La Revolución de las Trece Colonias de Norteamérica

Ideas renovadoras, una intransigente política de gravamen por parte de la metrópoli y cientos de comerciantes bostonianos enfurecidos. Así comenzó la Revolución de las Trece Colonias de Norteamérica, con los famosos disturbios del Motín del Té de diciembre de 1773, una reacción popular a la imposición por parte de Gran Bretaña de altos impuestos a la importación de este producto.

Bostonianos humillando a un aduanero, obra atribuída a Phillip Dawe, 1774
Bostonianos humillando a un aduanero, obra atribuída a Phillip Dawe, 1774

El pintor británico Phillip Dawe capturó el momento en que cinco sublevados bostonianos descargaban su furia contra John Malcom, Comisario de Aduanas de la ciudad de Boston, al que han untado de alquitrán y cubierto de plumas, una humillación pública considerada una grave injuria. Bajo el árbol de la libertad, unos picarescos bostonianos obligan al comisario a beber vino de una bota, como queriendo emborracharle para aumentar así la ofensa.

La representación del motín tiene en esta obra una óptica genuina: aunque el pintor decide retratar en primer plano un momento puntual, el de la humillación de un oficial británico, la escena que refleja verdaderamente el hecho histórico es la que se revela en el fondo, a la izquierda, donde vemos a un grupo de comerciantes arrojando un cargamento británico de té al mar, como así ocurrió  durante el famoso motín. Todo un acto de rebelión ante el cual Gran Bretaña reaccionó endureciendo las leyes contra los sublevados y clausurando el puerto de Boston.

Aunque la revolución se venía gestando desde antes, nutrida de todo el ideario ilustrado, el motín fue el detonante que extendió el germen revolucionario por las trece colonias británicas y dio lugar a la Guerra de la Independencia. Los “padres fundadores” como  Thomas Jefferson o Benjamin Franklin imaginaban una nación liberal, exenta de la presión política y económica impuesta desde Londres y basada en un sistema republicano de derechos, sufragio y separación de poderes.

Esta nueva nación vería su alba el 4 de julio de 1776, cuando los representantes de las trece colonias ya segregadas de Gran Bretaña, incapaz de contener la revolución, firmaron el Acta de Declaración de Independencia, el documento que articulaba jurídicamente las bases de este nuevo sistema.

De esta manera lo representaría en 1819 el pintor John Trumbull, en una solemne y clásica escena en la que el Comité Constituyente presenta el documento final redactado ante el Congreso Continental para proceder a su aprobación.

declaracion independencia

Todavía los estadounidenses celebran este acontecimiento, que no deja de engrandecer su patriotismo cada 4 de julio, considerándolo el origen de su conciencia nacional y su memoria histórica. La Revolución de las Trece Colonias y la guerra que le sucedió fue además, la primera de la llamada “era de las revoluciones” de finales del siglo XVIII y a lo largo del XIX, que serviría de inspiración para el resto de movimientos burgueses europeos y americanos que protagonizan la historia de esa centuria.

Romántico, en el sentido artístico de la palabra. En mi adolescencia tanto familiares como amigos me recordaban una y otra vez que era un humanista empedernido, pues pasaba el rato haciendo lo que quizás otros no tanto, creyéndome Bécquer, inmerso en mis propias fantasías artísticas, en libros y películas, deseando constantemente viajar y explorar mundo, admirado por mi pasado histórico y por las maravillosas producciones del ser humano. Por ello decidí estudiar Historia y simultanear con Historia del Arte, porque me parecía la manera más adecuada de llevar a cabo las habilidades y pasiones que me caracterizan: leer, escribir, viajar, investigar, conocer, dar a conocer, educar. La divulgación es otra de mis motivaciones, pues entiendo que no hay palabra que tenga valor real si no es porque haya sido transmitida con eficacia. Y con ello, tengo la determinación de que todo lo que haga en mi vida tenga un fin didáctico.

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