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Asmodeo: el rey de los demonios en la tradición judía, persa y cristiana

by Marcelo Ferrando Castro
27 febrero, 2026
in Historia de las Religiones
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Asmodeo, el rey de los demonios de la Ars Goetia, representado con tres cabezas (toro, hombre y carnero) sobre un dragón infernal, rodeado de sus legiones

La Ars Goetia describe a Asmodeo con tres cabezas (toro, hombre y carnero) montado sobre un dragón infernal, con mando sobre 72 legiones de espíritus. Es el número 32 de los 72 demonios del sello de Salomón y uno de los reyes más poderosos de la jerarquía goética. Crédito: Red Historia

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Asmodeo es uno de los demonios más antiguos, más complejos y más persistentes de toda la tradición religiosa occidental. Su nombre aparece en el Libro de Tobías, uno de los textos deuterocanónicos de la Biblia, como el demonio que asesina a siete maridos sucesivos de una mujer llamada Sara antes de que pueda consumar el matrimonio con ninguno de ellos.

Aparece en el Talmud como el rey de todos los demonios, un ser lo suficientemente poderoso como para engañar al propio rey Salomón y ocupar su trono durante un período. Aparece en la Ars Goetia como el número 32 de los 72 demonios del sello de Salomón, con poderes sobre la aritmética, la geometría, la astronomía y, sobre todo, el amor carnal. Y aparece en la demonología cristiana medieval como uno de los siete príncipes del infierno, el regente del pecado capital de la lujuria.

Lo que hace singular a Asmodeo dentro del panteón demoníaco occidental es la extraordinaria continuidad de su presencia a través de tradiciones religiosas muy distintas y períodos históricos separados por siglos. No es una creación tardía de la imaginación medieval ni un nombre tomado de una sola fuente, es una figura que tiene raíces en la religión persa zoroástrica, que fue absorbida y transformada por el judaísmo del período del Segundo Templo, que pasó al cristianismo a través de los textos deuterocanónicos y apócrifos, y que llegó a la demonología sistemática medieval con una carga simbólica acumulada durante más de dos milenios.

Su asociación con la lujuria, que es la más conocida en la cultura popular, es en realidad solo una de sus dimensiones. El Asmodeo del Talmud es ante todo un rey, un ser de inteligencia superior que conoce los secretos del cosmos y que puede ser tanto aliado como adversario del sabio que sabe tratar con él. El Asmodeo de la tradición persa es una fuerza del caos y la ira, no necesariamente erótica. Y el Asmodeo de la Ars Goetia es un maestro de las ciencias exactas cuyas capacidades van mucho más allá de la seducción.


Índice:

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  • Las raíces persas: Aeshma Daeva y el zoroastrismo
  • Asmodeo en el Libro de Tobías: el demonio de los siete maridos
  • Asmodeo en el Talmud: el rey de los demonios
  • Asmodeo en la demonología cristiana medieval: el príncipe de la lujuria
  • Asmodeo en la Ars Goetia: maestro de las ciencias
  • El simbolismo de Asmodeo: más allá de la lujuria
  • Asmodeo en la cultura contemporánea
  • Asmodeo en distintas tradiciones
  • Artículos relacionados
  • Fuentes y bibliografía
  • Preguntas frecuentes sobre Asmodeo
    • ¿Quién es Asmodeo?
    • ¿Cuál es el origen del nombre Asmodeo?
    • ¿Aparece Asmodeo en la Biblia?
    • ¿Qué relación tiene Asmodeo con Salomón?
    • ¿Por qué se asocia Asmodeo con la lujuria?
    • ¿Qué poderes tiene Asmodeo según la Ars Goetia?

Las raíces persas: Aeshma Daeva y el zoroastrismo

El origen más antiguo de Asmodeo se encuentra en la religión persa zoroástrica, donde una figura llamada Aeshma o Aeshma Daeva era uno de los principales espíritus del mal en el sistema teológico de Zaratustra.

El zoroastrismo, la religión fundada por el profeta Zaratustra probablemente entre el siglo XV y el siglo VI a.C., organiza el cosmos en torno a una batalla fundamental entre dos principios opuestos: Ahura Mazda, el señor sabio de la luz y el bien, y Angra Mainyu o Ahriman, el espíritu destructivo del mal. Bajo Angra Mainyu actúan los daevas, los demonios del sistema zoroástrico, que son los adversarios de las virtudes divinas y los promotores del vicio y la destrucción.

Aeshma es uno de los daevas más importantes del panteón zoroástrico. Su nombre significa literalmente «ira» o «violencia» y su función principal es promover la agresión, la violencia y el desorden. En los textos del Avesta, las escrituras sagradas del zoroastrismo, Aeshma aparece como el adversario específico de Sraosha, el yazata o espíritu divino de la disciplina y la obediencia. Si Sraosha representa el orden, la escucha de la palabra divina y la conducta correcta, Aeshma representa todo lo contrario: el rechazo de la disciplina, la violencia irracional y el caos.

La conexión entre Aeshma persa y Asmodeo judío es lingüística además de conceptual. El nombre Asmodeo en hebreo, Ashmedai, es casi universalmente interpretado por los filólogos como una derivación del persa Aeshma Daeva, con la palabra daeva abreviada en el sufijo -dai. Esto sitúa la absorción de la figura persa en la tradición judía con gran precisión histórica: tuvo que ocurrir durante el período en que el pueblo judío estuvo en contacto prolongado con la cultura persa, es decir, durante el exilio babilónico y el período persa posterior, aproximadamente entre el siglo VI y el siglo IV a.C.

Esta absorción de figuras demoníacas persas en la tradición judía no es un caso aislado. El mismo proceso que transformó a Aeshma en Asmodeo también influyó en el desarrollo de la figura de Satanás como adversario personal de Dios, en la demonología desarrollada en el Libro de Enoc y en la elaboración de la jerarquía angélica judía. El contacto con el dualismo zoroástrico, con su sistema bien desarrollado de fuerzas del mal organizadas bajo un líder supremo, fue un catalizador fundamental para el desarrollo de la demonología judía del período del Segundo Templo.

Asmodeo en el Libro de Tobías: el demonio de los siete maridos

La aparición más antigua y más narrativamente elaborada de Asmodeo en la tradición judía se encuentra en el Libro de Tobías, un texto que forma parte del canon bíblico católico y ortodoxo como libro deuterocanónico pero que fue excluido del canon hebreo y del canon protestante. El texto fue compuesto probablemente entre el siglo III y el siglo II a.C., en el contexto del judaísmo de la diáspora, y es uno de los relatos más literariamente sofisticados de toda la literatura bíblica.

La historia de Tobías tiene dos tramas paralelas que convergen al final. La primera sigue a Tobías, un judío piadoso exiliado en Nínive que ha quedado ciego y envía a su hijo Tobías a recuperar una deuda en una ciudad lejana. La segunda sigue a Sara, una joven judía de Ecbátana que ha visto morir a siete maridos sucesivos la noche de bodas antes de que ninguno pudiera consumar el matrimonio con ella. La causa de estas muertes es Asmodeo, descrito en el texto como un «mal demonio» que está enamorado de Sara y mata a cualquier hombre que intente acercarse a ella.

El elemento más significativo del relato desde una perspectiva demonológica es la solución que se ofrece al problema de Asmodeo. El arcángel Rafael, que viaja disfrazado de humano como guía de Tobías sin revelar su verdadera identidad, le enseña a preparar un remedio a base de hígado, corazón y vesícula de un pez. Cuando Tobías quema estas partes del pez en la habitación nupcial, el humo repele a Asmodeo, que huye hasta Egipto, donde Rafael lo ata. El matrimonio de Tobías y Sara puede consumarse sin obstáculos y el demonio queda neutralizado.

Este relato es extraordinariamente rico en elementos que se convertirían en lugares comunes de la demonología posterior. La idea de que los demonios pueden ser atraídos por personas específicas, especialmente en contextos eróticos, aparece aquí por primera vez en la literatura judía con tal detalle narrativo. La eficacia de remedios físicos específicos contra demonios, en este caso el humo del pescado, anticipa toda la tradición posterior de exorcismos con sustancias específicas. Y la intervención de un arcángel que ata al demonio y lo confina en un lugar específico es exactamente el modelo que el Libro de Enoc aplicará a Azazel y Semyaza.

La localización de Asmodeo en Egipto al final del relato es también significativa. Egipto era en la tradición judía el lugar por excelencia de la magia y los poderes sobrenaturales peligrosos. Enviar a Asmodeo a Egipto es confinarlo en el territorio que el imaginario judío asociaba más directamente con las fuerzas del mal y la idolatría.

Asmodeo en el Talmud: el rey de los demonios

La tradición rabínica elaboró la figura de Asmodeo de forma muy diferente al Libro de Tobías. En el Talmud babilónico, especialmente en el tractado Guitín y en el tractado Pesajim, Asmodeo es el rey de todos los demonios, melej hashedim, un ser de naturaleza mucho más compleja y ambivalente que el demonio erótico del Libro de Tobías.

El relato talmúdico más famoso sobre Asmodeo es la historia de cómo el rey Salomón lo capturó para utilizarlo en la construcción del Templo de Jerusalén. Según el Talmud, Salomón necesitaba el shamir, un gusano o piedra de poder sobrenatural capaz de cortar la roca sin herramientas de hierro, porque la Torá prohibía el uso del hierro en la construcción del Templo. Asmodeo, como rey de los demonios, sabía dónde estaba el shamir.

El relato de la captura de Asmodeo es uno de los más elaborados de la literatura rabínica. Salomón envió a su ministro Benayahu ben Yehoiada con una cadena de hierro grabada con el nombre de Dios, un anillo con el sello de Salomón y odres de vino y lana. Benayahu encontró el pozo del que bebía Asmodeo cada día, lo tapó y lo sustituyó por vino. Cuando Asmodeo llegó, encontró el agua sustituida por vino, reflexionó sobre los peligros del vino según los proverbios, pero finalmente cedió a la tentación y bebió hasta embriagarse. Benayahu entonces lo encadenó con la cadena de hierro mientras dormía.

Lo que hace fascinante este relato desde una perspectiva literaria y teológica es lo que ocurre después. Asmodeo, encadenado y llevado ante Salomón, no se comporta como un demonio vencido sino como un interlocutor intelectual del rey. Hace preguntas filosóficas, hace observaciones sobre la naturaleza humana y en un momento de descuido de Salomón, consigue arrebatarle el anillo mágico, lo lanza al mar y ocupa el trono de Israel durante un período mientras el rey despojado de su poder vaga por el mundo como un mendigo.

Este episodio, en el que el demonio supera al sabio más grande de Israel, es teológicamente audaz y literariamente sofisticado. Asmodeo en el Talmud no es simplemente un adversario del bien: es un ser con su propia lógica, su propia dignidad y su propio poder, que puede ser temporalmente vencido pero no subestimado. La figura del demonio inteligente que puede engañar incluso al más sabio de los hombres tiene aquí una de sus formulaciones más elaboradas en toda la literatura religiosa occidental.

El Talmud también atribuye a Asmodeo un origen inusual: es hijo de Naamah, una descendiente de Caín y de un ángel, lo que lo convierte en una variante de los Nefilim del Libro de Enoc. Esta genealogía lo vincula a la tradición de los ángeles caídos que engendraron hijos con mujeres humanas, aunque en este caso la madre es humana y el padre es angélico, invirtiendo el esquema habitual.

Asmodeo en la demonología cristiana medieval: el príncipe de la lujuria

La recepción de Asmodeo en el cristianismo medieval lo transformó en uno de los siete príncipes del infierno, cada uno de los cuales preside sobre uno de los siete pecados capitales. Esta sistematización, que organizó la jerarquía demoníaca en correspondencia con los siete vicios principales, fue elaborada por varios teólogos medievales y alcanzó su forma más influyente en el trabajo del obispo Peter Binsfeld en su Tractatus de confessionibus maleficorum et sagarum de 1589.

En el sistema de Binsfeld y en la demonología cristiana medieval en general, Asmodeo es el príncipe de la lujuria, el vicio que consiste en el deseo sexual desordenado. Esta asignación deriva directamente de su rol en el Libro de Tobías, donde su obsesión erótica por Sara es la causa de los siete asesinatos. La tradición cristiana tomó ese elemento del relato bíblico y lo convirtió en la característica definitoria del demonio, relegando la complejidad del Asmodeo talmúdico a un segundo plano.

La correspondencia entre Asmodeo y la lujuria fue elaborada por autores como Juan Weyer, el médico del siglo XVI que en su De Praestigiis Daemonum proporcionó una de las clasificaciones más detalladas de la jerarquía demoníaca. Weyer, paradójicamente uno de los primeros críticos de la caza de brujas, aceptaba sin embargo la realidad de los demonios y su organización jerárquica. En su sistema, Asmodeo es el superintendente de los casinos del juego del infierno, un detalle que añade una dimensión económica y social a su dominio sobre el vicio.

El Malleus Maleficarum, el tristemente famoso manual de caza de brujas publicado en 1487 por Heinrich Kramer, también menciona a Asmodeo en el contexto de la posesión demoníaca y los pactos con el diablo. En la literatura del período de las brujas, Asmodeo aparece como uno de los demonios más activos en la tentación sexual de hombres y mujeres, operando a través de los íncubos y súcubos que según la teología medieval podían tener relaciones sexuales con humanos durante el sueño.

La identificación de Asmodeo con la lujuria tuvo consecuencias que van más allá de la taxonomía demoníaca. En la teología moral cristiana, la lujuria era considerada el más peligroso de los pecados capitales precisamente porque atacaba la razón a través del cuerpo, corrompiendo la facultad que hacía posible el discernimiento moral. Que el demonio de la lujuria fuera uno de los más poderosos de la jerarquía infernal no era casual: reflejaba la convicción teológica de que el deseo sexual desordenado era la puerta de entrada más frecuente del mal en el alma humana.

Asmodeo en la Ars Goetia: maestro de las ciencias

En la Ars Goetia, la primera parte del Lemegeton, Asmodeo ocupa el número 32 de la lista de los 72 demonios del sello de Salomón. Su descripción en el grimorio es una de las más elaboradas del texto y revela una figura mucho más compleja que el simple demonio de la lujuria de la demonología medieval.

El texto describe a Asmodeo con tres cabezas: la primera es de toro, la segunda de hombre y la tercera de carnero. Monta sobre un dragón infernal, lleva una lanza con estandarte y tiene pies de ganso. Esta descripción icónica combina elementos de varias tradiciones: las tres cabezas recuerdan a figuras como Hécate o Cerbero en la mitología clásica, y cada cabeza puede interpretarse simbólicamente, el toro como fuerza y fertilidad, el hombre como inteligencia, el carnero como obstinación.

Sus poderes en la Ars Goetia son notablemente diversos. El grimorio le atribuye la capacidad de enseñar aritmética, astronomía, geometría y todas las artes manuales. Puede hacerse invisible, puede revelar tesoros ocultos y puede destruir a los enemigos del invocador. Es también el demonio que enseña el arte de volverse invisible, uno de los poderes más codiciados en la tradición mágica ceremonial.

La combinación de dominio sobre las ciencias exactas y la magia de invisibilidad en un mismo ser, es característica de la forma en que los grimorios medievales y renacentistas concebían el conocimiento prohibido: las matemáticas, la astronomía y la geometría eran saberes que rozaban lo divino y su transmisión por parte de un demonio las convertía en herramientas ambivalentes que podían usarse tanto para el bien como para el mal.

La Ars Goetia también especifica que Asmodeo debe ser invocado sin sombrero y que el mago debe permanecer de pie durante la invocación, señales de respeto que el grimorio atribuye a su rango. En el sistema jerárquico de la Goetia, Asmodeo es un rey, uno de los títulos más altos de la jerarquía demoníaca, con mando sobre 72 legiones de espíritus.

El simbolismo de Asmodeo: más allá de la lujuria

La reducción de Asmodeo al demonio de la lujuria, aunque históricamente comprensible, oscurece la riqueza simbólica real del personaje en las tradiciones que lo desarrollaron con más profundidad.

En la tradición talmúdica, Asmodeo representa algo más complejo que el vicio sexual: es la inteligencia que opera fuera de los límites morales, el conocimiento que no reconoce autoridad por encima de sí mismo. Su capacidad de engañar a Salomón y ocupar su trono es una advertencia sobre los límites del poder humano, incluso del poder del sabio más grande de Israel. En ese sentido, Asmodeo en el Talmud es funcionalmente similar al Mefistófeles del Fausto de Goethe: un ser que conoce los secretos del cosmos y que puede servir al hombre sabio pero que nunca puede ser controlado definitivamente.

En la tradición zoroástrica de la que procede, Aeshma representa la ira descontrolada más que la lujuria específicamente. Esta dimensión de violencia irracional, que la tradición judía absorbió pero que la cristiana eclipsó con la asociación erótica, es en realidad la más antigua y la más fundamental del personaje. El Asmodeo que mata a siete maridos en el Libro de Tobías no es solo un demonio enamorado: es una fuerza de destrucción que opera con lógica propia, sin distinguir entre víctimas inocentes y culpables.

La conexión entre ira y lujuria, entre violencia y deseo, que Asmodeo encarna en su historia más completa, no es accidental desde una perspectiva psicológica. Tanto la ira como la lujuria son en la taxonomía de los pecados capitales pasiones que escapan al control de la razón, que toman posesión del sujeto y lo dirigen hacia la destrucción, ya sea propia o ajena. En ese sentido, Asmodeo como figura que combina ambas dimensiones es psicológicamente más coherente de lo que parece a primera vista.

Asmodeo en la cultura contemporánea

La presencia de Asmodeo en la cultura popular contemporánea es notable aunque menos monolítica que la de figuras como Lucifer o Satanás.

En la literatura, Asmodeo es el protagonista de El diablo cojuelo, la novela picaresca española de Luis Vélez de Guevara publicada en 1641, donde aparece como un demonio travieso que desde una redoma donde estaba atrapado ayuda al estudiante Don Cleofás a contemplar la vida privada de los madrileños levantando los tejados de las casas. Esta versión española de Asmodeo, retomada y amplificada por el escritor francés Alain-René Lesage en su adaptación Le Diable boiteux de 1707, lo convierte en un observador irónico de la hipocresía social, un papel completamente diferente al del demonio asesino del Libro de Tobías o al rey demoníaco del Talmud.

En la serie de televisión Supernatural, Asmodeo aparece en las temporadas finales como uno de los príncipes del infierno, un antagonista mayor con ambiciones de poder que van más allá de su dominio sobre la lujuria. En el universo de los videojuegos, aparece en franquicias como Shin Megami Tensei y Persona como uno de los demonios invocables, fiel a la tradición de la Ars Goetia.

En el ocultismo contemporáneo, Asmodeo mantiene una presencia activa en los sistemas de magia ceremonial que trabajan con los 72 demonios de la Goetia. Algunas corrientes del satanismo filosófico, como la Iglesia de Satán fundada por Anton LaVey, incorporan a Asmodeo entre las figuras demoníacas de referencia, aunque con una reinterpretación psicológica que elimina cualquier dimensión sobrenatural literal.

Asmodeo en distintas tradiciones

TradiciónTexto principalNaturalezaDominio principalRol narrativo
Zoroastrismo persaAvestaDaeva de la iraViolencia y desordenAdversario de Sraosha, el espíritu del orden
Judaísmo (Tobías)Libro de Tobías (s. III-II a.C.)Demonio eróticoObsesión sexual destructivaAsesina siete maridos, vencido por Rafael
Judaísmo (Talmud)Talmud babilónicoRey de los demoniosInteligencia sobrenaturalEngaña a Salomón y ocupa su trono
Cábala judíaZohar y textos cabalísticosFuerza del klipotImpureza sexualAsociado a la Sitra Achra y la seducción
Demonología cristianaBinsfeld, Malleus MaleficarumPríncipe del infiernoLujuriaUno de los siete príncipes de los pecados capitales
Ars GoetiaLemegeton (s. XVII)Rey demoníaco (#32)Ciencias, invisibilidad, amorMaestro de aritmética, geometría y astronomía
Literatura españolaEl diablo cojuelo (1641)Demonio traviesoObservación socialObservador irónico de la hipocresía humana

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Fuentes y bibliografía

Fuentes:

  • Libro de Tobías en Biblia de Jerusalén.
  • Talmud babilónico, tractado Guitín 68a-68b.
  • Ars Goetia en Lemegeton Clavicula Salomonis (s. XVII).

Bibliografía:

  • Vélez de Guevara, Luis (1641). El diablo cojuelo. Edición moderna: Cátedra, Madrid.
  • Díez Macho, A. (ed.) (1984). Apócrifos del Antiguo Testamento, vol. III. Ediciones Cristiandad, Madrid.
  • Messadié, Gerald (1994), A History of the Devil.
  • Cohn, Norman (1993). Los demonios familiares de Europa. Alianza Editorial, Madrid.
  • Torijano, Pablo A. (2002). Solomon the Esoteric King: From King to Magus, Development of a Tradition. Brill, Leiden.
  • Juusola, Hannu (1999). «Asmodeus». En Dictionary of Deities and Demons in the Bible. Brill, Leiden.
  • Mathers, S.L. MacGregor y Crowley, Aleister (1904). The Goetia: The Lesser Key of Solomon the King. Disponible en Internet Archive.
  • Stuckenbruck, Loren T. (2004). «The Origins of Evil in Jewish Apocalyptic Tradition». En The Fall of the Angels. Brill, Leiden.

Preguntas frecuentes sobre Asmodeo

¿Quién es Asmodeo?

Asmodeo es una de las figuras demoníacas más antiguas y complejas de la tradición religiosa occidental, con raíces que se remontan a la religión persa zoroástrica. Su nombre deriva probablemente del persa Aeshma Daeva, un demonio de la ira en el Avesta. En el Libro de Tobías aparece como el demonio que mata a siete maridos de Sara antes de que puedan consumar el matrimonio. En el Talmud babilónico es el rey de todos los demonios, capaz de engañar al propio rey Salomón. En la demonología cristiana medieval es el príncipe del pecado capital de la lujuria. En la Ars Goetia es el número 32 de los 72 demonios del sello de Salomón, con poderes sobre las matemáticas, la astronomía y la invisibilidad.

¿Cuál es el origen del nombre Asmodeo?

La mayoría de los filólogos deriva el nombre Asmodeo del hebreo Ashmedai, que a su vez procede del persa Aeshma Daeva, donde Aeshma significa «ira» y Daeva es el término zoroástrico para los demonios. Esta etimología sitúa la absorción de la figura persa en la tradición judía durante el período del exilio babilónico y el posterior dominio persa, aproximadamente entre el siglo VI y el siglo IV a.C. El sufijo -ai en hebreo es un marcador de nombre propio que convierte el compuesto persa en un nombre hebraizado. Algunas interpretaciones alternativas conectan el nombre con raíces hebreas relacionadas con la destrucción o la desolación, pero la derivación persa es la más aceptada por los especialistas.

¿Aparece Asmodeo en la Biblia?

Sí, en el Libro de Tobías, que forma parte del canon bíblico católico y ortodoxo como libro deuterocanónico pero que fue excluido del canon hebreo y del canon protestante. En el Libro de Tobías, Asmodeo es el demonio que mata a siete maridos sucesivos de Sara antes de que ninguno pueda consumar el matrimonio con ella. Es vencido cuando Tobías quema hígado, corazón y vesícula de un pez en la habitación nupcial siguiendo las instrucciones del arcángel Rafael disfrazado de humano. El demonio huye hasta Egipto, donde Rafael lo ata. Fuera del Libro de Tobías, Asmodeo no aparece en ningún texto bíblico canónico, aunque la tradición talmúdica lo desarrolló extensamente.

¿Qué relación tiene Asmodeo con Salomón?

El Talmud babilónico narra que el rey Salomón capturó a Asmodeo para utilizar su conocimiento del shamir, un ser o piedra de poder sobrenatural capaz de cortar la roca necesaria para la construcción del Templo sin herramientas de hierro. Salomón logró capturar a Asmodeo emborrachándolo y encadenándolo con una cadena de hierro grabada con el nombre de Dios. Sin embargo, Asmodeo terminó por engañar a Salomón, le arrebató el anillo mágico con el sello real, lo lanzó al mar y ocupó el trono de Israel durante un período mientras el rey despojado vagaba como mendigo. Este relato es uno de los más elaborados de la literatura rabínica y presenta a Asmodeo como un adversario intelectual del sabio más grande de Israel.

¿Por qué se asocia Asmodeo con la lujuria?

La asociación de Asmodeo con la lujuria proviene de su rol en el Libro de Tobías, donde su obsesión erótica por Sara es la causa de los siete asesinatos. La demonología cristiana medieval tomó ese elemento del relato bíblico y lo convirtió en la característica definitoria del demonio, integrándolo en el sistema de los siete príncipes del infierno correspondientes a los siete pecados capitales. El obispo Peter Binsfeld sistematizó esta correspondencia en 1589, asignando a Asmodeo el dominio sobre la lujuria. Esta asociación es sin embargo solo una de las dimensiones del personaje: en la tradición persa zoroástrica es ante todo un demonio de la ira y la violencia, y en el Talmud es principalmente el rey de los demonios, un ser de inteligencia superior cuyo dominio va mucho más allá de lo erótico.

¿Qué poderes tiene Asmodeo según la Ars Goetia?

En la Ars Goetia, donde ocupa el número 32 de los 72 demonios del sello de Salomón, Asmodeo tiene poderes notablemente variados. Enseña aritmética, astronomía, geometría y todas las artes manuales. Puede hacer invisible al invocador. Revela tesoros ocultos y protege al mago de los engaños de otros espíritus. Destruye a los enemigos del invocador. El grimorio lo describe con tres cabezas: de toro, de hombre y de carnero, montado sobre un dragón infernal. Es un rey demoníaco con mando sobre 72 legiones de espíritus, uno de los rangos más altos de la jerarquía goética. Sus poderes sobre las ciencias exactas y la invisibilidad lo diferencian significativamente de la imagen popular del demonio de la lujuria que predomina en la demonología cristiana medieval.

Tags: Ángeles caídosDemonologíaOcultismo
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27 febrero, 2026
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