La conquista del Perú: lo esencial en 3 minutos
La Conquista del Perú fue un proceso complejo que se extendió durante cuatro décadas (1532-1572) y contrastó dramáticamente con la conquista más rápida de México. Mientras que Cortés conquistó el imperio Azteca en aproximadamente tres años de combate continuo, Francisco Pizarro enfrentó un proceso mucho más prolongado, más fragmentado y, en muchos aspectos, más resistido por las poblaciones indígenas.
El Perú de 1532 era un imperio Inca de proporciones colosales, que controlaba territorio vasto desde la Colombia moderna en el norte, hasta Chile en el sur, abarcando aproximadamente 2.5 millones de kilómetros cuadrados. Gobernaba una población estimada entre 10 y 12 millones de habitantes bajo un sistema administrativo sin precedentes: un imperio sin escritura, sin moneda, sin rueda, pero con una red de 40.000 kilómetros de caminos pavimentados, un sistema de correspondencia basado en nudos llamado quipus y una estructura tributaria sofisticada que recolectaba impuestos en trabajo y bienes manufacturados.
Sin embargo, en 1532, el imperio estaba siendo desgarrado por una guerra civil brutal entre dos hermanos: Atahualpa, quien controlaba las provincias del norte desde Quito y Huáscar, quien gobernaba desde Cuzco. Esta división interna fue la oportunidad que Pizarro necesitaba, aunque su conquista sería mucho más complicada que la simple victoria militar que consiguió con la captura de Atahualpa en Cajamarca.
El proceso incluyó varios eventos clave: la captura y ejecución de Atahualpa en 1532, el establecimiento inicial del dominio español bajo un emperador títere (Manco Inca), la posterior rebelión organizada de Manco Inca y su establecimiento de un estado inca independiente en Vilcabamba que perduraría 36 años, conflictos civiles entre los propios conquistadores españoles y finalmente, la eliminación de los últimos focos de resistencia bajo Túpac Amaru en 1572.
La conquista resultó en una catástrofe demográfica: aproximadamente 8 a 10 millones de muertes entre la población indígena (85 a 90 por ciento), la destrucción y transformación de Cuzco, la transformación radical de la estructura social andina, la institución de la encomienda como sistema de explotación brutal, y el establecimiento del Virreinato del Perú como una de las colonias más ricas del imperio español.
¿Quieres entender la conquista en profundidad? A continuación desarrollamos el contexto político del imperio, la guerra civil inca, el papel decisivo de Cajamarca, la resistencia de Vilcabamba durante 36 años, los conflictos entre conquistadores, y el costo demográfico. Ideal para trabajos académicos e investigación histórica.
El imperio Inca en su apogeo: una civilización sofisticada y vulnerable
Para comprender la conquista es esencial entender primero qué era el imperio Inca antes de la llegada de los españoles. El Tahuantinsuyo, nombre quechua que significa «los cuatro cuartos» o «los cuatro sectores», era una entidad política de complejidad notable. Gobernado desde Cuzco, la capital situada a más de 3.000 metros de altitud en las montañas andinas, el imperio controlaba territorio que abarcaba desde los bosques tropicales de Amazonia hasta las costas desérticas del Pacífico, desde los altiplanos andinos hasta los valles fértiles.
Esta diversidad geográfica requería un sistema administrativo de sofisticación excepcional para mantener la cohesión, un imperio que debía alimentarse a sí mismo en regiones donde la agricultura era imposible sin terrazas construidas manualmente, donde el transporte de bienes requería redes de caminos en terreno montañoso, y donde la comunicación debía ocurrir sin escritura alfabética.
Los caminos reales y el sistema de chasquis
Los caminos reales del Inca, una red de aproximadamente 40.000 kilómetros de calzadas, permitían el movimiento de personas, bienes e información a través de todo el imperio. No eran simplemente senderos, sino estructuras de ingeniería civil con drenaje, puentes colgantes sobre abismos, túneles cavados en montañas y secciones pavimentadas en piedra.
Los chasqui, un sistema de correos especializados que funcionaba mediante relevos, permitía que la información viajara desde Cuzco a los confines del imperio en días. Un chasqui podía correr a velocidad notable en altitud, relevando su cargo a otro chasqui cada varios kilómetros, creando una cadena de información que operaba con velocidad comparable a sistemas de correos modernos: se dice que un mensaje podía viajar desde Cuzco a Quito (aproximadamente 2.000 kilómetros) en menos de una semana.

La administración centralizada
La administración del imperio era centralizada bajo el Sapa Inca, el emperador, quien era considerado hijo del dios sol (Inti) y por lo tanto una figura de autoridad prácticamente divina. El Sapa Inca no era simplemente un gobernante político, sino una autoridad religiosa, militar y administrativa absoluta. Su palabra era ley, su decisión sobre tributación, distribución de tierras y asuntos militares era inapelable.
Debajo del Sapa Inca existía una jerarquía de oficiales: los nobles incas que formaban la corte real, los gobernadores de las cuatro provincias principales, los administradores de provincias secundarias y una estructura de burocracia que permitía administrar millones de personas. La ausencia de escritura alfabética no era una deficiencia sino una alternativa: el quipu, un sistema de cuerdas de colores diversos con nudos atados en patrones específicos, permitía registrar información numérica con precisión notable. Aunque el sistema de quipus fue probablemente utilizado principalmente para información numérica (cantidades de tributo, números de habitantes), hay evidencia de que podría haber registrado información narrativa también, aunque esto es debatido por los historiadores.
Las vulnerabilidades estructurales
Sin embargo, bajo esta apariencia de poder monolítico y eficiencia administrativa, el imperio Inca estaba profundamente vulnerable. El poder del imperio dependía completamente de la capacidad y el consenso del Sapa Inca. La sucesión de poder era frecuentemente problemática: el imperio no tenía un sistema claro de herencia; el Sapa Inca podía elegir a uno de sus hijos, generalmente pero no siempre el hijo más antiguo. Esto creaba una competencia constante entre los hijos del emperador por el favor paterno.
La muerte de Huayna Cápac, el Sapa Inca anterior, alrededor de 1527, precipitó exactamente la clase de crisis que la estructura del imperio temía. Se dice que Huayna Cápac probablemente murió de viruela, una enfermedad europea que llegó antes que los conquistadores españoles, propagada a través de las redes comerciales indígenas desde Mesoamérica. Su muerte dejó un imperio en disputa.
La guerra civil del imperio: Atahualpa contra Huáscar
Aparentemente, Huayna Cápac en su lecho de muerte había indicado que deseaba que su imperio fuera dividido entre sus hijos. A Huáscar, su hijo principal, le correspondería la región de Cuzco y el corazón del imperio. A Atahualpa, hijo de una de las esposas secundarias pero quien había sido favorito del emperador, le correspondería la región de Quito en el norte. Esta división era aparentemente temporal, la expectativa era que eventualmente uno de los dos consolidaría el control del imperio completo de manera pacífica u ordenada.
Lo que ocurrió fue lo opuesto. Ambos hermanos querían gobernar todo el imperio, no solo su región. Ambos tenían seguidores leales, generales militares capaces y los recursos de sus territorios para financiar la guerra. Lo que debería haber sido una transición de poder ordenada se convirtió en una guerra civil devastadora que duró aproximadamente cuatro años (1532-1536) y que consumió los recursos del imperio.
Huáscar contra Atahualpa: una guerra desigual
Huáscar, quien gobernaba desde Cuzco, tenía la legitimidad de gobernar desde la capital sagrada. El Coricancha, el templo más importante del imperio dedicado a Inti, estaba en Cuzco, y la mayoría de la nobleza inca tradicional residía allí. El tesoro imperial estaba en Cuzco. Por todas las razones tradicionales, Huáscar debería haber ganado.
Pero Atahualpa, desde Quito, tenía algo que Huáscar no tenía: el control del ejército del norte, que era notable en capacidad. Los generales de Atahualpa, particularmente Quizquiz considerado uno de los mejores estrategas militares del imperio, ganaban batalla tras batalla contra las fuerzas de Huáscar. El ejército de Huáscar fue derrotado sistemáticamente, las provincias fueron conquistadas y las ciudades fueron saqueadas.
La brutalidad de la guerra civil
La guerra civil fue brutalmente destructiva. No era una guerra convencional de ejércitos que se enfrentaban en campos abiertos, era guerra total que destruía ciudades, saqueaba almacenamientos de alimentos y mataba civiles. Las poblaciones que apoyaban al bando perdedor eran castigadas, los sacerdotes de templos rivales eran eliminados y las estructuras administrativas que habían permitido funcionar al imperio fueron destruidas por el conflicto. Los recursos que el imperio dedicaba normalmente a infraestructura, almacenamiento de alimentos para tiempos de hambre y educación de la nobleza, fueron desviados hacia esfuerzos militares.

Aproximadamente en 1534 o 1535, después de años de conflicto brutal, Huáscar fue finalmente capturado por las fuerzas de Atahualpa. Las circunstancias exactas de su muerte son debatidas por los historiadores. Algunas fuentes indican que fue ejecutado por orden de Atahualpa, otras que fue asesinado durante los combates, otras que murió en cautiverio. Lo que es claro es que Atahualpa ahora controlaba nominalmente el imperio, aunque el imperio que controlaba era uno profundamente debilitado.
Los ejércitos estaban agotados tras años de combate en altitudes extremas y terreno montañoso difícil, las provincias que habían sido forzadas a enviar guerreros sufrían escasez de mano de obra para agricultura y la unidad política del imperio estaba fracturada pues las regiones que habían apoyado a Huáscar miraban con resentimiento a Atahualpa y sus generales del norte. Los almacenamientos estatales de alimentos, que tradicionalmente guardaban provisiones para tiempos de hambre, habían sido saqueados para proveer a los ejércitos. La autoridad central había sido debilitada por el conflicto. Era un imperio que, aunque técnicamente unificado bajo Atahualpa, estaba profundamente vulnerable.
La llegada de Pizarro: una expedición improbable
Francisco Pizarro llegó a las costas del Perú en 1532 con una expedición que, comparada con el imperio que buscaba conquistar, parecía prácticamente fútil. Pizarro era un hombre que había pasado años en América del Sur, había navegado la costa, había visto que las poblaciones indígenas podían ser divididas contra sí mismas y había aprendido lecciones de otras conquistas en el Caribe. Cuando finalmente se le permitió conquistar los territorios al sur de Panamá, su expedición era pequeña: aproximadamente 180 españoles, incluyendo marineros y soldados, 27 caballos, algunos cañones primitivos, suministros limitados y armas de fuego en cantidad moderada.
Comparado con un imperio de potencialmente 10 a 12 millones de personas, esta expedición parecía ridícula. Un análisis matemático sugeriría que debería haber sido masacrada el primer día en que encontrara resistencia organizada. Pero Pizarro no era hombre que pensara matemáticamente, sino estratégicamente. Sabía que los imperios podían ser conquistados si su estructura política podía ser destrozada, había visto a Cortés hacer exactamente eso en México.
Información valiosa desde la costa
Pizarro fue recibido inicialmente de manera pacífica cuando llegó a las costas peruanas. Las poblaciones costeras de Tumbes estaban bajo dominio inca pero tenían sus propias jerarquías locales, así que fueron pacíficas. Pizarro obtuvo información valiosa: supo que el imperio acababa de pasar por una guerra civil brutal, supo que el nuevo emperador era Atahualpa, supo que Atahualpa estaba en las montañas en un lugar llamado Cajamarca aparentemente sin ejército grande a su lado y supo que había resentimiento en Cuzco hacia el nuevo emperador.
Pizarro, con la audacia de un hombre que sabía que la única oportunidad era la sorpresa y la rapidez, decidió hacer lo que parecía suicida: marchar tierra adentro hacia las montañas donde estaba Atahualpa. Envió mensajes adelantado indicando que era un embajador del gran rey del occidente, que traía noticias importantes, y que deseaba encontrarse con el emperador. Atahualpa, recién consolidado en el poder después de la guerra civil, quizás confiado de su invulnerabilidad o quizás subestimando la amenaza que un pequeño grupo de españoles podría representar, aceptó el encuentro.
Cajamarca: el momento que cambió todo
En noviembre de 1532, Pizarro alcanzó la ciudad de Cajamarca en las montañas andinas. La ciudad estaba construida en una llanura rodeada de montañas, una geografía que Pizarro inmediatamente reconoció como favorable para su propósito. Pizarro distribuyó sus hombres en los edificios alrededor de la plaza principal, estaban ocultos, esperando.
Atahualpa entró a Cajamarca de manera sorprendentemente desarmada. Fue una decisión notable: el Sapa Inca, quien normalmente era rodeado de guardias de élite, entró en la plaza con una comitiva de aproximadamente 6.000 asistentes de la corte. No llevaba armas, no había soldados con él. Aparentemente el símbolo de su autoridad, su persona, fue considerado suficientemente poderoso que no necesitaba protección armada.
El ataque en la plaza

Cuando Atahualpa entró completamente a la plaza, Pizarro lanzó su ataque. Los españoles salieron de los edificios gritando, los caballos que la población indígena nunca había visto antes causaron pánico notable. El sonido de los caballos galopando en el patio cerrado fue psicológicamente devastador, las armas de fuego fueron disparadas causando explosiones y más pánico. Los españoles, aunque vastamente superados en número, tenían sorpresa, caballos, armas que causaban ruido y fuego. Los guerreros incas, aunque superaban en número por cientos a los españoles, no estaban en formación de batalla, no tenían orden, no estaban armados para combate.
Lo que ocurrió fue una masacre: cientos, posiblemente miles, de guerreros y asistentes fueron asesinados en la plaza.
El significado de la captura
Atahualpa fue capturado vivo, para el imperio Inca esta captura fue casi incomprensible. El Sapa Inca no era simplemente un gobernante político que podía ser reemplazado, era una figura semidivina cuyo poder derivaba de su identidad como hijo de Inti. Su captura no era simplemente una derrota militar, sino quizás una indicación de que los propios dioses lo habían abandonado. La estructura política del imperio, que dependía completamente de la autoridad centralizada del Sapa Inca, fue prácticamente paralizada por su captura.
El rescate de oro: la demanda insana
Pizarro, quien comprendía que su situación era profundamente vulnerable (tenía menos de 200 hombres en medio de un imperio de millones), necesitaba asegurar su posición. Demandó un rescate notable: que la habitación donde estaba confinado Atahualpa fuera llenada de oro hasta donde alcanzara la mano de Atahualpa, una altura de aproximadamente 2,5 metros. Demandó también que una habitación diferente fuera llenada de plata hasta el techo.
El rescate fue una demanda prácticamente insana. Pero Atahualpa, aparentemente creyendo que podría obtener su libertad pagando, envió órdenes a través de la red de chasquis a todas las provincias del imperio: que enviaran sus tesoros de oro y plata a Cajamarca. Durante meses llegaron caravanas, los templos fueron saqueados por sus ornamentos de oro, las residencias de la nobleza fueron despojadas de su oro. Aproximadamente 6.000 kilos de oro y casi 12.000 de plata llegaron a Cajamarca.

Pizarro distribuyó una porción del oro entre sus soldados, suficiente para hacer que cada uno fuera fabulosamente rico. Muchos soldados españoles se convirtieron en hombres de considerable fortuna simplemente por participar en el rescate. Una porción fue enviada a la Corona española como quinto real (el quinto de toda riqueza conquistada que pertenecía legalmente al rey). Pero entonces Pizarro hizo lo que aparentemente Atahualpa no esperaba: ejecutó al emperador.
Las acusaciones fueron vagas: traición, idolatría, poligamia, pero la verdadera razón era más simple: Atahualpa vivo era una amenaza política para Pizarro. Atahualpa era símbolo de la legitimidad inca, mientras viviera otros indígenas podrían verlo como el verdadero Sapa Inca a quien debían lealtad, no a los títeres que Pizarro instalaría. Atahualpa muerto era problema solucionado. Pizarro ejecutó al último Sapa Inca verdaderamente independiente del imperio Inca.
La marcha a Cuzco: consolidación inicial
Después de la ejecución de Atahualpa, Pizarro necesitaba legitimar su conquista. No podía gobernar un imperio simplemente como conquistador extranjero, necesitaba gobernarlo a través de la estructura imperial inca existente. Instaló a Manco Inca, un hermano menor de Huáscar, como nuevo Sapa Inca. Manco Inca, quien había sido marginado bajo el reinado de Huáscar, quien quizás esperaba que los españoles lo permitirían gobernar, o quizás simplemente fue incapaz de resistir en ese momento, aceptó ser emperador títere de los españoles.
Con Manco Inca como emperador nominal, Pizarro marchó hacia Cuzco. La marcha fue sorprendentemente rápida, la población indígena desconcertada por la captura de Atahualpa y desorganizada después de la guerra civil, no ofrecía resistencia sistemática. Las ciudades se rendían cuando supo que los españoles venían y los sacerdotes cuya autoridad derivaba del Sapa Inca tenían poco poder para resistir ahora que el Sapa Inca era prisionero.
En noviembre de 1533, aproximadamente un año después de la captura de Atahualpa, Pizarro entró a Cuzco. La ciudad fue sorprendentemente intacta, aparentemente había habido algo de combate, pero la destrucción no fue masiva como fue la de Tenochtitlán. Pizarro, quien necesitaba gobernar el imperio para extraer su riqueza durante años o décadas, necesitaba que Cuzco continuara siendo una ciudad funcional. Así que, contrariamente a lo que podría haberse esperado, Cuzco no fue destruida sistemáticamente.
Gobierno colonial inicial
Pizarro instaló un gobierno colonial que mantenía la estructura administrativa inca, pero la ponía bajo control español. Manco Inca fue nominalmente el Sapa Inca, pero el verdadero poder residía con Pizarro y los conquistadores españoles. Los españoles ocuparon las posiciones de poder, los comandantes militares fueron reemplazados por españoles y la administración tributaria fue modificada para enviar riqueza hacia los españoles. Se fundaron ciudades españolas: Lima fue fundada en la costa como nueva capital administrativa, un cambio que indicaba la intención de los españoles de reorientar el imperio hacia la costa donde podría ser controlado más fácilmente.
Para los españoles que habían llegado con Pizarro, estos años fueron de enriquecimiento notable. Se distribuyeron encomiendas, derechos legales sobre las tierras indígenas específicas y el trabajo de las poblaciones que vivían en ellas. Los encomenderos podían extraer tributo de estas poblaciones, podían utilizar su trabajo, podían venderse sus derechos. Para el español medio que había llegado con Pizarro con poco, estas encomiendas representaban la transformación de la fortuna: convertían a soldados en terratenientes con cientos o miles de indígenas trabajando bajo su control.
La conquista parecía completa. Un imperio había sido conquistado, la élite española era fabulosamente rica y el dominio español parecía establecido permanentemente. Pizarro había hecho lo que parecía imposible: con menos de 200 hombres, había conquistado un imperio de millones. Pero en 1536, aproximadamente cuatro años después de la captura de Atahualpa, algo sucedió que cambió todo.
La rebelión de Manco Inca: cuando el títere se rebeló
Manco Inca fue emperador títere que toleró la presencia española durante los primeros años, pero la tolerancia tenía límites. Los españoles lo trataban con desprecio, sus órdenes eran ignoradas si contravenían los intereses españoles, sus templos eran saqueados por sus ornamentos de oro, su religión era proscrita y sus mujeres eran tomadas por los españoles. Su autoridad, que debería haber sido absoluta como Sapa Inca, fue constantemente socavada por los conquistadores españoles que simplemente no reconocían su autoridad.
Aproximadamente en 1536, Manco Inca decidió que la tolerancia había terminado. Escapó de Cuzco, donde había sido mantenido bajo una vigilancia que era prácticamente confinamiento y se retiró a las montañas. Desde las montañas hizo algo notable: organizó una rebelión a nivel de todo el imperio del pueblo inca contra los españoles.

La rebelión imperio-amplia
Utilizó la red de chasquis, el mismo sistema de comunicación que Pizarro había permitido continuar funcionando porque lo necesitaba, para enviar órdenes a todas las provincias del imperio. Convocó a las poblaciones a rebelarse, invocó la memoria del imperio inca e invocó la autoridad que él tenía como Sapa Inca verdadero (contrariamente a Manco Inca, quien había estado bajo control español). Describió a los españoles como invasores extranjeros que habían asesinado a los emperadores incas y que estaban destruyendo la religión inca.
La respuesta fue notable. Decenas de miles de guerreros respondieron a su llamada, algunas estimaciones sugieren que aproximadamente 100.000 a 200.000 combatientes indígenas fueron convocados. La mayoría probablemente fueron soldados levados, indígenas obligados a servir bajo el sistema de mit’a (obligación de servicio militar), pero algunos fueron guerreros voluntarios que respondieron al llamado de restaurar el imperio.
El sitio de Cuzco (1536-1537)
Estos guerreros fueron dirigidos hacia Cuzco para sitiar la ciudad que los españoles habían transformado en su capital colonial. El sitio de Cuzco fue uno de los momentos más significativos de toda la conquista de América. Los españoles en Cuzco eran aproximadamente 200 a 400 hombres y estaban cercados por una fuerza indígena que los superaba por cientos a uno. La ciudad fue sitiada durante meses, el agua fue cortada los suministros fueron cortados y los españoles se refugiaron en fortalezas dentro de la ciudad y resistieron.
La resistencia española fue notable, aunque vastamente superados en número, la tecnología militar española, la experiencia de estos hombres en el combate y su determinación de sobrevivir les permitió mantener posiciones. Los guerreros indígenas, aunque superaban en número abrumadoramente, no tenían experiencia en asedio urbano, no tenían armas de fuego y no tenían caballos. Tenían personas, pero no tenían los medios tecnológicos para conquistar a los españoles atrincherados en fortalezas.
El sitio fue finalmente roto cuando una expedición de refuerzo español, comandada por el hermano de Pizarro, fue capaz de llegar a Cuzco con suficientes hombres para cambiar el balance. Los guerreros indígenas, aunque con números abrumadores, no podían resistir a guerreros montados en caballos armados con lanzas de acero cuando los españoles lograban salir de sus fortalezas y combatir en campo abierto.
Manco Inca fue forzado a retirarse, pero no fue derrotado ni capturado. Se retiró con su ejército hacia las montañas inaccesibles de Vilcabamba, una región de los Andes que era prácticamente imposible para los españoles conquistar.
Vilcabamba: el estado inca que se rehusó a desaparecer
Lo que ocurrió a continuación fue notable en el contexto de las conquistas españolas en América: un estado inca independiente continuó existiendo durante más de tres décadas. Vilcabamba, una región en las montañas andinas que era accesible principalmente por senderos conocidos solo por los indígenas, se convirtió en refugio de Manco Inca y sus sucesores.
Desde Vilcabamba, Manco Inca continuó considerándose el verdadero Sapa Inca. Emitía órdenes que eran obedecidas por algunas poblaciones indígenas que rehusaban reconocer la autoridad española completamente. Realizaba incursiones contra los españoles, atacando ciudades españolas y caravanas de conquistadores. Mantenía viva la idea de que el imperio inca no había sido completamente conquistado, que la resistencia continuaba, que la restauración del imperio era posible.
Manco Inca mismo fue asesinado en 1544 por españoles desertores que buscaban ganar favor con los conquistadores españoles, pero sus hijos continuaron la resistencia. Túpac Amaru, hijo de Manco Inca, continuó gobernando desde Vilcabamba. Aunque su poder era limitado geográficamente (controlaba únicamente la región de Vilcabamba y algunos territorios aliados), su existencia fue políticamente significativa. Mientras Túpac Amaru gobernara desde Vilcabamba, mientras existiera un Sapa Inca que no había sido capturado ni ejecutado por los españoles, la ficción de la soberanía inca podía ser mantenida.
Conflictos españoles: cuando los conquistadores se enemistaron
Mientras Manco Inca y luego Túpac Amaru resistían en Vilcabamba, otra crisis amenazaba la consolidación del dominio español: los propios conquistadores españoles comenzaron a luchar entre sí por poder y riqueza.
Francisco Pizarro fue asesinado en 1541 por una facción rival de conquistadores que lo consideraba demasiado poderoso, demasiado dispuesto a monopolizar la riqueza y el poder de la nueva colonia. Sus hermanos, Juan Pizarro y especialmente Gonzalo Pizarro, intentaron mantener el poder, pero la disputa fue más allá de la familia Pizarro. Otros conquistadores, resentidos de no haber recibido suficientes tierras, suficiente oro o suficiente poder, se rebelaron contra la autoridad establecida. Entre 1541 y aproximadamente 1548, hubo prácticamente una guerra civil entre los conquistadores españoles en el Perú.
Estos conflictos internos españoles tuvieron un efecto paradójico en la conquista: permitieron que Manco Inca y luego Túpac Amaru continuaran gobernando desde Vilcabamba. Los españoles estaban demasiado ocupados luchando entre sí, compitiendo por poder político, compitiendo por riqueza de encomiendas y compitiendo por prestigio, para montar una campaña decisiva contra Vilcabamba. Fue solo después de que la Corona española finalmente logró imponer orden administrativo, instalando un virrey real para gobernar el Perú en nombre del rey (en lugar de permitir que los conquistadores gobernaran como pequeños reyes locales), que la atención se enfocó nuevamente en la eliminación del estado remanente inca.
Vilcabamba consolidada: 36 años de independencia relativa
Durante aproximadamente 36 años (1536-1572), Vilcabamba existió como estado inca independiente de facto. Esta duración fue notable, en México el imperio Azteca fue completamente conquistado en tres años, en Perú el estado inca remanente fue capaz de sobrevivir durante más de tres décadas.
Geografía y política
La razón fue parcialmente geográfica: Vilcabamba estaba en las montañas más inaccesibles de los Andes. Los senderos que llevaban a Vilcabamba eran conocidos principalmente por los indígenas y los españoles con sus caballos y su equipamiento pesado enfrentaban dificultades notables navegando el terreno. Vilcabamba era prácticamente impenetrable para las fuerzas españolas organizadas.
Pero también fue parcialmente política: los conquistadores españoles ocupados en conflictos civiles y luego posteriormente la administración española colonial, priorizaron la consolidación del dominio en el resto del territorio peruano sobre la conquista de una región relativamente pequeña que ofrecía poco beneficio económico inmediato. El territorio controlado por Vilcabamba era montañoso, difícil de administrar y sin grandes depósitos de oro o plata que justificaran la inversión en recursos militares para conquistarlo.
Así que Vilcabamba perduró, gobernada por Manco Inca hasta 1544, luego por Túpac Amaru quien continuó las políticas de resistencia. Vilcabamba fue más que simple refugio, fue símbolo de la continuidad del imperio inca. Mientras Túpac Amaru gobernara como Sapa Inca, mientras un emperador inca no-conquistado existiera, la ficción de la independencia inca podía ser mantenida.
La eliminación final: 1572
A finales de la década de 1560, con la administración colonial española finalmente establecida y consolidada, comenzaron campañas decisivas para conquistar Vilcabamba. El virrey español ordenó que Túpac Amaru fuera capturado vivo si era posible, ejecutado si era necesario, pero que el estado de Vilcabamba fuera eliminado.
Las campañas fueron difíciles. Los españoles, aunque tecnológicamente superiores, enfrentaban un terreno notablemente desafiante, los senderos eran angostos, los puentes podían ser destruidos para bloquear el avance español, los guerreros indígenas aunque menos numerosos que en décadas previas eran experimentados y estaban combatiendo en su propio terreno.
Pero finalmente la persistencia española prevaleció. En 1571, Túpac Amaru fue capturado y llevado a Cuzco bajo custodia. En 1572, aproximadamente 40 años después de la llegada inicial de Pizarro a Perú, Túpac Amaru fue ejecutado en la plaza de Cuzco, la misma ciudad que había sido el corazón del imperio que intentaba restaurar. Su ejecución fue símbolo del fin de la resistencia indígena organizada y Vilcabamba fue destruida. El estado inca que había existido en independencia relativa durante 36 años, fue completamente eliminado.

La conquista del Perú estaba finalmente completa.
Catástrofe demográfica: el costo humano
La conquista del Perú fue catastrófica para la población indígena. Se estima que aproximadamente 10 a 12 millones de personas vivían en el imperio Inca antes del contacto español. En el año 1600, aproximadamente 70 años después de la conquista inicial, la población indígena había caído a aproximadamente 1 a 2 millones de personas. Esto representa una reducción de aproximadamente 85 a 90%.
Causas múltiples de muerte
Las causas fueron múltiples. Las enfermedades europeas, particularmente la viruela pero también el sarampión y otras enfermedades para las cuales la población indígena no tenía inmunidad genética, fueron devastadoras. Se estima que aproximadamente 6 a 10 millones de personas murieron de enfermedad, principalmente viruela. La guerra y la violencia de la conquista causaron cientos de miles de muertes directas. Pero el factor más importante fue probablemente el colapso de la estructura social y económica inca.
El imperio Inca fue un sistema notablemente integrado, la tributación, el sistema de almacenamiento de alimentos, la coordinación administrativa, todo fue parte de un sistema centralizado que funcionaba bajo la autoridad del Sapa Inca. Cuando esta estructura fue destruida, cuando el imperio fue fragmentado en encomiendas españolas bajo el control de conquistadores individuales que se interesaban solo en extraer riqueza para sí mismos, el sistema de distribución de alimentos colapsó.
Los almacenamientos estatales, que bajo el imperio Inca habían guardado provisiones para tiempos de hambre y desastre, fueron saqueados. Los campos fueron abandonados cuando los hombres fueron forzados a trabajar en minas o en labores para sus encomenderos españoles. Las redes de distribución que habían permitido que alimentos llegaran a regiones donde la agricultura era imposible fueron destruidas. El hambre se convirtió en causa de muerte tan importante como la enfermedad.
Análisis historiográfico: conquista, resistencia y narrativas
La conquista del Perú contrasta dramáticamente con la conquista de México en varios aspectos que los historiadores modernos continúan debatiendo. En México, la conquista fue rápida, violenta, destructiva, Tenochtitlán fue completamente destruida y la élite Azteca fue eliminada. La resistencia fue corta.
En Perú, la conquista fue más prolongada, más complicada, más resistida por las poblaciones indígenas. Vilcabamba existió como estado independiente durante 36 años, la resistencia indígena fue organizada y duró cuatro décadas, los españoles no pudieron simplemente instalar un emperador títere y esperar obediencia, tuvieron que continuar combatiendo durante décadas.
Las preguntas historiográficas
¿Por qué esta diferencia? Las respuestas son complejas y los historiadores continúan debatiendo las causas. La geografía fue factor importante pues las montañas de los Andes proporcionaban refugio que los altiplanos mexicanos no proporcionaban. La estructura política del imperio Inca fue diferente: aunque centralizada bajo el Sapa Inca, estaba más distribuida geográficamente que la del imperio Azteca cuyo corazón era una sola ciudad.
La población indígena fue mayor en números absolutos en Perú, aunque posiblemente más dispersa. El liderazgo indígena fue posiblemente más efectivo bajo Manco Inca que lo que fue bajo los sucesores de Monctezuma en México. Los historiadores modernos enfatizan cada vez más el papel de Manco Inca como líder, que fue capaz de organizar una rebelión imperio-amplia, contrariamente a las narrativas españolas que lo presentaban como emperador títere.
Lo que es claro es que la conquista del Perú, aunque completada finalmente, fue un proceso mucho más largo y más complicado que la conquista de México. Fue victoria española, pero una victoria que requirió cuatro décadas de conflicto continuo para ser asegurada completamente.
Comparativa entre las conquistas de México y Perú
| Aspecto | México | Perú |
|---|---|---|
| Duración de la conquista | 3 años | 40 años |
| Población inicial | ~25-30 millones | ~10-12 millones |
| Capital destruida | Sí (Tenochtitlán) | Parcialmente (Cuzco) |
| Estado remanente | No | Sí (Vilcabamba 36 años) |
| Resistencia post-inicial | Limitada | Organizada y prolongada |
| Mortalidad total | ~20-25 millones | ~8-10 millones |
| Porcentaje de población perdida | ~80-90% | ~85-90% |
| Líder de resistencia post-conquista | Ninguno | Manco Inca, Túpac Amaru |
| Duración del estado remanente | N/A | 36 años |
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Fuentes y bibliografía
En español:
- Hemming, John. La Conquista de los Incas (análisis más completo disponible sobre el tema).
- Betanzos, Juan de. Suma y Narración de los Incas (crónica contemporánea de la conquista).
- Cieza de León, Pedro. Crónica del Perú (descripción detallada del imperio y conquista).
- Garcilaso de la Vega, Inca. Comentarios Reales de los Incas (perspectiva mestiza, hijo de conquistador e inca).
- Pease, Franklin G. Y. El proceso de resistencia inca (análisis de Vilcabamba).
En inglés:
- Stern, Steve J. Peru’s Indian Peoples and the Challenge of Spanish Conquest (análisis con perspectiva indígena).
- Rowe, John Howland. Inca Culture at the Time of the Spanish Conquest (análisis específico de la sociedad inca).
- Spalding, Karen. Huarochirí: An Andean Society Under Inca and Spanish Rule (estudio regional detallado).
Análisis historiográfico y epidemiología:
- Crosby, Alfred W. The Columbian Exchange (análisis fundamental de epidemiología y consecuencias).
- Clendinnen, Inga. Ambivalent Conquests (perspectiva comparativa entre México y Perú).
- Salomon, Frank. The Cord Keepers (análisis de quipus y documentación inca).
- Cook, David Noble. Demographic Collapse: Indian Peru, 1520-1620 (análisis demográfico profundo).
Preguntas frecuentes sobre la conquista del Perú
¿Por qué la conquista del Perú duró mucho más tiempo que la de México?
La conquista de México fue rápida (tres años) porque la captura de Moctezuma paralizó la estructura política. En Perú, aunque Atahualpa fue capturado rápidamente, la resistencia indígena fue más organizada y prolongada. Manco Inca estableció un estado independiente en Vilcabamba que existió durante 36 años. La geografía del Perú (las montañas inaccesibles de los Andes) proporcionaba refugio que el territorio mexicano no proporcionaba. La población indígena fue también más dispersa geográficamente.
¿Fue la guerra civil entre Atahualpa y Huáscar crucial para Pizarro?
Absolutamente crucial. La guerra civil debilitó el imperio notablemente antes de que Pizarro llegara. Los ejércitos estaban agotados, la unidad política fue fracturada, los almacenamientos de alimentos fueron saqueados, y la autoridad central fue debilitada. Pizarro llegó en el momento exacto cuando el imperio era más vulnerable. Sin la guerra civil, la conquista hubiera sido prácticamente imposible.
¿Por qué Atahualpa aceptó reunirse con Pizarro en Cajamarca?
Atahualpa, recién consolidado en el poder después de la guerra civil, quizás estaba confiado de su invulnerabilidad o subestimó la amenaza que un pequeño grupo de españoles podría representar. Los españoles se presentaron como embajadores y Atahualpa probablemente no esperaba una trampa, en parte porque un ataque a un emperador inca era prácticamente impensable en la sociedad inca donde el Sapa Inca era considerado semidivino.
¿Qué fue Vilcabamba y por qué fue importante?
Vilcabamba fue un estado inca independiente en las montañas inaccesibles de los Andes que existió durante 36 años (1536-1572) bajo el liderazgo de Manco Inca y sus sucesores. Fue notable en el contexto de las colonias españolas: mientras los españoles gobernaban el resto del territorio peruano, Vilcabamba permanecía como un estado inca independiente. Su existencia fue políticamente significativa porque mantenía viva la idea de que la resistencia inca continuaba.
¿Fue Manco Inca más efectivo que los líderes indígenas en México?
Sí, fue más efectivo. Manco Inca organizó un levantamiento a nivel de todo el imperio que sitió Cuzco durante meses. Aunque no pudo conquistar la ciudad, fue capaz de establecer un estado independiente que perduró 36 años. Los líderes sucesores de Moctezuma en México fueron menos capaces de mantener una resistencia organizada, Manco Inca fue un líder notable cuya capacidad de organización fue significativa.
¿Por qué los conflictos civiles españoles ayudaron a Manco Inca?
Entre 1541 y 1548, los conquistadores españoles en Perú lucharon entre sí por el poder y la riqueza. Francisco Pizarro fue asesinado, sus hermanos lucharon por el control, otros conquistadores se rebelaron. Los españoles estaban demasiado ocupados luchando entre sí para montar una campaña decisiva contra Vilcabamba. Solo después de que la Corona española logró imponer un orden administrativo definitivo se enfocó nuevamente la atención en la conquista de Vilcabamba.
¿Fue la captura de Atahualpa tan decisiva como la de Moctezuma?
Fue decisiva de manera diferente. La captura de Atahualpa fue rápida (después de pocos meses en Cajamarca), mientras que la captura de Moctezuma fue después de una marcha larga. La ejecución de Atahualpa fue una decisión deliberada de Pizarro de eliminar un problema político. Sin embargo, a diferencia de México, donde la captura del emperador efectivamente terminó la resistencia organizada, en Perú simplemente fue el comienzo de un proceso mucho más largo.
¿Cómo fue posible que Vilcabamba sobreviviera 36 años?
Vilcabamba estaba en montañas prácticamente impenetrables para los españoles. Los senderos eran conocidos solo por los indígenas, los españoles con sus caballos y equipamiento pesado enfrentaban dificultades notables para acceder a la región. Además, los conquistadores españoles estaban ocupados en conflictos civiles, finalmente Vilcabamba ofrecía poco beneficio económico inmediato que justificara una inversión de recursos militares.
¿Fue la viruela más devastadora en Perú que en México?
La viruela fue tan devastadora en Perú como en México, quizás aún más en términos porcentuales. Se estima que mató aproximadamente 6 a 10 millones de personas en Perú (un 85-90% de la población), en términos porcentuales fue una catástrofe aún más completa. Se cree que Huayna Cápac, el emperador anterior, fue muerto por la viruela, lo que precipitó la guerra civil entre Atahualpa y Huáscar.
¿Debería la resistencia de Vilcabamba ser más celebrada en la historiografía?
Probablemente sí. La resistencia de Manco Inca y sus sucesores fue notable, durante 36 años mantuvieron un estado independiente en medio de una colonia española. Túpac Amaru, el último gobernante, fue un líder valiente que continuó la resistencia hasta su ejecución en 1572. La historiografía moderna enfatiza cada vez más esta resistencia como una demostración de la capacidad indígena de organización y determinación frente a una potencia colonial.
¿Fue la conquista del Perú más difícil que la de México?
Sí, en muchos sentidos. Duró 40 años versus tres años, la resistencia fue más organizada y prolongada, la geografía fue más desafiante. Sin embargo, la conquista de México fue más destructiva inmediatamente: Tenochtitlán fue completamente destruida. La conquista de Perú fue más prolongada pero preservó más de la infraestructura porque los españoles necesitaban gobernar el territorio y extraer su riqueza de manera sistemática.
¿Qué aprendieron los españoles de la conquista de Perú que fue diferente a México?
Los españoles aprendieron que la resistencia indígena podía ser más prolongada y más sofisticada de lo que esperaban. En México, la captura de Moctezuma efectivamente terminó la resistencia organizada. En Perú, la captura de Atahualpa fue solo el comienzo. Los españoles aprendieron que necesitaban establecer un control administrativo más firme e inmediato, esta lección fue aplicada a las conquistas posteriores en el continente americano.











