Serapis fue un dios creado deliberadamente en el siglo III a.C. por razones políticas, pero adorado sinceramente por millones. Unificó a griegos y egipcios y se propagó por todo el Mediterráneo en pocos siglos. Finalmente desapareció cuando el cristianismo triunfó en el siglo IV d.C.
Serapis: la creación de un dios para unificar imperios
Serapis fue una divinidad sincrética creada alrededor del siglo III a.C. por Ptolomeo I Sóter, el fundador de la dinastía ptolemaica que gobernaba Egipto. A diferencia de dioses que emergen de tradiciones ancestrales, Serapis fue diseñado deliberadamente para resolver un problema político: cómo gobernar una población milenaria (egipcia) con una dinastía extranjera (macedónica/griega).
La solución fue brillante: crear una divinidad que fuera simultáneamente griega y egipcia. Combinaba elementos de Osiris (el dios más importante de Egipto, asociado con resurrección y el más allá) y Apis (un dios toro adorado en Menfis desde tiempos antiguos), pero era representado de forma que los griegos pudieran reconocer: como un hombre barbudo majestuoso similar a Zeus. Serapis se convirtió en una de las religiones más exitosas del mundo antiguo, propagándose por todo el Mediterráneo durante tres siglos.
Lo fascinante de Serapis no es solo su origen político, sino que se convirtió en una devoción genuina. Millones de personas lo veneraban sinceramente, especialmente por su promesa de sanación milagrosa a través de sueños en templos. La historia de Serapis ilustra una verdad incómoda sobre la religión: frecuentemente es más fluida, política y humana de lo que imaginamos. No siempre surge de creencias populares ancestrales, sino que es frecuentemente creada por élites poderosas y luego adoptada sinceramente por devotos que encuentran en ella significado genuino.
El contexto político: Ptolomeo I y la necesidad de legitimidad
Para entender por qué Serapis fue creado, es necesario comprender la situación en que Ptolomeo I Sóter se encontraba después de la muerte de Alejandro Magno. Ptolomeo había sido uno de los generales más confiables de Alejandro. Cuando el imperio fue dividido entre los diádocos, él recibió Egipto. Pero Egipto no era simplemente un territorio, era una civilización milenaria con su propia cultura, religión e identidad fuerte. Ptolomeo, aunque era macedonio, sabía que no podría gobernar Egipto indefinidamente como un conquistador extranjero. Necesitaba legitimidad.
Los faraones anteriores habían sido egipcios o, en el caso de los persas que gobernaron Egipto antes de Alejandro, habían adoptado la religión y las costumbres egipcias. Ptolomeo comprendía esto. Para ser aceptado como faraón legítimo, no era suficiente tener poder militar, necesitaba ser visto como una continuidad del sistema religioso y político que había existido antes.
Pero aquí enfrentaba un dilema. Los griegos que llegaron con Alejandro traían sus propios dioses: Zeus, Atenea, Afrodita y estos dioses no podían simplemente ser abandonados. Muchos griegos en Alejandría y otras ciudades helenísticas no eran particularmente religiosos en sentido dogmático, pero sus tradiciones culturales estaban profundamente tejidas con la adoración de los dioses griegos. Un gobernante que intentara eliminar completamente la religión griega se alienaria de su propia base.
La solución de Ptolomeo fue brillante: crear un dios que fuera al mismo tiempo griego y egipcio. Un dios que los griegos pudieran reconocer y los egipcios pudieran respetar. No sería un dios completamente nuevo, sino una síntesis. Así nació Serapis.
Los orígenes: Apis y Osiris fusionados
Para crear a Serapis, Ptolomeo se basó en divinidades existentes. El punto de partida fue Apis, un dios toro adorado en Menfis desde tiempos antiguos. En la religión egipcia, los toros sagrados eran manifestaciones vivas de la divinidad. El Apis era un toro específico, identificado por marcas particulares, que era criado en un templo y venerado. Cuando moría, era momificado ceremonialmente y enterrado con honores y se identificaba un nuevo toro para ser el nuevo Apis.
Pero Apis, aunque respetado, era una divinidad principalmente local. Los griegos no tenían una conexión cultural particular con un toro sagrado, necesitaba ser transformado en algo más universal. Aquí es donde Osiris fue crucial. Osiris era el más grande de los dioses egipcios (al menos en importancia religiosa). Era el dios del más allá, de la resurrección, de la renovación. Cada faraón al morir era identificado con Osiris. En los misterios de Isis y Osiris, había una narrativa profunda sobre muerte y resurrección que resonaba emocionalmente con millones de egipcios.
Ptolomeo I combinó estos elementos. Tomó a Apis, el toro sagrado y lo fundió mitológicamente con Osiris. El resultado fue Serapis: un dios que tenía los atributos de Osiris (resurrección, fertilidad, lo sobrenatural) pero que podía ser representado de forma comprensible para los griegos: como un hombre barbudo, majestuoso, que se parecía más a Zeus que a un toro. En las representaciones más antiguas de Serapis, llevaba un modio (un cesto de grano) sobre la cabeza, simbolizando su conexión con la fertilidad y la abundancia.
Componentes del sincretismo de Serapis
| Elemento original | Función original | Cómo aparece en Serapis | Público objetivo |
|---|---|---|---|
| Apis (dios toro) | Fertilidad, agricultura, Nilo | Modio (cesto) en cabeza = abundancia de grano | Población egipcia |
| Osiris | Resurrección, más allá, renovación | Promesa de resurrección y sanación milagrosa | Población egipcia |
| Zeus | Rey de dioses, autoridad divina | Representación como hombre barbudo majestuoso | Población griega |
| Serapis resultado | Síntesis de todos | Dios universal para ambas culturas | Griegos + Egipcios |
Esta tabla ilustra la genialidad política del sincretismo: cada cultura podía ver en Serapis algo propio (los egipcios veían continuidad con Osiris y Apis, los griegos veían un dios noble similar a Zeus) mientras que juntos formaba algo nuevo que pertenecía a ambos.
La construcción del culto: el templo del Serapeum
La creación de una divinidad no era simplemente una cuestión de decreto. Necesitaba infraestructura, necesitaba un templo, sacerdotes. Necesitaba un mito fundacional creíble. Ptolomeo y sus sucesores fueron meticulosos en esto.
El Serapeum de Alejandría fue construido como el templo principal de Serapis. Era uno de los monumentos más grandes y hermosos de la ciudad. Las descripciones antiguas lo pintan como una estructura colosal, con múltiples pisos, santuarios interiores, bibliotecas y áreas donde los peregrinos podían pasar la noche esperando experiencias divinas. El culto de Serapis en el Serapeum incluía rituales complejos: ceremonias públicas, sacrificios, procesiones. Durante ciertos días, miles de devotos asistían a los templos de Serapis.
En Menfis, donde Apis había sido adorado desde la antigüedad, Ptolomeo permitió que el culto a Serapis se incorporara. Frecuentemente, Serapis y Apis eran venerados juntos, con Serapis siendo presentado como la forma divina eterna de Apis. Esto permitía que los sacerdotes egipcios mantuvieran sus posiciones y que la continuidad con la religión anterior pareciera preservada.
Lo más importante fue que Ptolomeo encontró un sacerdote griego, Manetón (un sacerdote de Heliópolis), para que escribiera una historia que legitimara a Serapis. Manetón escribió que Serapis había sido traído a Alejandría por designio divino, que había aparecido en un sueño a Ptolomeo indicándole que construyera un templo. Esta narrativa de «redescubrimiento» de una divinidad antigua funcionó brillantemente. No era una creación nueva, era un retorno a algo que había existido pero estaba olvidado.
La rápida propagación: de Egipto al Mediterráneo
Lo que es notable sobre Serapis es que no permaneció confinado a Egipto. Dentro de pocas generaciones, se propagó por todo el mundo helenístico y más allá. Había templos de Serapis en Atenas, en Corinto, en Rodas. Hacia el siglo II a.C., había templos de Serapis en las ciudades portuarias de toda la cuenca del Mediterráneo. Se encontraban templos de Serapis incluso en Italia y eventualmente en Roma misma.
¿Por qué se propagó tan rápidamente? Varios factores contribuyeron. Primero, Alejandría era el centro comercial más importante del Mediterráneo durante el período helenístico. Los marineros, comerciantes y aventureros que pasaban por Alejandría se encontraban con el culto de Serapis. Algunos, impresionados, llevaban devotos del dios de vuelta a sus ciudades. Otros simplemente traían representaciones de Serapis, amuletos o participaban en ritos.
Segundo, el culto de Serapis era, en algunos aspectos, más accesible que los cultos griegos tradicionales. Mientras que el politeísmo griego requería un conocimiento de la genealogía y los roles específicos de cada dios, Serapis era presentado a menudo como un dios más universal. Era un dios de la medicina, de la salud, de la fertilidad, de la resurrección. Tenía atributos que resonaban con gente común. En las inscripciones votivas, encontramos personas de todos los niveles sociales rogando a Serapis por recuperación de enfermedades, éxito en viajes, protección de la familia.
Tercero, estaba asociado con Isis. La historia mitológica de Serapis siempre lo presentaba como compañero de Isis (una diosa que ella misma había llegado a Alejandría con similar proceso de sincretismo). La pareja Isis-Serapis era particularmente poderosa. Isis, como madre divina, tenía un atractivo emocional inmediato. Muchas personas, particularmente mujeres, se sentían atraídas por el culto de Isis. Cuando viajaba por el Mediterráneo, frecuentemente llevaba consigo el culto de Serapis como su compañero divino.

Serapis en Roma: de extranjería a aceptación
La introducción de Serapis en Roma fue un proceso complejo. La religión romana tradicional era celosa de dioses extranjeros. Había un procedimiento formal para introducir nuevos dioses en el panteón romano: necesitaba aprobación del Senado y a menudo enfrentaba resistencia.
Inicialmente, las autoridades romanas fueron hostiles a Serapis. En el siglo I a.C., había órdenes del Senado para que se destruyeran templos de Serapis en Roma. Los senadores veían el culto como extranjero, posiblemente como una amenaza a la religión tradicional romana. Pero los ciudadanos comunes de Roma, particularmente entre la clase trabajadora y los esclavos, estaban adoptando el culto de Serapis. Era una religión que ofrecía esperanza personal, promesas de sanación y resurrección, comunidad.
Eventualmente, la resistencia fue inútil. Los gobiernos pueden prohibir, pero no pueden eliminar una religión que resuena emocionalmente con la población. Por el siglo I d.C., bajo el imperio, Serapis era ampliamente aceptado. Los emperadores romanos, pragmáticos, reconocieron que era mejor incorporar a Serapis que combatirlo. Marco Aurelio visitaría templos de Serapis. Incluso, durante el período de persecución de los cristianos, Serapis continuó siendo venerado como una religión oficial del imperio.
La teología de Serapis: características y atributos
¿Qué representaba exactamente Serapis? En las inscripciones dedicadas a él, se lo describe con muchos atributos. Frecuentemente se lo llamaba «Soter» (Salvador). Era un dios de la medicina y la sanación; de la agricultura y la fertilidad (heredando esto de Apis y de la conexión con el Nilo); del más allá y la resurrección (heredando esto de Osiris).
Iconográficamente, Serapis era representado como un hombre adulto, frecuentemente con barba, de aspecto majestuoso. A menudo tenía el modio (cesto de grano) sobre la cabeza. En algunas representaciones llevaba un bastón (el hekaion) que simbolizaba autoridad divina. Sus colores típicos eran azul, negro y oro.
En los templos de Serapis, particularmente el Serapeum de Alejandría, había prácticas religiosas sofisticadas. Se realizaban sacrificios animales, había procesiones ceremoniales. Pero lo más importante eran los «incubatio» (noches sagradas donde los devotos dormían en el templo esperando que Serapis se les apareciera en sueños), frecuentemente con sanación milagrosa. Cientos de testimonios inscritos en piedra describen estas experiencias de sanación. Un hombre con una enfermedad del ojo reportaría que Serapis se le apareció, tocó su ojo y despertó curado.
Sincretismo: más que un dios político
Aunque Serapis fue creado originalmente por razones políticas, evolucionó en algo genuinamente religioso. La frontera entre lo político y lo religioso es frecuentemente borrosa. Ciertamente, Ptolomeo I tenía motivos políticos para crear Serapis, pero la devoción que millones de personas sintieron por Serapis en los siguientes siglos no fue menos genuina por ello.
Esto ilustra un punto más amplio sobre la religión en el mundo antiguo. Frecuentemente, asumimos que la religión es algo que viene de la gente hacia arriba: que los dioses son creados por creencias populares. Pero a menudo es lo contrario: élites políticas o religiosas crean estructuras religiosas y la gente, encontrando significado en ellas, las adopta como suyas propias. La distinción entre «religión creada» y «religión auténtica» es menos clara de lo que pensamos.
El sincretismo de Serapis también muestra la sofisticación religiosa del mundo antiguo. No fue un choque de dos religiones donde una necesariamente destruyó a la otra, fue una fusión donde elementos de ambas tradiciones se combinaron para crear algo nuevo. Los griegos no tuvieron que abandonar su identidad griega para adorar a Serapis. Los egipcios no tuvieron que abandonar su identidad para aceptarlo. Ambos pudieron ver en Serapis algo de su propia tradición y algo nuevo.
El declive: cristianismo y cambio político
La caída de Serapis fue tan dramática como su ascenso. En el siglo IV d.C., el imperio romano se cristianizó bajo Constantino y sus sucesores. El cristianismo, aunque tolerante de muchas cosas, fue más exclusivista que el politeísmo tradicional. Adorar a Serapis fue gradualmente visto como pagano, como no cristiano, como contrario a la fe.
Además, ocurrieron cambios políticos. La dinastía ptolemaica en Egipto cayó cuando Octaviano conquistó Egipto en el 30 a.C. Aunque Roma continuó permitiendo el culto de Serapis, Alejandría ya no era la capital de un reino independiente, era una provincia romana. Sin el patrocinio de una dinastía gobernante que tenía interés personal en Serapis, el culto perdió poder político.
Finalmente, en 391 d.C., el emperador Teodosio prohibió los cultos paganos. El Serapeum de Alejandría, que había sido uno de los templos más esplendorosos del mundo antiguo, fue cerrado. Posteriormente fue destruido parcialmente y sus piedras fueron reutilizadas para otros edificios. Lo que una vez fue el corazón del sincretismo religioso helenístico fue reducido a ruinas.
Legado de Serapis: sincretismo y política religiosa
¿Cuál es el legado de Serapis? Primero, es una lección sobre cómo la religión y la política se entrelazan. Serapis demuestra que la religión no es puramente espiritual o inmutable, es frecuentemente moldeada por consideraciones políticas, por élites que tienen poder, por las necesidades pragmáticas de los gobernantes.
Segundo, es un ejemplo temprano de sincretismo exitoso. Cuando dos culturas entran en contacto, frecuentemente resulta en conflicto, pero también puede resultar en síntesis, donde elementos de ambas culturas se combinan. Serapis fue una síntesis greco-egipcia que funcionó, que fue genuinamente adoptada por millones de personas.
Tercero, Serapis recuerda que el mundo antiguo era más cosmopolita de lo que a menudo asumimos. Los antiguos griegos no se limitaban a adorar solo dioses griegos y los antiguos romanos adoptaban dioses extranjeros regularmente. Había una fluidez religiosa, una disposición a experimentar, que contrasta con las percepciones más modernas de la religión como algo monolítico.
Finalmente, Serapis es un recordatorio de que incluso las instituciones que parecen antiguas y eternas frecuentemente tienen orígenes más recientes y más mundanos. Serapis, venerado como un dios ancestral por generaciones, era en realidad una creación del siglo III a.C., diseñada en un palacio real para resolver un problema político. Pero por tres siglos después, fue venerado sinceramente por millones.
Fuentes y bibliografía
Fuentes primarias:
- Textos de Manetón sobre Serapis y Egipto (preservados en fuentes secundarias).
Fuentes secundarias en español:
- Préaux, Claire. El mundo helenístico. Editorial Labor, 1984. Contexto sobre religión helenística y sincretismo.
- Sánchez León, María Luisa. El mundo helenístico. Síntesis, 1997. Capítulos sobre religión ptolemaica y Serapis.
Fuentes secundarias en inglés:
- Dunand, Françoise. The Cult of Isis in the Greco-Roman World. Brill, 1973. Estudio comprehensivo sobre Isis y Serapis en contexto helenístico y romano.
- Beard, Mary, John North, y Simon Price. Religions of Rome. Cambridge University Press, 1998. Contexto sobre religión romana e incorporación de dioses extranjeros.
- Orieux, Claude. Les Papyrus de Zenon: L’horizon d’un Grec en Égypte au IIIe s. avant J.C. Éditions du CNRS, 1983. Evidencia sobre vida cotidiana en Ptolemaida incluyendo religión.
- Vidman, Ladislav. Sylloge Inscriptionum Religionis Isiacae et Sarapiacae. De Gruyter, 1969. Compilación de inscripciones votivas dedicadas a Serapis.
- Takács, Sarolta A. Isis and Sarapis in the Roman World. Brill, 1995. Análisis detallado de propagación y aceptación de cultos en imperio romano.
Recursos:
- Documentos del Serapeum de Alejandría en colecciones arqueológicas.
- Monedas ptolemaicas mostrando a Serapis como símbolo de dinastía.
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- Período Helenístico: transformación de la antigüedad (323-30 a.C.).
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- Isis: la diosa madre en Oriente y Occidente.
- Ptolomeo I Sóter: fundador de la dinastía ptolemaica.
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Preguntas frecuentes sobre Serapis
¿Quién fue Serapis exactamente?
Serapis era una divinidad sincrética greco-egipcia, creada deliberadamente alrededor del siglo III a.C. por la dinastía ptolemaica para unir a poblaciones griega y egipcia bajo un mismo culto. Combinaba elementos de Apis (dios toro), Osiris (dios del más allá), y características de Zeus. Fue representado como un hombre barbudo majestuoso, frecuentemente llevando un modio (cesto de grano) en la cabeza.
¿Por qué fue creado Serapis?
Ptolomeo I Sóter necesitaba legitimidad para gobernar Egipto como una dinastía griega. Creó Serapis como una divinidad que los griegos pudieran reconocer (con atributos de Zeus) pero que los egipcios pudieran respetar (continuidad con Apis y Osiris). Era una estrategia política de sincretismo religioso diseñada para unir a dos poblaciones culturalmente distintas.
¿Cómo se propagó Serapis tan rápidamente?
Alejandría era el centro comercial más importante del Mediterráneo. Marineros y comerciantes llevaban el culto a otros puertos. Además, Serapis tenía atributos accesibles (sanación, protección personal) que resonaban con gente común. Su asociación con Isis, una diosa que también se propagó ampliamente, ayudó enormemente.
¿Dónde había templos de Serapis?
El templo principal era el Serapeum de Alejandría, uno de los monumentos más esplendorosos de la antigüedad. Pero había templos de Serapis en prácticamente todas las ciudades importantes del Mediterráneo: Atenas, Corinto, Roma, Esmirna, y docenas de otras. También había templos en Menfis en Egipto, donde Apis había sido adorado desde la antigüedad.
¿Cuáles eran los rituales de Serapis?
Los rituales incluían sacrificios animales, procesiones ceremoniales, y lo más importante: el «incubatio» donde los devotos dormían en los templos esperando que Serapis se les apareciera en sueños con sanación milagrosa. Hay cientos de inscripciones de personas reportando sanaciones milagrosas recibidas en templos de Serapis.
¿Era Serapis un dios «artificial» entonces?
Fue creado originalmente por consideraciones políticas, ciertamente. Pero la devoción que millones de personas sintieron fue genuina. Esta pregunta ilustra cuán borrosas son las líneas entre «religión auténtica» y «religión política». La fe de los devotos era real, incluso si el origen del dios era político.
¿Qué diferencia había entre Serapis e Isis?
Frecuentemente eran venerados juntos. Isis era la madre divina, asociada particularmente con maternidad, magia, y misterios. Serapis era más asociado con sanación, fertilidad agrícola, y salvación. Juntos formaban una pareja complementaria. Muchas personas adoptaban el culto de Isis y, a través de ella, llegaban a Serapis.
¿Cuándo desapareció el culto de Serapis?
Gradualmente durante los siglos III y IV d.C. conforme el cristianismo se convirtió en la religión dominante del imperio. En 391 d.C., el emperador Teodosio prohibió los cultos paganos. El Serapeum de Alejandría fue cerrado y posteriormente destruido. El culto cesó efectivamente cuando el cristianismo triunfó políticamente.
¿Tuvo Serapis influencia en el cristianismo?
Esto es debatido entre eruditos. Algunos sugieren que la narrativa de Serapis de resurrección y salvación influyó en cómo el cristianismo fue presentado en contextos griegos y romanos. Otros rechazan esta idea. Lo que es claro es que ambas religiones competían por devotos en el Mediterráneo durante los primeros siglos d.C.
¿Existen arqueológicamente evidencias de templos de Serapis?
Sí. Ruinas del Serapeum de Alejandría existen (aunque fragmentadas). Se han encontrado numerosas representaciones de Serapis en esculturas, monedas y frescos. Inscripciones votivas donde devotos rogaban a Serapis se han encontrado en docenas de sitios arqueológicos. La evidencia arqueológica confirma la propagación y popularidad del culto.












