Los hugonotes

Los hugonotes fueron un colectivo perseguido y aislado por la sociedad francesa durante el siglo XVII. El apodo se lo dieron los católicos franceses a los protestantes calvinistas durante las Guerras de Religión de Francia (1562-1568). Su creencia era la de que la autoridad de Dios estaba por encima de todas las cosas, es decir, la premisa básica del calvinismo. Se trasladaron a las colonias y fueron vitales para el desarrollo de las nuevas naciones, gracias a su mentalidad frente al trabajo.

La Masacre del Triunvirato, de Antoine Caron
La Masacre del Triunvirato, de Antoine Caron

Su origen se remonta a 1512 pero no fue hasta 1534 cuando los protestantes franceses se unirían a la doctrina de Juan Calvino, es decir, al calvinismo. El religioso se vio obligado a abandonar Francia en 1534, pero se estableció en Ginebra, donde elaboró su obra “La Institución de la Religión Cristiana”. Desde su exilio, organizó las Iglesias reformadas de Francia, criticó a la Iglesia católica por sus métodos e impulsó la creencia protestante de que “el cielo había que ganárselo en la tierra”.

Los poderes franceses no eran nada partidarios de los hugonotes y de su “Iglesia reformada”. Les veían como una lacra y los calificaban como “pretendida religión reformada”. En 1559, en el Sínodo de París, los hugonotes franceses presentaron una declaración doctrinal calvinista a Francisco II, recién proclamado rey de Francia. No obstante, la aristocracia perteneciente a la Casa de Guisa provocó una dura represión contra los declarantes. Entre 1562 y 1594, todos aquellos relacionados con los hugonotes (familiares, etc.) fueron perseguidos y exterminados, culpándoles de herejía.

La llegada al trono de Enrique IV cambio la suerte para los hugonotes. El rey, de creencia calvinista, se vio obligado a abrazar el catolicismo para poder ser reconocido como rey de Francia. Pero esto no le impidió simpatizar con el colectivo protestante y concederles plazas de poder dentro del gobierno y de la sociedad. El 13 de abril de 1598, firmó el Edicto de Nantes, que ponía fin a las Guerras de Religión y que garantizaba cierta libertad de culto.

Sin embargo, el 18 de octubre de 1685, Luis XIV decidió revocar de forma unánime el Edicto de Nantes y proseguir el exterminio de los evangélicos franceses. Para ello dedicó un grupo exclusivo del ejército que se encargaría de dicha tarea. Viendo el panorama hostil, la mayoría de los hugonotes huyeron a los Países Bajos, Suiza, Inglaterra y a Prusia, así como a las colonias británicas. Más adelante se vería que su participación en territorios como América del Norte sería clave para el establecimiento de las nuevas naciones.

Finalmente, gracias a Napoleón, recuperaron todos sus derechos en 1802.

Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.

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