En el verano de 415 a.C., Atenas lanzó la mayor expedición militar de toda la guerra del Peloponeso contra Siracusa, la ciudad más poderosa de Sicilia. La flota llegó con 134 trirremes, cerca de 5.000 hoplitas y miles de tropas ligeras y su objetivo era someter la isla y aprovechar sus recursos. Dos años después, la mayor parte de aquel ejército había muerto, había sido capturado o vendido como esclavo y Atenas había perdido buena parte de su flota.
El episodio es uno de los más estudiados de la guerra. Tucídides lo narra con detalle y su relato muestra cómo una campaña ambiciosa se convirtió en un fracaso por la combinación de decisiones políticas, errores militares y la llegada de refuerzos espartanos. Para Atenas, el desastre fue un punto de inflexión: sin la flota de Sicilia, la ciudad no pudo sostener su presencia en el Egeo con la misma fuerza.
Esta guía se centra en la campaña militar y en su desenlace. La trayectoria de Alcibíades, que impulsó la expedición y después se pasó a Esparta, se trata en su propio artículo, al que se enlaza al final.
Por qué Atenas miró hacia Sicilia
Sicilia era un territorio rico en trigo, madera y población y su situación en el Mediterráneo occidental la convertía en un mercado clave. Atenas tenía allí antecedentes: en 427 a.C., una pequeña fuerza ateniense había intervenido en la isla a favor de Leontinos y en los años siguientes se mantuvieron contactos con varias ciudades. Esa presencia antigua explica por qué la idea de una intervención mayor no era nueva.
La razón inmediata fue una petición de ayuda de Segesta, una ciudad elimia enfrentada a Selinunte, aliada de Siracusa. Según Tucídides, los segestanos ofrecieron dinero y prometieron recursos para la guerra, pero es probable que mintieran sobre su capacidad de pago. Los atenienses, sin embargo, vieron en la petición una oportunidad para intervenir y ampliar su influencia.
Hay además un motivo estratégico. Tucídides y otros autores sugieren que Atenas quería debilitar a Esparta, que recibía trigo y apoyo de Siracusa y que una victoria en Sicilia ampliaría los recursos de la ciudad para la guerra. La intervención era, por tanto, una apuesta por ganar el conflicto desde otro frente.
El debate en la asamblea
La decisión se tomó en la asamblea ateniense y Tucídides dedica a ese debate uno de los pasajes más conocidos. Nicias, el general que había negociado la paz de 421 a.C., se opuso a la expedición. Argumentaba que era una campaña desproporcionada, que Siracusa era demasiado grande para ser conquistada con facilidad y que, aunque se conquistara, sería difícil gobernarla.
Alcibíades, joven, brillante y con un prestigio social muy grande, defendió la expedición con argumentos ambiciosos. Hablaba de someter Sicilia, de ampliar el imperio y de dar a Atenas un dominio que la haría invencible. Su discurso fue persuasivo y la asamblea votó a favor.
Tucídides no oculta el peso de la ambición en esa decisión. Según el historiador, la asamblea se dejó llevar por el entusiasmo y por la promesa de una victoria rápida. Nicias, que se oponía, fue nombrado uno de los tres generales al mando, lo que lo colocó en una posición incómoda. Los otros dos eran Alcibíades y Lamaco.
Un detalle importante es que Nicias propuso, según Tucídides, que la expedición fuera mucho mayor de lo que pretendían sus promotores, con al menos 100 trirremes y 5.000 hoplitas. Su intención era desincentivar la campaña exigiendo medios que parecían imposibles. La asamblea aceptó la cifra, lo que muestra el grado de entusiasmo que existía.
La flota y el ejército
Las cifras de la expedición proceden de Tucídides, que las da con detalle. La flota contaba con 134 trirremes, de las cuales cien eran atenienses y el resto aliadas, sobre todo de Quíos, que iban acompañadas de barcos de transporte y de suministro. El ejército de tierra incluía unos 5.100 hoplitas, de los que 2.200 eran atenienses, además de 480 arqueros, 700 honderos, 120 tropas ligeras y 30 jinetes.
En total, la expedición podía reunir en torno a 27.000 personas entre tropas, remeros y personal de apoyo. Esa cifra es una estimación moderna que se basa en los datos de Tucídides y debe citarse como tal.
En 414 a.C. llegaron refuerzos y en 413 a.C. Atenas envió nuevas fuerzas, con Demóstenes al mando. Según las estimaciones modernas, esos refuerzos añadieron unas 73 trirremes y cerca de 5.000 hoplitas más, pero las fuentes no coinciden en todos los detalles.
Llegada, primeras acciones y la partida de Alcibíades
La flota llegó a Sicilia en el verano de 415 a.C. y su primer objetivo fue Catania, donde los atenienses esperaban encontrar apoyo. Sin embargo, las ciudades sicilianas no respondieron como se esperaba y la campaña se volvió más difícil. Segesta, que había pedido la ayuda, no ofreció los recursos prometidos.
Poco después, Alcibíades fue llamado a Atenas para responder a una acusación de sacrilegio. Los atenienses lo acusaban de haber participado en la mutilación de los hermes, las estatuas de Hermes que aparecieron mutiladas en la ciudad antes de la partida y de haber profanado los misterios de Eleusis. Alcibíades aceptó regresar para ser juzgado, pero durante el trayecto desertó y se pasó a Esparta.
Con Alcibíades fuera, la dirección de la campaña recayó sobre Nicias y Lamaco, una división de mando fue uno de los factores que debilitaron la expedición. Nicias era prudente y dudaba de la campaña, mientras que Lamaco era más partidario de la acción directa. Las decisiones se tomaban sin una estrategia unificada.
El asedio de Siracusa
Los atenienses se dirigieron a Siracusa y comenzaron un asedio. Su estrategia consistía en construir una muralla de circunvalación que aislara la ciudad y cortara su comunicación con el resto de la isla. Esta técnica, llamada periteichismo en la terminología militar, se basaba en la idea de que la ciudad no podría resistir sin suministros.
Los siracusanos respondieron construyendo sus propias defensas. Su estrategia era bloquear la muralla ateniense con contramuros, de modo que el asedio no pudiera completarse. Los atenienses conquistaron algunas posiciones, como el fuerte de Sica, en la meseta de Epípolas y casi lograron cerrar el cerco.
Durante el año 414 a.C., la situación fue cambiando. Lamaco murió en combate, lo que dejó a Nicias como único general al mando. Su prudencia lo llevó a retrasar acciones decisivas y los siracusanos aprovecharon el tiempo para reforzar su resistencia.
Gilipo y la llegada de los refuerzos espartanos
El punto de inflexión llegó con la intervención de Gilipo, un general espartano enviado en auxilio de Siracusa. Tucídides cuenta que Gilipo llegó a Sicilia con tropas procedentes de Esparta y de sus aliados y que pronto empezó a organizar la defensa de la ciudad. Su presencia cambió el equilibrio de fuerzas.
Gilipo consiguió reagrupar a los siracusanos, reforzar sus posiciones y cortar el avance ateniense. En la primavera de 413 a.C., los siracusanos derrotaron a la flota ateniense en el puerto mayor de la ciudad, en una batalla naval que dejó a los atenienses atrapados. La victoria fue importante porque destruyó el dominio naval ateniense en la zona.
Los atenienses intentaron responder, pero la situación empeoró. Muchas trirremes quedaron inutilizadas y las tropas sufrían la escasez de alimentos y las enfermedades. El ejército se convirtió en una masa desorganizada que dependía cada vez más de suministros que no llegaban.
La huida y el final de Nicias y Demóstenes
En septiembre de 413 a.C., los atenienses intentaron una salida por mar desde el puerto mayor. Tucídides cuenta que sus naves fueron interceptadas en la boca del puerto, donde los siracusanos habían colocado barcos de bloqueo. El intento fracasó y muchas naves atenienses quedaron destruidas.
Tras la derrota naval, los atenienses intentaron retirarse por tierra, en una marcha de varios días hacia el interior de la isla. Los siracusanos y sus aliados los persiguieron, atacándolos sin descanso. La columna se deshizo en combates y gran parte del ejército fue capturado o muerto.
Nicias y Demóstenes fueron capturados. Según Tucídides, Gilipo quería perdonarlos, pero la asamblea siracusana decidió ejecutarlos. Ambos murieron poco después, en un final que el historiador presenta como una muestra del pesimismo que había causado la expedición en Atenas.
Los prisioneros y las canteras
Los prisioneros atenienses fueron encerrados en las canteras de Siracusa, conocidas como latomías. Tucídides describe las condiciones de vida allí: el hacinamiento, la falta de comida y el calor del verano hicieron que muchos murieran. Los que sobrevivieron fueron vendidos como esclavos o retenidos en la ciudad.
La cifra de muertos y de cautivos es uno de los puntos más discutidos. Tucídides habla de miles de prisioneros y las estimaciones modernas los sitúan en varios miles. El destino de la mayoría se resolvió con la muerte o con la esclavitud. Algunos historiadores piensan que el número de supervivientes fue menor de lo que sugieren las fuentes antiguas, pero la magnitud del desastre no se discute.
Consecuencias para Atenas
La expedición fue un desastre para Atenas. Había perdido gran parte de su flota, cerca de 200 trirremes según las estimaciones modernas y miles de hombres, entre ellos muchos de sus ciudadanos más experimentados. La ciudad quedó con recursos muy reducidos y con una defensa naval debilitada.
El golpe psicológico fue igual de grave. Tucídides escribe que los atenienses no esperaban una derrota de esa magnitud y que la noticia causó un profundo desánimo. La ciudad, sin embargo, no se rindió y siguió combatiendo durante casi diez años más.
Esparta y sus aliados aprovecharon la situación. Construyeron nuevas naves, recibieron apoyo persa y empezaron a actuar en el Egeo con más confianza. La guerra entró en una fase en la que Atenas dependía de recursos cada vez más escasos.
Las lecturas de la derrota
Los historiadores han propuesto varias explicaciones para el fracaso. La primera es la desproporción entre los objetivos y los medios: Atenas quiso conquistar una ciudad enorme con una fuerza que, aunque grande, era insuficiente para sostener un asedio largo en territorio extranjero.
La segunda es la división del mando. Nicias y Alcibíades tenían visiones opuestas y la salida de Alcibíades dejó la expedición en manos de un general que dudaba de la campaña. La falta de unidad de dirección impidió aprovechar las ventajas iniciales.
La tercera es el papel de los refuerzos espartanos. La llegada de Gilipo cambió el equilibrio y la falta de una respuesta rápida ateniense permitió que los siracusanos se organizaran.
Por último, la presión de la asamblea ateniense y el clima político de la ciudad influyeron en las decisiones. Nicias, que sabía que la campaña era arriesgada, no podía retirarse sin arriesgar su prestigio y las expectativas de la ciudad pesaban más que la cautela militar.
Datos importantes de la expedición
| Dato | Información | Fuente principal |
|---|---|---|
| Fechas | 415-413 a.C. | Tucídides |
| Flota inicial | 134 trirremes, de ellas unas cien atenienses | Tucídides |
| Ejército inicial | Unos 5.100 hoplitas, de ellos 2.200 atenienses | Tucídides |
| Tropas ligeras | 480 arqueros, 700 honderos, 120 tropas ligeras y 30 jinetes | Tucídides |
| Total de la expedición | Unas 27.000 personas (estimación moderna) | Estimación moderna basada en Tucídides |
| Comandantes | Alcibíades, Nicias y Lamaco; después Demóstenes | Tucídides |
| Refuerzos de 413 a.C. | Unas 73 trirremes y unos 5.000 hoplitas (estimación moderna) | Estimaciones modernas |
| Comandante espartano | Gilipo | Tucídides |
| Final de los generales | Nicias y Demóstenes, ejecutados en Siracusa | Tucídides |
| Destino de los prisioneros | Canteras de Siracusa, muerte o esclavitud | Tucídides |
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Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- Tucídides. Historia de la guerra del Peloponeso, libros VI y VII.
- Jenofonte. Helénicas, libro I, para el periodo posterior.
- Plutarco. Vidas Paralelas: Vida de Nicias y Vida de Alcibíades.
- Diodoro Sículo. Biblioteca histórica, libro XIII, sobre la expedición a Sicilia.
Bibliografía:
- Kagan, Donald. The Peloponnesian War. Viking, 2003.
- Hanson, Victor Davis. A War Like No Other: How the Athenians and Spartans Fought the Peloponnesian War. Random House, 2005.
- Lazenby, John F. The Peloponnesian War: A Military Study. Routledge, 2004.
- Hornblower, Simon. A Commentary on Thucydides. Oxford University Press, 1991-2008.
Preguntas frecuentes sobre el ataque de Atenas a Siracusa
¿Por qué atacó Atenas Siracusa?
La intervención se justificó con una petición de ayuda de Segesta, enfrentada a Selinunte, aliada de Siracusa. Pero el objetivo real era ampliar el dominio ateniense y obtener recursos, sobre todo trigo, para la guerra contra Esparta.
¿Quién dirigió la expedición?
Tres generales: Nicias, Alcibíades y Lamaco. Alcibíades fue llamado a Atenas poco después de la partida, acusado de sacrilegio, y se pasó a Esparta. Después, Lamaco murió en combate, y Nicias quedó al mando. En 413 a.C. llegó Demóstenes con refuerzos.
¿Por qué perdió Atenas?
Hubo varias causas: la desproporción entre objetivos y medios, la división del mando, la llegada de Gilipo con refuerzos espartanos, la derrota naval en el puerto de Siracusa y la retirada por tierra, que se convirtió en una persecución. Ninguna causa basta por sí sola para explicar el desastre.
¿Murieron realmente todos los prisioneros?
No. Muchos murieron en las canteras por hambre, enfermedad y calor, y otros fueron vendidos como esclavos o retenidos en la ciudad. Los historiadores discuten las cifras exactas, pero el desastre fue muy grande.
¿Qué pasó con Nicias y Demóstenes?
Fueron capturados y ejecutados en Siracusa, según Tucídides, a pesar de que Gilipo quería perdonarlos. Tucídides presenta su final como consecuencia de la desconfianza de la asamblea siracusana.
¿Cambió la guerra después de Siracusa?
Sí. Atenas perdió una parte muy grande de su flota y de sus recursos humanos. La guerra continuó casi diez años más, pero la ventaja ateniense se redujo, y Esparta recibió apoyo persa que terminó por inclinar el conflicto.
¿Dónde puedo seguir leyendo sobre el tema?
El texto básico es el libro VI de Tucídides para la partida y el libro VII para el asedio y el desastre. Para la trayectoria de Alcibíades, conviene leer el artículo sobre Alcibíades, y para el contexto general, la guía de la guerra del Peloponeso.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









