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‘El Principito’, reseña y características de la obra de Antoine de Saint-Exupéry

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El Principito

Biografía del Autor

El célebre autor del Principito, Antoine de Saint-Exupéry, nació en Lyon, Francia el 29 de junio de 1900. Fue novelista y aviador, y su padre, que murió siendo muy joven, dejó cinco niños huérfanos, entre ellos el autor.

Fueron acogidos por una tía abuela en el seno de una familia acomodada; allí creció bajo el cuidado de su madre y otros parientes.

Antoine de Saint-Exupéry

Fue rechazado por la Escuela Naval pero cumplió servicio militar en 1921, siendo entonces cuando se hizo piloto.

Su vocación literaria se desarrolló en el ínterin de su carrera como piloto, muchas de sus obras, retratan esa etapa de su vida. Viajó a Sudamérica en 1928, año en que publicó una de sus obras, Courrier sud.

Con ella obtuvo el premio Femina. en esta novela narra parte de sus experiencias como aviador.

Se casó con Consuelo Suncin, oriunda del Salvador y participó en la travesía aeronáutica de la Segunda Guerra Mundial.

Durante los años 30` se dedicó a la tarea de hacer adaptaciones cinematográficas y a la escritura, publicando en 1942 su novela Piloto de Guerra.

Su más reconocida obra literaria fue El Principito, publicada el 6 de abril de 1943 y considerada una de las mejores muestras literarias producidas en el siglo XX.

Antoine de Saint-Exupéry salió en un vuelo de reconocimiento entre Cerdeña y Córcega en julio de 1944 y no se supo más de él, desapareció en el Mediterráneo y sus restos nunca fueron encontrados.

Reseña de ‘El Principito’

‘El Principito’ es la obra cumbre del conde Antoine de Saint-Exupéry, que narra el encuentro entre un piloto que está varado en el desierto por una avería de su avión y un niño, un príncipe, dueño de un diminuto planeta que tiene tres volcanes miniatura, uno extinguido y que usa como asiento, pero que limpia a diario porque no se sabe cuándo puede volver a tener actividad y si está limpio, no causará mayor daño.

Posee una rosa, a la que ama demasiado pese a la conducta altanera y un poco despótica de ella. Con todo y la excesiva devoción que siente por esa bella y caprichosa flor, y tratando de aprender nuevas cosas para poder comprenderla mejor, el principito se aventura en un largo viaje por pequeños asteroides o planetas, donde va conociendo varios personajes, cada uno con una peculiaridad única y extravagante.

Es así como llega a la tierra, el séptimo planeta que visita en su travesía, y establece comunicación con el piloto varado.

El Principito. Crédito: Depositphotos.

Entre ellos surge una corriente de simpatía mutua, el niño le cuenta las peripecias de su andar, emprendido hace ya casi un año, y le hace ver que los niños tienen una forma especial de ver la vida.

Comprenden las cosas con la sencillez propia de su inocencia y no juzgan con severidad.

Pasan ocho días juntos hasta que el Principito decide irse a su planeta, utilizando la picadura de una serpiente como el vehículo para su partida.

Esta hermosa joya de la Literatura refiere la conducta de los hombres vista a través de los ojos de un niño. En ella el autor pretende hacer llegar un mensaje a sus lectores: el niño que llevamos dentro nunca nos abandona y, si nos esforzáramos por mantenerlo vivo, nuestra vida sería más sencilla y feliz.

Estructura de El Principito

Número de Capítulos:

La novela se estructura en 27 capítulos.

Capítulos del I al IX

Narrando en primera persona, el autor comienza a contar lo que le sucedió cuando a la edad de seis años, trató de representar una boa en un dibujo, en donde la incomprensión de los adultos hizo que desistiera para siempre de sus deseos de pintar.

Se dedicó entonces a pilotar aviones. Nunca logró que un adulto relacionara su dibujo con la boa que quiso pintar. Reconoce que, a pesar de vivir entre mucha gente, se siente solo.

Por una avería en el motor de su avión, aterriza en el desierto tratando de repararlo, siendo allí donde se produce su encuentro con el pequeño niño que resulta ser un príncipe.

El niño le pide que le dibuje un cordero, él lo hace, y queda muy complacido el pequeño príncipe. Después de una serie de preguntas sin respuesta, el aviador se percató de lo incomodo que le resultaba al Principito ser interrogado.

Decidió extraer de la conversación las respuestas a sus dudas, fue así como supo que el planeta originario de su amiguito era muy pequeño, y supuso que era el asteroide B 612.

Descubrió también la importancia de arrancar los baobabs en el pequeño planeta, tarea diaria del principito. La frecuencia de las puestas de sol le permitía al pequeño ver cuarenta y siete en un solo día, cosa muy necesaria si se estaba triste.

Por fin se reveló la pasión del Principito: su hermosa y única rosa; lo molestaba con su vanidad, lo exasperaba por hacerlo sentir incapaz de complacerla, sin embargo, lamentaba amargamente no haberla comprendido y reconoció que las cosas que hacía y decía, debieron enternecerlo, nunca molestarlo.

El día de su partida se despidió de la rosa. Ella, orgullosa, quería llorar, pero no lo hizo, se mantuvo firme y no hizo ningún intento por detenerlo.

El Principito. Crédito: CC

Capítulos del X al XX

En su viaje, el Principito llegó a los asteroides 325, 326, 327, 328, 329 330; decidió visitarlos, y aprender algo de ellos.

El primer asteroide (325), estaba habitado por un rey orgulloso y despótico que lo reconoció para sorpresa suya como un súbdito, porque lo que no sabía el niño era que para los reyes, todos los hombres son sus súbditos.

A pesar de sentirse poderoso, no pudo cumplir un único deseo al niño: una puesta de sol. Esto lo aburrió y abandonó el planeta. Hay una intrínseca enseñanza en este pasaje: la soberbia por sí sola, no otorga poder alguno.

Pasó al segundo asteroide (326), habitado por un vanidoso, el cual dijo que al fin tenía un admirador, no sabía el pequeño que, para el vanidoso, todos los demás son sus admiradores.

Al fin, cansado de ver al hombre quitase y ponerse un sombrero mientras lo hacía aplaudir, se marchó de allí.

En el tercer planeta, habitaba un hombre gastado y lánguido que era un bebedor. Este le dijo que bebía para olvidar su vergüenza por beber. Ante el entramado, el jovencito se fue lleno de melancolía y más convencido que nunca, de que las personas mayores son raras.

El cuarto planeta (328), lo ocupaba un hombre de negocios que, abstraído en contar y poseer riquezas (estrellas), no tenía tiempo para nada más. Se consideraba serio y por lo tanto, incapaz de ocuparse en otra cosa, que aburrido se marchó.

Ingresó al quinto planeta (329) ocupado por un farolero, y a ojos del Principito, el único que realmente hacía una cosa útil, al ser el único capaz de ocuparse de otros y no solo de sí mismo.

Sin embargo, el farolero estaba triste y aburrido porque no tenía descanso debido a la pequeña superficie de su planeta, en donde el sol se ponía y se quitaba intermitentemente y la frecuencia del día y la noche era inmediata. Por lo tanto, prendía y apagaba su farol a cada instante.

El pequeño se fue deseando quedarse para disfrutar las 1440 puestas de sol que podría disfrutar cada veinticuatro horas en dicho planeta.

El sexto planeta (330) estaba habitado por un anciano geógrafo que no sabía si había en su planeta mares, ciudades, océanos, montañas; pues estas cosas eran para los exploradores, quienes tenían que dar fe de sus descubrimientos.

Por él supo que su rosa era efímera y que la Tierra era un gran planeta.

Decide visitarla y aterriza en el desierto, donde no ve personas y llega a creer que es un planeta deshabitado, conversa con una serpiente que le informa su posición; está en África.

La serpiente habla sobre su poder, ofreciéndose si alguna vez quiere regresar a su estrella, ella lo ayudará. Hace un largo recorrido y descubre nuevas realidades; su rosa no es única, hay cientos de ellas en la tierra, además con tan solo tres volcanes y una rosa ordinaria no es realmente un gran príncipe, se echa en el suelo y llora por ello.

Capítulos del XXI hasta el XXVII

Este capítulo (XXI) narra el encuentro del Principito con el zorro, un animal muy sagaz que le explica el problema que encierra la domesticación, puesto que crea dependencia entre los implicados.

Sin embargo, esta relación de dependencia es lo que hace únicos a los seres; amamos a quienes cuidamos y conocemos bien, son importantes y diferentes para nosotros.

Visto de esa manera, su rosa es única en el mundo, al igual que el zorro, quien, al convertirse en su amigo, ya es diferente de todos los demás. Continua su camino y se encuentra con el guardavía, encargado de organizar los pasajeros y enviarlos en el tren.

Con él aprende la realidad de los viajes, las personas nunca se sienten felices donde están.

En el transcurso de su viaje encuentra a un comerciante de píldoras para quitar la sed, y ahorrar cincuenta y tres minutos por semana, al no tener que beber agua porque la píldora se toma una vez a la semana.

Es ya el octavo día, el piloto varado ha oído todas las historias del Principito, y le dice que tiene mucha sed; el niño decide ir con él a buscar un pozo y lo hallan.

El piloto logra comprender la necesidad del pequeño de irse a su planeta por la añoranza de su tierra y de su rosa, y se percata de la triste realidad: utilizará la mordida de la serpiente para dejar el cuerpo físico e irse.

Así sucede, y el piloto que ya tenía arreglado el motor, parte al mundo civilizado, y se pregunta que habrá sido de ese niño, hermoso y frágil en su planeta solitario. Siente una profunda tristeza y, en las noches, contempla el cielo buscando entre las estrellas, el planeta del Principito.

Relación del título “El Principito” con el contenido de la novela.

Es muy evidente la relación del título de la obra con el contenido; todas las acciones están centradas en este personaje, grácil, inocente y de natural sabiduría. Su manera de razonar ante la actitud de los mayores, es la esencia de esta novela:

conozco un planeta donde vive un señor muy colorado, que nunca ha olido una flor, ni ha mirado una estrella y que jamás ha querido a nadie. En toda su vida no ha hecho más que sumas. Y todo el día se lo pasa repitiendo como tú: “¡Yo soy un hombre serio, yo soy un hombre serio!”¡Al parecer esto le llena de orgullo! Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!

Esta forma de razonar se repite en toda la obra, para el Principito, los mayores son “gente muy rara”.

Características de ‘El Principito’

Tipo de narración:

La narración es lineal. El narrador comienza la historia contando en secuencia lineal vivencias de su niñez:

  • “Las personas mayores me aconsejaron abandonar el dibujo de serpientes boas, ya fueran abiertas o cerradas, y poner más interés en la Geografía, la Historia, el Cálculo y la Gramática. De esta manera a la edad de seis años abandoné una magnífica carrera de pintor”.

En ese orden de ideas se presenta todo el resto de la narración, el Principito le cuenta al piloto toda la odisea que ha vivido hasta llegar a la tierra y, por su conversación, este se entera de todo lo relativo a su planeta y el modo de vida que se lleva allí. Por otra parte, al final de la historia, se conoce plenamente el desenlace de los acontecimientos, una prueba más de la linealidad de la narración:

  • “Este es para mí el paisaje más hermoso y el más triste del mundo. Es el mismo que he dibujado en la página anterior una vez más para que lo vean bien. Fue aquí donde el Principito apareció sobre la tierra, desapareciendo luego

Posición del narrador:

El narrador presenta dos planos narrativos; uno en primera persona como protagonista y otro en tercera persona omnisciente, porque conoce a fondo los sentimientos de los personajes.

Ejemplos narrativos en primera persona:

“Cada día yo aprendía algo nuevo sobre el planeta, sobre la partida y sobre el viaje. Esto venía suavemente al azar de las reflexiones. De esta manera tuve conocimiento al tercer día, del drama de los baobabs”

Ejemplos narrativos en tercera persona omnisciente:

“El principito arrancó también con un poco de melancolía los últimos brotes de baobabs. Creía que no iba a volver nunca. Pero todos aquellos trabajos le parecieron aquella mañana extremadamente dulces. Y cuando regó por última vez la flor y se dispuso a ponerla al abrigo del fanal, sintió ganas de llorar”

Secuencias narrativas:

Se ajusta perfectamente al esquema de inicio, nudo y desenlace.

  • Inicio: el piloto narra su frustración a los seis años cuando nadie entendió su dibujo, luego se queda varado en el desierto, aparece el niño, le cuenta sus experiencias de viaje, el piloto lo oye y le toma aprecio.
  • Nudo: se acerca el momento en que el joven príncipe debe partir, y aprovecha la búsqueda de un pozo de agua, para hacer que el piloto comprenda su estrategia con la serpiente.
  • Desenlace: el niño se hace morder con la serpiente, cae inerte, y al amanecer ya su cuerpo no está. El piloto sabe que se ha ido, parte también porque su avión ya está reparado y, queda añorando poder comunicarse algún día con el principito.

Personajes de ‘El Principito’

el zorro del principito
El Principito y el zorro

Personajes principales:

El aviador
El Principito
La Rosa

Personajes secundarios:

El rey
El vanidoso
El hombre de negocios
El farolero
El geógrafo
El zorro
La serpiente
La flor de tres pétalos

Referenciales:

El astrónomo turco
Las personas mayores que frustraron al aviador su incipiente carrera de pintor.

Ambiente

Ambiente físico:

El desierto del Sahara en África, allí se desarrollan las acciones, los otros ambientes son referenciales:

  • “Viví así solo, nadie con quien poder hablar verdaderamente, hasta cuando hace seis años tuve una avería en el desierto del Sahara como no llevaba conmigo ni mecánico ni pasajero alguno, me dispuse a realizar, yo solo, una reparación difícil. Era para mí una cuestión de vida o muerte, pues apenas tenía agua de beber para ocho días”

Ambiente psicológico:

Se puede definir como tenso y melancólico; además de un poco triste.

El aviador está preocupado por su situación, está varado con poca agua y comida en el desierto, donde nadie conoce su paradero. El principito está descubriendo otros mundos, pero se siente triste y preocupado por su rosa, desvalida y sola con los elementos naturales que la rodean. Pide un cordero para que se coma la hierba mala de su pequeño planeta, pero debe tener bozal para que no se coma la rosa. El único que muestra una actitud jovial y desenfadada es el zorro:

“Yo no debí hacerle caso —me confesó un día el principito— nunca hay que hacer caso a las flores, basta con mirarlas y olerlas. Mi flor embalsamaba el planeta, pero yo no sabía gozar con eso…Aquella historia de garras y tigre que tanto me molestó, hubiera debido enternecerme”

“Estaba yo muy ocupado tratando de destornillar un perno demasiado apretado del motor; la avería comenzaba a parecerme cosa grave y la circunstancia de que se estuviera agotando mi provisión de agua, me hacía temer lo peor.”

“_Es también algo demasiado olvidado _dijo el zorro_. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.”

Tema

portada el principito
El Principito

El Principito es descrito por su autor como un libro para niños; sin embargo, tiene en su mensaje un cúmulo de enseñanzas intrínsecas para exhortar la mejor forma de ver la vida, así como expresiones morales y éticas sobre las relaciones humanas, el amor, la responsabilidad, la amistad.

Por otra parte, desnudas debilidades personales representadas por la avaricia, la vanidad, el orgullo, la falta de comunicación entre las personas.

Todas ellas motivo del aislamiento existencial que tanto nos perturba, es estar solos entre un tumulto. Quizás su tema principal es la conducta humana vista a través de los ojos de los niños, etapa que todos tuvimos, pero que olvidamos demasiado pronto.

Creemos ser mejores siendo adultos, racionales y extremos, pero infelices y solos.

Estilo de ‘El Principito’

Tipo de lenguaje:

Es un lenguaje formal de principio a fin, es apropiado para niños y adultos, sencillo y poco adornado con recursos expresivos ni connotaciones semánticas. La humanización es quizás el único recurso literario que aparece constantemente, aportando lógica al relato, pues en su inocencia el niño habla con animales, flores y plantas. No obstante, es elegante y muy cuidado.

Formas expresivas

Narración:

“Levanté el balde hasta sus labios y el principito bebió con los ojos cerrados. Todo era bello como una fiesta. Aquella agua era algo más que un alimento. Había nacido del caminar bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos. Era como un regalo para el corazón. Cuando yo era niño, las luces del árbol de navidad, la música de la misa de medianoche, la dulzura de las sonrisas, daban su resplandor a mi regalo de navidad”.

Descripción:

“La flor no acababa de preparar su belleza al abrigo de su envoltura verde. Elegía con cuidado sus colores, se vestía lentamente y se ajustaba uno a uno sus pétalos. No quería salir ya ajada como las amapolas; quería aparecer en todo el esplendor de su belleza. ¡Ah era muy coqueta aquella flor! Su misteriosa preparación duraba días y días. Hasta que una mañana, precisamente al salir el sol se mostró espléndida”.

Dialogo:

_ ¡Buenos días! _ dijo el zorro.

_ ¡Buenos días! _ respondió cortésmente el principito que se volvió, pero no vio nada.

_ ¡Estoy aquí bajo el manzano! _dijo la voz.

¿Quién eres tú? preguntó el principito_ ¡Qué bonito eres!

¡Soy un zorro! _dijo el zorro.

_Ven a jugar conmigo _le propuso el principito_ ¡estoy tan triste!

No puedo jugar contigo_ dijo el zorro_no estoy domesticado.

_¡Ah perdón _dijo el principito!

Recursos literarios

Portada de El principito.

Símil:

“La roldana gimió como una vieja veleta cuando el viento ha dormido mucho”

“La serpiente se enrosco alrededor del tobillo del principito como un brazalete de oro”

Metáfora:

“Cómo el principito se dormía, lo tomé en mis brazos y me puse nuevamente en camino. Me sentía emocionado llevando aquel frágil tesoro”

“Tenía miedo de haberse equivocado de planeta, cuando un anillo de color de luna se revolvió en la arena. _ ¡Buenas noches! _ dijo la serpiente”

Hipérbole:

“Le hice comprender al principito que los baobabs no son arbustos, sino árboles tan grandes como iglesias y que incluso si llevase consigo un rebaño de elefantes, el rebaño no lograría acabar con un solo baobab”

Imágenes sensoriales.

imagen visual:

“El trigo que es dorado también será un recuerdo de ti”

Imagen olfativa:

“La flor perfumaba e iluminaba mi vida”

Imagen táctil:

“Hace mucho frío en tu tierra. No se está muy a gusto”

Imagen gustativa:

“Que planeta más raro, es seco, puntiagudo y salado”

Imagen auditiva:

“Muchachito cómo me gusta oír tu risa”

Humanización:

La flor se interrumpió; había llegado allí en forma de semilla y no era posible que conociera otros mundos. Humillada por haberse dejado sorprender inventando una mentira tan ingenua, tosió dos o tres veces para atraerse la simpatía del principito

Comentario sobre la obra literaria.

Esta novela corta, sencilla y hermosa, tiene un sesgo autobiográfico. El autor es huérfano de padre solo entre desde muy tierna edad, creció sin el apoyo de la figura paterna, guiadora y fuente de apoyo para todo niño.

Muestra la soledad que lo acompaño siempre “_¿Dónde están los hombres? _ prosiguió el principito. Se está un poco solo en el desierto… _ También se está solo donde los hombres_ respondió la serpiente”.

Resalta la importancia de la percepción humana sobre todo lo demás “Solo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible para los ojos.”

El autor es aviador al igual que el protagonista de su novela; y como un presagio de lo que le sucedería después, se pierde en el desierto, completamente solo, logrando sobrevivir y disfrutar del encuentro con el principito.

Antoine de Saint-Exupéry. Crédito: Creative Commons.

Transcurrido un año de la publicación de su novela cumbre, se perdió con su avión, completamente solo y desapareció en el mar, sin que nadie lograra encontrarlo. Tal vez se fue en busca de la estrella del Principito, y permanece allí, disfrutando de la inocencia de ese niño eterno, que con tanto amor cuida su rosa y todo su entorno.

Bibliografía consultada.

DE SAINT- EXUPÉRY, Antoine. El Principito. Editorial Emecé Editores.1era edición en español. Argentina 1951.

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