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Resumen y reseña de ‘La Odisea’, el viaje de la vida de Ulises

by Marcelo Ferrando Castro
28 mayo, 2020 - Updated on 31 diciembre, 2025
in Fuentes Históricas, Grecia
2
resumen la odisea de homero

Resumen y características de La Odisea. Crédito: Depositphotos

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Índice:

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  • La Odisea, una epopeya que sigue viva después de 2.700 años
  • Homero, los bardos y el misterio del autor más famoso de Occidente
    • El enigma de un nombre
    • La cuestión homérica: el debate que lleva 200 años sin resolverse
    • Del fuego de las voces a la tinta en el papiro
  • La estructura: comenzar en medio de la tormenta
  • Primera parte: la búsqueda del hijo (Telemaquía)
  • Segunda parte: el regreso más largo de la historia
  • Tercera parte: el regreso a casa y la venganza
  • Los arquetipos: quiénes son los personajes de La Odisea
    • Odiseo: el hombre que piensa
    • Penélope: la mujer que esperó inteligentemente
    • Telémaco: el niño que se convierte en hombre
    • Atenea: la diosa que ama a los hombres inteligentes
    • Poseidón: el dios que no olvida
  • Los temas que hacen que La Odisea siga siendo relevante
    • El viaje como metáfora de vivir
    • La nostalgia: el dolor del viaje de regreso
    • Rechazar la inmortalidad: la reafirmación de ser humano
    • Xenia: la hospitalidad sagrada como ley moral
  • Lecturas profundas: análisis de La Odisea
    • El soldado se convierte en sabio
    • Cada obstáculo es una iniciación
    • La realidad múltiple: ¿sucedió realmente?
  • La Odisea y La Ilíada: dos mitades de un todo
    • En qué se diferencian
    • Lo que comparten
  • La Odisea en el mundo: su influencia inmortal
    • Los escritores antiguos que la copiaron
    • Los modernos que la rehacieron para su época
    • En la cultura popular moderna
  • El episodio de Polifemo: cuando la inteligencia triunfa
  • ¿Por qué seguimos leyendo La Odisea?
  • Todos somos Odiseo
  • Fuentes y bibliografía sobre La Odisea
    • Fuentes primarias
    • Estudios críticos y análisis académicos
    • Cuestión homérica y tradición oral
    • Interpretaciones temáticas y filosóficas
    • Legado e influencia en literatura posterior
    • Recursos en mitología griega relacionados
    • Recursos digitales y bases de datos
  • Preguntas frecuentes sobre La Odisea
    • ¿Cuál es la diferencia entre «Odiseo» y «Ulises»?
    • ¿Homero realmente escribió La Odisea?
    • ¿Cuánto tiempo duró el viaje de Odiseo desde Troya hasta Ítaca?
    • ¿Por qué Odiseo rechaza la inmortalidad que le ofrece Calipso?
    • ¿Qué significa el episodio de las Sirenas?
    • ¿Por qué Polifemo maldice a Odiseo?
    • ¿Quién es Penélope y por qué es importante?
    • ¿Qué es «la cuestión homérica»?
    • ¿Es La Odisea un viaje real o una alegoría?
    • ¿Por qué La Odisea sigue siendo relevante en el siglo XXI?

La Odisea, una epopeya que sigue viva después de 2.700 años

Lo clásico nunca muere, sencillamente porque responde a verdades que no envejecen. Mientras más antiguo es algo, más vivo parece resultarnos, como si el tiempo no lograse tocarlo. La Odisea, esa epopeya gemela de La Ilíada que se escribió alrededor del siglo VIII a.C., es quizás el mejor ejemplo de esta paradoja extraordinaria. Lleva más de 2.700 años entre nosotros, pero no como un fósil académico guardado en museos, sino como un espejo en el que cada generación se reconoce a sí misma.

¿Qué la mantiene viva? Porque La Odisea no habla únicamente de una guerra antigua o de un regreso a casa, trata sobre la vida misma, sobre nuestras propias batallas internas. En sus páginas encontramos nuestros propios cíclopes, esas montañas que parecen imposibles de escalar, nuestras sirenas personales, esas tentaciones que nos desvían del camino, las decisiones imposibles que nos definen como personas.

Cada lector, sin importar la época en que viva, encuentra en Odiseo a sí mismo. Lo ve enfrentándose al caos, cediendo a la tentación, perdiendo amigos en el camino, cuestionando si alguna vez llegará a casa.

En este artículo haremos algo diferente. No vamos a memorizar datos como estudiantes de secundaria que deben pasar un examen. Vamos a explorar juntos, a investigar realmente, a preguntarnos qué hace que La Odisea haya capturado la imaginación humana durante casi tres milenios. Porque eso es lo fascinante: no es que la conozcamos, es que la amamos.


Homero, los bardos y el misterio del autor más famoso de Occidente

El enigma de un nombre

Homero es el escritor más célebre de toda la literatura occidental. También es uno de los más misteriosos y eso es lo irónico: sabemos que su nombre es prácticamente sinónimo de genio literario, pero no estamos seguros de si fue una persona real, un nombre colectivo o simplemente una leyenda que creció con el tiempo.

Lo que sí sabemos con total certeza es que La Ilíada y La Odisea comenzaron como historias orales. Imagina esto: en las plazas de la Antigua Grecia, en los banquetes de los nobles, en los festivales religiosos, un bardo llamado aedo se paraba frente a la gente y recitaba estas epopeyas de memoria. No había libros. La historia existía en la voz del poeta y en la memoria colectiva de quienes lo escuchaban.

Lo que no sabemos, y aquí es donde comienza el misterio, es si Homero fue un hombre de carne y hueso o si fue el nombre que los griegos antiguos dieron a esa tradición viva, a esos bardos que durante generaciones perfeccionaron y transmitieron estas historias.

homero poeta griego
Homero, autor de La Ilíada y La Odisea. Crédito: Depositphotos.

La cuestión homérica: el debate que lleva 200 años sin resolverse

Este es uno de los grandes debates de la crítica literaria clásica y es tan apasionante como parece. Los eruditos han pasado siglos analizando estos textos con lupa, buscando pistas. Algunos señalan variaciones en el estilo entre diferentes secciones del poema, como si diferentes manos hubiesen escrito partes distintas. Otros notan que ciertos versos se repiten constantemente, lo que es típico de la poesía oral, donde las frases memorables se usan una y otra vez para ayudar al público a recordar.

Algunos académicos defienden que fue una única persona extraordinaria quien escribió ambas epopeyas, un genio literario cuyo nombre fue Homero. Otros argumentan que fue el trabajo colectivo de múltiples bardos a lo largo de siglos, que luego fue compilado en un texto definitivo.

Lo importante, y esto quizás es lo más bonito, es que no importa realmente. Independientemente de quién o quiénes escribieron La Odisea, lo que tenemos es una obra que emergió de la tradición oral griega, refinada durante siglos, pulida por generaciones de narradores que sabían exactamente cómo tocar el corazón de su audiencia.

Del fuego de las voces a la tinta en el papiro

Alrededor del siglo VIII a.C., algo significativo sucedió en Grecia: los griegos adoptaron el alfabeto y comenzaron a escribir. En algún momento de ese proceso, alguien decidió que estas historias que vivían en la memoria y en la voz de los bardos debían ser preservadas para siempre en papiro. Fue un acto de conservación, sí, pero también de transformación. La epopeya cambió de naturaleza.

Cuando un bardo recitaba La Odisea, ajustaba el ritmo según su público, quizás añadía una pausa dramática aquí, un énfasis ahí, interpretaba los personajes. Cada actuación era ligeramente diferente. Pero una vez escrito, el texto se fijó para siempre. Se convirtió en algo inmutable, pero también en algo que podía viajar, que podía leerse en soledad, que podía transcender el momento de la performance oral.

La Odisea está escrita en hexámetro dactílico, el metro clásico de la poesía épica griega. No es una elección estilística aleatoria: ese ritmo específico, ese patrón de sílabas largas y cortas, ayuda al memorista, genera un hipnótico flujo rítmico, facilita que se recite sin caer en la monotonía. Incluso ahora, leyendo La Odisea en traducción, sin ese metro original, podemos sentir ese pulso subyacente, ese heartbeat poético que late bajo las palabras.

La estructura: comenzar en medio de la tormenta

A diferencia de cómo hoy escribimos historias, La Odisea no comienza con «Érase una vez» o con una escena de infancia que nos presente el protagonista. No, Homero o quien escribió esto era demasiado inteligente para eso.

La Odisea comienza in media res, que significa literalmente «en el medio de las cosas». El poema empieza diez años después de que Odiseo abandonara Troya. Imagina: la guerra ha terminado, ha pasado una década, Odiseo sigue atrapado en la isla de la diosa Calipso, prisionero del amor de una inmortal y aquí es donde entramos nosotros a la historia, en medio del caos, sin tiempo para aburridas introducciones.

Esta es una técnica revolucionaria para su época. Siglos más tarde, Dante usaría este mismo recurso y Virgilio también. Los escritores renacentistas lo adoptarían. Es como si Homero hubiese descubierto la fórmula mágica para enganchar a una audiencia: no les des tiempo para respirar, lánzalos directamente al conflicto, al movimiento, a la urgencia.

Los estudiosos han dividido La Odisea en tres actos, aunque los griegos antiguos la dividían en 24 libros o cantos (prácticamente capítulos). Es útil pensar en esos tres movimientos porque cada uno cuenta una historia dentro de la historia más grande.

el arco de odiseo era su principal arma.
Odiseo. Crédito: Depositphotos.

Primera parte: la búsqueda del hijo (Telemaquía)

Mientras Odiseo está atrapado en una isla distante, en casa sucede algo completamente diferente. En Ítaca, el reino de Odiseo, la reina Penélope y su hijo Telémaco están bajo asedio. No un asedio militar, sino algo más sutil y devastador: decenas de pretendientes han invadido el palacio, comiendo la comida, bebiendo el vino, consumiendo los recursos del reino, todos esperando que finalmente Penélope se resigne a elegir esposo porque, bueno, ¿quién cree que Odiseo sigue vivo después de diez años?

Aquí es donde Atenea interviene. La diosa de la sabiduría, siempre un paso adelante, siempre conspirando en favor de sus favoritos, convence a Zeus para que permita el regreso de Odiseo. Mientras envía a Hermes a liberarlo de Calipso, Atenea se disfraza de un rey amigo llamado Mentes y va a visitar a Telémaco en Ítaca. En uno de esos encuentros que parecen casuales pero que cambiarán todo, Atenea convence al joven príncipe de que busque a su padre.

Lo interesante aquí es que el viaje de Telémaco no es simplemente un preludio, una introducción para pasar el tiempo mientras Odiseo navegaba. Es el arco completo de un joven que se convierte en hombre. Telémaco viaja a Pilos, donde el anciano rey Néstor le narra historias sobre la caída de Troya, sobre cómo Agamenón fue asesinado a su regreso. Luego viaja a Esparta, donde el rey Menelao y la hermosa Helena lo reciben. En Esparta, en un momento de intimidad épica mientras cenan, Telémaco descubre algo crucial: su padre no está muerto, sino atrapado en la isla de la diosa Calipso.

Es un viaje paralelo al de Odiseo, ¿lo ves? Ambos buscan algo. Ambos crecen. Ambos están tratando de encontrarse a sí mismos mientras buscan a los demás.

Segunda parte: el regreso más largo de la historia

Hermes llega a la isla de Calipso con un mensaje de Zeus que no puede ser ignorado: suelta a Odiseo. La diosa, que ha mantenido al héroe como su amante durante siete años, quizás incluso lo ama, debe dejarlo ir. No es una escena fácil, pero obedece.

Odiseo construye una balsa improvisada, se hace a la mar, pero Poseidón, el dios del océano, no ha olvidado que su hijo Polifemo fue cegado por Odiseo. El dios desata una tormenta que destruye la balsa y casi ahoga al héroe. Odiseo nada durante días, exhausto, hasta que finalmente llega a la isla de los feacios, una tierra de gente hospitalaria y civilizada.

Aquí comienza lo mejor de La Odisea. El rey de los feacios, Alcínoo, lo recibe sin saber quién es realmente (Atenea lo mantiene con apariencia de mendigo por razones tácticas). Esa noche hay un banquete y un poeta llamado Demódoco canta sobre la guerra de Troya. Odiseo, al escuchar las historias sobre esa guerra en la que él jugó un papel tan central, comienza a llorar. Alcínoo, curioso, le pide que se revele.

Es entonces cuando Odiseo cuenta todo. Y quiero decir todo. Los últimos diez años, todas las cosas que ha visto, todo lo que ha sufrido. Es como si la represa del silencio finalmente se rompiera.

Primero están los cicones, una ciudad que Odiseo saquea en su huida de Troya. Obtiene botín, pero también la venganza. Algunos de sus hombres mueren. Es una nota temprana, sombría: la gloria de la guerra es frágil, sangrienta y viene con un precio que no siempre se paga de inmediato.

Luego llegan a la isla de los lotófagos, una tierra pacífica donde crece una flor mágica llamada loto. Quienes la prueban olvidan todo: su hogar, su familia, su propósito de vida. Simplemente existen en una bruma de felicidad narcótica. Odiseo debe literalmente arrastrar a sus hombres de vuelta al barco, luchando contra su propia tentación. Es una advertencia sobre los peligros de la apatía, de cómo la comodidad puede anestesiar la voluntad, de cómo perder el propósito es perder la vida.

Pero el episodio verdaderamente memorable, el que todos recuerdan, es el de Polifemo, el cíclope.

Odiseo y sus hombres llegan a una isla donde viven los cíclopes, criaturas enormes, salvajes, sin ley ni civilización. Descubren una cueva. Adentro encuentran queso fresco, leche, todo cuidadosamente almacenado y se quedan esperando al dueño. Cuando llega Polifemo, el hijo de Poseidón, es una visión aterradora: un gigante con un único ojo, tan enorme que usa un árbol entero como bastón.

Polifemo cierra la entrada de la cueva con una roca que ni todos los hombres juntos podrían mover. Luego comienza a devorar a los marineros de Odiseo, dos de ellos, masticando sus huesos como si nada. Es el horror puro. Es el momento en que la fuerza bruta gana.

Pero es también el momento en que brilla la inteligencia de Odiseo. Porque él sabe, con absoluta claridad, que no puede vencer a Polifemo en combate directo. ¿Cómo luchas contra un ser tres veces más grande que tú? No puedes. Así que Odiseo hace lo que siempre hace: piensa.

Con el vino fuerte que había traído, emborracha a Polifemo completamente hasta que el cíclope cae dormido. Entonces Odiseo y sus hombres cogen un bastón de madera puntiagudo, lo endurecen en el fuego hasta que brilla rojo y lo clavan en el único ojo de Polifemo mientras duerme. El cíclope despierta gritando, cegado completamente, y los otros cíclopes afuera, oyendo sus gritos de dolor, preguntan qué está pasando. Polifemo grita: «¡Nadie me está hiriendo! ¡Nadie me está atacando!» Porque esa es la mentira genial que Odiseo le dijo: su nombre era Nadie. Así que los otros cíclopes se van, pensando que no hay nada que puedan hacer contra un ataque divino.

Hasta aquí, es brillante. Puro ingenio contra fuerza bruta.

Pero entonces, cuando escapan, cuando están en la seguridad del barco remando lejos de la costa, Odiseo comete un error colosal: grita hacia la orilla: «¡Soy Odiseo de Ítaca!» Necesitaba que se supiera. No podía permitir que Polifemo creyera que fue derrotado por «Nadie». Su gloria, su nombre, su reputación, eran más importantes que su seguridad futura.

Polifemo, ahora sabiendo quién lo cegó, ruega a su padre Poseidón que se vengue. Y Poseidón escucha. La maldición es específica: que Odiseo sea torturado en su viaje de regreso, que pierda a todos sus hombres, que sufra años de navegación. Esta maldición perseguirá a Odiseo durante los siguientes diez años de su vida. Una década de sufrimiento por un momento de orgullo.

Es una lección que La Odisea no deja pasar desapercibida: la inteligencia sin humildad es arrogancia y la arrogancia siempre cobra su precio.

Después vienen otras islas. Eolo, el guardián de los vientos, les da un odre de cuero que contiene todos los vientos malignos, dejando solo el favorable. Están casi en casa cuando la curiosidad o el miedo hace que los hombres abran el odre, pensando que contiene oro. Los vientos se desatan. Vuelven al punto de partida. Es un recordatorio de cuán frágil es el progreso.

Luego están los lestrigones, gigantes que destruyen todos los barcos excepto el de Odiseo. Casi todas sus naves se hunden. Solo sobrevive una. La pérdida es devastadora, personal.

Circe es diferente. Es una diosa, una bruja, y cuando la mayoría de los hombres de Odiseo comen su comida mágica, se transforman en cerdos. Solo uno escapa para avisarle a Odiseo. Con la ayuda de Hermes, quien le da una hierba mágica llamada moly, Odiseo confronta a Circe y la obliga a devolver a sus hombres a su forma humana.

Pero lo interesante aquí es que Odiseo se queda un año con Circe. No porque esté prisionero, se queda porque la ama, porque cede a la tentación, a la comodidad, al deseo. La Odisea reconoce algo que muchas historias de aventuras no: que no todos los retrasos en nuestro viaje son impuestos contra nuestra voluntad. Algunos son elecciones del corazón y eso los hace más complicados, más reales.

Antes de partir, Circe le advierte de lo que vendrá. Debe descender a los infiernos para consultar al adivino Tiresias, el único que puede revelarle el futuro. Es una secuencia sobrenatural donde Odiseo ve los espíritus de sus compañeros caídos en Troya, donde habla con héroes legendarios, donde toca el corazón mismo del misterio griego: la muerte, el más allá, lo desconocido.

Luego están las sirenas. Circe advierte a Odiseo sobre ellas: criaturas divinas cuyo canto es irresistible. Quienes lo escuchan pierden la razón y se despeñan. Es la tentación personificada, la belleza que mata.

odiseo y las sirenas
Ulises y las sirenas

Odiseo se da cuenta de que no puede simplemente no escuchar. Quiere experimentar, quiere comprender, quiere saber qué es eso que hace que los hombres se lancen voluntariamente a la muerte. Así que ordena a sus hombres que se llenen los oídos con cera y se hagan sordos. A él mismo le ordena que lo aten al mástil. De esta forma, Odiseo puede oír la belleza incomparable del canto de las sirenas sin perder la vida. Es una imagen perfecta de quién es Odiseo: alguien que desea experimentarlo todo, comprender el mundo en su totalidad, pero que también sabe exactamente dónde está la línea entre la experiencia y la auto-destrucción.

Después vienen Escila y Caribdis, dos monstruos entre los que Odiseo debe navegar. Escila tiene múltiples cabezas y devora marineros. Caribdis es un remolino que traga barcos enteros. Odiseo tiene que elegir entre dos males y elige el menos malo: pasa por Escila. Seis de sus hombres mueren siendo devorados. Es una decisión terrible, pero es la única que le permite sobrevivir. A veces, la vida es elegir entre catástrofes.

Finalmente llegan a la isla de Helios, el dios sol. Sus hombres, hambrientos, desmoralizados, cansados, devoran las reses sagradas del dios. Zeus, furioso, desata un rayo. Solo Odiseo sobrevive, agarrado a un pedazo de madera, naufragando de nuevo, siendo arrastrado a la isla de Calipso, donde ha estado los últimos siete años cuando la epopeya comienza.

Así termina el relato de Odiseo en el banquete feacio. Sus oyentes están hipnotizados, maravillados. El rey Alcínoo, profundamente movido, ofrece a Odiseo una nave para que finalmente regrese a Ítaca.

Tercera parte: el regreso a casa y la venganza

Telémaco abandona Esparta durante la noche, viajando hacia una emboscada que han preparado los pretendientes (que no ha ocurrido gracias a la intervención de Atenea). Padre e hijo se encuentran en secreto en Ítaca. Odiseo se revela y juntos planean su venganza.

Odiseo entra en su propio palacio disfrazado de mendigo. Los pretendientes lo insultan, lo golpean, lo escupen. Es una humillación calculada, una prueba de fuego. Penélope, cansada de esperar, finalmente decide que es hora de elegir esposo. Propone un concurso: solo quien logre tensar el arco de Odiseo y pasar una flecha a través de doce ojos de hacha será digno de casarse con ella y gobernar Ítaca.

Uno a uno, los pretendientes intentan, pero ninguno lo logra. Algunos ni siquiera pueden levantar el arco. Cuando llega el mendigo (Odiseo), todos se burlan. Pero Odiseo tensa el arco sin esfuerzo, como si fuera lo más natural del mundo y clava la flecha perfectamente.

Entonces sucede lo inevitable: la batalla. Odiseo, con la ayuda de Telémaco y de sus sirvientes más leales, asesina a todos los pretendientes. Es violento, es brutal, es casi genocidio. Los pretendientes mueren suplicando, sin posibilidad de defensa, porque Odiseo controla completamente el espacio.

odiseo regresa a casa
El regreso a casa de Odiseo. Crédito: Dominio Público.

Luego viene el momento que toda la epopeya ha estado esperando: Odiseo se revela ante Penélope. Pero Penélope es inteligente, no ingenua. Lo prueba primero, exigiéndole que nombre detalles íntimos que solo el verdadero Odiseo conocería sobre el lecho que compartían. Solo cuando está completamente segura, lo reconoce. Se reúnen después de 20 años y la epopeya permite que ese momento simplemente sea lo que es: profundo, silencioso, lleno de todo lo que no se ha dicho durante dos décadas.

Odiseo visita a su padre Laertes, ahora viejo y retirado del poder. Los familiares de los pretendientes asesinados quieren venganza y preparan una batalla final. Pero Atenea interviene, poniendo fin al conflicto y declarando la paz. La epopeya termina no con gloria, sino con reconciliación, con orden restaurado.

Los arquetipos: quiénes son los personajes de La Odisea

Odiseo: el hombre que piensa

Odiseo no es el guerrero más fuerte de Grecia. En La Ilíada, cuando aparece, es un soldado respetado, pero no es Aquiles. Aquiles es la fuerza pura, la rabia sin limites, la gloria en la batalla. Odiseo es diferente. Odiseo es el pensador, el estratega.

En griego, se le llama «polytropos», que significa algo así como «el de múltiples aspectos», y también «metis», que es inteligencia no solo intelectual sino estratégica, astucia, la capacidad de pensar tres pasos adelante. Odiseo es el que inventa el Caballo de Troya, esa estratagema que termina la guerra cuando diez años de batalla no lo habían logrado. Es el negociador, el político, el hombre que sabe que la fuerza bruta rara vez es la solución.

Pero es también profundamente humano, propenso a errores. Comete el pecado de orgullo con Polifemo cuando grita su nombre. Se queda un año en la isla de Circe porque la ama y cede a la tentación. Se sienta a llorar recordando Ítaca, algo que un guerrero de pura fuerza nunca haría. Odiseo es la inteligencia y la humanidad en conflicto constante.

historia caballo de troya
Pintura del Caballo de Troya, hecha por Motte en 1874. Crédito: Depositphotos

Penélope: la mujer que esperó inteligentemente

Penélope rara vez aparece en la mayoría de las narraciones de La Odisea, pero eso es un error de lectura. Mientras Odiseo está en Feacia contando historias, Penélope está ejecutando su propio plan brillante. Ha prometido a los pretendientes que elegiría esposo cuando terminara de tejer un sudario funerario para su suegro, Laertes. Durante el día teje y durante la noche, en secreto, desteje lo que ha hecho. Ha mantenido este engaño durante años.

Penélope es el paralelo femenino de Odiseo. Ambos usan inteligencia para sobrevivir, ambos son astutos. Ella no es la esposa pasiva que espera; es estratégica, activa, en control de su propio destino dentro de los límites que le permite su mundo. Cuando finalmente pone a prueba al «Odiseo» con preguntas sobre detalles íntimos, está siendo exactamente como él: cautelosa, verificadora, no dispuesta a aceptar las cosas al valor nominal.

Telémaco: el niño que se convierte en hombre

Telémaco comienza como un joven débil, acosado por los pretendientes, sin padre, cuestionando su propia identidad. «¿Quién soy yo sin padre?» es la pregunta tácita de su parte de la epopeya. A través de su viaje, viaja hacia Pilos, hacia Esparta, habla con reyes legendarios, escucha historias sobre la guerra de Troya, busca a su padre, pero más importante que nada, se busca a sí mismo.

Este es un viaje de formación, lo que los griegos llamaban paideia, educación integral no solo de la mente sino del carácter completo. Cuando finalmente se reúne con su padre, ya no es un niño, es un hombre, es un guerrero. Es alguien.

Atenea: la diosa que ama a los hombres inteligentes

Atenea aparece constantemente a lo largo de La Odisea, siempre disfrazada, siempre conspirando, siempre un paso adelante. No interviene en batallas físicas, aunque hace eso en La Ilíada. Aquí, en La Odisea, actúa más como mentora, como brújula moral, como la voz de la razón.

Representa la sabiduría, la estrategia, la razón sobre la emoción. Su apoyo constante a Odiseo sugiere que, cuando se usa correctamente, la inteligencia tiene el favor divino. El universo recompensa a quienes piensan.

Poseidón: el dios que no olvida

Poseidón es la maldición sobre Odiseo. Su hijo Polifemo fue cegado y el dios nunca lo olvida. La maldición que causa es lo que prolonga el viaje diez años más. Poseidón no es un dios maligno, exactamente, es principalista. Protege a su hijo, incluso si ese hijo es un caníbal. Representa las fuerzas más allá de nuestro control, la naturaleza, el destino, la venganza cósmica que no necesariamente es justa, pero es inevitable.

Los temas que hacen que La Odisea siga siendo relevante

El viaje como metáfora de vivir

La Odisea es fundamentalmente sobre un viaje, pero no es un viaje de conquista como los de Alejandro o Cristóbal Colón. Es un viaje de regreso. Odiseo no busca nuevas tierras, nuevas gloria o imperio. Busca casa.

Y aquí es donde toca algo universal. Todos nacemos en un lugar, en una familia, en una comunidad que nos define, pero la vida nos aleja. Nos educamos, trabajamos, viajamos, nos enamoramos, experimentamos y en algún punto nos damos cuenta de que queremos regresar. Pero nunca regresamos al lugar que dejamos, regresamos transformados.

Los obstáculos en el viaje de Odiseo, Polifemo, las sirenas, Escila y Caribdis, son nuestros propios obstáculos, los gigantes de nuestros miedos, las tentaciones que nos desvían, los peligros que requieren que sacrifiquemos algo para sobrevivir.

La nostalgia: el dolor del viaje de regreso

En griego antiguo, «nostos» significa regreso a casa, y «algos» significa dolor. Nostalgia, entonces, es literalmente «el dolor del regreso». Es una emoción que pocas culturas entienden o nombran tan bien como los griegos.

La Odisea es la epopeya de la nostalgia. Odiseo constantemente llora por Ítaca, por Penélope, por su hijo. A veces parece que pasa más tiempo llorando que navegando. Pero no es debilidad, es profundidad emocional, es la marca de alguien que amó algo tanto que la separación duele físicamente. El verdadero héroe no es el que nunca siente, sino el que siente profundamente y actúa a pesar de ese dolor.

Rechazar la inmortalidad: la reafirmación de ser humano

Una de las escenas más importantes de La Odisea, aunque es quieta y sin acción, es cuando Odiseo rechaza la oferta de Calipso. La diosa le ofrece todo: eternidad, juventud perpetua, comodidad, amor, el olvido de todo lo que lo duele. Solo tiene que quedarse con ella.

Odiseo dice no, elige regresar a una vida mortal, a Ítaca, a una esposa que ha envejecido mientras él no ha envejecido, a un hijo que no conoce, a un reino que ha sido usurpado. Elige mortalidad sobre divinidad.

Es una afirmación profunda de la humanidad. Dice que la mortalidad no es algo de lo que escapar sino algo que le da valor a la vida. El hecho de que Odiseo envejecerá, de que morirá, de que todo termina, es exactamente lo que hace que el viaje importe.

Penélope destejiendo en la noche, lo que tejía durante el día. Crédito: Depositphotos.

Xenia: la hospitalidad sagrada como ley moral

En la Antigua Grecia, xenia, la hospitalidad, no era simplemente cortesía, era un deber religioso. Los dioses mismos podían viajar disfrazados como mendigos, probando a los mortales. Ofender a un huésped era ofender a Zeus.

La Odisea está estructurada alrededor de encuentros de hospitalidad. Alcínoo recibe a Odiseo como huésped, sin saber quién es. Circe lo recibe. Pero los pretendientes que ocupan el palacio de Odiseo, que consumen sus recursos, que lo hacen sin invitación, violan xenia completamente. Su muerte posterior es castigo por esa violación.

Para Odiseo, el viaje es una serie de encuentros donde él es el huésped. Aprende humildad. Aprende que la supervivencia depende de la bondad de extraños.

Lecturas profundas: análisis de La Odisea

El soldado se convierte en sabio

Odiseo es un veterano que ha pasado diez años luchando en Troya. El hombre que regresa a Ítaca ha visto cosas que lo han cambiado. Su hijo es adulto ahora, su esposa ha envejecido y su reino ha sido invadido. Su hogar no es el mismo porque él no es el mismo.

El viaje no es solo movimiento geográfico, es transformación psicológica. Odiseo aprende empatía, paciencia, vulnerabilidad. No deja de ser guerrero, pero se convierte en algo más: un sabio. Alguien que comprende que la vida no es una serie de batallas que ganar, sino un viaje que recorrer.

Cada obstáculo es una iniciación

En las religiones antiguas, la iniciación era central. Se creía que ciertos conocimientos, ciertos cambios interiores, solo podían ganarse a través de la adversidad controlada. Pasabas por las pruebas de los Misterios de Eleusis y emergías transformado.

La Odisea funciona así, fonde cada obstáculo es una iniciación. Superar el loto requiere disciplina, vencer a Polifemo requiere inteligencia, resistir a las sirenas requiere autoconocimiento y navegar entre Escila y Caribdis requiere aceptar que a veces no puedes ganar completamente.

Odiseo regresa a Ítaca no como el mismo hombre que partió, sino iniciado en las verdades profundas de la existencia humana.

La realidad múltiple: ¿sucedió realmente?

Toda la sección de aventuras, todo lo que hace que La Odisea sea memorable, es contado por Odiseo mismo a los feacios. Es un relato retrospectivo. El «presente» de la epopeya es que Odiseo está contando historias, no viviéndolas.

Esto añade una capa interesante de realidad. ¿Son estas aventuras literalmente ciertas? ¿Polifemo realmente existió? ¿Las sirenas estaban allí? O ¿son estas transformaciones poéticas de un viaje más mundano, donde un marinero experimentó tormenta, perdió hombres, enfrentó peligros reales pero menos fantásticos?

La epopeya nunca responde. Quizás esa es la pregunta equivocada, quizás lo importante es el significado, no la literalidad.

La Odisea y La Ilíada: dos mitades de un todo

En qué se diferencian

La Ilíada es una epopeya de guerra, de batallas, de duelos entre guerreros. La Odisea es una epopeya de paz, de navegación, de regreso.

La Ilíada es episódica: batalla tras batalla, encuentro tras encuentro. La Odisea tiene un arco claro: salida de Calipso, viaje con obstáculos, regreso a casa, venganza, reconciliación.

La Ilíada celebra a Aquiles, que elige gloria y muerte joven. La Odisea celebra a Odiseo, que elige vida larga, sabiduría, regreso a casa.

Geográficamente, La Ilíada ocurre en un lugar (la playa de Troya) durante diez años. La Odisea es movimiento constante, viaje sin fin, el mar como personaje en sí mismo.

Lo que comparten

Ambas emergieron de la tradición oral griega, ambas están escritas en hexámetro dactílico, ambas están llenas de epítetos fijos que se repiten constantemente («Odiseo de múltiples ardides», «Atenea de ojos grises»). Las dos tienen dioses interviniendo constantemente en los asuntos de los mortales, tratan la gloria, el kleos, como el valor más alto, aunque La Odisea redefine esa gloria como inteligencia y sabiduría, no solo valor marcial.

La Odisea en el mundo: su influencia inmortal

Los escritores antiguos que la copiaron

Virgilio escribió La Eneida parcialmente como continuación de La Odisea, fusionando la caída de Troya con la fundación de Roma. Dante, siglos después, colocó a Odiseo en el Infierno en La Divina Comedia, castigado por sus mentiras y astucias. Es una interpretación medieval cristiana que rechaza completamente los valores paganos de Odiseo.

Los modernos que la rehacieron para su época

James Joyce escribió Ulysses, modernizando La Odisea en un único día en Dublín, 16 de junio de 1904. Leopold Bloom es el Odiseo moderno, pero su viaje de regreso a casa es completamente interior, psicológico.

Nikos Kazantzakis escribió una secuela de 33.000 líneas donde Odiseo, insatisfecho con la vida domesticada, vuelve a partir, incapaz de contentarse con simplemente quedarse en casa.

En la cultura popular moderna

La Odisea ha sido adaptada en películas (desde las primeras películas mudas hasta producciones modernas), en televisión, en novelas gráficas, en videojuegos. El «viaje del héroe» que Joseph Campbell identificó como estructura universal de las historias se basa directamente en el arquetipo de La Odisea.

El episodio de Polifemo: cuando la inteligencia triunfa

Merecemos detenernos y realmente descomponer este momento porque es el corazón de quién es Odiseo y qué lo hace diferente de otros héroes.

Polifemo vive solo en una cueva, sin ley, sin comunidad, sin civilización. Cuando Odiseo y sus hombres entran, es una violación de propiedad privada, aunque no lo entienden así en el momento. Polifemo regresa, los atrapa y comienza a devorar a los hombres.

polifemo el ciclope al que enfrento odiseo
Polifemo y Odiseo. Crédito: Depositphotos.

Aquí es donde el héroe de fuerza haría algo heroico pero probablemente fallido: atacar, luchar, morir gloriosamente. Odiseo hace algo diferente: piensa.

Emborracha al cíclope con vino fuerte. Luego, él y sus hombres endurecen un bastón de madera en el fuego hasta que está al rojo vivo y lo clavan en el único ojo de Polifemo. El cíclope despierta gritando, ciego, llamando a los otros cíclopes. Pero como les dijo que su nombre era «Nadie», cuando Polifemo grita «¡Nadie me está atacando!», los otros simplemente se van.

Es un acto de puro ingenio contra la fuerza bruta. Es como si Homero estuviese diciendo explícitamente: la mente es más poderosa que el músculo.

Pero luego, cuando escapan, cuando están seguros en el barco, Odiseo grita su verdadero nombre: «¡Soy Odiseo de Ítaca!» No podía permitir que el crédito fuera para «Nadie». Necesitaba que su gloria, su nombre, su reputación, fuesen conocidos.

Y esa necesidad lo destruye prácticamente. Polifemo, ahora sabiendo quién lo cegó, ruega a su padre Poseidón que lo castigue. Y Poseidón, el dios del mar, hace exactamente eso. La maldición es precisa: que Odiseo navegue durante años más, que pierda a todos sus hombres, que sufra constantemente.

Es una lección moral pura: la inteligencia sin humildad es simplemente arrogancia, y la arrogancia siempre cobra su precio. A veces el precio es diez años más de sufrimiento.

¿Por qué seguimos leyendo La Odisea?

Podría parecer absurdo que en el siglo XXI, en plena era digital, sigamos leyendo una epopeya de hace 2.700 años. Pero aquí está la razón: porque trata de cosas que no han cambiado.

Todas las personas enfrentan obstáculos en la búsqueda de lo que valoran. Todas experimentan nostalgia, ese dolor de separación. Todas luchan entre el deber y el deseo. Odiseo debe regresar a Ítaca, pero desea quedarse con Circe, es la batalla eterna entre lo que debes hacer y lo que quieres hacer.

La Odisea también ofrece una definición de heroísmo que es completamente diferente a la que estamos acostumbrados. No es sobre ser el más fuerte en la batalla, es sobre inteligencia, paciencia, vulnerabilidad emocional. En un mundo de superhéroes y espectáculo, La Odisea ofrece algo más quieto pero infinitamente más profundo: un modelo de heroísmo basado en la supervivencia y la transformación.

Además, trata la amistad (Odiseo y sus hombres), el amor (Odiseo y Penélope), la paternidad (Odiseo y Telémaco) con una seriedad que permite. No son subtramas, son el corazón de la historia.

Todos somos Odiseo

Homero, o quien escribió esto, compuso una historia sobre un viaje, pero La Odisea es más que eso. Es una meditación completa sobre qué es vivir, qué significa ser humano, qué buscamos realmente.

Todos somos Odiseo, viajando a través de un mundo lleno de tentaciones y obstáculos, tratando de encontrar nuestro camino de regreso. Todos somos Telémaco buscando identidad, buscando padre, buscando significado. Todos somos Penélope, esperando, tejiendo nuestros planes, destejiendo los que no funcionan, tratando de mantener algún control en un mundo que parece estar fuera de control.

Después de 2.700 años, no hemos dejado de ser griegos en este aspecto fundamental. Las historias que realmente importan son las de búsqueda, de regreso, de transformación a través del sufrimiento.

La Odisea nos enseña algo simple pero revolucionario: la vida no es una recta hacia la muerte, es un viaje circular. Salimos de un lugar, somos transformados por lo que experimentamos y deseamos regresar, pero nunca al mismo lugar, nunca como la misma persona. Ese es el verdadero nostos, el verdadero retorno: no al hogar físico, sino a nosotros mismos, transformados y reconciliados con quiénes realmente somos.


Explora más sobre mitología griega en Red Historia

  • Homero: el poeta que creó La Odisea.
  • La Ilíada: la epopeya gemela de La Odisea.
  • Odiseo: el héroe de la Odisea.
  • Mitología griega: guía completa sobre la mitología griega.
  • Guerra de Troya: análisis en profundidad sobre la guerra en la que participó Odiseo.
  • Héroes de la mitología griega: análisis y comparaciones entre héroes griegos.
  • Diccionario de mitología griega.

Fuentes y bibliografía sobre La Odisea

Fuentes primarias

En español:

  • Homero. La Odisea.

En inglés:

  • Homer. The Odyssey. Translated by Samuel Butler (dominio público, disponible online).

En griego antiguo:

  • Homer. Odysseia. Edición crítica de Helmut van Thiel. Hildesheim: Olms, 1991.

Estudios críticos y análisis académicos

  • de Jong, Irene J.F. A Narratological Commentary on the Odyssey. Oxford University Press, 2001.
  • Finley, Moses I. The World of Odysseus. Revised Edition, New York Review Books, 2002.
  • Kirk, Geoffrey S. Los poemas de Homero. Cambridge University Press, 1962.
  • Russo, Joseph. Homer and the Oral Tradition. Cornell University Press, 1997.
  • Lateiner, Donald. Sardonic Smile: Nonverbal Behavior in Homeric Epic. University of Michigan Press, 1995.
  • Gual, Carlos García. Introducción a la mitología griega. Alianza Editorial, 2003.
  • López Eire, Antonio. Poética homérica. Editorial Universidad de Salamanca, 1997.

Cuestión homérica y tradición oral

  • Lord, Albert B. The Singer of Tales. Harvard University Press, 1960.
  • Parry, Milman. The Making of Homeric Verse. Oxford University Press, 1971.
  • West, Martin L. The East Face of Helicon: West Asiatic Elements in Greek Poetry and Myth. Oxford University Press, 1997.
  • Foley, John Miles (editor). A Companion to Ancient Epic. Blackwell Publishers, 2005.

Interpretaciones temáticas y filosóficas

  • Konstan, David. Pity Reconsidered: Emotion in Classical Athenian Drama. Oxford University Press, 2001.
  • Lateiner, Donald & Clauss, James J. (editores). Pain and Its Transformations in Ancient Greece and Rome. Brill, 2015.
  • Segal, Charles. Singers, Heroes, and Gods in the Odyssey. Cornell University Press, 1994.
  • Pucci, Pietro. The Odyssey: Teller and Tale. Cornell University Press, 1987.

Legado e influencia en literatura posterior

  • Quint, David. Epic and Empire. Princeton University Press, 1993.
  • Hardie, Philip. Virgil’s Aeneid: Cosmos and Imperium. Oxford University Press, 1986.
  • Campbell, Joseph. The Hero with a Thousand Faces. 3rd Edition, Princeton University Press, 2008.
  • Joyce, James. Ulysses. Penguin Classics, 2000.
  • Kazantzakis, Nikos. The Odyssey: A Modern Sequel. Translated by Kimon Friar. Simon and Schuster, 1958.

Recursos en mitología griega relacionados

  • Grimal, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidós, Barcelona, 2010.
  • Rose, H.J. Handbook of Greek Mythology. E.P. Dutton, 1959.
  • Burkert, Walter. Greek Religion: Archaic and Classical. Blackwell, 1985.
  • Vernant, Jean-Pierre. The Origins of Greek Thought. Cornell University Press, 1982.

Recursos digitales y bases de datos

  • Theoi Greek Mythology: base de datos completa sobre mitos griegos
  • Classical Texts Library: textos griegos y romanos en línea
  • Perseus Digital Library: textos griegos originales con traducciones
  • JSTOR: acceso a artículos académicos sobre La Odisea
  • Google Scholar: motor de búsqueda académico gratuito

Preguntas frecuentes sobre La Odisea

¿Cuál es la diferencia entre «Odiseo» y «Ulises»?

Son el mismo personaje, pero con nombres en idiomas diferentes. «Odiseo» es el nombre griego (Ὀδυσσεύς – Odysseus), mientras que «Ulises» es la latinización del nombre, usada en la tradición romana y posteriormente en español. En la antigua Grecia, era conocido como Odiseo, pero en la Antigüedad tardía y la Edad Media, los escritores romanos y posteriores lo llamaban Ulises. Ambos términos son correctos, aunque «Odiseo» es más preciso históricamente.

¿Homero realmente escribió La Odisea?

Es una pregunta aún debatida por los eruditos clásicos. La «cuestión homérica» sugiere que La Odisea (y La Ilíada) fueron composiciones orales que evolucionaron durante generaciones, posiblemente compiladas por múltiples autores antes de ser transcritas alrededor del siglo VIII a.C. Algunos estudiosos creen que «Homero» fue una persona histórica, mientras que otros argumentan que fue un nombre colectivo para los bardos que desarrollaron estas epopeyas. Lo que es seguro es que emergen de la tradición oral griega.

¿Cuánto tiempo duró el viaje de Odiseo desde Troya hasta Ítaca?

Según La Odisea, el viaje de regreso duró 10 años. La guerra de Troya en sí duró otros 10 años. Entonces Odiseo estuvo ausente de casa durante aproximadamente 20 años en total. Su ausencia fue tan larga que su hijo Telémaco creció sin conocer a su padre, y los pretendientes invadieron su palacio esperando que estuviera muerto.

¿Por qué Odiseo rechaza la inmortalidad que le ofrece Calipso?

Calipso, una diosa marina, mantuvo a Odiseo en su isla durante 7 años, ofreciéndole amor, comodidad e inmortalidad. Pero Odiseo eligió rechazar la eternidad para regresar a Ítaca, donde envejecería y moriría como mortal. Esta decisión representa un rechazo a la divinidad en favor de la humanidad. Para Odiseo, una vida inmortal pero vacía de significado es inferior a una vida mortal llena de propósito, amor humano y conexión familiar.

¿Qué significa el episodio de las Sirenas?

Las sirenas representan la tentación seductora que puede destruir. Su canto es hermoso pero letal: quienes lo escuchan pierden el juicio y se despeñan. Odiseo maneja esto ingeniosamente: ordena a sus hombres que se llenen los oídos con cera para no escuchar, pero se hace atar al mástil para poder experimentar la belleza del canto sin perecer. Es una metáfora sobre cómo mantener equilibrio entre experiencia y autopreservación.

¿Por qué Polifemo maldice a Odiseo?

Odiseo ciega a Polifemo de forma brutal endureciendo un bastón, calentándolo en fuego y clavándolo en su único ojo. Cuando Odiseo y sus hombres escapan, Odiseo grita su verdadero nombre: «¡Soy Odiseo de Ítaca!» Quería que se conociera su gloria, que no creyeran que fue derrotado por «Nadie» (el nombre falso que había dado). Polifemo, sabiendo quién lo cegó, ruega a su padre Poseidón que se vengue. Esta maldición causa los 10 años adicionales de viaje y sufrimiento. Es una lección sobre las consecuencias del orgullo.

¿Quién es Penélope y por qué es importante?

Penélope es la esposa de Odiseo, reina de Ítaca. Mientras Odiseo viaja, ella es asediada por decenas de pretendientes que quieren casarse con ella, asumiendo que Odiseo está muerto. Penélope, inteligentemente, promete elegir esposo cuando termine de tejer un sudario funerario. Pero cada noche desteje lo que ha hecho durante el día, prolongando indefinidamente su decisión. Es un acto de fidelidad y astucia: fiel a Odiseo, pero lo suficientemente inteligente para no ser pasiva. Cuando finalmente Odiseo regresa, ella lo prueba para verificar su identidad antes de reconocerlo.

¿Qué es «la cuestión homérica»?

Es el debate académico sobre la autoría, fecha y composición de La Ilíada y La Odisea. Los argumentos incluyen variaciones estilísticas entre secciones, repeticiones formulaicas típicas de composición oral, e inconsistencias narrativas menores. Algunos eruditos defienden la autoría unificada de Homero, mientras que otros argumentan que múltiples autores contribuyeron. El debate ha sido central en los estudios clásicos desde el siglo XIX.

¿Es La Odisea un viaje real o una alegoría?

Probablemente ambas. Algunos estudiosos creen que La Odisea se basa en viajes reales marineros griegos, posiblemente mitologizados. Otros ven las aventuras (Polifemo, las sirenas, Circe) como principalmente alegóricas, representando desafíos psicológicos y morales. Lo importante es que funciona como una alegoría de la vida humana: todos navegamos por peligros, tentaciones y transformaciones en nuestro viaje hacia el hogar.

¿Por qué La Odisea sigue siendo relevante en el siglo XXI?

Porque trata problemas atemporales: búsqueda de identidad, nostalgia, amor, familia, pérdida, retorno, transformación personal. La Odisea define un tipo de heroísmo basado en inteligencia, resistencia y vulnerabilidad emocional, no solo en fuerza bruta. Además, estructuralmente, inspiró innumerables narrativas modernas (el «viaje del héroe» de Joseph Campbell). La epopeya enseña que la vida es un viaje, no una recta, y que el verdadero retorno es la transformación.

Tags: Historia de Grecia
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Comments 2

  1. Mauricio Lizana says:
    2 años ago

    Literatura clásica, origen poco claro,Narración estilo griega,didáctica

    Responder
  2. Carlos Lopez says:
    5 años ago

    Excelente esta pagina. Como me ha instruido.

    Responder

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