Arquitectura norteamericana en madera de las comunidades agrícolas de Cuba

arquitectura norteamericana madera
Arquitectura cubana estilo norteamericano basada en madera.

Se denomina arquitectura norteamericana en madera a las edificaciones de varios modelos de la tipología bungalow, similares a la de los pueblos del antiguo Oeste norteamericano, limitada en Cuba al marco de las colonias agrícolas fundadas por inmigrantes estadounidenses, canadienses e ingleses a partir de 1899, de las cuales algunas perduran hasta nuestros días.

Contexto histórico de la arquitectura norteamericana en Cuba

La intervención norteamericana en el conflicto bélico entre España y Cuba en 1898 y posteriormente la primera ocupación (hasta 1902), condicionaron en la Isla el flujo de migrantes anglosajones que, al ser favorecidos por una mañosa campaña anexionista – una vez culminado el período de ocupación – dio lugar al fomento de unas 37 comunidades agrícolas de colonos de este grupo étnico, de ellas se establecieron en el actual territorio de Las Tunas: Bartle y Omaja, ubicadas en la franja por donde pasó el Ferrocarril Central de Cuba.

Ambos asentamientos se poblaron durante las tres primeras décadas del siglo XX indistintamente por colonos estadounidenses, canadienses, escandinavos y, en menor cuantía, de otras nacionalidades.

La población foránea impuso elementos de su cultura material, especialmente en la esfera urbanística y arquitectónica propia de los asentamientos comunitarios del sur de los Estados Unidos, siguiendo una especie de estilo “anglosajón tropicalizado” dadas las condiciones naturales de Cuba.

La arquitectura con este perfil constituyó una tradición constructiva en estas comunidades durante el período 1902-1925, condicionado por la estabilidad de las inversiones norteñas en la agricultura comercial.

Para los granjeros o colonos asentados en esas colonias agrícolas era mucho más importante construir que ajustarse estrictamente al estilo arquitectónico popular del campesino norteamericano. No obstante, seguían determinadas normas estilísticas adecuadas al clima, la temperatura, la humedad relativa, el relieve y otros aspectos del macro entorno natural.

La compra de tierras para edificar en Cuba

Las compañías inversionistas que inician el proceso de compra de estas porciones de tierra cubana, la Cuban Realty Company Limited en Bartle y la Buenavista Fruit Company en Omaja, emplearon sus propios ingenieros para delimitar las propiedades adquiridas, así como el trazado del plano de los asentamientos, caracterizados por calles anchas, rectas y un área donde radicaría el cementerio, patrón establecido en este tipo de comunidad.

mapa colonia omaja cuba
Mapa de la Colonia de Omaja.

Planos como este sirvieron de elemento promocional fundamentalmente en Estados Unidos y Canadá, los cuales hacían alusión en la prensa a “ciudades” en Cuba, cuando en realidad se construían las primeras viviendas.

Como parte del confort urbanístico en los poblados, se materializó una red de servicios indispensables tales como establecimientos comerciales, estación de ferrocarril, escuelas, iglesias, hoteles, panaderías e instalaciones industriales, etc.

Variantes arquitectónicas

La vivienda era de tipo bungalow, construida por carpinteros del propio grupo étnico y la colaboración de otros miembros de la comunidad.

Esta tipología se limitaba en Cuba al marco de las colonias agrícolas no cañeras debido a la posición económica de sus propietarios, por debajo de los niveles de solvencia de los colonos dedicado al cultivo de la caña, y a la composición de los núcleos familiares (generalmente de 3 a 4 miembros), que fueron los que determinaron el nivel constructivo de las edificaciones.

De acuerdo con este nivel defino convencionalmente cuatro variantes de viviendas tipo bungalow, de las cuales se hace referencia a continuación, detallando elementos que las identifican.

Primera variante:

casa señorial madera
Casa señorial en madera, Cuba.

Viviendas denominadas casas señoriales, de dos plantas, generalmente con un desván que conforma un tercer nivel con miradores hacia cuatro puntos en el espacio.

La cimentación está basada en pilotes de madera o de hormigón con una altura de hasta de un metro y medio de la superficie del terreno, favoreciendo una mayor ventilación y evitando la humedad dentro del inmueble. En su interior, encontramos habitaciones espaciosas con alfombras en el piso y amplios portales en los alrededores.

De esta variante se registraron solo tres viviendas, una en Bartle y dos en Omaja.

De esta variante se destacan el Hotel Cuba y la casa de la familia canadiense Bull (ambas en Bartle). La segunda se construye en 1903 a un costo de 42 000 pesos y fue siempre la más ostentosa en la región. En Omaja lo fue la del norteamericano A. Homer Arter (Administrador de la Cuban Land).

Estas construcciones causaron sensación entre los cubanos durante mucho tiempo. De esta variante se conocen unas 10 viviendas en toda la franja central de Las Tunas.

Segunda variante:

casa biplanta pilares madera
Biplanta con pilares en madera.

Biplanta con pilares de madera de hasta un metro de altura, portales de menos amplitud al frente y los laterales, fundamentalmente en el primer nivel, en algunos casos un medio portal, con un número de habitaciones más reducido y menos espaciosas.

Tercera variante:

biplanta tipo rectangular
Biplanta tipo rectangular.

Biplanta tipo rectangular dispuestas en tiras o pareadas, montada en pilares de menos de medio metro de altura, con portal frontal en ambas plantas y techos de dos aguas, con un número de habitaciones que oscila de 8 a 10, con una amplitud aproximada de 4 x 3 m.

Estas estructuras por su forma fueron utilizadas indistintamente como vivienda, centros comerciales y de recreación.

Cuarta variante:

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Vivienda sencilla en madera en Cuba, de estilo norteamericano.

Vivienda sencilla montada en pilotes de muy baja altura, con uno o más portales de varias aguas en diversas combinaciones, utilizadas como establecimientos comerciales o de juego y vivienda a un mismo tiempo, o como vivienda solamente. Esta variante era la más difundida.

Características generales de la arquitectura en madera

Existen otros detalles de la tipología bungalow que se ponen de manifiesto en estas comunidades y que son propias de las cuatro variantes: protección de entresuelos con pelo de alambre o tablillas, empleo de madera machihembrada y otros tipos de entablados colocados en diversas posiciones, presencia de doble forro, cielo raso y piso pulimentado, el techo sobre entablado sostenido con alfajías y puertas medianamente grandes (generalmente de dos hojas) distribuidas, empleo de las puertas ventanas, escalón exterior hasta de 6 niveles.

Se emplean cristales en puertas y ventanas, adornadas en muchos casos con cortinas interiores. Algunas cocinas eran ambientadas con celosía de madera, que en muchos casos quedaban protegidas por colgadizos.

Varios elementos peculiarizan este tipo de arquitectura en el escenario rural. A saber: pocos elementos ornamentales de las estructuras, ausencia de habitaciones para servidumbre, estructuras complementarias aledañas a la vivienda como corrales para aves y ganado, cocheras, locales en forma de cobertizos y colgadizos para guardar aperos de labranza, monturas, almacenaje de productos agrícolas y comida para animales, entre otros, que en su conjunto influyen en la percepción y lectura de estas comunidades.

Obligados por la necesidad y favorecidos por el tipo de vivienda y el régimen de lluvia, la mayoría de los colonos construyeron aljibes de diferentes formas y ubicación -interior o exterior de la vivienda, abastecidos a través de canaletas. Su preponderancia en Omaja es debido a la mala calidad del agua en esa zona.

Elementos complementarios de la arquitectura

De los elementos complementarios exteriores se encuentran los barandajes en los portales, cercas, empleo de portones y vallas frente a los lugares públicos para amarrar caballos o mulas, entre otros. La pintura de varios colores, predominando el blanco cenizo, le daba una apariencia agradable además de una coherencia estilística, aunque muchas no se pintaban.

Asociado a la arquitectura se dispuso de espacios ajardinados en los solares y se fomenta el viverismo que incluye plantas frutales, hortalizas y ornamentales, influencia de la ideología del progreso y el pensamiento “civilizatorio” de sus portadores anglosajones.
Se introducen nuevos elementos de la flora: plantas ornamentales como el árbol quitasol, la brujita americana, variedades de croton y guásima de jardín (Alcalypha Wilkesiana), helecho Boston (Boston fern) y la tuya; propagaron la areca, la astronomia y una variedad de nopal traído de Estados Unidos.

Además, plantas medicinales como la hierba de San Juan y otras que pertenecen a la medicina tradicional y percepción mágico-religiosa de la familia cubana y otros grupos étnicos, lo cual marca cierta ruptura con el jardín rural tradicional (lirios, bugambilia, guanos silvestres, etc.), dando lugar a una especie de mestizaje tropical como contribución al proceso de culturación de la naturaleza.

Decadencia de la arquitectura norteamericana en madera

Al declinar la población norteña y crecer una nueva compuesta por diversas etnias, a la par del deterioro de las fuentes forestales de la zona, comienza a darse una ruptura del estilo inicial ante la imposibilidad económica de mantener la misma línea contractiva, agudizándose además el interés funcionalista por encima del estético.

Significación actual de la arquitectura norteamericana en Cuba

Es significativa la presencia de carpinteros cubanos seguidores del estilo norteamericano, del que solo tomaban algunos elementos referenciales sin llegar a la repetición exacta. De ahí que pudiera afirmarse que lo norteamericano y lo cubano convergen, donde lo extranjero se matiza de una arquitectura doméstica, de la cual han sobrevivido al deterioro y la destrucción inconsecuente, algunas sensibles huellas hasta nuestros días que permiten observar comparativamente el desarrollo dialéctico de la cultura cubana.

Este estilo ha sido utilizado como referente arquitectónico en la actualidad, en los llamados chalets de medio portal y en edificaciones fundamentalmente para la industria turística, en la que se emplean nuevos materiales constructivos y atributos estéticos y culturales, definiéndose con ellos elementos de una identidad cultural propia.

Sobre el autor:

Dr. José Guillermo Montero Quesada
Doctor en Ciencias Históricas
Centro de Estudios de la Universidad de Las Tunas. Cuba

Bibliografía

Montero Quesada, José Guillermo. Arquitectura anglosajona en Bartle y Omaja. Revista Quehacer de la Dirección Provincial de Cultura de Las Tunas, No. 6, 2015. ISSN 1681-9837.
– _______ La colonización anglosajona en la franja central de Las Tunas 1902-1935. Tesis en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Históricas. Universidad de Oriente. Santiago de Cuba, 2011. Publicada en sección de tesis de la Biblioteca virtual de EcuRed “Enciclopedia Cubana”. Depósito legal: 71205015310 y en bdigital.reduniv.edu.cu/fetch.php?data=585&type=pdf&id=585&db=2
– _______ Presencia anglosajona en la franja central de Las Tunas 1902 – 1935. Editorial Sanlope, Las Tunas, 2010. ISBN: 978-959-251-332-7

José Guillermo Montero Quesada

Doctor en Ciencias Históricas (Universidad de Oriente, Cuba, 2012). Licenciado en Historia y Ciencias Sociales (Holguín, 1992); Licenciado en Estudios Socioculturales (Las Tunas, 2010); Máster en Ciencias de la Educación (La Habana, 1998); Máster en Desarrollo Cultural Comunitario (Las Tunas, 2008); máster en Deportes de Combate (Centro de Estudios Nacional de Deportes de Combate, Holguín, 2009). Académico del Centro de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Las Tunas. Profesor Titular de la carrera de Estudios Socioculturales y miembro de Comité Académico de Programa de Formación Doctoral en Ciencias Históricas (Universidad de Holguín, Cuba).   Posee 25 años de experiencia en la docencia universitaria. Ha impartido numerosos cursos de maestría y de pregrado en varios países y tutorado más de un centenar de tesis de Grado en varias temáticas relacionadas con el perfil de la Historia, Cultura y Antropología. Ha obtenido importantes premios provinciales y nacionales en el campo de la Historia y otros perfiles de las ciencias humanísticas. Tiene numerosas publicaciones en libros y revistas especializadas en Cuba y otros países.

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