Verdades y mentiras sobre la Armada Invencible

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La Armada Invencible

Es un hecho que la historia se cuenta desde una perspectiva determinada, en la mayoría de los casos desde aquel punto de vista que le interesa al poder dominante. Debemos asumir pues que la historia que conocemos no es todo lo acertada y real que debiera ser, pues los historiadores, a lo largo del tiempo, no han sabido mantenerse independientes en sus investigaciones. Suele existir siempre un bolsillo que paga y que obliga a dirigir lo ocurrido hacia algún lugar concreto, que favorezca de algún modo sus propios intereses.

La reciente historia de España es un claro ejemplo, las escuelas apenas se enfocan en el periodo de Repúblicas y elevan a la categoría de grandes logros el periodo fascista dominado por la dictadura de Franco.

Si retrocedemos en el tiempo, las fracturas que se acometen con la realidad de la historia suelen ser mayores. Por ejemplo, si retrocedemos en el tiempo podemos llegar a especular sobre las edades de ciertas construcciones o mismamente como sucede con la evolución humana, que día a día se modifica gracias a los nuevos hallazgos.

Ni tan reciente ni tan antiguo, lo cierto es que la historia, sobre todo la patria, debe sufrir ciertas revisiones periódicas para tratar de alejarla de las influencias sociales, económicas y políticas, actuales y pasadas, bajo las que se han escrito, para conocer dando paso a una mayor verosimilitud a lo que realmente ocurrió.

Una revisión al siglo XVI: la Armada Invencible

El siglo XVI es recordado por los historiadores como el Siglo de Oro debido al florecimiento que tuvo lugar durante este periodo de actividades culturales, como el arte y la literatura. Además, coincidió con el auge político y caída posterior de los Austrias y los Habsburgo españoles.

Comprende momentos históricos claves como el fin de la Reconquista, los viajes de Colón al Nuevo Mundo y culturalmente comprende el Renacimiento y parte del Barroco.

Un período verdaderamente convulso que se ha utilizado recurrentemente como añoranza del culmen del Imperio Español. Y es que es en este siglo cuando España alcanza su mayor poderío político y militar de toda su historia, con grandes y vastas posesiones en Europa, Filipinas y América, siendo la nación dominante en Europa.

Convulsa pues sus muchos frentes abiertos provocaron un ambiente continuado de guerras, tanto internamente (comuneros, germanías…) como en el exterior (guerra constante con Francia, contra los protestantes alemanes, contra los turcos para el control del Mediterráneo, contra Inglaterra por el apoyo a los holandeses…).

Y es precisamente en uno de estos problemas de enfrentamientos donde se necesita una revisión histórica. El enfrentamiento entre la corona española e Inglaterra hace aguas por diferentes puntos. Uno de ellos es el que hace referencia a la Armada Invencible, conocida también como la Gran Armada y a la que se somete a una minuciosa revisión por parte de una web de historia, gran conocedora de todo lo ocurrido con la famosa Armada Invencible Española.

Grandes mentiras sobre la Armada Invencible

Gracias a esta web que realiza una revisión minuciosa de todo lo acontecido en referencia a la también conocida como la Felicísima Armada, podremos conocer muchas curiosidades de la Armada Invencible así como saber por qué se llama Armada Invencible y quiénes la llamaban de esta forma.

¿Puede tal vez que este sobre nombre tan espectacular y atractivo desde el punto de vista promocional, fuera solo llamado por los propios españoles para exaltar su poderío en el mar? ¿O que fueran las autoridades posteriores las que le dieran ese epíteto a la armada que cayó tan estrepitosamente frente a los ingleses, o no fue así y realmente no hubo tal derrota?

Habrá que leer este estupendo trabajo para conocer a fondo toda la trama, la verdad y mentiras, quiénes fueron sus protagonistas, qué papel tuvieron Felipe II e Isabel I en la derrota de la Armada Invencible. ¿Qué daño fue el que realmente los ingleses infringieron a la flota nacional? Tal vez te sorprenda las respuestas que el blog Armadainvencible.org tiene reservadas para ti.

La famosa leyenda negra de nuestra Armada no es como te la contaron, muy probablemente alimentada por los intereses de los propios ingleses y, tal vez, por la vergüenza nacional de ser otros los factores, mucho menos heroicos, por los que los españoles no hicieron nada por detener las fábulas británicas.

El personaje misterioso: el Duque de Medina Sidonia

¿Quién fue el responsable final de esta derrota histórica? Hasta ahora es el Duque de Medina Sidonia el que lleva sobre sus hombros el peso de la derrota de la Armada Invencible. Denostado, vilipendiado y liderando la lista de personajes malditos de la España renacentista, el Duque Medina Sidonia ha soportado la inefable etiqueta de inepto por tomar las supuestas decisiones que dieron al traste con el poderío naval español.

Pero si atendemos a la información actualizada que nos ofrecen los historiadores desde la web Armada Invencible, comenzaremos a dudar de que francamente este insólito personaje fuera responsable de la derrota y no un héroe que lograra traer de regreso las tres cuartas partes de este ejército de barcos de guerra y que, al parecer, se enfrentó él solo a ocho buques ingleses.

Alonso Pérez de Guzmán, que así se llamaba el VIII Duque de Medina, no fue solo el Capitán del Mar Océano que dirigió a la Armada Invencible al enfrentamiento contra la flota inglesa, sino que había sido parte fundamental en la creación de la propia Armada Naval con la que tanto orgullo se presentaban ante el mundo.

Además era un táctico, frecuentemente preguntado por la regencia sobre las posibilidades de invadir Irlanda, por lo que cabe suponer que este hombre no era en absoluto un inepto y tampoco fue responsable, al menos en su totalidad, de la caída de la flota naval más grande que jamás conociera el océano.

Pero como suele ocurrir, y ya lo decíamos al principio de este artículo, la historia la escribe alguien que en un momento dado puede deberse a una causa. Y no sería el primer caso en el que un héroe fuera utilizado como chivo expiatorio de gente realmente incapaz, pero que ocupan los puestos de poder.

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