Biografía de Tutmosis III, el faraón que lideró la expansión de Egipto

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Marcelo Ferrando Castro
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Muchas personas consideran que, entre todos los faraones de Egipto, Ramsés II fue el mejor. Pero muy pocas veces se habla de Tutmosis III, quien buscó activamente la forma de enriquecer y hacer crecer Egipto.

Tutmosis III poseía todas las cualidades que caracterizan a los grandes gobernantes, siendo un general brillante que en ningún momento perdió una batalla, destacándose además como gran administrador y estadista.

Era además jinete, atleta, arquero y amante de las artes, enfocándose a lo largo de su vida en ser un líder justo.

El reinado de Tutmosis III

Durante los largos años de entrenamiento en el ejército, Tutmosis III estuvo alejado de la política del reino liderado por su tía Hatshepsut, pero preparándose muy bien para poder desempeñarse lo mejor posible en su papel como faraón, puesto que la gran habilidad en la guerra era para él una cualidad deseable para el imperio.

En aquel tiempo se esperaba que los faraones de Egipto fueran quienes condujeran los ejércitos hacia los territorios extranjeros, demostrando personalmente toda la gallardía en el campo de batalla.

Al obtener la victoria, los reyes podían regresar a casa con el emblema del triunfo, cargados con las riquezas de los saqueos y obteniendo además, los tributos anuales de las ciudades derrotadas.

No obstante, durante el reinado de su tía Hatshepsut no se llevaron a cabo guerras, así que los soldados de Egipto no tenían mucha práctica en esta actividad, lo que llevó a los reinos vecinos a independizarse paulatinamente hasta la llegada del nuevo faraón.

Durante el segundo año de su reinado, Tutmosis III se tuvo que enfrentar a una coalición de príncipes tanto de Kadesh como de Megido, los cuales habían conseguido movilizar un ejército de tamaño considerable.

Además de esto, los mesopotámicos y los aliados en Siria se negaron a seguir bajo el control del faraón, declarándose de esta manera libres de Egipto.

Pero Tutmosis III no dejó que esto lo desanimara, partiendo inmediatamente con su ejército, cruzando el desierto de Sinaí y marchando a la ciudad de Gaza, la cual hasta ese momento se mantenía leal a Egipto.

Lo que ocurrió durante la campaña se encuentra bien documentado, puesto que el secretario privado de Tutmosis, Tjaneni, se encargó de mantener un registro que posteriormente fue copiado y grabado en las paredes del templo de Karnak.

Relieve de Tutmosis III en el Templo de Karnak. Crédito: Depositphotos.

Fue así como, de manera prematura, Tutmosis III llegó a demostrar que era un verdadero genio militar de su era, comprendiendo en todo momento el valor de la logística y la importancia de las líneas de suministro.

De igual forma, lo caracterizó la prioridad que le otorgó a la necesidad de dar ataques sorpresa y hacer movimientos rápidos para alzarse con la victoria cuanto antes.

Tutmosis III procuró dirigir con el ejemplo, siendo pionero en reconocer la importancia de aprovechar al máximo el poder del mar para poder respaldar el éxito de sus campañas, además de ir siempre al frente de su ejército.

De hecho, la historia nos cuenta que durante la conquista a Megido (el primer objetivo de Tutmosis III por ser un punto clave a nivel estratégico), el faraón condujo a sus hombres a pie por las colinas.

El respeto que esto simbolizaba solo fue incrementado cuando él mismo esperó en la cabecera del paso hasta que todos los hombres de sus tropas estuvieran completamente a salvo.

Tal vez por este tipo de estrategias, en las que no solo buscaba ganar las batallas sino también el respeto de sus tropas, es que Tutmosis III consiguió completar sus campañas de manera exitosa.

Si bien decir que fue el mejor rey de Egipto puede ser considerada una percepción subjetiva, que haya llegado al final de su vida sin perder una batalla, es un hecho que no puede ser cambiado.

La influencia de Tutmosis III en el Antiguo Egipto

A lo largo de las 16 campañas que dirigió en Palestina, Siria y Nubia, el tratamiento que dio a los conquistados fue completamente humano, estableciendo una suerte de “pax egyptica” sobre el imperio.

Estatua de Tutmosis III en el Museo de Luxor. Crédito: Dominio Público.

Es así como tanto Siria como Palestina se vieron obligadas a conservar la paz, teniendo esto como consecuencia que la región en su conjunto experimentara un grado de prosperidad que no tuvo precedentes.

El impacto que tuvo Tutmosis III sobre la cultura egipcia fue bastante profundo, convirtiéndolo en un héroe de Egipto. Incluso mucho después de su tiempo, siguió siendo venerado.

Es más, el nombre de Tutmosis III se mantuvo con gran presencia incluso en los últimos días que marcaron el final del antiguo Egipto.

Por si todo eso fuera poco, Tutmosis III fue un hombre extremadamente culto que logró demostrar una gran curiosidad por todas las tierras que consiguió conquistar. Muchas de las obras que hizo en Karnak se encuentran cubiertas con las tallas de la flora que vio en las campañas que hizo en vida.

De igual forma, Tutmosis III ordenó erigir una serie de obeliscos en Egipto, conocidos como “Aguja de Cleopatra”, los cuales se encuentran actualmente en Londres y Nueva York.

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