Biografía de Descartes, padre de la filosofía moderna

René Descartes es considerado hoy en día como el padre de la filosofía moderna. Su participación en todos los campos, ya fuere filosofía, física, matemáticas o medicina, fue vital para el desarrollo de los mismos durante los siglos venideros. Sus teorías darían forma a lo que ha pasado a ser conocido como “mecanicismo” y su obra “El Discurso del método”, sentaría las bases de la investigación científica moderna.

René Descartes
René Descartes

Nació el 31 de marzo de 1596 en Turena en el seno de una familia perteneciente a la baja nobleza. La prematura muerte de su madre hizo que el joven Descartes se preguntara todo tipo de cuestiones sobre la vida. A los once años, entró en el Collège Henri IV de La Flèche, un colegio jesuita en el que destacó especialmente gracias a sus precoces dotes intelectuales y en el que aprendió física, filosofía escolástica y matemáticas.

Con 18 años de edad, Descartes ingresó en la Universidad de Poitiers, donde estudió Derecho y Medicina. Una vez finalizados sus estudios, se trasladó a Holanda en 1618 y se alistó como voluntario en diversos ejércitos. Fue una etapa en la que el joven francés mostró un gran interés por la guerra pero acabó por renunciar a la vida militar y se dedicó a recorrer Europa.

Aunque en un principio estuvo residiendo en París, lo cierto es que sus ansias de aventura y el deseo de evitarse dificultades con las autoridades a raíz de posibles publicaciones controvertidas, llevaron en 1628 a Descartes a cambiar su residencia a los Países Bajos, donde permaneció cerca de 20 años. Sólo la abandonó cuando la reina Cristina de Suecia le invitó a Estocolmo en 1649, ciudad en la que moriría el 11 de febrero de 1650 a causa de una neumonía. Sus restos fueron trasladados en 1676 a París y se sepultaron hasta 1819, cuando volvieron a ser movidos, en este caso, a la iglesia de Saint-Germain-des-Prés.

Aunque su muerte fue un suceso trágico, lo cierto es que dejó tras de sí un legado espectacular, en el que destacan especialmente sus obras: “Regulae ad directionem ingenii”, escrita hacia 1628 y publicada en 1701, “Discurso del método”, que apareció en 1637 y armó un gran revuelo, “Meditaciones”, un texto que vio la luz en 1641, “Principia philosophiae” de 1644 y “Pasiones del alma” de 1649.

El trabajo de Descartes abarca todos los campos de la ciencia, desde las matemáticas hasta la física, pasando por la medicina y la filosofía. Lo que pretendía el pensador francés era crear la “ciencia del método”. Para él, todas las ciencias no eran otra cosa que “la sabiduría humana, que permanece siempre una y siempre la misma”. Esta principio lo usó como regla básica para desarrollar la idea de una “mathesis universalis”, es decir, una ciencia general que explicase todo lo que se puede buscar con respecto al orden y la medida sin aplicación a una materia particular.

De acuerdo a esta teoría, Descartes aplicó el método a todas las ciencias del universo, haciendo que la metafísica dejase de ser el fundamento necesario para comprender lo que le rodeaba, aunque para él Dios no estuviese ausente.

En un principio, Descartes se disponía a publicar su obra llamada “El mundo”, que era un tratado de física en el que criticaba la escolástica. Sin embargo, la condena a Galileo hizo que renunciase a su publicación, ya que no quería meterse en problemas con las autoridades. La obra que eligió para suplirla fue “El Discurso del método”, un ensayo que supuso un intento de realizar una unidad de las investigaciones que había emprendido en otros tratados hasta la fecha. Entre las bases que utilizó se encuentran “Dióptrica”, “Meteoros”, “Geometría” y “El mundo”.

Esta concepción del conocimiento tuvo una gran influencia sobra la historia de las ciencias, ya que dio validez a la unión entre la experiencia y el conocimiento. Para Descartes, la metafísica, especialmente la prueba racional de la existencia de Dios, fundamenta la validez de su metodología. Su obra “Meditaciones”, desempeña un papel decisivo en la historia de la filosofía occidental. Descartes desarrolló en este tratado una metafísica que fundamentó al mismo tiempo la racionalidad del hombre y la necesidad de Dios, que la garantiza. Es exactamente ese principio el que en los “Pincipae” garantizó la racionalidad del mundo físico, biológico y moral.

Descartes sostenía que, en un primer momento, siempre es necesario dudar de todo, salvo de la duda misma. Este planteamiento implica que hay, de cara al mundo que se pone en duda, un pensamiento que el filósofo llama “cogito”: “Si hay un pensamiento, existe un ser que piensa, pero la objetividad de lo que piensa, es derivada del mundo o él mismo de forma que sólo puede estar fundada por Dios”.

Para el pensador francés, las concepciones físicas cartesianas dependían estrechamente de su metafísica. La racionalidad del mundo físico y biológico se expresaba en términos de causa y efecto exclusivamente, algo que muchos historiadores y filósofos han bautizado como “mecanismo”. Los fundamentos detrás de esta teoría tienen la misma naturaleza racional que los del espíritu humano tal y como lo concebía Descartes.

Además de todas estas cuestiones, Descartes también planteó las leyes de la óptica geométrica relativas a la reflexión y a la refracción. En el campo de las matemáticas, creó el álgebra de los polinomios y, junto con Fermat, la geometría analítica. Por último, también enunció las propiedades fundamentales de las ecuaciones algebraicas y simplificó las notaciones algebraicas.

Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.