Biografía de Enrique VIII: un reinado marcado por su vida sentimental

Enrique VIII es uno de los monarcas ingleses más conocidos de la Historia, no sólo por la creación de la Iglesia Anglicana bajo su reinado, sino también por las mujeres que han pasado por su vida.

Uno de los reyes ingleses más conocidos es Enrique VIII. Se hizo famoso no sólo por sus labores políticas que le alejaron de la Iglesia Católica y del Vaticano, sino que fueron sus matrimonios y su obsesión por concebir un heredero lo que le ha hecho tan conocido a lo largo de los siglos.

Nació el 28 de junio de 1491 en Greenwich, Inglaterra, fruto del matrimonio entre el rey Enrique VII e Isabel de York. Durante su juventud estuvo interesando en los deportes de la época, convirtiéndose en un gran atleta y una persona interesada en las artes como la música o la poética.

Enrique VIII

En 1501, su hermano Arturo, el príncipe de Gales y por tanto futuro heredero al trono, contrajo matrimonio con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, lo que sellaría una alianza entre Inglaterra y España. Sin embargo, poco después del enlace, el príncipe Arturo fallece, convirtiendo a Enrique en el heredero. Su padre, queriendo mantener la alianza con España, decidió entonces casar a la viuda Catalina con Enrique.

Para asegurarse de que el matrimonio era legítimo, se pidió al Papa una dispensa para poder llevarlo a cabo. Además, Catalina afirmaba que su matrimonio no había sido consumado, por lo que las cosas eran un simple trámite. Así, el 11 de junio de 1509, tras la muerte del rey Enrique VII, Enrique contraía matrimonio con la viuda de su hermano. Fueron coronados reyes el 24 de junio en la Abadía de Westminster.

Aliado como estaba con España, su política estuvo dirigida contra Francia debido a la rivalidad que tenía el país de origen de su esposa con el reino galo. Firmó el Tratado de Westminster por el que ofrecía ayuda a España contra Francia. Llegó incluso a mediar entre ambos países para terminar con las hostilidades en el encuentro en el Campo del Paño de Oro y en los encuentros de Kent.

Sin embargo, en 1525, tras la batalla de Pavía, Enrique fue consciente del gran poder que comenzaba a tener el monarca español, Carlos I de España y V de Alemania, por lo que decidió aproximarse a Francia de nuevo para tratar de contrarrestarlo.

Siempre apoyó a la Santa Sede a la hora de luchar contra el luteranismo, apoyando la Reforma Católica. En 1521 escribió un tratado contra tal fe, llamado ‘Defensa de los siete sacramentos’. Lo que hizo que se le otorgara el título de ‘Defensor de la fe’. Era un buen creyente. Sin embargo, los altibajos de su vida matrimonial cambiaron completamente sus creencias.

El tiempo iba pasando y el rey no tenía heredero. En 1510, Catalina dio a luz a un niño, Enrique, pero murió al cabo de unas pocas semanas. Los embarazos de la reina no llegaban a buen fin, hasta que el 18 de febrero de 1516 nació su hija María Tudor, la futura María I. Enrique estaba confiado de que por fin podrían tener un hijo sano, pero no fue así.

María Tudor, conocida como “Bloody Mary”

En medio de la convulsa situación, conoció a una de las damas de honor de su esposa, Ana Bolena. Encaprichado de ella, llegó a la conclusión de que la razón por la que no podía tener hijos varones era por castigo divino debido a que su mujer no era pura cuando llegó al matrimonio, por lo que solicitó al Papa el divorcio. Éste se negó rotundamente a concedérselo, por lo que, frustrado, hizo caso a los consejos de Thomas Cranmer y Thomas Cromwell y de la propia Ana Bolena y rompió las relaciones con la Iglesia Católica, nombrándose él mismo cabeza de la nueva religión Anglicana.

Hecho esto, repudió a su esposa e incluso a su propia hija y se casó con Ana Bolena el 25 de enero de 1533. Los opositores a tamaña empresa fueron ejecutados, ya que el rey no podía permitir disidentes en su reino. Uno de los más conocidos fue Thomas Moro, ejecutado formalmente en 1535.

Entre 1536 y 1539, decidió secularizar los monasterios y confiscó los bienes de la iglesia para ampliar sus arcas. Además, enalteció el espíritu de poder de los ingleses, haciéndoles sentirse importantes a pesar de que el poder del reino había ido decayendo entre polémicas y malas actuaciones. Durante su reinado, logró adjuntar varios territorios al reino, como Gales, que lo anexionó en 1536, o Irlanda, país del cual se nombró rey en 1541.

Sin embargo, todo se vio enturbiado por la falta de un heredero. Al igual que había ocurrido con Catalina, Ana Bolena no lograba traer al mundo un heredero. Únicamente sobrevivió una niña, Isabel, futura reina de Inglaterra. El rey, harto de esta situación, la acusó de adulterio e incesto, por lo que fue decapitada en 1536 por alta traición. En esos días también falleció su anterior esposa, Catalina de Aragón.

El rey volvió a casarse, esta vez con otra amante llamada Jane Seymour. Este matrimonio duró poco tiempo ya que al año la reina murió a causa del parto. Pero no todo eran malas noticias, ya que Enrique por fin conseguía tener un heredero. Su esposa había dado a luz a un varónal que llamaron Eduardo.

Jane Seymour

El siguiente matrimonio del rey fue por causas políticas más que sentimentales. La elegida fue una ferviente luterana, Ana de Cleves, lo que afianzaba la alianza de Inglaterra con los luteranos alemanes. La boda tuvo lugar el 6 de enero de 1540. Sin embargo, al poco tiempo decidió terminar con su matrimonio. Además de que no se sentía nada atraído por ella, la familia de la reina se encontraba en disputas con Carlos I, lo que no le convenía en ese momento a Inglaterra. Ana no puso impedimento alguno y se anuló el matrimonio poco después, ya que no fue consumado.

El 28 de julio de 1540, el rey contraía matrimonio con la jovencísima Catalina Howard, que era prima de su segunda esposa, Ana Bolena. Sin embargo, Catalina, debido en parte su juventud y desconocimiento de las consecuencias que tendrían sus actos, mantuvo un romance con un cortesano, Thomas Culpeper.

Thomas Cranmer tuvo conocimiento de tales actividades y, tras conseguir las pruebas necesarias, hizo partícipe al rey de las actividades ilícitas que mantenía su esposa en la intimidad. Se la relacionó con Francis Derham, con quien había estado comprometida anteriormente. Éste puso en conocimiento al rey de la relación existente entre Catalina y Culpeper. La ira del rey no se hizo esperar. En diciembre de 1541 Derham y Culpeper fueron ejecutados. Poco después, el 13 de febrero de 1542, sería ejecutada Catalina.

Aproximadamente un año después, el 12 de julio de 1543, Enrique volvía a casarse, esta vez con Catalina Parr. Sería la primera reina de Inglaterra en tener también el título de reina de Irlanda. Además, fue la única de sus mujeres que le sobrevivió. La principal labor que destaca de Catalina fue lograr la reconciliación de Enrique con sus dos hijas, María e Isabel, lo que hizo que en 1544 se redactara un decreto por el cual ambas volvían a encontrarse en la línea de sucesión.

Los últimos años de vida del rey fueron duros y dolorosos. Enrique tenía gota, lo que le impedía andar en muchas ocasiones. Además, años atrás se había herido en una pierna durante la celebración de una justa en 1536, herida que le produjo dolores y dificultades para andar hasta el fin de sus días. Falleció el 28 de enero de 1547 en el palacio de Whitehall. Fue sepultado junto a su tercera esposa, Jane Seymour, en la capilla de San Jorge en el palacio de Windsor.

Eduardo VI

Tras su muerte, ascendería al trono su único hijo varón Eduardo VI, hijo de Jane Seymour, que contaba con tan solo 9 años de edad. Pero su reinado duró poco, ya que en 1553 falleció, por lo que llegó al trono su hermana, María I, hija de Catalina de Aragón, que sería mundialmente conocida como ‘La Sanguinaria’ o ‘Bloody Mary’ en inglés. Ésta murió en 1558, con el consiguiente nombramiento como reina de su hermana Isabel I, hija de Ana Bolena.

Biografía de Enrique VIII: un reinado marcado por su vida sentimental
Puntúa este artículo

Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual, desde pequeña me he sentido atraída por el mundo de la información y la producción audiovisual. Pasión por informar y ser informada de cuanto acontece en cada rincón del planeta. Asimismo, gusto por formar parte en la creación de un producto audiovisual que posteriormente entretendrá o informará a la gente. Entre mis intereses se encuentran el cine, la fotografía, el medio ambiente y, ante todo, la historia. Considero fundamental conocer el origen de la cosas para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. Interés especial en curiosidades, misterios y sucesos anecdóticos de nuestra historia.

Artículos relacionados