El islam es la segunda religión más grande del mundo por número de fieles y la de mayor crecimiento en el siglo XXI. Con más de 1.800 millones de seguidores distribuidos en todos los continentes, el islam no es solo una religión sino una civilización completa que ha producido durante 14 siglos una filosofía, un arte, una ciencia, una jurisprudencia y una literatura de primera magnitud mundial. Es, junto con el judaísmo y el cristianismo, una de las tres grandes religiones abrahámicas: tradiciones monoteístas que comparten la figura del patriarca Abraham como padre espiritual común y que reconocen a los mismos profetas de la Biblia hebrea como mensajeros de Dios.
La palabra islam en árabe significa literalmente sumisión o entrega: la sumisión voluntaria a la voluntad de Dios, el reconocimiento de que el ser humano no es el centro del universo sino una criatura que debe orientar su vida según los designios divinos. El creyente musulmán, del árabe muslim, «el que se somete», no es simplemente alguien que profesa una fe sino alguien que ha comprometido su vida entera a esa entrega, en la oración diaria, en el ayuno, en la limosna, en la peregrinación y en el esfuerzo constante por vivir según los valores que Dios ha revelado.
El islam surgió en la Arabia del siglo VII d.C., en un contexto de fragmentación política y pluralismo religioso donde convivían el politeísmo árabe tradicional, el judaísmo, el cristianismo en distintas variantes y el zoroastrismo persa. En ese contexto, un comerciante de la ciudad de La Meca llamado Mahoma comenzó a recibir, según la tradición islámica, una serie de revelaciones divinas que compiló, o que sus compañeros compilaron después de su muerte, en el Corán, el libro sagrado del islam.
En menos de un siglo desde la muerte de Mahoma, el islam se había extendido desde la Península Arábiga hasta el norte de África, Persia, el Cáucaso y las fronteras de la India, en una de las expansiones religiosas y políticas más rápidas de la historia humana.
Los orígenes: la Arabia preislámica y el contexto histórico
Para entender el islam es necesario entender el mundo en el que nació. La Arabia del siglo VI y VII d.C. era un territorio fragmentado política y culturalmente, sin una autoridad política unificada y con una economía basada en el comercio caravanero entre el Mediterráneo y el océano Índico.
La religión árabe preislámica
La religión predominante en la Arabia preislámica era un politeísmo tribal con un panteón de varios cientos de divinidades, cada tribu con sus dioses propios. El santuario de la Kaaba en La Meca era ya antes del islam un centro religioso importante donde se veneraban numerosas imágenes de distintas divinidades. Entre esas divinidades destacaban Al-Lah, «el dios» en árabe, el dios supremo del panteón árabe, junto a otras tres diosas principales: Al-Lat, Al-Uzza y Manat.
El islam no inventó la idea de Al-Lah sino que radicalizó su monoteísmo: afirmó que Al-Lah es el único Dios real y que todas las demás divinidades son falsas. Esta radicalización monoteísta es el corazón del mensaje islámico y la continuación de la tradición monoteísta judía y cristiana en un contexto árabe.
La presencia del judaísmo y el cristianismo
En la Arabia del siglo VII había comunidades judías significativas, especialmente en la ciudad de Medina, entonces llamada Yatrib, y en el norte de la Península y también había comunidades cristianas, principalmente en el sur de Arabia y en los márgenes del Imperio Bizantino. Mahoma conoció ambas tradiciones y sus revelaciones muestran una familiaridad notable con los textos bíblicos, aunque con diferencias significativas que han generado siglos de debate sobre la naturaleza de ese conocimiento.
Mahoma: el sello de los profetas
Mahoma ibn Abdullah nació en La Meca hacia el 570 d.C. en el seno de la tribu de los Quraysh, la familia que guardaba la Kaaba. Huérfano desde niño, fue criado por su abuelo y luego por su tío Abu Talib. Trabajó como comerciante y a los 25 años se casó con Jadiya, una viuda acaudalada 15 años mayor que él, que fue su primera y más importante esposa durante toda su vida.


Las revelaciones
Hacia el año 610 d.C., cuando Mahoma tenía aproximadamente 40 años, comenzó a retirarse a una cueva del monte Hira, cerca de La Meca, para períodos de meditación y retiro. Según la tradición islámica, durante uno de esos retiros se le apareció el ángel Yibril, el Gabriel bíblico y le transmitió las primeras palabras del Corán: «Lee en el nombre de tu Señor que creó».
Mahoma quedó aterrorizado por la experiencia y regresó a casa temblando. Fue Jadiya quien lo tranquilizó y lo animó a confiar en la autenticidad de la revelación. Durante los siguientes 22 años, hasta su muerte en el 632 d.C., Mahoma continuó recibiendo revelaciones que sus compañeros memorizaban y anotaban en distintos materiales.
La predicación en La Meca
Los primeros años de predicación de Mahoma en La Meca fueron difíciles. Su mensaje monoteísta, que negaba la realidad de las divinidades del panteón árabe, amenazaba directamente los intereses económicos de los guardianes de la Kaaba, que vivían del comercio y las peregrinaciones religiosas. La élite de la tribu Quraysh persiguió a los primeros musulmanes, obligando a algunos a emigrar a Etiopía para buscar protección bajo el rey cristiano.
La hégira y la consolidación en Medina
En el año 622 d.C., el año cero del calendario islámico llamado la hégira o «emigración», Mahoma y sus seguidores emigraron de La Meca a Medina, donde fueron recibidos como árbitros entre las tribus en conflicto. En Medina, el islam dejó de ser un movimiento religioso perseguido para convertirse en una comunidad política organizada, con su propia legislación, su sistema de alianzas y su capacidad militar.
Los años siguientes fueron de conflicto armado con La Meca y de consolidación política en la Península. En el 630 d.C., Mahoma entró en La Meca prácticamente sin resistencia y consagró la Kaaba al culto del único Dios, destruyendo las imágenes de las divinidades politeístas. Cuando murió en el 632 d.C., casi toda la Península Arábiga había aceptado el islam.
El Corán: la palabra de Dios
El Corán, en árabe Qur’an, «recitación», es el texto sagrado central del islam. A diferencia de la Biblia, que la tradición cristiana considera inspirada por Dios pero escrita por autores humanos, el Corán es considerado por el islam la palabra literal de Dios transmitida a Mahoma a través del ángel Yibril. No es la interpretación humana de un mensaje divino sino el mensaje divino mismo en su forma textual exacta.
La estructura del Corán
El Corán está dividido en 114 suras (capítulos) de longitud muy variable, ordenados aproximadamente de mayor a menor extensión, no cronológicamente. Cada sura tiene un nombre tomado de un elemento destacado de su contenido: la Vaca, la Familia de Imrán, las Mujeres, la Mesa Servida, etc. Las suras se dividen a su vez en ayat (versículos, literalmente «signos») y el Corán completo tiene aproximadamente 6.236 ayat. Es un texto significativamente más corto que la Biblia: comparable en extensión al Nuevo Testamento.
El contenido del Corán
El Corán no es un texto narrativo continuo como el Génesis o los evangelios sino una colección de revelaciones de distintos géneros: proclamaciones teológicas, narrativas de los profetas bíblicos recontadas desde la perspectiva islámica, legislación, reflexiones sobre la naturaleza, advertencias escatológicas y oraciones.
Los profetas bíblicos tienen una presencia central en el Corán: Adán, Noé, Abraham, Moisés, David, Salomón, Elías, Jonás y Jesús (llamado Isa en árabe) son todos reconocidos como profetas auténticos enviados por Dios. El Corán los presenta como mensajeros del mismo mensaje monoteísta que Mahoma, corrompido por sus seguidores a lo largo del tiempo y restaurado en su pureza original por el islam.
Jesús ocupa un lugar especialmente importante en el Corán: es el único profeta nacido de una virgen, realiza milagros, es llamado kalimat Allah (la palabra de Dios) y ruh minhu (un espíritu de Él). Sin embargo, el Corán niega explícitamente que sea el Hijo de Dios en sentido divino o que haya muerto en la cruz: la crucifixión, según el Corán, fue una ilusión.
María, Maryam en árabe, es la única mujer mencionada por nombre en el Corán y tiene una sura entera dedicada a ella. Es venerada en el islam como la más virtuosa de las mujeres, aunque no como madre de Dios sino como madre de un gran profeta.
La recitación y la memorización
Una dimensión fundamental del Corán que lo distingue de otros textos sagrados es su dimensión oral y musical. El Corán fue revelado para ser recitado, no simplemente leído. La palabra Qur’an significa precisamente «recitación». Los hafiz, los que han memorizado el Corán completo, son figuras de enorme respeto en las comunidades musulmanas y la recitación coránica es una forma artística con sus propias tradiciones estéticas y sus propios maestros.
Los cinco pilares del islam
El islam organiza la vida religiosa del creyente en torno a cinco pilares fundamentales que son a la vez obligaciones rituales, expresiones de fe y actos de pertenencia a la comunidad.
La shahada: el testimonio de fe
El primer pilar es la shahada, «testimonio», la declaración de fe que constituye el acto de convertirse al islam: «No hay más dios que Dios, y Mahoma es el mensajero de Dios» (La ilaha illa Allah, Muhammad rasul Allah.) Es la frase más repetida del mundo musulmán: se pronuncia en el nacimiento, en la muerte, en la llamada a la oración y en innumerables contextos cotidianos.
La shahada tiene dos partes igualmente importantes: la negación, no hay más dios que Dios, el rechazo de todo politeísmo e idolatría y la afirmación, Mahoma es el mensajero, el reconocimiento de la autenticidad de la revelación islámica.
La salat: la oración ritual
El segundo pilar es la salat, la oración ritual, que el musulmán practica cinco veces al día: al amanecer, al mediodía, a media tarde, al atardecer y por la noche. Cada oración implica una secuencia de posiciones corporales (de pie, inclinado, prosternado) acompañadas de recitaciones coránicas, orientada hacia La Meca.
La salat no es simplemente una devoción privada sino un acto que estructura el tiempo cotidiano y que vincula al creyente con la comunidad mundial de musulmanes que en cada momento del día están orando en algún lugar del mundo. El adhan, la llamada a la oración pronunciada desde el minarete por el muecín, es uno de los sonidos más característicos del mundo islámico.
El zakat: la limosna obligatoria
El tercer pilar es el zakat, literalmente «purificación», la limosna obligatoria que todo musulmán con recursos suficientes debe dar anualmente a los pobres: aproximadamente el 2,5% de su riqueza acumulada. El zakat no es una donación voluntaria sino una obligación religiosa que forma parte del sistema de solidaridad social del islam.
La idea subyacente es que la riqueza no pertenece completamente al individuo sino que una parte de ella le corresponde a la comunidad. Dar el zakat «purifica» la riqueza del que la tiene, reconociendo que su posesión tiene una dimensión social.
El sawm: el ayuno del Ramadán
El cuarto pilar es el sawm, el ayuno, practicado durante el mes de Ramadán, el noveno mes del calendario lunar islámico, el mes en que según la tradición Mahoma recibió las primeras revelaciones del Corán.
Durante el Ramadán, los musulmanes adultos se abstienen de comer, beber, fumar y las relaciones sexuales desde el amanecer hasta la puesta del sol. El ayuno no es solo una práctica de abstinencia sino un tiempo de intensificación espiritual, de lectura del Corán, de oración nocturna adicional y de solidaridad con los que pasan hambre.
El Ramadán termina con la celebración del Eid al-Fitr, la fiesta de la ruptura del ayuno, una de las dos grandes fiestas del calendario islámico.
El hayy: la peregrinación a La Meca
El quinto pilar es el hayy, la peregrinación a La Meca, que todo musulmán con salud y recursos suficientes debe realizar al menos una vez en su vida. Se realiza durante el mes de Dhul Hiyya y sigue una secuencia de rituales que conmemoran los actos de Abraham, Agar e Ismael según la tradición islámica.
El hayy concentra en La Meca cada año a entre dos y tres millones de peregrinos de todo el mundo, convirtiéndose en la mayor reunión humana periódica del planeta. La experiencia de la peregrinación, con su mezcla de pueblos, razas y culturas unidos en el mismo acto de devoción, es descrita por muchos peregrinos como la experiencia espiritual más intensa de su vida.
El Corán y la Sunna: las fuentes del islam
La teología y la práctica islámica se fundamentan en dos fuentes principales que se complementan mutuamente.
El Corán
Como hemos descrito, el Corán es la palabra literal de Dios y la fuente de autoridad suprema y ninguna otra fuente puede contradecirlo. Sin embargo, el Corán no regula todos los aspectos de la vida cotidiana con el mismo detalle, lo que hace necesaria una segunda fuente.


La Sunna y los Hadices
La Sunna («camino» o «práctica») es el conjunto de dichos y hechos de Mahoma que sirven como modelo de comportamiento para los musulmanes. La Sunna está recogida en los hadices, relatos sobre lo que Mahoma dijo o hizo, compilados por distintos escolares en los siglos VIII y IX d.C.
Los hadices fueron evaluados críticamente por los escolares islámicos según la fiabilidad de la cadena de transmisión (la isnad, la lista de personas que transmitieron el relato) y clasificados en distintos grados de autenticidad. Las colecciones más autoritativas en el islam sunita son las de Al-Bujari y Muslim ibn al-Hayay, del siglo IX.
La interpretación de la Sharia, la ley islámica, se basa en la combinación del Corán y la Sunna, complementados por el consenso de los escolares (ijma) y el razonamiento analógico (qiyas) en las distintas escuelas jurídicas.
Las ramas del islam: sunismo y chiismo
Aproximadamente un año después de la muerte de Mahoma, en el 632 d.C., surgió la primera gran división del islam en torno a la pregunta sobre quién debía liderar la comunidad musulmana.
El sunismo
La mayoría de los musulmanes, aproximadamente el 85-90% del total mundial, son sunitas, del árabe ahl al-sunna, «la gente de la Sunna». Los sunitas reconocen como legítimos a los cuatro primeros califas, Abu Bakr, Omar, Utmán y Alí y consideran que el liderazgo de la comunidad es una cuestión política que debe resolverse por consenso o elección, no por designación divina.
El sunismo se organiza en cuatro escuelas jurídicas principales, la hanafita, la malikita, la shafiita y la hanbalita, que difieren en algunos aspectos de la interpretación de la Sharia pero que se reconocen mutuamente como legítimas.
El chiismo
Aproximadamente el 10-15% de los musulmanes son chiitas, del árabe shi’at Ali, «el partido de Alí». Los chiitas creen que el liderazgo legítimo de la comunidad musulmana correspondía exclusivamente a Alí ibn Abi Talib, primo y yerno de Mahoma y a sus descendientes, llamados imames, que tienen una autoridad religiosa especial basada en su relación directa con el Profeta.
La división entre sunitas y chiitas se consolidó con la batalla de Karbala en el 680 d.C., cuando Husain ibn Alí, nieto de Mahoma, fue masacrado junto a sus compañeros por las fuerzas del califa Yazid. Este evento es conmemorado anualmente por los chiitas en la festividad de Ashura, con ceremonias de luto de gran intensidad emocional.
Los chiitas están presentes mayoritariamente en Irán, Irak, Azerbaiyán y el Líbano, aunque hay comunidades chiitas en casi todos los países con población musulmana.
El sufismo
El sufismo, del árabe tasawwuf, es la dimensión mística del islam, presente tanto en el mundo sunita como en el chiita. Los sufíes buscan la experiencia directa de Dios a través de prácticas de meditación, recitación, música y danza ritual. Las órdenes sufíes (la más conocida en Occidente es la de los derviches giróvagos de la orden Mevlevi, fundada por el poeta Rumi) han producido algunos de los textos místicos más bellos de la literatura universal.
El islam y las otras religiones abrahámicas
Como desarrollamos en el artículo sobre las religiones abrahámicas, el islam, el judaísmo y el cristianismo comparten una herencia común que los hace reconocibles entre sí a pesar de sus diferencias profundas.
El islam reconoce explícitamente al judaísmo y al cristianismo como religiones del Libro, ahl al-kitab, cuyos seguidores recibieron revelaciones divinas auténticas, aunque el islam afirma que esas revelaciones fueron alteradas o mal interpretadas a lo largo del tiempo y que el Corán las restaura en su pureza original.
Abraham (Ibrahim en árabe) es el padre espiritual común de las tres tradiciones. El islam enfatiza especialmente el papel de Ismael, el hijo que Abraham tuvo con Agar y que según la tradición islámica, no la judía, fue el hijo del sacrificio. Los árabes se consideran descendientes de Ismael, lo que convierte a Abraham en el ancestro literal del pueblo árabe y de la fe islámica.
Moisés (Musa en árabe) es el profeta más mencionado en el Corán, con más referencias que el propio Mahoma. Su figura como liberador del pueblo de Dios y receptor de la revelación divina es fundamental en la teología islámica.
Jesús (Isa en árabe) es reconocido como profeta, como el Mesías y como nacido de una virgen, pero no como Dios ni como hijo de Dios en sentido divino. Esta diferencia cristológica es la más profunda entre el islam y el cristianismo.
La civilización islámica: ciencia, arte y filosofía
Uno de los aspectos más importantes del islam para la historia de la civilización mundial es la extraordinaria floración cultural que produjo durante la Edad de Oro islámica, aproximadamente entre los siglos VIII y XIII d.C.
Durante ese período, los centros islámicos de Bagdad, Córdoba, El Cairo y Samarcanda fueron los principales focos del conocimiento mundial. Los escolares musulmanes tradujeron al árabe el corpus de la filosofía griega (Aristóteles, Platón, Galeno, Euclides) y lo desarrollaron con contribuciones originales en matemáticas, astronomía, medicina, óptica, química y filosofía.
Al-Juarismi desarrolló el álgebra y dio nombre al algoritmo. Ibn Sina, Avicena en la tradición europea, escribió el Canon de Medicina que fue el texto médico de referencia en Europa durante cinco siglos. Ibn Rushd, Averroes, fue el comentarista de Aristóteles que permitió a la Europa medieval redescubrir al filósofo griego, Al-Biruni calculó la circunferencia de la Tierra con una precisión notable e Ibn Jaldún fundó la sociología como disciplina siglos antes que Auguste Comte.
En el arte, el islam desarrolló la caligrafía como la forma artística más elevada (dado que la representación figurativa fue limitada o prohibida en ciertos contextos), la arquitectura de una sofisticación técnica y estética extraordinaria (la Alhambra de Granada, la mezquita de Córdoba, el Taj Mahal) y la literatura con obras como Las mil y una noches y la poesía de Rumi, Hafiz y Omar Jayam.
Comparativa entre islam, judaísmo y cristianismo
| Aspecto | Islam | Judaísmo | Cristianismo |
|---|---|---|---|
| Fundador | Mahoma (siglo VII d.C.) | Abraham / Moisés (según tradición) | Jesús de Nazaret (siglo I d.C.) |
| Texto sagrado | Corán + Hadices | Tanaj + Talmud | Biblia (AT + NT) |
| Concepto de Dios | Alá: único, indivisible, sin asociados | YHWH: único, personal, trascendente | Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo |
| Jesús | Profeta y Mesías, no divino | No reconocido como Mesías ni profeta | Hijo de Dios, segunda persona de la Trinidad |
| Mahoma | Sello de los profetas, último mensajero | No reconocido | No reconocido |
| Salvación | Sumisión a Dios, obras y fe | Cumplimiento de la Torá, alianza con Dios | Fe en Cristo, gracia divina |
| Vida después de la muerte | Paraíso (Yanna) e infierno (Yahannam) | Sheol, resurrección, mundo venidero | Cielo, purgatorio, infierno, resurrección |
| Lugar sagrado central | La Meca (Kaaba) | Jerusalén (Monte del Templo) | Jerusalén (Santo Sepulcro) |
| Día sagrado | Viernes | Sábado (Shabat) | Domingo |
| Fieles en el mundo | ~1.800 millones | ~15 millones | ~2.400 millones |
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Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- El Corán, traducción de Julio Cortés (1986). Herder, Barcelona.
- El Corán, traducción de Abdel Ghani Melara Navío (1994). Junta Islámica, Córdoba.
Bibliografía:
- Vernet, Juan (1987). El islam. Círculo de Lectores, Barcelona.
- Khoury, Adel Theodor (1996). El islam. Herder, Barcelona.
- Ljamai, Abdelilah (2009). Introducción al islam. Alianza Editorial, Madrid.
- Armstrong, Karen (2000). Islam: A Short History. Modern Library, Nueva York.
- Esposito, John L. (2011). What Everyone Needs to Know About Islam. Oxford University Press.
- Brown, Jonathan A.C. (2009). Hadith: Muhammad’s Legacy in the Medieval and Modern World. Oneworld, Oxford.
- Nasr, Seyyed Hossein (2004). The Heart of Islam. HarperOne, Nueva York.
Preguntas frecuentes sobre el islam
¿Qué significa la palabra islam?
Islam es una palabra árabe que deriva de la raíz s-l-m, que connota paz, integridad y sumisión. Significa literalmente «sumisión» o «entrega»: la entrega voluntaria a la voluntad de Dios. Un musulmán —del mismo término árabe— es literalmente «el que se somete», el que ha entregado su vida a Dios. Esta idea de sumisión no implica pasividad sino una orientación activa de toda la vida según los valores que Dios ha revelado.
¿Cuál es la diferencia entre sunitas y chiitas?
La división entre sunitas y chiitas surgió después de la muerte de Mahoma en torno a la pregunta sobre quién debía liderar la comunidad musulmana. Los sunitas, que representan el 85-90% de los musulmanes mundiales, reconocen la legitimidad de los primeros califas elegidos por consenso. Los chiitas, el 10-15% restante, creen que el liderazgo legítimo correspondía exclusivamente a Alí y sus descendientes, los imames, que tienen una autoridad religiosa especial. La división se profundizó con la batalla de Karbala en el 680 d.C., cuando el nieto de Mahoma fue masacrado. Aunque las diferencias teológicas son reales, la mayoría de sunitas y chiitas comparten los fundamentos esenciales del islam.
¿Cómo ve el islam a Jesús?
El islam reconoce a Jesús como uno de los más grandes profetas enviados por Dios, como el Mesías prometido a Israel y como nacido milagrosamente de la virgen María. El Corán atribuye a Jesús varios milagros y lo llama la palabra de Dios y un espíritu de Él. Sin embargo, el islam niega que Jesús sea el Hijo de Dios en sentido divino —lo que considera una forma de politeísmo— y afirma que no murió en la cruz sino que fue elevado directamente al cielo. Esta diferencia cristológica es la más profunda entre el islam y el cristianismo.
¿Qué es la Sharia?
La Sharia —»el camino» en árabe— es el sistema de ley y ética islámica derivado del Corán y la Sunna. No es simplemente un código penal sino un sistema completo que regula todos los aspectos de la vida: desde el matrimonio y la herencia hasta el comercio, la oración y la alimentación. La Sharia es interpretada por las distintas escuelas jurídicas islámicas, que pueden diferir en algunos detalles. En la práctica, los países de mayoría musulmana aplican la Sharia en distintos grados: algunos la incorporan plenamente a su legislación; otros la aplican solo en el derecho de familia; otros tienen sistemas legales principalmente seculares.
¿Es el islam una religión de paz o de violencia?
Es una pregunta que no admite una respuesta simplista. El islam, como el judaísmo y el cristianismo, contiene en sus textos y en su historia tanto tradiciones de paz, tolerancia y convivencia como episodios de violencia y exclusión. El Corán contiene versículos que exigen la lucha en defensa de la fe y versículos que exigen la paz y la convivencia. Durante siglos, el islam fue notablemente más tolerante con las minorías religiosas que el cristianismo medieval europeo: las comunidades judías y cristianas vivieron generalmente en paz bajo el dominio islámico clásico, aunque con un estatus subordinado. Los movimientos violentos que invocan el islam en el siglo XXI son condenados por la gran mayoría de los escolares y creyentes musulmanes como interpretaciones distorsionadas del texto sagrado.









