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Biografía de Clodoveo I, el primer rey franco

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Clodoveo I fue el primer rey franco, el que uniría casi todo el imperio y fundando la dinastía Real Merovingia, dándole al reino franco una cara política y religiosa la cual no había tenido hasta su reinado.

Además de esto, Clodoveo I sería el primer rey franco en convertirse al cristianismo, siendo este un hecho relevante ya que además de dar mayor fuerza a esta religión, llevó la región cristiana a los pueblos paganos de la galia.

El ascenso al poder de Clodoveo I comenzaría cuando cumplió 15 años, destacándose en varias campañas militares que llevarían a la expansión de su imperio y convirtiéndolo del Rey de los Francos Salios, al Rey de Todos los Francos.

Primeros años de Clodoveo I

Sobre las fechas de nacimiento, reinado, y todo lo referente a su vida, existen varias discrepancias entre los historiadores, tomándose como posible fecha de su nacimiento el año 466 de nuestra era.

El padre de Clodoveo I fue Childerico I, quien probablemente era hijo del anterior rey Meroveo, que le da nombre a la dinastía Merovingia.

Por otra parte, su madre era la princesa Basina de Turingia, quien junto a Childerico I protagonizaría uno de los escándalos más grandes de la época, pues rompió su primer matrimonio con el rey Basino de Turingia para quedarse junto a Childerico I, siendo Clodoveo I fruto de esta unión.

Chiderico I llegaría a conquistar a los germanos en el territorio de la actual Alemania cerca del 481 d.C., año cercano a su muerte, cuando Clodoveo I se corona Rey de los Francos Salios, contando cerca de 15 años de edad.

Batallas militares de Clodoveo I

Los éxitos que llevaron a Clodoveo I ser considerado el Rey de Todos los Francos, se sostienen en sus alianzas políticas y la fuerza militar, siendo esta última ganada a través de la vasta experiencia de sus guerreros, más que por el número de efectivos para hacer la guerra que disponía.

Lo primero que hizo al llegar al trono es unificar las tribus galas en sus territorios, imponiéndose a la autoridad de los salios y ripuarios que le adversaban, para luego lanzarse contra el último vestigio de la influencia romana en su territorio, el duque Siagrio, venciéndolo en el año 486 d.C en la batalla de Soisson.

Con esta victoria, Clodoveo I se aseguraba con una vasta porción de territorio, expandiendo sus fronteras entre los ríos Sena y Loira, dándole acceso a las ciudades más importantes de la galia entre las que destaca la que sería su capital, París.

Asentado en el poder y pensando en nuevas conquistas, Clodoveo I se uniría a una joven princesa cristiana llamada Clotilde, quien sería clave en la futura conversión de su esposo y en gran medida, de su reconocimiento posterior como el primer rey cristiano de los francos.

Para 496, Clodoveo I estaría en batalla con los pueblos alamanes, quienes prácticamente lo habían vencido en batalla. En este momento, viendo quizás el peligro de perder la vida y sus territorios, Clodoveo I recuerda a su santa esposa y las palabras que ella profesaba de su Dios, haciendo el rey de los francos un pacto divino con el Dios cristiano.

Se dice que en la batalla de Tolbiac, Clodoveo I prometería hacerse cristiano si salía con la victoria. La victoria llegaría, y Clodoveo I aseguraría su continuidad en esta vida y también en el poder, cumpliendo su promesa el día de navidad del año 496.

Clodoveo I, el primer rey cristiano

El principal biógrafo de Clodoveo I fue Gregory de Tours, el obispo de la localidad de Tours, quien identificó a Clodoveo I como el Constantino de su época, haciendo un paralelismo con el emperador romano que cristianizó a Roma.

El obispo de Reims seria el que oficiaría el bautismo de Clodoveo I, quien no fue el único en bautizarse, ya que también hizo bautizar a su hermana y a 3.000 hombres de su ejército, logrando que su reino fuese reconocido como la primera hija del cristianismo mundial.

De igual manera, haría que todos los francos de su territorio fuesen bautizados, acabando con el paganismo en las galias, y dando mayor fuerza al cristianismo, en estos territorios.

La unión de Clodoveo I con el cristianismo le daba, ante los ojos de muchos otros europeos, el aval de Dios para gobernar, por lo que buscarían unificarse para luchar contra Clodoveo I y evitar esta nueva influencia en otros territorios.

Clodoveo I contra visigodos, ostrogodos y burgundios

Los visigodos habían desarrollado por aquellos tiempos una persecución contra los cristianos que terminaría rebelando a la población contra su rey. Alarico II, quien se encontraba en el poder, tuvo que hacer frente a estas sublevaciones a las que se uniría Clodoveo I.

Los visigodos, con Alarico II a la cabeza, demuestran ser un ejército fuerte. Toman varias ciudades de Clodoveo I que, aunque luego son recuperadas por los francos, crean un ambiente de tensión muy fuerte que observará como algo difícil la finalización de la guerra.

Sin embargo, en 507 d.C., se produce la batalla de Vouillé, donde Clodoveo I resulta vencedor y termina cegando la vida de Alarico II. Así, el reino franco se extendería ahora hasta los Pirineos.

Los ostrogodos, luego de muerto Alarico II, deciden ayudar a los visigodos, pero no podrán apoyarlos durante mucho tiempo, haciendo que los visigodos huyan a Hispania.

Por su parte, los burgundios dieron una fiera resistencia a las huestes de Clodoveo I, provocando que el rey franco pacte la paz con Gundebaldo, el rey burgundio.

Clodoveo I: Rey de Todos los Francos

En 509 d.C., Clodoveo I ya no sería el Rey de los Francos Salios, sino que se convertiría gracias a sus conquistas y su poderío militar, en el Rey de Todos los Francos.

Poco antes de esta coronación, en el 508 d.C., Clodoveo I tomaría una decisión que quedaría para la historia: la nueva capital del reino franco sería la ciudad de París, manteniéndose como la capital hasta la actualidad.

Muerte de Clodoveo I y la sucesión del trono

De todas las fechas mostradas sobre la vida del rey, es la de su muerte la única que se sabe es exacta. En este sentido, el día 27 de noviembre de 511 d.C., Clodoveo I fallece en París, determinando la sucesión del reino en sus cuatro hijos.

Cada uno obtendría una región, quedando dividido el reino en cuatro partes siendo la que correspondía a la galia franca la de mayor tamaño, la cual correspondía a su hijo mayor. Esta sucesión sumiría al reino en una guerra constante entre los cuatro hermanos.

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Leopoldo Ágreda Lovera
Nací en Mérida, un estado andino de Venezuela pero me crié en Caracas la ciudad donde crecí, observando el Ávila y haciéndome las preguntas más importantes sobre la vida, la sociedad y el universo, rodeado de árboles y el sabor agridulce de toda gran ciudad. En el trayecto de mi vida, conocí las calles y sus gentes, las cuales me ayudaron a formarme un mejor criterio de la existencia humana y las ciencias sociales, para luego estudiar en la Universidad Central de Venezuela, donde me he formado como historiador y pensador social. La lectura es uno de mis grandes vínculos con el pasado y la esencia de la humanidad, ya que como dijo Descartes, leer es como tener una conversación con las grandes mentes de la historia; el ajedrez es otra de mis grandes pasiones, ya que me ha ayudado a desarrollar una mejor comprensión de la vida, que junto a la música, forman los tres pilares de mis gustos actuales. Soy familiar, amante de la naturaleza y los animales, porque en ellos ves la esencia de la filosofía y de Dios.

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