estudiando un antiguo manuscrito en un despacho lleno de libros, junto a una visión de figuras con los brazos extendidos, una corona luminosa, cascadas de agua viva y Cristo glorioso.

En 1909, James Rendel Harris identificó en un manuscrito siríaco olvidado en su despacho las Odas de Salomón, 42 himnos cristianos del siglo II que se creían perdidos. Sus imágenes de agua viva, coronas y brazos extendidos en forma de cruz las convierten en el himnario cristiano más antiguo que se conserva. Crédito: recreación con IA - Red Historia

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Hacia 1909, el investigador británico James Rendel Harris revisaba un montón de manuscritos siríacos que había adquirido años antes en Oriente y que tenía olvidados en su despacho. Entre ellos encontró un códice deteriorado, sin las primeras páginas, que contenía una colección de himnos desconocidos. Al estudiarlos, se dio cuenta de que algunos coincidían con los cinco poemas citados en la Pistis Sophia, el texto gnóstico conservado en el Museo Británico desde el siglo XVIII y con un breve fragmento que el escritor latino Lactancio había atribuido a Salomón en el siglo IV. Harris acababa de recuperar una obra que se creía perdida desde la Antigüedad: las Odas de Salomón.

Las Odas son una colección de 42 himnos cristianos escritos probablemente a finales del siglo I o comienzos del II, en Siria. Son, con toda probabilidad, el himnario cristiano más antiguo que se conserva, contemporáneo o muy poco posterior a los últimos textos del Nuevo Testamento. A pesar de su título, no tienen nada que ver con el rey Salomón, al que se atribuyeron tardíamente por su fama de poeta. Tampoco deben confundirse con los Salmos de Salomón, una colección judía del siglo I a.C. que circuló junto a ellas en los manuscritos.

Lo que distingue a las Odas de cualquier otro texto cristiano antiguo es su tono. No narran, no argumentan ni condenan, sino que cantan. Son poemas de alegría, de amor y de unión mística con Dios, llenos de imágenes de agua viva, de luz, de coronas, de frutos y de leche. En algunos, la voz que habla es la del creyente que se siente unido al Señor como el amante a su amado. En otros, quien habla es el propio Cristo, que describe su descenso a los infiernos o su victoria sobre un dragón de siete cabezas. Y en uno de los más sorprendentes, la Oda 19, el Padre aparece con pechos de los que el Espíritu Santo extrae leche para la humanidad.

Durante el siglo XX, las Odas fascinaron a los estudiosos del Evangelio de Juan, con el que comparten vocabulario e imágenes y a los estudiosos del gnosticismo, porque los autores de la Pistis Sophia las habían usado como Escritura. Hoy se consideran un testimonio único de la espiritualidad de los primeros cristianos de Siria y una de las cumbres poéticas del cristianismo antiguo.

Índice:

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  • Un hallazgo en un despacho
  • Los otros testigos
  • Los testigos de las Odas de Salomón
  • Odas de Salomón y Salmos de Salomón
  • ¿Por qué Salomón?
  • Cuándo y dónde se escribieron
  • Lo que cantan las Odas
    • La alegría y el amor
    • El agua viva
    • La circuncisión del corazón
    • La leche del Padre
    • La señal de la cruz
    • Cristo habla
  • Las Odas y el Evangelio de Juan
  • ¿Son gnósticas las Odas?
  • El primer himnario cristiano
  • Artículos relacionados con gnosticismo
  • Bibliografía
  • Preguntas frecuentes sobre las Odas de Salomón
    • ¿Qué son las Odas de Salomón?
    • ¿Son lo mismo las Odas de Salomón y los Salmos de Salomón?
    • ¿Cuándo se descubrieron las Odas de Salomón?
    • ¿Son gnósticas las Odas de Salomón?
    • ¿Qué dice la Oda 19 sobre Dios?
    • ¿Qué relación tienen las Odas con el Evangelio de Juan?

Un hallazgo en un despacho

La historia moderna de las Odas comienza con Rendel Harris, un estudioso británico de manuscritos orientales y del cristianismo primitivo. Harris había comprado el manuscrito hacia 1907, probablemente procedente de la región del Tigris y lo identificó en enero de 1909. Lo publicó ese mismo año con una traducción inglesa y causó sensación.

El manuscrito, copiado entre los siglos XV y XVI, había perdido sus primeras hojas. Comenzaba en mitad de la Oda 3 y contenía el resto de la colección hasta la Oda 42, seguida de los 18 Salmos de Salomón. Las Odas 1 y 2 y el comienzo de la 3, faltaban.

En 1912, el investigador británico Francis Crawford Burkitt identificó un segundo manuscrito siríaco en el Museo Británico, mucho más antiguo, del siglo X. Este solo contenía las Odas desde la mitad de la 17 hasta el final, pero permitió corregir y completar el texto de Harris.

Entre 1916 y 1920, Harris y el investigador iraquí Alphonse Mingana publicaron una edición crítica completa con los dos manuscritos, que fue durante décadas la base de todos los estudios.

Los otros testigos

Además de los manuscritos siríacos, las Odas se conservan parcialmente en otras tres fuentes.

La primera es la Pistis Sophia, el texto gnóstico del siglo III conservado en el Códice Askew de Londres. En él, los discípulos de Jesús interpretan los lamentos de Pistis Sophia citando salmos de la Biblia y en cinco ocasiones citan Odas de Salomón: la 1, la 5, la 6, la 22 y la 25. La Oda 1 solo se conoce por esta cita, porque falta en los manuscritos siríacos. Antes de 1909, estos cinco poemas eran todo lo que se sabía de las Odas y nadie sabía de qué obra procedían.

La segunda fuente es Lactancio, el retórico cristiano que educó al hijo de Constantino. En sus Instituciones divinas, escritas a comienzos del siglo IV, cita dos versículos sobre la virginidad de María que atribuye a Salomón, en la Oda 19. Es la única cita de las Odas en un autor de la gran Iglesia y muestra que circulaban en latín en Occidente.

La tercera es el Papiro Bodmer XI, un manuscrito griego del siglo III conservado en la Fundación Bodmer de Ginebra, que contiene la Oda 11 completa. Es el testimonio más antiguo de las Odas y el único en griego.

El texto completo, salvo la Oda 2, que se ha perdido por completo, puede reconstruirse a partir de estas fuentes.

Los testigos de las Odas de Salomón

TestigoLenguaFechaContenido
Papiro Bodmer XIGriegoSiglo IIIOda 11 completa
Pistis Sophia (Códice Askew)CoptoSiglo IVOdas 1, 5, 6, 22 y 25
Lactancio, Instituciones divinasLatínComienzos del siglo IVDos versículos de la Oda 19
Manuscrito del Museo BritánicoSiríacoSiglo XDesde la mitad de la Oda 17 hasta la 42
Manuscrito de Rendel HarrisSiríacoSiglos XV-XVIDesde la mitad de la Oda 3 hasta la 42, seguidas de los Salmos de Salomón

Odas de Salomón y Salmos de Salomón

La confusión entre las dos colecciones es muy frecuente, y conviene aclararla.

Los Salmos de Salomón son 18 salmos judíos, escritos probablemente en hebreo a mediados del siglo I a.C. y conservados en griego y siríaco. Reaccionan a la conquista de Jerusalén por el general romano Pompeyo en el año 63 a.C., que interpretan como un castigo de Dios por los pecados del pueblo y proceden de un ambiente cercano a los fariseos. El más conocido es el Salmo 17, que anuncia la llegada de un mesías hijo de David que purificará Jerusalén.

Las Odas de Salomón son 42 himnos cristianos, posteriores en más de un siglo, de tono místico y lírico, sin ninguna referencia a la conquista romana ni a la política de la época.

La razón de la confusión es que ambas colecciones circularon juntas. En el manuscrito de Harris, las Odas aparecen seguidas de los Salmos y en algunas listas antiguas de libros, como la Sinopsis atribuida a Atanasio y la esticometría de Nicéforo, se mencionan juntas, como si fueran dos partes de una misma obra salomónica.

¿Por qué Salomón?

Nada en el contenido de las Odas permite atribuirlas a Salomón. No mencionan al rey ni contienen ninguna referencia a su vida y la mayoría de sus imágenes son claramente cristianas. El título se debe probablemente a su asociación con los Salmos de Salomón y a la fama del rey como poeta.

Según el primer libro de los Reyes, Salomón compuso 3.000 proverbios y 1.005 cantares. La tradición le atribuía el Cantar de los Cantares, el Eclesiastés, los Proverbios y el libro de la Sabiduría y era natural que cualquier colección de poemas religiosos de autor desconocido acabara llevando su nombre. El uso del nombre de Salomón daba además a los himnos un aura de antigüedad y autoridad.

Cuándo y dónde se escribieron

La fecha de las Odas ha sido muy discutida. La mayoría de los investigadores, siguiendo al estadounidense James Charlesworth, las sitúa a finales del siglo I o comienzos del II, entre los años 70 y 125, lo que las haría contemporáneas del Evangelio de Juan. Otros, como el neerlandés Han Drijvers, han propuesto una fecha más tardía, en el siglo III y las han relacionado con las polémicas del cristianismo sirio contra Marción y Bardesanes. El hallazgo del Papiro Bodmer XI, del siglo III, demuestra al menos que la Oda 11 ya circulaba en griego en esa época.

Su lugar de origen es, casi con seguridad, Siria, probablemente la región de Edesa o de Antioquía. El vocabulario y las imágenes de las Odas son característicos del cristianismo siríaco primitivo, con su gusto por la poesía, el simbolismo y el ascetismo.

La lengua original es otro misterio. Algunos investigadores, como Charlesworth, piensan que se escribieron en siríaco o en arameo y que el texto griego es una traducción. Otros, como el alemán Michael Lattke, autor del gran comentario moderno sobre las Odas, creen que el original era griego y que el siríaco es la traducción. Los argumentos de ambas posturas se basan en juegos de palabras y en giros que solo funcionan en una de las dos lenguas y el debate no tiene una solución definitiva.

Lo que cantan las Odas

Las Odas no forman un relato ni exponen una doctrina sistemática. Cada una es un poema independiente, de extensión variable, que expresa la experiencia religiosa del autor o de su comunidad. Comparten, sin embargo, unos temas y unas imágenes que les dan una gran unidad.

La alegría y el amor

El sentimiento dominante de las Odas es la alegría. El autor se siente salvado, unido a su Señor y lleno de gozo y lo expresa con imágenes de abundancia y de fiesta. En la Oda 3, el poeta describe su relación con Dios como la de un amante con su amado: ama al Amado y su alma lo ama y se une a él porque el amante ha encontrado al Amado. La Oda 1 comienza con una imagen que se repite en otras: el Señor está sobre su cabeza como una corona y él nunca estará sin ella.

El agua viva

El agua es una de las imágenes más frecuentes de las Odas. En la Oda 6, el poeta describe un río que brotó y se convirtió en una corriente inmensa que lo inundó todo, que llegó al templo y no pudo ser detenida y que dio de beber a todos los sedientos de la tierra. La imagen procede de la visión del profeta Ezequiel, en la que un río sale del templo y da vida a todo lo que toca. En la Oda 30, el autor invita a todos a beber del agua viva de la fuente del Señor, que nunca se agota.

El investigador británico John Henry Bernard propuso en 1912 que las Odas eran himnos bautismales, cantados en la ceremonia en la que los nuevos cristianos eran sumergidos en el agua. La hipótesis explicaría la abundancia de imágenes de agua, de vestiduras nuevas, de coronas y de renacimiento, aunque no puede demostrarse.

La circuncisión del corazón

La Oda 11, la única que se conserva en griego, es una de las más bellas. El poeta cuenta que su corazón fue circuncidado y que apareció su flor, y que la gracia brotó en él y dio frutos para el Señor. Bebió del agua viva de la fuente del Señor y se embriagó, sin perder la sabiduría. Después, el Señor lo llevó a su paraíso, lleno de árboles frutales, cuyas raíces se hundían en la tierra inmortal y le mostró que todos los plantados por él tienen su lugar en el paraíso.

La leche del Padre

La Oda 19 es la más sorprendente de toda la colección y una de las imágenes más audaces de la literatura cristiana antigua. El poeta dice que se le ofreció una copa de leche y que la bebió con la dulzura de la bondad del Señor. El Hijo es la copa, el Padre es quien fue ordeñado y el Espíritu Santo es quien lo ordeñó. Porque los pechos del Padre estaban llenos, y no convenía que su leche se derramara en vano. El Espíritu Santo abrió su seno y mezcló la leche de los dos pechos del Padre y dio la mezcla al mundo sin que este lo supiera.

La segunda parte de la oda describe la concepción virginal de Jesús: el seno de la Virgen recibió la leche, concibió y dio a luz sin dolor y sin comadrona. Es precisamente este pasaje el que cita Lactancio.

La imagen de un Dios Padre con pechos y de un Espíritu Santo que actúa como madre ha llamado mucho la atención de los investigadores modernos. En la lengua siríaca, la palabra para espíritu, ruha, es femenina, y en el cristianismo siríaco primitivo el Espíritu Santo se representaba a menudo como una madre. Las Odas muestran una libertad en las imágenes de Dios que la teología posterior abandonó.

La señal de la cruz

Varias Odas hablan de la cruz de una forma muy original. En la Oda 27, el poeta dice que extiende sus manos y santifica a su Señor, porque la extensión de sus manos es la señal de Dios y su postura es la cruz levantada. La Oda 42 empieza con las mismas palabras. El orante, al rezar con los brazos extendidos, como era costumbre en la Antigüedad, reproduce con su propio cuerpo la forma de la cruz.

Cristo habla

En muchas Odas, la voz que habla no es la del creyente, sino la del propio Cristo, que describe su obra de salvación. Es un recurso que los investigadores llaman discurso ex ore Christi, desde la boca de Cristo.

En la Oda 22, Cristo cuenta que el Señor lo hizo descender de las alturas y subir de las regiones más profundas, que le dio poder sobre las ataduras y que derrotó con sus manos al dragón de siete cabezas, el monstruo del caos que aparece también en el Apocalipsis de Juan. En la Oda 17, Cristo dice que rompió los cerrojos de hierro y que nada le parecía cerrado, porque él era la apertura de todo.

La Oda 42, la última, describe el descenso de Cristo a los infiernos. Cristo cuenta que el Sheol, el mundo de los muertos, lo vio y quedó destrozado y que la muerte lo expulsó a él y a muchos con él. Los muertos corrieron hacia él y le suplicaron que tuviera piedad de ellos y les abriera la puerta para salir. Cristo escuchó su voz y puso su nombre sobre sus cabezas, porque eran libres y le pertenecían. Es uno de los testimonios más antiguos de la creencia en el descenso de Cristo a los infiernos, que acabaría incorporándose al credo cristiano.

Las Odas y el Evangelio de Juan

Desde su descubrimiento, los investigadores se dieron cuenta de que las Odas compartían muchas imágenes y expresiones con el Evangelio de Juan. En ambos aparecen la luz frente a la oscuridad, la verdad, la vida, el agua viva, el pan de vida, la Palabra que estaba junto a Dios desde el principio, el amor y la idea de permanecer en el Señor como el Señor permanece en el creyente.

Algunos investigadores pensaron que el autor de las Odas conocía el Evangelio de Juan y otros que el evangelista conocía las Odas. La mayoría piensa hoy que ninguno de los dos depende directamente del otro, sino que ambos proceden de un mismo ambiente religioso, quizá en Siria, en el que se desarrolló una espiritualidad mística centrada en la unión con Cristo y en el simbolismo de la luz y el agua.

El teólogo alemán Rudolf Bultmann usó las Odas en su comentario al Evangelio de Juan como prueba de que existía un mito gnóstico del redentor que desciende del cielo, que según él el evangelista habría adaptado. La teoría de Bultmann ha sido muy criticada, pero muestra la importancia que se dio a las Odas en el debate sobre los orígenes del cristianismo.

¿Son gnósticas las Odas?

Los autores de la Pistis Sophia citaron cinco Odas como Escritura inspirada y algunos investigadores de comienzos del siglo XX las consideraron gnósticas. Contienen, en efecto, rasgos que los gnósticos podían apreciar: la insistencia en el conocimiento, la luz y la verdad, la unión mística con Dios y una cierta distancia respecto al mundo material.

Pero la mayoría de los especialistas actuales no las considera gnósticas. No contienen ningún mito de eones, ni la caída de Sofía, ni un Demiurgo, ni la distinción entre un Dios supremo y un creador inferior. Su visión del mundo es positiva: la creación es obra del Señor y está llena de su presencia y defienden doctrinas que los gnósticos solían rechazar, como la concepción virginal de Jesús o su muerte real en la cruz.

Lo más probable es que las Odas fueran himnos de una comunidad cristiana de Siria con una espiritualidad mística muy desarrollada, que más tarde fueron apropiados por grupos gnósticos como los autores de la Pistis Sophia, que los leyeron a la luz de su propio mito. Son un ejemplo más de la porosidad entre los distintos cristianismos de los primeros siglos.

El primer himnario cristiano

Las Odas de Salomón son, con toda probabilidad, la colección de himnos cristianos más antigua que se conserva. El Nuevo Testamento contiene algunos fragmentos de himnos, como el prólogo del Evangelio de Juan, el himno de Cristo de la Carta a los Filipenses o los cánticos del Evangelio de Lucas, como el Magníficat, pero las Odas son la primera colección completa de cantos cristianos, compuesta para ser cantada por una comunidad.

Su valor es, por eso, excepcional. Nos permiten escuchar cómo rezaban y cantaban los cristianos de las primeras generaciones, antes de que la teología se fijara en fórmulas y credos y nos muestran un cristianismo lleno de alegría, de imágenes audaces y de una experiencia mística intensa, muy distinto del que transmiten los tratados y las polémicas de la época.

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Bibliografía

Ediciones y traducciones:

  • Charlesworth, James H. The Odes of Solomon. Oxford: Clarendon Press, 1973.
  • Charlesworth, James H. «Odes of Solomon». En Charlesworth, James H. (ed.), The Old Testament Pseudepigrapha, vol. 2. Nueva York: Doubleday, 1985.
  • Harris, James Rendel. The Odes and Psalms of Solomon. Cambridge: Cambridge University Press, 1909.
  • Lattke, Michael. The Odes of Solomon: A Commentary. Minneapolis: Fortress Press, 2009.
  • Schmidt, Carl y MacDermot, Violet (eds.). Pistis Sophia. Leiden: Brill, 1978.

Bibliografía:

  • Bernard, John Henry. The Odes of Solomon. Cambridge: Cambridge University Press, 1912.
  • Brock, Sebastian. The Holy Spirit in the Syrian Baptismal Tradition. Poona: Anita Printers, 1979.
  • Charlesworth, James H. Critical Reflections on the Odes of Solomon. Sheffield: Sheffield Academic Press, 1998.
  • Drijvers, Han J. W. East of Antioch: Studies in Early Syriac Christianity. Londres: Variorum, 1984.
  • Franzmann, Majella. The Odes of Solomon: An Analysis of the Poetical Structure and Form. Friburgo: Universitätsverlag, 1991.
  • Murray, Robert. Symbols of Church and Kingdom: A Study in Early Syriac Tradition. Cambridge: Cambridge University Press, 1975.

Preguntas frecuentes sobre las Odas de Salomón

¿Qué son las Odas de Salomón?

Son una colección de 42 himnos cristianos escritos probablemente a finales del siglo I o comienzos del II en Siria. Se consideran el himnario cristiano más antiguo que se conserva. Están llenos de imágenes de alegría, amor, agua viva y unión con Dios, y en algunos de ellos habla el propio Cristo. Se atribuyeron a Salomón por su fama de poeta, aunque no tienen relación con él.

¿Son lo mismo las Odas de Salomón y los Salmos de Salomón?

No. Los Salmos de Salomón son 18 salmos judíos del siglo I a.C., que reaccionan a la conquista de Jerusalén por Pompeyo. Las Odas de Salomón son 42 himnos cristianos de un siglo y medio después, de tono místico. Se confunden porque circularon juntas en los manuscritos y en algunas listas antiguas de libros.

¿Cuándo se descubrieron las Odas de Salomón?

Fueron identificadas en 1909 por el investigador británico James Rendel Harris en un manuscrito siríaco de los siglos XV o XVI que tenía en su despacho. Antes solo se conocían cinco Odas citadas en la Pistis Sophia y dos versículos citados por Lactancio, sin que se supiera de qué obra procedían.

¿Son gnósticas las Odas de Salomón?

La mayoría de los investigadores piensa que no. No contienen el mito gnóstico de los eones, de Sofía ni del Demiurgo, y defienden ideas que los gnósticos solían rechazar, como la concepción virginal de Jesús. Pero los autores gnósticos de la Pistis Sophia las citaron como Escritura, lo que muestra que las leyeron a su manera.

¿Qué dice la Oda 19 sobre Dios?

Es una de las más sorprendentes. Describe al Padre con pechos llenos de leche, que el Espíritu Santo ordeña y mezcla para dársela al mundo, mientras el Hijo es la copa en la que se ofrece. La segunda parte describe la concepción virginal de Jesús. La imagen muestra la libertad con que los primeros cristianos de Siria hablaban de Dios, en una lengua en la que el Espíritu es femenino.

¿Qué relación tienen las Odas con el Evangelio de Juan?

Comparten muchas imágenes y expresiones: la luz y la oscuridad, el agua viva, la verdad, la Palabra, el amor y la unión con Cristo. La mayoría de los investigadores piensa que no dependen directamente uno del otro, sino que proceden de un mismo ambiente religioso, probablemente en Siria.

Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.

Tags: CristianismoGnosticismo
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